Se muestran los artículos pertenecientes al tema Cultura, História e Pensamento.
Novos cátaros para Montségur

Los Nuevos cátaros de Saint Loup
W
Hace ya algún tiempo que esta hermosa novela de Saint-Loup “Noveux Cathars per a Montségur”fue traducida al catalán, “Nous Catars per a Montsegur” circulando al parecer, su corta edición en un restringido número de lectores. La editorial portuguesa Huguin, en el año 2003 también encargó su traducción y posteriormente se editó “Novos Cátaros para Montségur”, saliendo a los grandes circuitos comerciales del libro en nuestro país vecino y siendo un éxito de ventas. Por tanto a día de hoy podemos disfrutar de este libro en dos lenguas de nuestra península ibérica. Esperemos que para los lectores en castellano, pronto se anime una editorial a cometer su estreno para los castellano-parlantes.
Decíamos que ha sido éxito de ventas en Portugal y es que curiosamente, las novedades editoriales relacionadas con temas vinculados al Nacionalsocialismo histórico y la IIª Guerra Mundial, sigue siendo según parece, de un enorme interés para el gran público. Ahí tenemos las ventas y las cifras que lo demuestran.
La temática de la novela es atractiva: se rememora la cruzada contra el Grial, contra los albigenses; aparece la Orden Negra de las SS y toda su aureola de misterio; los dominicos y los nuevos cátaros se enfrentan en pleno siglo XX con discusiones teológicas; la guerra divide a los antiguos amigos por caminos diversos…todo ello en un espacio geográfico determinado, el Languedoc, bajo el enorme influjo de esos gigantes en “dormición” que son los Pirineos. Saint-Loup nos adentra y conduce el alma a través de esta ágil y hermosa novela romántica, que sin duda dejará a nuestro espíritu inquieto y con un anhelo de búsqueda tanto interior como exterior, tal cual como acontece a sus personajes principales.
La novela sin duda tiene algunos tintes autobiográficos. Según la biografía realizada por una persona que conoció, trató y tradujo obras de Saint-Loup -el infatigable J. Bochaca- nos relata que Marc Augier, auténtico nombre de nuestro escritor galo, nació en Burdeos el 19 de Marzo de 1908 y en 1935, siendo miembro del Partido Socialista francés, fundo con unos amigos los “Albergues Laicos de la Juventud”, siendo uno de sus principales animadores e impulsores. En 1936 fue secretario de Estado para deportes y tiempo libre y en 1937, fue delegado por el gobierno francés como representante de su nación al Congreso Mundial de la Juventud, donde escuchó los ataques del “muy neutral” presidente americano Roosevelt contra Alemania, Italia y Japón. Al regresar a Francia, abandona el P.Socialista Francés y pasa a formar parte de la disidencia del Partido Socialista Nacional de Marcel Déat.
En 1942 combate en la Legión de Voluntarios Franceses (L.V.F.) con el grado de sargento en el frente ruso. En 1944 es oficial político de la división Waffen SS “Charlemagne”, siendo pionero y divulgador del “europeísmo” frente al “pangermanismo” imperante. El 15 de Abril de 1945, según nos dice J. Bochaca, “abandonó el reducto alpino y regresó clandestinamente a Francia por la montaña”. Huye a Sudamérica y entra como consejero técnico del ejército del General Perón, donde logra ascender hasta el grado de Teniente Coronel y durante su estancia argentina, recorre la Cordillera de los Andes y la Tierra del Fuego. Regresa a su querida Europa, retorna a Francia en 1953 acogiéndose a un indulto del gobierno galo.
Hasta aquí tenemos una breve biografía de la vida de Marc Augier (Saint-Loup) y como podremos apreciar, el personaje principal de nuestros “Novos Cátaros”, tiene mucho en común con su creador literario. Los paralelismos son evidentes y por tanto determinadas circunstancias propias de Saint Loup se convierten en auténticas analogías para su personaje principal. Roger Barbaïra, es un amante de la montaña, disfruta y participa de los “Albergues Laicos”, se encuentra con la guerra y combate también del lado alemán. Regresa derrotado y se refugia en la montaña, “esperando impacientemente al sol, y tanto es así que a través de la carne descubre el origen material de los cultos solares” (página 204). El exilio interior y exterior afianzan su inquebrantable fe. Se casa y tiene hijos. Es un apasionado de las motos y de los coches. A semejanza que Roger Barbaïra con su hijo, Saint-Loup pierde a su hija Bárbara en un accidente de moto.
A través de tres luces, tres tonalidades por las que sus dos personajes principales, Roger Barbaïra y Auda Isarn, discurren y se transmutan como si de una obra alquímica se tratase. Luz Azul, Luz Roja, Luz Verde en su traducción portuguesa; Tonalidad Azul, Tonalidad Roja, Tonalidad Verde en su traducción catalana. Tres luces, tres tonalidades que podrían corresponder a 3 etapas de sus vidas; nacimiento, muerte y resurrección.
El Nacimiento; efervescencia de la juventud, romanticismo, amor por la naturaleza y el deporte, pasiones y dilemas en torno a la política, descubrimiento de la historia de su Languedoc.
La Muerte: aparición de la 2ª Guerra Mundial, división del grupo de amigos y discurrir trágico de la vida. Nadie queda a salvo tanto física como anímica y espiritualmente después de los impactantes acontecimientos de la guerra.
La Resurrección: los personajes, valga la redundancia, se establecen y se estabilizan en la vida de modos diversos, reencontrándose y retomando viejos sueños, no siendo sino sorprendidos por los diversos destinos de sus vidas.
Prácticamente todos los personajes que aparecen al comienzo de la novela, sufren esta transformación, sus vidas serán influenciadas por el encuentro con un personaje muy peculiar: Otto Rahn. La búsqueda de Otto Rahn y del Grial impacta a Roger Barbaïra, descubriendo la verdadera historia a los personajes del libro. Se inicia entonces la búsqueda de esa piedra, de esa escritura pagana cifrada, puesto que “el Grial es talvez el último mensaje de los Hiperbóreos antes de su desaparición” (Pág. 30)
El comienzo de la novela sucede en un albergue laico en los Pirineos, donde el buscador del Grial, Otto Rahn, conoce al joven de Carcassone Roger Barbaïra y a la bella neo-cátara Auda Isarn. Otto Rahn les desvela el significado del Grial a los jóvenes montañeros, les despierta el amor por Occitania y su trágica historia. Junto a ellos hay otros personajes, amantes de la montaña en general y nacidos en diversos lugares del Languedoc. Ellos son los jóvenes comunistas Marius Chabrol y Esteve Caberol, el amante de la historia occitana Guyot Peyrat , los represaliados y asesinados a manos de la “Resistencia” Lou Ganet y Raymond Ferrocas, además de otros personajes como Robert Robuffay, Jordi Couquet y Gaston Reboul.
La aparición de Otto Rahn es corta pero su influencia es enorme, puesto que en el personaje principal, Roger Barbaïra, le hará despertar en su interior el recuerdo de la memoria de la Sangre. La nobleza “faydit” será para el protagonista Barbaïra “un comportamiento, no una cuestión de archivos” (Pág.72), eje central de su vida, así como el neocatarismo lo será para Auda.
No debemos de “destripar” más el argumento de este bello cántico a la libertad y al honor, puesto estás páginas son sin duda un bello canto más que una novela al uso. Solo animar a los lectores de Tierra y Pueblo a nadar en estas letras, a iniciar el camino de regreso al Grial tal como nos invita el autor, volver a Montségur y de nuevo permanecer firmes en los viejos sueños.
Como anecdótico, diremos que constantes y curiosas son las alusiones que hace Saint-Loup a los coches y a las motos. Y según parece, él era un apasionado del motor, de la mecánica. Es simpático el tratamiento que le ofrece a los motoristas, una especie de nuevos caballeros andantes, que en su novela incluso bautizan a sus máquinas… Norton, Citröen, VolksWagen…expresión del genio mecánico europeo que Saint Loup tanto le gustaba y que incluso ha dedicado algunas novelas al tema, como por ejemplo “Diez millones de orugas”, en torno a las realizaciones de la VolksWagen, o la biografía del constructor de automóviles Renault de Billancourt, además de “Una moto para Bárbara”, como recuerdo de su hija, motorista como él y fallecida en accidente de tráfico.
Comentaba un buen amigo mío que en Saint-Loup veía reflejado el espíritu de Tierra y Pueblo, de ese amor incondicional a las patrias carnales de nuestra Europa, y creo que no le falta en absoluto razón puesto que en “Novos Cátaros para Montségur” ese espíritu se percibe sin duda alguna y conociendo sus obras se reitera esa visión pura, limpia y veraz de la Europa de las Etnias, la Europa real y tradicional, frente a este mercado común o a esa denominación del nacionalismo burgués como Europa de los Pueblos.
Para finalizar, debemos mencionar que nuestro novelista Saint-Loup es productor prolífico, puesto que en su haber constan alrededor de unas 30 obras, según la breve biografía realizada por J.Bochaca, que a continuación reproducimos:
Antes de 1945
“Yo he visto Alemania”
“Los Partisanos”
Después de 1945
“Cara Norte”
“La Noche empieza en le cabo de Hornos”
“La piel del Uro”
“Renault de Billancourt”
“Marius Berliet, el inflexible”
“Los Voluntarios” (sobre la Legión de Voluntarios Franceses)
“Los Heréticos” (sobre los Waffen SS franceses)
“Los Nostálgicos” (subtitulado “Aventuras de los Supervivientes”)
“Los SS del Toisón de Oro” (flamencos y walones combatiendo el comunismo)
“La División Azul”
“Diez millones de orugas”
Sobre las patrias carnales y su renacimiento, estos relatos
“No hay perdón para los bretones”
“Nuevos cátaros para Montségur”
“La república del Mont Blanc”
“El país de Aosta”
Novelas con fondo histórico
“Los Veleros fantasmas de Hitler”
“El Boer ataca”
“El rey blanco de los patagones”
“El Mar no quiso”
“La montaña no quiso”
“Los amigos de la Belle Etoile”
“Los Esquiadores de la Noche”
“Montaña sin Dios”
“La sangre de Israel”
“Una moto para Bárbara”
Y la que algunos consideran su mejor obra, “Gotterdamerung. Encuentro con la Bestia”.
