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Clase Política...la Indecencia y su Hipocresía

Clase Política...la Indecencia  y su Hipocresía

Una diputada, Leire Pajín, conocida por ser la actual secretaria general de ese partido -PSOE -con siglas que no se corresponden a su realidad, cobra nada más ni nada menos que 3 sueldos...Uno por secretaria del partido, otro por diputada y otro como complemento por su anterior cargo en Exteriores. En resumen, una pobre y como ella otros muchos politiquillos en este país.  

¿Qué consideras tú INDECENTE?

 

INDECENTE es que el salario mínimo de un trabajador sea de 624 ?/mes y el de un diputado de 3.996, pudiendo llegar con dietas y otras prebendas, a 6.500 ?/mes.

 

INDECENTE es que un catedrático de universidad o un cirujano de la sanidad pública ganen menos que el concejal de festejos de un ayuntamiento de tercera.

 

INDECENTE es que los políticos se suban sus retribuciones en el porcentaje que les apetezca  (siempre por unanimidad, por supuesto y, al inicio de la legislatura).

 

INDECENTE es comparar la jubilación de un diputado con la de una viuda.

 

INDECENTE es que un ciudadano tenga que cotizar 35 años para percibir una jubilación y a los diputados les baste sólo con siete y que los miembros del gobierno, para cobrar la pensión máxima, solo necesiten jurar el cargo.

 

INDECENTE es que los diputados sean los únicos trabajadores (¿?) de este país que están exentos de tributar un tercio de su sueldo del IRPF.

 

INDECENTE es colocar en la administración a miles de asesores (léase amigotes con sueldo) que ya desearían los técnicos más cualificados.

 

INDECENTE es el ingente dinero destinado a sostener a los partidos aprobados por los mismos políticos que viven de ellos.

 

INDECENTE es que a un político no se le exija superar una mínima prueba de capacidad para ejercer su cargo (y no digamos intelectual o cultural).

 

INDECENTE es el coste que representa para los ciudadanos sus comidas, coches oficiales, chóferes, viajes (siempre en gran clase) y tarjetas de crédito por doquier.

 

INDECENTE es que sus señorías tengan seis meses de vacaciones al año. 

 

INDECENTE es que sus señorías, cuando cesan en el cargo, tengan un colchón del 80% del

sueldo durante 18 meses.

 

INDECENTE  es que ex ministros, ex secretarios de estado y altos cargos de la política, cuando cesan, son los únicos ciudadanos de este país que pueden legalmente percibir dos salarios del erario público.

 

INDECENTE es que nos oculten sus privilegios mientras vuelven a la sociedad contra quienes de verdad les sirven.

 

Y mientras tanto? ¿hablan de política social y derechos sociales?

¡¡¡SON UNOS HIPÓCRITAS!!!

O Romanticismo Galego

O Romanticismo Galego

Si la agitación espiritual de comienzos del siglo XIX repercute en todos los pueblos europeos, especialmente había de conmover nuestra dormida conciencia celta, apta como ninguna para recoger en su seno y transformar en pródigas cosechas las románticas semillas. Un historiador de la época diputa a la tierra gallega por tan romántica como Suiza y como Escocia, amén de plagada de viejos recuerdos irlandeses de céltico sabor; y en verdad que si lo celta y lo romántico atesoran notorios parecidos pocas ocasiones para aquella ola de literatura ilusionada como esta circunstancia gallega.


Por lo demás, en tales años era casi total el abandono de la lengua gallega como forma de expresión culta. Algunas veces se encuentran raros textos; pero siempre romances o copillas de tono menor, cuales la letrilla gallega a las bodas de Fernando VII en 1828 o aquella otra dedicada a Isabel II en 1843, al ser declarada la mayoría de edad. Tanta era la decadencia, que los mismos promotores del empujón romántico, un Nicomedes Pastor Díaz o un Antolín Faraldo, escriben casi exclusivamente en castellano, y ha de esperarse a Rosalía de Castro para recoger los frutos de la vibración romanita en el terreno de la literatura específicamente gallega.