Federico Traspedra
Novo libro de Adriano Romualdi

O proxecto editoral da Revista IDENTIDAD segue o bon camiño, agora saindo do prelo un novo libro de Adriano Romualdi, unha das mentes mais lúcidas da postguerra italiana.
Animamos aos nosos amigos à leitura desta obra, pois a caneta de Romualdi é sempre agradábel e de interese. "LAS ÚLTIMAS HORAS DE EUROPA", unha obra de marcado signo europeísta
Os pedidos poden-se facer na seguinte ligazón: www.revistaidentidad.com
Reseña sobre o libro de Ernst Jünger, "Der Arbeiter"

EL TRABAJADOR.Dominio y Figura. Ernst Jünger.Tusquets Editores.
Principal ensayo del siempre polémico, incomprendido o mal entendido genio de Heidelberg. Publicado originalmente en 1932 la obra no se ha sustraido a una serie de revisiones por su autor adaptando ciertas reflexiones a secuencias vitales cuya magnitud es imposible de menospreciar. El vigor intelectual, el futurismo de sus planteamientos, así como la altura insospechada de una perspectiva que resulta desconcertadora para aquellos que no están preparados para la visión de horizontes nunca explorados, configuran la actual vigencia de esta obra. Incluso sigue aportando claves para lo que será el desarrollo de la modernidad en el siglo XXI.
“El Trabajador” no permite definirse ni encasillarse en ningún espacio predefinido pero podemos aceptar el término utilizado normalmente por la crítica de “metapolítica” dada la amplitud de significación del término. Jünger explora campos que nunca habían sido tocados por el pensamiento al menos en la perspectiva futurista y dentro de la más pura esencia del pensamiento europeo y faustico.
El Trabajador, como figura, no como estamento ni clase social sinó como totalidad destinada a dirigir y conquistar el futuro omnimodamente como función imperial en una nueva perspectiva de la dinámica más alla de toda interpretación científica penetrando en el terreno de la metafísica (en el sentido Tradicional no filosófico). Con la crisis de la individualidad que ya era latente a mediados del siglo pasado y que hoy en día ya esta totalmente consumada emerge la figura esencial del Trabajador, que junto al “Soldado desconocido” y al “Emboscado” forman la trilogía de las grandes figuras esenciales jüngerianas. No sin cierta osadía se puede emparentar el carácter de “figura” con el de “arquétipo” como concepto psicoanalíticoexpuesto por Jung aunque esta comparación sólo nos sirve para ayudar a vislumbrar su esencia. A diferencia de este el Trabajador tiene como atributo fundamental la totalidad, la “movilización total” concepto importantisimo en el pensamiento de Jünger y que nos sirve para entender acontecimientos que se desarrollaron en la Europa de entreguerras. Nada se sustrae al Trabajador creando y ampliando campos de poder, el mundo de “Trabajo”, más allá de la acción o de la contemplación. Forman parte del mundo de Trabajo tanto la obra industrial como la poética o religiosa siendo propia la nueva jerarquía de valores que permitirá unha nueva relación del Trabajador con la técnica, la ascesis de Trabajo. La irrupción de esta figura causará irremediablemente el fin de la era burguesa porque el lenguaje del Trabajador ya no participa de la truculenta dialéctica burguesa que supo durante siglos absorver y cauterizar todo aquello que significara oposición, inseguridad, incomodidad.
Jünger esboza un orden grandioso, épico, emparentado con las grandes epopeyas donde el hombre que renunciando a su individualidad burguesa encarna y transparenta en sí la figura del Trabajador convirtiéndose en “Tipo” de la figura, donde su libertad consiste en su sacrificio voluntario en pos del orden superior, es decir la libertad transfigurada en necesidad, o mejor aun (siendo Jünger legítimo heredero del “viejo cabeza de pólvora”) en “voluntad de poder” donde adquiere singnificado la transfiguración de los valores.
Recomendamos como lectura introductoria a la obra de Jünger “Tempestades de Acero” (Tusquets, colección andanzas-53) diarios de la primera guerra mundial. En esta obras se percibe la génesis fundamental del pensamiento de Jünger. Es en la vivencia de la guerra como experiencia interior donde se pueden alcanzar cotas de valor y aperturas a dimensiones nunca vislumbradas a través del puro intelectualismo. “¡Loor a esos caídos que fueron despedazados por la horrenda soledad del amor o del conocimiento, y loor también a esos otros que fueron abatidos por el acero en las incandescentes colinas del combate!” Fragmentos como este podrían estar firmados por aquellos poetas-caballeros del medievo de los cuales fue Wolfran von Eschembach con su “Parzival” uno de los mas conocidos.
G.R.L.C.
"Los pueblos de la Galicia céltica"

Libro de interese, publicado recentemente pola editorial AKAL- universitária, recomendado para todos aqueles que gosten da história antiga da nosa terra. Nova ofensiva con este traballo de nove historiadores "céltistas", fronte as tendencias da historiografía neo-marxista, negadoras dunha boa parte da realidade e raizame etno-cultural do noso pobo.
Totalmente aconsellábel, en especial os capítulos adicados aos Deuses galaico-lusitanos -Entre mitos, ritos y santuarios- (cap.V), Celtismo e Historiografía en Galicia -En busca de los celtas perdidos- (cap.I) e a organizazón social e política dos celtas-castrexos galaico-lusitanos (cap.IV).
El Arraigo, por Alain de Benoist.
TEXTO DE INTERESE, ESCRITO POLO INTELECTUAL GALO ALAIN DE BENOIST NO ANO 1971, publicado no noso blogue dado a súa actualidade.
La mayoría de los seres vivos se hallan en un estado de dependencia ecológica; es decir, que hay una íntima relación entre sus logros, sus posibilidades de desarrollo y la presencia (o ausencia) de un entorno específico al que se encuentran adaptados. Fuera de ese medio natural, al que deben sus modalidades de inserción en la cadena evolutiva, y en el que generan sus potencialidades hallan modo de actualizarse, las especies degeneran o perecen. Esta dependencia puede ser, por supuesto, más o menos acentuada. En la esfera del comportamiento se traduce, no obstante, de forma bastante general por un instinto (en el animal) o una disposición instintiva, pulsional (en el hombre), que algunos etólogos, siguiendo a Robert Ardrey, denominan «imperativo territorial» (territorial imperativo).
La existencia de este «imperativo» es hoy bien conocida. Se sabe, por ejemplo, que no son posibles las relaciones ordenadas entre los miembros de un grupo sin una clara definición del territorio de cada uno (véase Edwad T. Hall, La dimensión cachée, Seuil, 1971). Se sabe también que la indiferenciación de los hábitat deteriora las relaciones sociales y provoca el aumento de la delincuencia y de los actos de violencia sin objetivo material concreto,(véase Gerald B. Suttles, The Sociat Ord*r, of the Slum, Chicago, 1966). Robert Ardrey llega incluso a decir que «las investigaciones actualmente en curso no dejan la menor duda en cuanto, a la realidad de la existencia de un lazo fisiológico entre el comportamiento territorial y el instinto sexual» (La loi naturelle, Stock, 1971, págs. 216).
El imperativo territorial es esencialmente defensivo, y en eso se distingue (sin por ello serles extraño) de las tendencias agresivas y expansionistas. A él se debe que una intrusión sea siempre rechazada con mayores probabilidades de éxito que las que se tienen en cualquier otro tipo de conflicto. «El hombre posee un instinto territorial, y si defendemos nuestro hogar y nuestra patria es por razones biológicas; no porque decidamos hacerlo, sino porque debemos hacerlo.» (Robert Ardrey, op. cit.). De ahí el vigor y el sabor de las guerras de liberación y los levantamientos coloniales, que son los legítimos por excelencia. Su fuerza se debe a que tienen raíces profundas, a que movilizan los resortes de la desesperación.
La actualidad ofrece mil ejemplos de puesta en acción del imperativo territoriai: guerra de Biafra, secesion de Pakistán, separación de los dos Congos, conflicto del Cercano Oriente... En todo el mundo, las etnias plantean reivindicaciones y bullen inquietas las regiones. La tendencia al policentrismo cuartea las Internacionales. Durante la última guerra, el Ejército Rojo sólo se hizo verdaderamente ofensivo a partir del día en que Stalin, renunciando a apelar a su «conciencia de clase», pidió a sus tropas que defendiesen la patria rusa. Al proclamar ayer su derecho a disponer de sí mismos, los pueblos colonizados expresaban ante todo el deseo de ser dueños en su propia casa. En Vietnam, el himno del FNL se titulaba: La llamada del país natal. Mañana, cuando suene la hora del conflicto chino-soviético, los escritores del partido hallarán inspiración en el azul horizonte de los confines siberianos.
Despertar de las regiones y eterno renacer de los nacionalismos. Sean o no fundadas tales aspiraciones, algo permanece: quienesquiera que sean y vivan donde vivan, los hombres sienten apego por una tierra que consideran suya y están dispuestos a luchar por su independencia e integridad. Si la humanidad no formase más que una gran familia indistinta, ¿qué les importaría vivir aquí o allá? Los mismos que hoy pretenden que no existan fronteras, sino sólo unos «seres humanos» tan impalpables como las entidades escolásticas, han llamado a la lucha contra el ocupante y apoyado a los nacionalismos más inquietos. Esa edad lírica de la vida de los Estados que fue la época de las «liberaciones nacionales», época que está a punto de terminar (para renacer en seguida, bajo formas más sutiles), ¿les habrá conmovido más de lo que se atreven a confesar?
Como animal social, el hombre tiene una disposición instintiva a identificarse con quienes se le parecen. Ella le hace en una primera etapa supervalorar el grupo al que pertenece, y en otra segunda intentar racionalizar los fundamentos psicosociales de esa asociación preferente. Pero el hombre no se contenta con identificarse con respecto a su grupo. Necesita también hacerlo dentro de ese grupo; es decir, puesto que es a la vez semejante y único, determinar su sitio y su personalidad. El doble sentido del verbo identificarse viene a resumir esa doble disposición, sólo en apariencia contradictoria: «Parecerse a» y «distinguirse de». Es preciso, pues, que el individuo sea miembro de un grupo (y consciente de su pertenencia), pero también que esté claramente situado dentro de ese grupo (y consciente de su personalidad). De la misma manera, el grupo ha de integrarse en un conjunto mayor, que puede ser la especie, pero también debe estar claramente situado con relación a él. Diversidad en la semejanza, diferencia en la repetición (véase la distinción entre repetición parada, o repetición estribillo, y repetición en movimiento o repetición diferencia (Clément Rosset, Logique du pire, PUF, 1971, página 65).
Un doble peligro acecha a quien trata de liberarse de ese equilibrio: excesivamente semejante, no podrá imponerse; demasiado diferente, se verá excluido. Muy adaptado (masificado) y muy inadaptado (desarraigado) son extremos que se tocan. Precisamente porque se siente excesivamente heterogéneo con respecto a su medio, heterogeneidad que le desconcierta y que su sistema neurosíquico ya no controla, el individuo desarraigado aspira a una homogeneidad, juguete del instituto de la muerte.
Ya no cabe dudar de la existencia de un nexo entre el paisaje y la personalidad. Es un hecho, extraño sin duda y difícil de abarcar, que los hombres están atados carnalmente a la tierra que los ha visto nacer y con la que se fundirán cuando, eslabones que han desaparecido pero no faltan, sólo sobrevivan por las cosas grandes que hayan hecho, y de las que sus descendientes hayan conservado y más tarde transmitido el recuerdo. Ha podido afirmarse que el psiquismo de la estepa segrega de un modo natural la idea de Absoluto, y que el psiquismo del desierto no incita a la organización social. Según el padre Lammens, la Arabia Saudí está «abocada a la disgregación política desde el momento en que la retirada de una mano de hierro la abandone a su temperamento». No otra cosa decía Ibn Jaldum en sus Prolegómenos: «La historia del califato pertenece a otros climas.» La autoridad debe venir de fuera cuando no nace del -fondo del corazón, pero entonces mata la verdadera libertad. El equilibrio de lo mental, el sentido de la medida y los matices, florecen mejor en los paisajes eminentemente variados de los climas templados.
Cada romano lleva a Roma consigo. Movidos por el espíritu de aventura, los hombres de Europa no han cesado de emprender viajes, de explorar el mundo, de lanzarse al descubrimiento de tierras desconocidas, pero siempre con la preocupación de instalarse, de fundar algo que les perteneciese y que pudiesen llamar suyo. Sólo aspiraban a lo nuevo para recrear en ello lo familiar: «cierto calor de hogar, que designa tanto el entorno próximo como el yo íntimo, y que, más allá de la inutilidad de cualquier discurso a su propósito, se define precisamente por su carácter inefable» (Clément Rosset, op. cit., págs. 61 y 62).
«El lugar desempeña un papel en la identificación: piénsese en el sudista borracho que llora su whisky con acentos de Dixie, en el perro que vuelve a la casa de la que le ha echado su amo, en el salmón del Pacífico que regresa, tras pasar años en el mar, al arroyo donde nació, e incluso en Leonardo tomando el nombre de su ciudad natal: Vinci.» (Robert Ardrey, op. cit., pág. 199.). Cuando llega a adulto, el adolescente vuelve a sentirse solidario de la generación de hombres hechos a la que ayer se oponía, cuando de lo que se trataba para él era de personalizarse; se solidariza después de haberse insolidarizado. Igualmente, por lejos que haya ido, el hombre experimenta un día la necesidad de volver a casa. El perro, el salmón, y el hombre vuelven. El pueblo judío, al que en la época de los ghettos se suponía de natural vagabundo, ha dado al mundo una admirable lección de energía al volver a la tierra que tenía por suya (título del editorial del International Herald Tribune de 6 de abril de 1971: Israel's Territorial Imperatives), y al resucitar una lengua, el hebreo, en la que se reconocía. El 14 de mayo de 1948, día de Pessah, David Ben Gurion proclamaba la Ley del retorno y declaraba abolida la diáspora. Esta ley tiene un valor ejemplar. Los hombres, como los acontecimientos, vuelven eternamente a sí mismos. De ese modo se realizan.
Hay, en La ley natural, una bella página en la que Robert conjuga la critica antiigualitaria con la de la sociedad de consumo. «Lúgubre será la mañana -dice- en la que al despertarnos ya no estén ahí los leopardos, en la que ya no gorjeen las bandadas de gorriones en los plátanos, no vuelva el gato solitario de sus aventuras nocturnas y los pardillos no emitan su grito de desafío hacia los matorrales que hay más allá del césped; cuando ya no haya alondras en el cielo ni conejos en el monte, cuando los halcones dejen de describir sus giros y las rocas de resonar con el grito de las gaviotas, cuando la diversidad de las especies no iluminen ya el amanecer y se haya borrado la diversidad de los,-hombres. ¡Si tal es la mañana que nos aguarda, quiera Dios que muera durante el sueño! Y, sin embargo, tal es la mañana que, a sabiendas o no preparamos, vosotros y yo, capitalistas, socialistas, blancos, amarillos y negros. Es la mañana que reclaman profesores y policías, que los filósofos llevan dos siglos exaltando, la mañana de la uniformidad, del reflejo condicionado, del mejor de los mundos, del orden absoluto, de la realidad igualitaria, de lo gris, de la reacción uniforme a unos mismos estímulos, la mañana en que sonará la campana que hará tomar al rebaño el camino del pasto. Es también la mañana por cuyo advenimiento rogamos en nuestras organizaciones sindicales, nuestras granjas colectivas, nuestros concilios eclesiásticos, nuestros sistemas de gobierno, nuestras relaciones entre Estados, nuestras nobles peticiones de un gobierno mundial. Es la mañana a que aspiramos cuando rezamos para que llegue el día en que seamos los mismos siempre. Es la mañana contra cuya venida, lo sepan o no, alzan los jóvenes su protesta. Y es una mañana que esperemos no llegue nunca.»
Cuando el hombre queda desconectado de sus orígenes, cuando vive a un ritmo que ya no es el suyo, inmerso en estructuras que no le van, persiguiendo objetivos carentes para él de sentido, cuando ya no logra reconocer su herencia entre la niebla tenaz que forman el aturdimiento y las obsesiones, cuando se convierte en un extraño en su propio mundo, es cuando está, en el verdadero sentido, alienado.
La mayor parte de las enfermedades mentales, si no todas, se reducen a alteraciones de la personalidad y es sin duda una enfermedad mental lo que provoca el desarraigo. Inestabilidad permanente (política, económica, social) de las regiones y de los pueblos alienados, a quienes han robado su alma, y que vacilan a todas horas entre su propio ritmo, del que sólo les llega un eco sordo, y el que les han impuesto. Comunidades cuyo ego no es ya lo -bastante fuerte para volver a quedar encima en la lucha y cuya constitución, aunque robusta, se hunde ante unas agresiones que ya no sirven para fortalecería. Poblaciones parapáticas, que oscilan sin tregua entre la insuficiencia del yo y su excesiva afirmación, compensadora de la personalidad; entre la amnesia y la provocación, la autohumiIlación y el desafio.
En sus Nuevas conferencias sobre el psicoanálisis, Freud observaba que entre los colonizados abundan los impulsos «masoquistas». Más tarde, otros muchos autores han descrito los estragos de la colonización en el equilibrio mental de los pueblos conquistados (véase Albert Memmi, Robert Jaulin). ¿Cómo no ha de sentirse el hombre alienado, desarraigado, inclinado a rechazar una existencia con la que ya no puede identifícarse? En ciertos pueblos llamados «primitivos», la aculturación ha provocado un debilitamiento de la energía que equivale a un deseo de morir. Es entonces cuando entran en acción los inmunodepresores del psiquismo, cuando interviene la ilusión dualista con el consuelo de los «trasmundos», cuando surgen las visiones deseantes que tienden a la homogeneidad definitiva. ¿Qué es la muerte sino el instante en que, al no actualizarse ya los potenciales biológicos, el organismo cae en la materia que, siempre presente de manera potencial, era hasta ayer tenida a raya por la actividad energética del sistema viviente? «A lo que aspira el candidato al suicidio -dice Sthéphane Lupasco- es precisamente a la paz, a la desaparición de una existencia presa de las vicisitudes; es decir, de unas heterogeneidades que han llegado a serle insoportables, a las que ya no puede adaptarse por múltiples razones, que, a fin de cuentas, se reducen a la imposibilidad de aceptar la agresión, el conflicto, lo contradictorio. A lo que aspira, de una u otra forma, es a la homogeneidad. Si quiere morir, es porque no puede seguir viviendo. Desea la homogeneidad, en la que todo, él y el mundo, se borrará, porque es ya presa de esa homogeneidad» (Du réve, de la matémathique et de la mort, Christian Bourgois, 1971, pág. 181). También los pueblos, como los individuos, pueden llegar a ser «candidatos al suicidio».