 

Los frutos del romanticismo fueron tres hallazgos que constituyen el punto de partida para la restauración espiritual de Galicia: primero, la determinación de lo histórico como regla social, al estilo de lo que hace Nicomedes Pastor Díaz; segundo, el redescubrimiento de la personalidad de Galicia en un sentido tradicional, avance que se liga a los nombre de Antolín Faraldo y Benito Vicetto, y tercero, hallazgo del folklore gallego, anticipo de Freire de Castrillón que lozanamente madura Rosalía de Castro.

 


Las estelas que el romanticismo gallego deja tras de sí son dos: el reencuentro con la intimidad del paisaje, por lejanías de Añón, por separación en Lamas Carvajal y por salto atrás en la intimidad espiritual en Pondal; y la fábrica madura de la Galicia histórica y tradicional en la serie que culmina con la obra de Ramón Otero Pedrayo.

(extraido do blogue Antigo Reino)

 

 

La Vía Iniciática

La Vía Iniciática

Interesante artigo extraido da páxina www.iniciacion.eu

ACTUALIZACIÓN DE LA VÍA INICIÁTICA

 

El gran reto que le espere a aquel que comienza la obra iniciática es su actualización. Las diversas tradiciones subsistentes sólo nos sirven como referencia en nuestro camino. Y a veces ni tan siquiera para eso sinó que sólo conseguimos extraviarnos más todavía ante la multiplicidad de matices.  Guénon  ha configurado la iniciación como una "ciencia exacta" definiendo claramente el camino teórico para una actividad pre-iniciática así como todo lo referente a las diveras formas de la Tradición. Ahora bién existe una perspectiva un tanto diferente que sin contradecir a Guénon en lo fundamental (si en cierta forma) da lugar a otras posibilidades no constatadas por este ni por el doctrina tradicional en general.

En primer lugar es necesario situarse por encima de la historia en la conciencia a-histórica o en la suprahistoria y despreocuparse del sello de "garantía"  tradicional (nunca en lo antitradicional sinó en una posibilidad quizás nunca realizada o que nunca  ha sido conocida) para poder concebir una actualización "no soñada ni por los más grandes utopistas"  merced a la interacción entre una nueva libertad volitiva y una voluntad liberada nacidas con el nuevo estado. La voluntad no puede querer hacia atrás. Sólo el hombre agotado y pueril es el que vuelve constantemente la mirada hacia el pasado ante la impotencia del presente y la ausencia de futuro.  El hombre renovado no necesita la historia porque va ser el creador de un nuevo presente que girará en torno a un eje de eternidad.

 La  libertad que nos interesa es aquella que nos concede nuestro poder volitivo, sensible y cruel como una llama y que no respeta nada que no avance hacia su propia realización en un horizonte donde se diluye cualquier tipo de ambigüedad paralizante ya que posee el carácter totalitario. Al fin y al cabo la libertad no es más que la máxima expresión del poder. La libertad como buena mujer ama el valor y el atrevimiento.

 Es nuestra propia movilización total lo que se nos exige en un abanico de posibilidades quizás infinitas donde todo puede valer.

 ¿Dónde nacen hoy las Cruces de Hierro? Los soldados veteranos prusianos enseñaban a los oficiales recién salidos de la academia donde nacían las Cruces de Hierro. En el frente, bajo la lluvia de acero y fuego. Para nosotros no hay ya campos de batalla porque hemos nacido en un campo de destrucción en el cual la conciencia totalitaria lucha por la supervencia contra el enemigo que se convierte en totalitario y que habita también dentro de nosotros. El comienzo del camino iniciático supone vivir en un nuevo tiempo, un tiempo de rango mítico y trágico, en la soledad cósmica. En un sentimiento de tragedia indefinible nace un ansia de restauración como la última oportunidad. Una "necesidad" que se mezcla con un "poder" no sabiendo donde acaba uno y empieza otro y sin saber si son dos cosas diferentes.