En nuestros días falta un marco para la afirmación del individuo. La patria es el territorio de un pueblo y la tierra de los padres. El pueblo no es un concepto abstracto, ni la patria una escuela filosófica. Se trata de realidades concretas. Pero en Francia, para las minorías étnicas, la patria no puede identificarse por entero con una nación que a lo largo de la historia les ha robado tantas veces su alma. Esta evidencia es la que, desde fines del siglo pasado, encarna el regionalismo. «La palabra región -dice Eric Le Naour- marcha hoy en vanguardia de las ideas renovadoras de Europa.» (L’Avenir de La Bretagne, marzo de 1971.) Esto se debe a que la región es en concreto algo que la nación no essiempre: el marco en que se afirman las culturas minoritarias. Regionalismo y etnismo son los nombres modernos del eterno renacer de las patrias carnales.
Soy muy partidario del regionalismo, e incluso del autonomismo (que no hay que confundir con el independentismo), pero les asigno unos límites. Ante todo, la región no es un fin en sí. Lo es sólo en la medida en que permite un verdadero arraigo; aunque este arraigo puede adoptar Múltiples formas, que en último extremo se reducen a cierta autenticidad. Una región que toma conciencia de sí misma tiende a volver a encontrar, por definición, su personalidad; es decir, sus rasgos distintivos y sus afinidades. A este respecto, cualquier política, cualquier vía de acceso puede ser buena. Excepto, por supuesto, la que contradice por su propia naturaleza tales intenciones.
Y, sin embargo, como nuestra época no repara en contradicciones, a veces asistirnos a ese curioso espectáculo. Movimientos que dicen buscarse a sí mismos se entregan a corrientes ideológicas que les son extrañas. Los mismos rupos que proclaman el derecho a la diferencia y hacen de su región un caso particular, se alienan con segundas intenciones o sin ellas, a ideologías igualitarias, niveladoras, cuyos principios se oponen radicalmente a las ideas de diferencia y autenticidad. Hay en esto algo tan chocante como inadmisible. Regionalismo y marxismo, más que concordar, se dan de patadas. No es posible arraigar en el desarraigo. Se me dirá: las ideologías ponen en marcha un proceso que pronto no podrán ya dominar y que se volverá contra ellas. Y también: más valen marxismo y región que marxismo a secas. La verdad es lo contrario: vale más el jacobinismo más obtuso que un marxismo regionalizante. Y no es difícil comprenderlo. Cuanto más contra natura es un sistema, menos probabilidades tiene de durar, y viceversa. Das Kapital sigue siendo Das Kapital, aunque se traduzca a la langue d'oc. Otro tanto ocurre con La Internacional, aunque la interprete una gaita bretona. Siguen siendo lo que son, pero no como son: se hacen más nocivas al ser en apariencia más aceptables. En otras palabras, el «regionalismo marxista» es «mejor», y, por tanto, es peor. Desde una perspectiva marxista, el peor patrono es el buen patrono, pues suscita la aprobación, y esta aprobación recae sobre el sistema que representa. Por el contrario, el mal patrono justifica las críticas al capitalismo; es, a contrario, el «aliado objetivo» de sus adversarios, quienes se regocijan por ello. Lo temible no es la ideología violenta, provocadora, que se desacredita por sí misma y crea las condiciones para su reemplazo, sino la sutil y epidémica, que juega con la ambigüedad y se sirve de lo aceptable para hacer pasar de contrabando lo perjudicial. Una ideología así es irreprimible, puesto que se disfraza. No muerde, sólo roe lentamente.
Confiar en la inevitable «reacción» es de una gran ingenuidad. Sólo las situaciones claras producen efectos definidos. Las demás van trampeando a base de medias tintas, de compromisos. El paganismo sufrió al verse desafiado, pero murió cuando fue asimilado. La evangelización le habría delibitado, el sincretismo lo mató. También Luis XVI jugaba a la política de lo peor, y acabó bajo la cuchilla de monsieur Guillotin. Hoy hay quienes apuestan por un apocalipsis. Olvidan que la decadencia no es una plaga que acomete súbitamente, sino un cáncer que va royendo. La vieja historia del león devorado por las pulgas.
La riqueza de la humanidad está en la personalización de los individuos en el seno de su comunidad; la riqueza de Europa, en la personalización de las regiones en el seno de la cultura y la civilización de que son hijas. Unos y otras sólo existen en relación: la pluralidad es necesariamente dialéctica. Podríamos ampliar el paralelismo. Una comunidad se encuentra siempre amenazada a un tiempo por el individualismo y el colectivismo. De igual modo, el repliegue total sobre una región no es menos nefasto para Europa que el estatismo a lo Richelieu, ese absolutismo jacobino que tanto mal ha hecho a Francia. Hay, a este propósito, una relación evidente entre autonomismo y personalización, de una parte, y separatismo e individualismo, jacobinismo y colectivismo, de otra. El genio de Europa es esencialmente comunitario. Una Europa «unitaria», enfrentada a las diferencias de temperamento, mentalidad y costumbres de las regiones, sería tan perjudicial como sería utópica la coexistencia (puramente provisional, no lo dudemos) de mininaciones «independientes, supuestamente ignorantes unas de otras. Nunca ha sido menos posible que hoy, para cualquiera, la secesión.
Reencontrar su personalidad supone para un individuo o una región tomar conciencia de lo que es, pero también de cómo y dónde está situado. La pertenencia forma parte de su definición. Demasiados individuos y grupos parecen creer hoy que para conocerse les basta con buscar en qué difieren radicalmente de los demás, con determinar en qué son acomunitarios, anacionales o asociales. Semejante individualismo nada tiene que ver con la personalización. Por el contrario, la enmascara y la borra. Así, ciertos «nacionalistas occitanos», en su afán de distinguirse de los «francianos», han acabado, en aras de su «antinordismo», por exaltar de manera exclusiva (o poco menos) su pasado mediterráneo. Se trata de una actitud muy peligrosa, pues conduce con la mayor naturalidad a arrojar a las tinieblas exteriores a todos los demás, ya sean individuos o regiones. Sería inadmisible que el movimiento regional se emancipase del nacionalismo jacobino para llevar sus taras a una escala menor. La revuelta es quizás una etapa inevitable; pero tras ella viene la hora de las realidades, de las actitudes adultas. Es preciso que, resueltos los «complejos de Edipo geográficos», las diferentes personalidades se afirmen dentro de la tolerancia y el mutuo respeto. Es no sólo normal, sino necesario, exaltar los caracteres de cada región; pero esta exaltación sería intolerable a partir del momento en que condujese a un enfrentamiento. No otra cosa expresa Eric Le Naour cuando escribe, desde su punto de vista bretón: «Hay una Europa del Norte y una Europa del Sur, la una vuelta hacia el canal de la Mancha, el Atlántico Norte y el Báltico, la otra hacia el Mediterráneo. Pero esta realidad, que no podemos subestimar, no debe cegarnos hasta el punto de hacernos olvidar que el Norte y el Sur constituyen las dos caras de un mismo conjunto, de una misma unidad de civilización: Europa. Bretaña pertenece a la Europa del Norte. Debe, pues, tener en cuenta sus afinidades. Pero ¿por qué habríamos de imponer a los demás el dogma de un “nordismo” obligatorio? Si fuésemos occitanos, si hubiésemos nacido en Nimes o en Martigues, en el país de la cigarra y el olivo, “ser latino” significaría mucho para nosotros. Pero somos hijos del país de las landas y los manzanos. Seremos europeos a nuestro modo, a nuestro ritmo, y encontraremos muy natural que los sardos, los catalanes y los noruegos lo sean también al suyo. Eso es todo No hay peor deficiencia mental que la incapacidad para concebir a los demás como diferentes de uno. Esto es algo tan cierto en el plano individual como en el étnico. El interés superior de Europa exige una mutua tolerancia. Tal es el precio de la libertad de nuestros pueblos.» (L’Avenir de la Bretagne,. febrero de 1971).
(Marzo de 1971)
A Vía da Natureza

Interesante iniciativa desta páxina portuguesa, de temática ecoloxista e naturista en xeral, desde unha perspectiva identitaria. Desde TERRA E POVO recomendamos a súa visita e leitura. Podes ligar ao seu enderezo na rede, na nosa sección de Enlaces-Ligazóns.
GALIZA versus GALICIA
Entre as diversas questions que ham de ser ditaminadas por umha normativa linguística galega, encontra-se o nome da nossa naçom. Que bote umha olhada aos textos galegos que hoje se fazem públicos, advertirá que o nome do país aparece, ainda que com desigual frequência de uso, baixo duas formas: "Galicia" e "Galiza".Nom resultará ocioso, antes de nada, chamar a atençom sobre a especial importância deste vocábulo. Primeiro, pela sua frequência na língua: na prática converte-se num desses vocábulos que mais contribuem a conformar a imagem dum idioma. E segundo, pelo seu significado: para muitos de nós a palavra porta tal carga afectiva que a sua mesma forma externa tende a ver-se determinada pelo seu conteúdo semântico.
Adiantamos qual é a nossa tese: defendemos a forma "Galiza". Pensamos que essa deveria ser a forma estabelecida como normativa. E isto por duas razons fundamentais:
1) Ante todo porque, tal como logo veremos, cremos poder afirmar que é a forma genuinamente galega.
2) Em segundo lugar, porque é a forma que se emprega no restante âmbito da nossa língua, nos estados de língua galega no mundo.
Se se quer, pode-se ainda adir umha advertência: apenas de ser hoje minoritário o emprego da forma "Galiza", a sua adopçom normativa nom comportaria violência para os falantes galegos, nem introduziria artificiosidade no idioma.
OS TEXTOS MEDIEVAIS GALEGOS
Para sabermos qual é a forma autenticamente galega temos de acudir aos textos medievais. Vejamos como se expressavam os nossos antepassados da Idade Média, quando a nossa língua se desenvolvia de forma natural, sem a pressom do castelhano que hoje suporta.
Prescindimos, pois, da precedente evoluiçom do vocábulo latino, ainda que quiçá poderia oferecer também algum apoio à nossa tese. Deixamos de lado igualmente os textos portugueses.
Dividiremos os testemunhos medievais galegos em duas categorias: por umha parte, os escritos que podemos qualificar de literários e, por outra, os documentos de carácter notarial ou similar. Em ambos os casos, os textos analisados abrangem praticamente todo o tempo de cultivo escrito do nosso idioma.
Distribuimos as citaçons por ordem cronológica. Como é sabido, a dataçom dos textos medievais nom sempre resulta fácil. Respeito dos escritos de índole literária faz-se com frequência problemático estabelecer a data exacta da sua composiçom e, tanto para eles como para muitos documentos jurídicos, adem-se dificuldades de dataçom dos manuscritos que chegaram até nós. Esperamos, porém, que os possíveis erros cronológicos nom revistam especial gravidade para o nosso assunto.
a) TEXTOS DE CARÁCTER LITERÁRIO
Citamos todos os casos onde aparece o nosso vocábulo nas obras seguintes: 'Cantigas de Santa Maria' (1), 'Cantigas d'escarnho e maldizer' (2), traduçom da 'Crónica General' e da 'Crónica de Castilla' (3), a versom galega da 'General Estoria' (4), o livro dos 'Miragres de Santiago' (5) e a 'Coronica de Santa Maria de Iria' (6).
Os testemunhos citados merecem algum comentário.
Ressalta ante tudo a absoluta unanimidade destes textos literários no emprego da forma sem i (iode). "Galiza" quase sempre e nalguns casos "Galiça" ou "Galliza", variantes que nom afectam ao nosso problema. Entre os 91 testemunhos nom aparece umha única vez a forma com iode ("Galicia"). E tenha-se em conta umha vez mais que estes textos abrangem umha etapa histórica que vai desde os começos da língua escrita ('Cantigas de Santa Maria', 'Cantigas d'escarnho') até os tempos mais tardios ('Coronica de Santa Maria de Iria'), incluindo de forma satisfatória o lapso intermédio ('Crónica Genral' e 'Miragres de Santiago'). Em todo esse tempo nom assomam indícios de que o idioma modificasse o seu comportamento respeito do tema que nos ocupa.
Devemos atribuir especial relevo aos textos que na sua origem tiveram uma vinculaçom estreita com o espanhol, como som a traduçom da 'Crónica General' ou as 'Cantigas de Santa Maria', já que os textos castelhanos de Afonso X empregam sistematicamente a forma entom comum naquela língua ("Gallizia", com iode). Pois que nom aparecem indícios de interferência entre ambos os idiomas, devemos supor que foi assim porque em galego estava nitidamente estabelecida a forma sem iode ("Galiza").
Respeito da traduçom da 'Crónica General' há-de advertir-se que também as variantes manuscritas empregam sempre formas sem iode ("Galiça" ou "Galiza")
b) TEXTOS DE CARÁCTER NOTARIAL
Valer-nos-emos de duas obras: os documentos publicados por Ferro Couselo e a colecçom documental do mosteiro de Penamaior esudada por Viana.
Pelas razons que logo se veram, estabelecemos neste apartado uma divisom em dous periodos, que nos ajudará a compreender melhor a evoluiçom do vocábulo que estudamos. Cada um dos dous periodos abrange aproximadamente o mesmo número de anos (século e meio: desde meados do séc. XIII até o ano 1400, e desde este ano à primeira metade do séc. XVI). Por casualidade resultou que também o número de vezes em que apareceu o nosso vocábulo vem sendo equivalente em ambos periodos, o que facilitará a confrontaçom.
A presença do nosso vocábulo nos documentos notariais que acabamos de ver sugere diversos comentários.
Por umha parte, surpreende a diferença entre estres instrumentos jurídicos e os textos literários. Mentres nas obras literárias aparecia sempre "Galiza" sem excepçom, nos documentos tabeliónicos ocorre repetidas vezes "Galicia".
Por outra parte, resulta visível a distinta frequência das duas formas em cada um dos periodos que estabelecemos. No primeiro periodo (sécs. XIII-XIV) aparecem somente 7 casos de "Galicia" frente a 30 de "Galiza". Em troca, no segundo periodo (sécs. XV-XVI) as proporçons invertem-se: de 39 ocorrências, somente 5 oferecem a forma sem iode ("Galiza").
Nom parece difícil encontrar umha explicaçom destes factos. Pelo que respeita à diferença entre documentos notariais e textos literários devemos recordar, em primeiro lugar, o carácter mais formalista, em boa medida artificioso, dos instrumentos jurídicos, mais alonjados da fala real; a linguagem dos documentos, com as suas fórmulas estereotipadas e o seu vocabulário latinizante, mostra a influência da tradiçom notarial latina precedente.
E, em segundo lugar, à luz das circunstâncias políticas que a história nos apresenta, teremos de admitir na língua dos instrumentos jurídicos umha influência castelhanizante mais forte que no resto da cultura galega. Tal influência aparece claramente no segundo periodo (sécs. XV-XVI), quando a colonizaçom espanhola se fez mais intensa, mas já se pode detectar nalguns casos em época temperá. Depois de tudo, os notários que redactavam em romance nom podiam -ainda quando eram galegos- escapar da influência chancelaresca daquela outra língua em que se escreviam os documentos do rei, aos que mesmo inconscientemente tenderiam a atribuir categoria de modelos.
Nom podemos deter-nos aqui a analisar detalhadamente caso por caso. Como norma geral, os documentos que registam a forma com iode ("Galicia") incluem umha proporçom anormal de castelhanismos. Baste umha única amostra: o documento onde aparece o primeiro exemplo de "Galicia", correspondente ao número 13 da nossa listagem, do ano 1272, apresenta, entre outros, os seguintes castelhanismos: "alguien", "Dios", "missmo", "maldición".
Cremos, pois, poder concluir que a presença da forma "Galicia" nos documentos medievais galegos é efeito da influência castelhanizante; isto é, que constitui um castelhanismo, introduzido por factores extra-linguísticos e em pugna com a forma genuinamente galega "Galiza".
NO GALEGO ORIENTAL
Contra a tese de que "Galicia" é um castelhanismo opom-se às vezes a seguinte objeçom: "Galiza" nom seria a única forma genuinamente galega, senom que corresponderia somente à parte centro-ocidental do território galego, mentres que na franja oriental seria "Galicia" a forma comum. Teriam convivido, pois, no território galego as duas formas; assim, tanto "Galiza" como "Galicia" seriam genuinamente galegas.
O apoio para esta afirmaçom pretende encontrar-se na distribuiçom que ainda actualmente amostra o topónimo "Paço" / "Pacio", estudada recentemente por Elixio Rivas ['Verba' vol 3, 1976>. A ausência da forma "Galicia" nos textos literários explicar-se-ía pela escassa irradiaçom cultural desta zona.
Parece-nos que nom há razons fundadas para tal opiniom. Se bem é certo que a irradiaçom cultural da zona oriental nom pode comparar-se nas letras galegas medievais com a zona compostelana, nom por isso desconhecemos a sua voz nos séculos de cultivo escrito da nossa língua. Se tomamos a zona que Rivas assinala para a forma "Pacio", abarcaremos grande parte da actual província de Lugo, desde o limite com Astúrias até sobrepassar pelo Ocidente o rio Minho e, ademais, a parte nordocidental da actual província de Ourense. Nesta área encontravam-se situados na baixa Idade Média alguns mosteiros de que conservamos abundante documentaçom galega: Meira, Penamaior, Samos e até Montederramo, etc.
Pois bem: os testemunhos documentais que temos agora à mão sugerem que é infundada a suposiçom de que nesta zona se dizia "Galicia" e nom "Galiza". O comportamento que amostram esses documentos a tal respeito nom aparece diferente do da zona centro-ocidental. [A seguir cita até 20, das referidas na listagem de ocorrências>.
Do resto, ainda que admitíssemos essa possibilidade, podemos supor-se se nos permite por um momento mover-nos no terreno dos futuríveis- que a evoluiçom posterior tenderia a ser distinta em ambos os casos. No caso de "Pacio" / "Paço" a pemanência destes resultados divergentes foi possível porque, embora algumha vez convivissem a umha distância geográfica suficientemente curta para que pudessem entrar em contacto, sempre se refeririam cada um a umha realidade diferente. A diferência do conteúdo semântico podia dalgumha maneira servir de apoio à divergência morfológica. Mas tal nom aconteceria evidentemente no hipotético caso de "Galicia" / "Galiza"; temos de supor que aqui a identidade semântica de ambas as formas tenderia a forçar também a coincidência morfológica, sempre que não existisse umha estrutura dialectal de maior alcance, o que nom parece ser o caso.
A MODO DE CONCLUSOM
Vários outros pontos mereceriam ser tratados para podermos configurar umha imagem completa da questiom que estudamos:
1) a evoluiçom da pronúncia (que nom afecta ao nosso problema),
2) a suposta influência galega na forma actual castelhana "Galicia",
3) o uso do artigo ("Galiza" ou "a Galiza"),
4) o emprego do vocábulo na tradiçom literária galega moderna, etc. Nom nos é possível abordar agora esses temas. Simplesmente, pelo que se refere ao emprego dos escritores galegos, lembremos os títulos de duas conhecidas obras de Castelao: 'Sempre en Galiza' e 'As cruzes de pedra na Galiza'.
Parece-nos, porém, fundamentada suficientemente a tese que anunciávamos ao começo: A FORMA "Galicia" É UM CASTELHANISMO EM GALEGO; "GALIZA" DEVERIA SER A FORMA EMPREGADA NORMATIVAMENTE.
José-Martinho MONTERO SANTALHA (1978 )
EXCALIBUR, Máis que um filme, por Francesc Sánchez-Bas

AS IDADES OBSCURAS.
A TERRA ESTAVA DIVIDIDA E SEM REI.
NO MEIO DESTE TEMPO PERDIDO
COMEÇOU A LENDA DO MAGO MERLIM
E A CHEGADA DUM REI,
DUMHA PODEROSA ESPADA: EXCALIBUR
FICHA TÉCNICA:
Diretor e produtor: John Boorman
Actores: Nigel Terry como Artur, Helen Mirren como Morgana, Cherie Lunghi como Genevra, Paul Geoffrey como Perceval, Nicol Williamson como Merlim, Liam Neeson como Gawain.
Orion Pictures 1981
“Entramos nas fauces do Dragom...” Achamo-nos, sem dúvida, ante um mito que foi plasmado plasticamente para chegar a um público desejante de novidades e originalidades. E ainda assim, queira-se ou nom, constata-se um facto muito importante: Este filme inspira e desperta os mais nobres anelos de muitos jovens.Como algo que acorda desde os tempos mais remotos e imemoriais, apresenta-se como um impacto no nosso interior dormido, na Lembrança Espiritoal do nosso Sangue.As personagens desta maravilha d arte cinematográfica, encarnam de jeito imelhorável o papel que lhes foi assinado. Muitos somos os que ficamos impregnados dessa figura cheia de Sabedoria e simpatia que é Merlím, dessa Nobreza, símbolo da Amizade, que é Lanzarote, desse constante afám por manter a Paz e a Justiça, que é Artur, ou dessa Juventude inocente com ânsia de aventura e autosuperaçom que é Perceval. Cada personagem conquista-nos profundamente harmonizando o seu aspecto exterior com o espírito que irradia desde o seu corassem em cada gesto, em cada olhada, em cada palavra. Curiosamente, todos som actores quase desconhecidos, como se vinhessem expressamente do mundo da lenda, do além dos tempos, para despertar umha Lembrança que permanece dormida durante séculos. Qual foi a intençom do diretor? É muito difícil sabê-lo. É possível que seja totalmente inconsciente da sua obra. É possível que no seu afám de conquerir umha novidade radical, tenha obtido esse resultado. Nom podemos negar que no filme nom exista umha rigorosidade em quanto ao seguimento da lenda, o qual nom é nem mais nem menos que o que fazem todos os diretores quando querem fazer algo demasiado grande. Que existe umha concessom á morbosidade do grande público? É possível, porém esse “enorme gasto” de sangue do que tanto se lhe acusa, ou o famoso lance do corvo comendo um olho, nom fazem mais que dar um acento mais cru que nos achega minimamente ás dramáticas circunstâncias que as personagens estam a viver. A partir destes toques de crueza e exageraçom, o espectador fai-se partícipe desse mundo em luita. Induvidavelmente, nom tem nada que ver com os clássicos filmes de índios nos que o espectador passa o tempo ou pouco mais, e onde o imperante é a carência de toda Transcendência.
O “leit-motiv” deste filme reside no valor do Sangue e todo o que isto significa: Nobreza, Honor, Amizade, Amor... e também a aceitaçom das debilidades, como a traiçom que a pessar de tudo som superadas e redimidas a través da Fidelidade e da Nobreza, ou seja, também póla força superadora que habita no Sangue. O “valor do Sangue” apresenta-se nesta obra como por cima de toda crença ou religiom. Por umha parte aparece a religiom, sem credos, sem dogmas, que só é acessível a través da comunhom com a Natureza e sobre tudo, com o gram Céu que cada herói leva nas suas veias e que deve conquistar. Esta sabedoria é representada por Merlim, que instrue ao homem para que, afinal, quando o momento chegar, fique só e saiba ser um verdadeiro Rei. “Umha Terra, um Rei...” Este é o Segredo do Graal. O esquecimento destas palavras provocou a decadência, a pobreza da terra, as enfermidades e a fame das gentes. Que grande similitude com a atualidade! A Magia reside, precisamente, no recordo de umhas palavras, nem mais nem menos, por que “a perdiçom do homem é o Esquecimento...” A terra, o povo, o Rei, devem ser umha mesma cousa. Mais umha vez, a uniom do Homem com a Natureza, a uniom do Sangue e do Solo: “Unha Terra, um Rei...”.Por outra banda, umha magia negativa, a do ódio, a do rancor e da vingança, a que hoje impera no mundo; a magia que foi roubada por aqueles que nom a merecerom, o Mundo de Morgana e de Siom.
Merlím é a estrela do filme. As suas frases vivem de seu: “quando um homem minte, mata umha parte da Humanidade...”; “Lembra: sempre hai alguém mais listo do que tu....”; “O mal e o Bem; dificilmente existe o um sem o outro...”; e sobre tudo “Chegou a hora dos homens e dos seus costumes...” O homem, hoje, nestas moles de cimento, vive de costumes novos ou velhos, pouco importa, mas o definitivo é que ninguém sabe ver o que hai para além do seu nariz. O mais “nobre” dos homens é um ser retorcido, rancoroso, intolerante, que se crê possuidor da única verdade. É um fruto deste mundo computerizado de costumes. Os mais “bons” contentam-se com ter um bom pensamento cada dia, para cotizar nessa seguridade social do “Além” que chamam céu. Na procura do Graal morrem todos os guerreiros, só sobrevive um e ele vence por todos. E como vence Perceval?. No filme reflicte-se bastante bem: Vinte anos de luita, vagabundeando, buscando, para dar-se conta de que nada exterior tinha importância, no fundo todo é um sonho pólo que nom nos devemos deixar arrastar. Afinal, despoja-se de todo atributo, de toda vestimenta e mais umha vez, praticamente nu e com o único que lhe quedava, a Esperança, a Fé, responde ante o gram Secreto para descobrir o que foi na origem: “Umha terra, um Rei...”. Nada era mais importante do que estas palavras. Ele, sozinho, nu, com o seu corpo, com a sua Esperança, com a sua Fé, e com o seu Rei, tudo era umha mesma Unidade, e nengumha outra cousa tinha importância. É a Suprema Singeleza, revelada em palavras tam grandes como Fidelidade, Honor, Amizade... e revelada também num caminho cruel marcado póla luita e o Desapego.Surpreende que, o que isto escreve, poda ver, num filme como este, todo o contrario do que algumha outra pessoa pudesse interpretar. E nom deixa de ser surpreendente que, até alguns realizaram umha autêntica perseguiçom intelectual totalmente obsessiva contra este filme. Cumpre saber que quem possua a Verdade nom deveria ter medo a perdê-la.
Qualquer aspecto do filme poderia ter umha interpretaçom na Luita Eterna da nossa Raça, girando tudo em torno á tam mítica Sabedoria Perdida, representada polo mundo de Merlím, como parte humanizada do Gram Dragom, símbolo de tal Sabedoria. Muito significativo é o facto de que, depois de ter desaparecido materialmente e trás o triunfo na Procura do Graal, o Mago volta, e, por que volta? Primeiro, foi derrotado polo Inimigo, que lhe rouba a magia, falseando a Sabedoria, e depois, quando os guerreiros remontam a involuçom.Reconquistando o Segredo Perdido, renasce dentro deles: Merlím passa a formar parte sua, vive o que ele chama “O Mundo dos Sonhos”, “Sonho para uns, pesadelo para outros”. Sendo esta a gram conseqüência do triunfo: o Conhecimento volta ao homem, o homem converte-se por sua vez em Mago, ou seja, é Sacerdote-Guerreiro, no sentido mais elevado da palavra. Merlím e Artur som um mesmo e, a partir desta Reconquista, o Inimigo acha o seu fim, a Obscuridade começa a disipar-se. E veja-se o gram paralelismo mais umha vez com a nossa luita: o derradeiro encontro de Morgana com Merlim. O Inimigo, na sua obsesom e no seu ódio, converteu-no num sonho, trágico para Ele, ainda que esperançador para o Novo Mundo que nascerá regenerado. Merlím foi derrotado e agora nom tem nada que perder e, por isso, aparece-se-lhe a Morgana de forma invulnerável, porquê os Cavaleiros do Graal fixerom-no Eterno. O Derradeiro Batalhom, que tanto tempo estivo aguardando, derrota por fim ao Inimigo. Deste jeito fecha-se um ciclo na Humanidade: a Espada volve ao lago, e Artur viaja á Ilha da Imortalidade, acompanhado da wagneriana “Marcha Fúnebre de Sigfrido”, que pouco tem de morto e muito de Eternidade. Estas forom as suas derradeiras palavras: “Um dia chegará um Rei e a Espada ressurgirá das Águas".Eternamente repite-se o Mito, eternamente volta o Rei Artur e o Mago Merlim, porque vivem no interior dessas Águas que som o nosso Sangue, que é o Mundo da nossa Raça. Vaia este artigo para aqueles que mirarom neste filme algo verdadeiramente superior, sem rancor cara os que tenham rancor, sem ódio cara os que tenham ódio, porque apreendemos algo mais: Artur, Merlim, Lanzarote, Perceval, somos nós próprios, a maior verdade que possuímos é o valor do Sangue que corre pólas nossas veias, o nosso escudo é a nossa Fé, e tudo isto é o que além de todos os tempos, forja a nossa espada: EXCALIBUR!
Anál natchrach, orth´ bháis bethad, do chél denmha.
A IDENTIDADE EUROPÉIA, por Enric Ravello

A identidade européia nom nasce em Grecia. A identidade europeia nom debe comprender-se como o resultado final de vários e heterogéneos elementos que lhe vam dando forma ao longo do processo histórico. A identidade européia nom é a suma do passado greco-latino por um lado, céltico-germánico por outro e o cristão que na Europa medieval podaríamos chamar euro-catolicismo… A identidade européia é anterior e preexistente a todas estas realidades, sendo à sua vez a que da forma ao mundo greco-latino, ao passado céltico-germánico-eslavo, - meras adaptaçons históricas num espaço geográfico concreto e sobre umhas condiçons determinadas do espírito de Europa-, e a que converte o judeu-cristianismo em umha elevada forma religiosa qual foi a Cristandade medieval, mistura de elementos cristáns e pagáns que durante moitos séculos foi à referência espiritoal dos europeus, e que agora pode deixar de sê-lo toda vez que as instituiçons das diferentes confissons cristãs estam claramente decididas a eliminar os elementos propriamente europeus e a converter ao cristianismo em uma religiom igualitária e universalista fiel somente à mentalidade dos povos do deserto nos que tivo a sua primeira origem.
A identidade européia nom se “forma”. A identidade européia “nasce” na alvorada da pré-história, quase ao mesmo tempo no que o homem, tal e como hoje conhecemo-lo, aparecem na superfície do nosso planeta. Os europeus somos já reconhecíveis como algo diferenciado desde fai vários milênios. As culturas nord-europeias de Ertebolle e Ellerbeck sinalam o nascimento do que os historiadores chamam mundo indo-europeu que se reconhece por umha linguagem comum, um tipo humano comum, a existência de um lugar primigeneo concreto e sobre tudo e desde um primeiro intre, um determinado sistema de valores e umha precisa visom do mundo: língua, povo e Cosmo-visom que se expandem por toda Europa conformando e dando origem a todo o que hoje englobamos no conceito de Europa. “Ademais da importância da emigraçom indo-européia reforça-se polo feito de constituir da nova raça um povo com grandes dotes físicos e espirituais, bem contrastados nos impérios e culturas que alcançaram na Antigüidade e que lograram o seu ponto álgido nas civilizaçons grega, romana e medo-persa”. [1]
A Cosmo-visom dos nossos antergos indo-europeus compreendia todos os aspectos da realidade: desde o social até o metafísico, desde a política até a filosofia, determinando toda a actuaçom do “homem europeu” ao longo da aventura da Historia. Também o nosso actual sistema de pensamento, em grande parte regida polo que C.G.Jung definiu como arquétipos coletivos.
Para os indo-europeus, passados e presentes, a célula básica da sociedade é a família patrilineal , tanto no sentido descendente como ascendente; sendo antigamente por acima dela uma gentilidade mais ampla que indicava um antepassado comum (as gens latinas ou os clans célticos). O seu sistema de governo é o de umha assembléia de guerreiros com poder de decisom, muito longe de sistemas tirânicos e despóticos de raizame oriental, exemplos claros temo-los no senado romano ou nas cortes medievais. No térreo religioso está-se nas antípodas de qualquer conceiçom universalista e igualitária, e consideram-se as diferenças entre os homens algo mais que um acidente conjuntural, um reflexo da ordem do Cosmos, dividindo a sociedade em três categorias à que cada individuo pertence segundo a sua natureza interna; repetindo-se este esquema religioso e social em toda a época pagana e também na Idade Meia católica, que mantêm ainda a mesma divisão social entre: oratores, pugnatores y laboratores.
A mulher, ainda dentro de umha sociedade patriarcal, ficava em uma muito alta consideraçom. Em oposiçom ao conceito da condiçom feminina que tinham e têm as civilizaçons do deserto, nas que é assimilada à conceiçom de objeto sexual e pecado, obrigada a prostituir-se pelo menos umha vez na sua vida, ou se lhe oculta o seu rosto com um veio, desde a Antiguidade indo-européia é considerada e honrada e ao pai lhe corresponde a administraçom do fogar. Conseqüência disto é a diferença da realidade que ainda vivem hoje as mulheres européias e as do resto do mundo.
No térreo pessoal os reconhecimentos do valor e do espírito heróico ficavam por acima de qualquer outra consideraçom, assim como a fidelidade aos que estavam por acima deles e aos que livremente lha tinham prometido, no mundo latino e medieval da lugar ao conceito de FIDES. Em geral um gosto polo sóbrio, o direto e o cumprimento do dever como jeito de auto-realizaçom caracterizou a todo o mundo indo-europeu. “Nada em excesso”, “Conhece-te a ti próprio”, “Converte-te no que és”, eram as frases que apareciam na entrada de alguns templos gregos, e que, no seu completo significado, fecha em si uma elevadíssima conceiçom do mundo. A nossa conceiçom do mundo.
Esta origem comum e a sua conseqüente identidade e cosmo-visom compartida nom devem converter-se simplesmente em um objeto de procuras intelectuais sobre o passado, nem em matéria de uma erudiçom e de um conhecimento a metade do caminho entre o acadêmico e o romântico. Pola contra haverá de ser o pilar básico e o mito movilizador para construir a grande Europa do futuro imediato. O século XXI é o do combate identitario, superada a fase dos Estados-naçom e dos blocos nascidos da segunda pós-guerra, contemplamos como o planeta organiza-se em torno a grandes espaços determinados por umha identidade comum. O destino põe aos europeus ante umha disjuntiva: ou sabemos interpretar o nosso momento histórico e somos capasses de criar umha Europa que por umha banda desenrole as capacidades prometeicas da nossa civilizaçom e por outra banda seja capaz de ler na sua mais longa memória para edificar-se sobre a sua herança milenar; ou a vindeira será a derradeira geraçom de europeus antes de serem fagocitados polos dous nemigos que ameaçam a liberdade do nosso continente- naçom ; o mundialismo uniformizador e igualitarista com capital em Nova Iorque e o islamismo que ao igual que fai com as suas mulheres, cobrirá o nosso passado com um veio de intolerância e obscuridade profundamente alheia à alma européia.
Em NÓS, está a decisom.
[1] Historia de España, vol. II. Colonizadores y formación de los pueblos prerromanos 1200-218 a.C.
Ed. Gredos, Madrid 1989.
EL ARTE DEL BIEN VIVIR

Aproximación a la obra de Antonio Medrano
La importante labor y misión que está llevando a cabo el agudo y prestigioso intelectual Antonio Medrano, a través de la Editorial YataY, merece ser comentada y destacada en estas páginas dedicadas a los libros, que son un espacio de libertad y opinión dentro del asfixiante y farisaico mundo cultural e intelectual en el que vivimos. He titulado esta sección como “El Arte del Bien Vivir” (parafraseando al aragonés Baltasar Gracián) y no como el arte del “vivir bien” o el “buen vivir”, ya que esta sociedad hedonista se encarga suficientemente de atiborrarnos con su ficticia “calidad de vida”. De los libros que vamos ha tratar- ora crítica, ora elogio- tienen una regla general o máxima por la que se dictan: es el servicio al Bien, a la Belleza y a la Verdad.Esta regla, como si se tratase de la de una orden monástica o de caballería, es una constante en sus textos, tratando así de hacernos comprender numerosas actitudes que debemos de transmutar, superar y rectificar en nuestro vivir diario. Es un golpe de atención a nuestra conciencia en todo momento, para así dejarnos guiar por ese “bien vivir”, acorde con la Tradición y con nuestra Sangre. Son “orientaciones” -más que nunca indispensables- para eso que Julius Evola denominó como la “revolución interior”, necesaria para el resurgir del Hombre Nuevo que precisa esta Europa “nossa-nuestra-nostra”, sometida a la política neoliberal y al mestizaje.
Antonio Medrano, nacido en tierras extremas y duras, (Badajoz, 1946), residiendo actualmente cerca de Madrid junto a su esposa, es un autor que se va haciendo hueco en la escena intelectual de este país. Paradójicamente es un autor más conocido en otros países de Europa (Italia o Francia, son ejemplo de ello, con varias de sus obras traducidas) que en él nuestro propio. Enraizado en su patria, es una persona con vocación europeísta y universal. En determinados círculos de orientación tradicional es un autor venerado, considerado y respetado. Trabajó como asesor y directivo de empresas. Su sólida formación como profesional y su don de lenguas (lee, escribe y habla varios idiomas: alemán, sueco, italiano, francés, inglés, catalán, gallego-portugués...) le dan un carácter particular a sus obras, que son de una cultura vastísima. Solamente hay que observar la abundante bibliografía empleada en sus textos.
Riguroso en su trabajo, meditativo y reflexivo en su escritura, hombre de gran humanidad, de carácter afable y buen corazón, con su quehacer cotidiano y su “arte del justo, correcto y bien vivir”, da ejemplo y testimonio de lo que se conoce por Tradición. En otros tiempos de Occidente sería sin duda un discípulo de Platón en su Academia de Atenas, o un “maestro” que escribe y transmite Conocimiento en las piedras de una catedral, o también si me apuras, un perfecto hombre del Renacimiento, recogiendo textos de los clásicos e investigando con la Alquimia.
Varios son los libros que están ya disponibles: “Magia y Misterio del Liderazgo”, “La Lucha con el Dragón”, “La Vía de la Acción”, “Sabiduría Activa”, “La Luz del Tao”. Otros están en preparación e irán viendo la luz poco a poco, con temática no menos interesante, como muestra estos ejemplos; Sobre el Honor, su profundo significado, su enorme valía y la falta de Honor en los tiempos de hoy; Sobre ecología y espíritu, la vital relación del Hombre con la Naturaleza bien entendida y necesaria; Sobre la vivencia del momento presente “en el aquí y ahora”, sin apegos ni rechazos, valorando instante tras instante conscientemente; Sobre la milicia del Grial, el estar presto a servir a la Comunidad para servirnos también a nosotros mismos, ya que saber obedecer es tan necesario como saber ordenar; Sobre la acción heroica, ser capaces de armarnos del valor necesario para actuar noblemente y desinteresadamente.
La lectura de estos libros a través de las sendas de la antropología, de la historia, de la mitología y del simbolismo, inducen constantemente a sembrar las virtudes sociales más eficaces, que no sirven para nada desde el punto de vista espiritual, sino fructifican y crecen en nosotros el espíritu de devoción y el sentimiento de lo sagrado. Pero vayamos a lo que ya está actualmente a disposición del lector, que son los siguientes textos: “Magia y Misterio del Liderazgo”: Una buena guía para el arte de Vivir en un mundo en Crisis, nos dice su subtítulo. Este texto puede ser considerado como un libro de consulta permanente, ya que la temática que aborda implica muchas facetas de nuestra interrrelaciones cotidianas en este mundo. Afrenta los problemas directa y frontalmente, sin vericuetos ni laberintos. Los capítulos que componen este libro son de gran utilidad en nuestras interrelaciones cotidianas, puesto que también somos seres sociales. La interdependencia entre los seres vivientes y el saber vivir es el eje central de esta obra, que hasta cierto punto podría ser considerada como un tratado psicológico de carácter tradicional. En Oriente, especialmente dentro de las doctrinas hindúes y más concretamente dentro del Budismo original existen unos tratados compilados bajo el nombre del Abbidharma, de obligatorio estudio y necesaria su comprensión y asimilación para el renacer espiritual. Del libro que estamos hablando, podría perfectamente situarse en esta línea, pero aplicado al Hombre europeo. Estudiarse a uno mismo es estudiar a los demás, y los capítulos de este libro nos invitan constantemente a estudiarnos, a dejarnos guiar por la nobleza y la dignidad, a saber dirigir nuestra vida, para saber vivir correctamente como líder. El saber vivir es una puerta a la felicidad de la persona. Responsabilidad, Gratitud, Flexibilidad, Valentía, Formación, Sentido del Humor, Autodominio, Saber hablar, Saber escuchar, Saber pensar, Saber hacer, Placer y Deber, Servicio, y así hasta un total de 31 capítulos que tienen las 417 páginas de este manual, que nos invitan a vivir según las coordenadas de la objetividad y la veracidad. Al final de cada capítulo con las claves y reflexiones del autor, tenemos abundantes citas de importantes personalidades de todos los tiempos, hálitos de sabiduría que nos han legado buena y generosamente. Entre estos están Raimon Llul, Calderón de la Barca, Baltasar Gracián, F. de Quevedo Platón, Séneca, Cicerón, Aristóteles, Plutarco, Marco Aurelio, Ramana Maharsi, Buddha Sakyamuni, Taisen Deshimaru, Hölderlin, Novalis, J.W.Goethe, F. Schiller, F. Nieztsche, A. Schopenhauer, René Guènon, Julius Evola, Codreanu, Edgar Dacqué, Charles Maurras, G.K. Chesterton, Ananada K. Coomarasway, Frithjof Schuon, Thomas Merton, etc. Un buen médico nunca prescinde de su “Vademécum” y un buen dirigente, bien sea político, social o empresarial, no debería perderse ningún capítulo de este libro. Desde luego que la lectura es importante, pero más aun es la práctica y la asimilación de estos principios.
“La Lucha con el Dragón”: Mitos, símbolos y leyendas de carácter universal del hombre en combate con la oscuridad y las tinieblas son tratados en esta magnífica obra, que podría ser considerada como una enciclopedia, puesto que hasta el momento no se ha escrito nada similar que reúna tanta información al respecto. La tiranía del ego y la gesta heroica interior es el subtítulo de este libro. Ello nos indica el significado antropológico, espiritual e interior de dicho combate, lucha y consecución de la gran victoria. Dentro de cada uno de nosotros hay una fuerza oscura, negativa, egoísta que nos mantiene en el reino de la ilusión y de la ignorancia. Para evitar seguir viviendo en estos “mundos”, es preciso ser conscientes de ello, pero no basta con querer superarlo. Hay que realizarlo, y en este libro podemos descifrar las claves a través de este mundo repleto de símbolos y mitos, con sus leyendas, cuentos y poemas épicos de nuestros antiguos. Desde la India de los Vedas y héroes del Ramayana, hasta el Thor nórdico y su lucha con la serpiente del Midgard y el Sigfried germánico y su combate con el dragón Fafnir; desde las alquímicas Aguas Mercuriales y su Obra al Negro y consecución de la Piedra Filosofal hasta San Jorge como patrón de la caballería cristiana y Cristo como vencedor de las Tinieblas... las 431 páginas de este volumen nos invitan a adentrarnos dentro de estas fascinantes historias, con sus niveles de significación, notas comunes al mito e interpretaciones diversas del dragón como símbolo y monstruo del ego. Me gustaría destacar algunos capítulos –cosa difícil- puesto que desde la primera a la última página, todo me parece interesante. Pero para los apasionados e interesados de civilizaciones indoeuropeas, existe una abundancia de referencias a nuestros antiguos mitos, entre ellos los siguientes: “El mito de la dracomáquia entre las antiguas estirpes europeas” no tiene desperdicio. Dividido en siete subcapítulos, donde griegos, germanos, celtas, eslavos, bálticos y tracios son investigados por el autor en relación con el tema principal del libro. La lucha del héroe solar frente a la bestia es réplica frecuente en la antigua religión de nuestros ancestros y que se reproducirá de forma análoga dentro de la tradición cristiana europea, -(dentro de “El dragón en la tradición cristiana”) - con figuras igualmente arquetípicas como San Jorge, Santiago, San Miguel o el propio Cristo (ya helenizado). La abundante poesía épica medieval europea y libros de caballerías tendrán en común de nuevo este combate entre el espíritu y la materia. Los alegóricos mundos interiores de los cuentos de hadas también tienen su cabida e interpretación. Los “Niveles de significación” son fundamentales para la correcta comprensión de la obra, que se complementan con “El dragón como símbolo del ego”, “El monstruo del ego”, “Similitud entre el ego y el dragón”, así como “El combate entre el alma y el espíritu”. A lo largo de estos capítulos, el autor analiza las potencialidades del opositor al héroe y las potencialidades del héroe son tratadas en la necesaria regeneración y victoria de la Luz en los siguientes capítulos: ”La gran victoria”, “La conquista del tesoro y la liberación de la Princesa” y “Las bodas sagradas: el retorno de la primavera”. Dentro de estas potencialidades del héroe hay una serie de prácticas que debemos leer, descubrir y descifrar entre líneas para reconducir y articular nuestra vida, unas orientaciones vitales para la singladura que cada uno emprende. Y todo ello con aportaciones de los Maestros, tanto de Occidente como de Oriente, luz y guía para el ser humano que busca la liberación de la oscuridad y la ignorancia, que anhela el calor y la luz del Sol, de la Sabiduría, del Conocimiento, del Grial.
“La Vía de la Acción”: Nuestra vida es acción. Vivir consiste en realizar cosas, bien sean materiales o inmateriales, de forma libre o necesaria. La vida exige acción y la acción sostiene la vida, nos recuerda el autor en el prólogo. La idea central de este libro consiste en hacernos recapacitar sobre cómo y porqué realizar de una forma determinada las acciones diversas que a diario ejercemos en nuestra vida cotidiana. Y el hombre superior, el hombre nuevo y antiguo al mismo tiempo, debe comportarse y actuar justa y correctamente, viviendo conscientemente el momento y la acción presente, teniendo presente causa y efecto, sin apegos y por amor a la acción misma, siempre con idea de servicio y entrega. Este libro da en el quid de la cuestión y nos conduce y orienta a ojos de la Filosofía Perenne de cómo saber vivir y realizar El hacer justo y correcto frente al desorden activista, tal como se subtitula el libro. En tres grandes partes estas 333 páginas está dividido el libro: La importancia de la acción para la vida humana, El activismo: sus peligros y nefastas consecuencias y La Recta Acción: su naturaleza y su necesidad para el hombre de hoy. Superando la pereza física, intelectual y mental a la cual invita el denso mundo de hoy, el autor no muestra a ojos de la Tradición la importancia de las acciones realizadas de forma centrada, bien sean acciones con la palabra, acciones con la mente o acciones de obra. Y Aristóteles, Platón, Cicerón, Karl Von Eckarthausen, Santo Tomás de Aquino o Lao-Tsê, por citar sólo unos pocos, nos recuerdan que el fin de la recta acción es la conquista de la felicidad, el amanecer hacia el mediodía. La paz, la no-violencia (el ahimsa indoario), la armonía son los efectos beneficiosos y sanadores de estas obras, palabras y pensamientos correctos. En la segunda parte, el autor nos expone el activismo sin sentido y superficial, como concepción errónea de la acción. El empobrecimiento al que nos conduce la intolerancia, bien sea religiosa (consecuencia de un alejamiento de la doctrina y de la contemplación), bien sea intelectual (todos los “ismos” propios de este ciclo como el racionalismo, el materialismo, el consumismo, el racismo,el hibridismo, el economicismo... efecto de una fe ciega y creación de “falsos ídolos”). Este alejamiento de la Edad Dorada, es analizado a través de la doctrina védica de las tres gunas, para comprender la tendencia del hombre actual en su afán por el dinero, su culto y su tiranía. La excesiva politización de la vida (invasión de la política) y los partidismos exacerbados (democracias y totalitarismos), la crisis de la juventud o la inversió