 En lo más obscuro del comienzo, abandonado por lo divino  (pues hemos matado  al viejo dios) se produce el retorno a lo elemental, a una pureza de los elementos necesaria para una nueva configuración. Todo es lo mismo pero todo es distinto. Sólo del caos puede surgir la fuerza creadora al igual que sólo en un cielo oscuro y tempestuso se producen los rayos. Todo caos abre las puertas para la entrada de nuevas fuerzas configuradoras, así como se convierte en un momento crítico en que puede ocurrir de todo. Para sacar lo mejor de sí se necesita también lo peor de sí.  Pero sólo aquel que tenga la fuerza para dominar su propio caos podrá vencer. Una vida de orden artificioso suele resultar paralizante denotando la ausencia de esa fuerza primigenia capaz de enfrentarse al propio caos. El crear algo nuevo exige la muerte de lo viejo. El inicio de la obra es sentir que todo lo que tenemos no representa ya nada (oscuridad existencial), hay una nueva conciencia de un orden que se diferencia de nuestro caos. Caos representa toda parte de nosotros que todavía no pertenece a la nueva conciencia. La muerte es crear por encima de uno mismo.  También es descubrir aquello que es insepultable. El tesoro más difícil de hallar es el que se encuentra dentro de uno mismo. Y podemos hablar no de una muerte sinó de muchas muertes. Por que el proceso aunque sea unitario tiene muchos sequencias. Y también muchas resurrrecciones.

 Surge una nueva perspectiva sobre nuestros instintos y todo aspecto incomprensible de nuestra conciencia ya que pueden aportar elementos indispensables para la obra. Nuestros instintos ansían dominar y en ellos también se manifiesta la voluntad de un modo muy evidente. El cuerpo fisico quiere entregarse y ser poseido por el espiritu. Una vez hecha la entrega este pasa a integrarse en la totalidad inseparable en la que el espiritu ansía expresarse en nuestro cuerpo. La voluptuosidad en el hombre superior es un instinto inocente porque también es un intinto de poder. Es en el hombre subdesarrollado donde se convierte en veneno. No podemos olvidar que también el placer es un ansia de eternidad. La capacidad de sufrimiento sirve de contrapunto para apreciar los placeres transformados en una nueva inocencia. Y necesitamos el sufrimiento porque el nuevo hombre no quiere nada que sea gratuito. Evitando cualquier tipo de masoquismo el sufrimiento provoca la tensión necesaria para la acción creadora. No hay creación sin sufrimiento. Y el encuentro entre lo que quiere nacer y lo que no quiere morir ante todo va provocar sufrimiento.

¿Como distinguir el impulso del espiritu? La acción que llama a la creación. Levemente una fuerza univoca se va despertando, movilizando integralmente nuestro ser. Esta fuerza es "anarca" en el sentido superior. No reconoce ningún mando, ni respeta ninguna ley. No reconoce el bien ni el mal. No disponenos de manuales de ética ni doctrinas para orientarnos. El nuevo centro de mando empieza a emitir las ordenes necesarias que aunque no siempre la sepamos discernir representan una extraña infalibilidad. La voluntad creadora no quiere esclavos ni funcionarios  del espiritu, exige señores. Por ser de una intensidad incipiente no se puede imponer por completo a nuestra conciencia. Nosotros mismos somos un obstaculo a salvar para decirlo de alguna manera. Algo inmortal "regresa" odiseicamente al hogar mortal enfrentándose con los "pretendientes" que llevan años ocupando la casa del Rey.

 Un principio es revelado a nuestra conciencia: no existe ya ningún límite. Al no haber límite no hay ningún fin delimitado, no hay ningún final. "Plus ultra" es la orden recibida cada vez que nos detenemos en un punto. Es el levantarse cada mañana sabiendo que simplemente hay que avanzar más porque este avanzar tiene sentido en si mismo no en la meta imaginada.

Cada estado tiene sus propios mitos o quizas tan solo sean pedazos de eternidad conquistados por nuestra conciencia. Es el reencuentro con estados perdidos pero que nunca dejaron de subsistir en alguna parte de nuestro ser. Algo desde la temprana infancia nos guía en contra de la corriente dominante sin lo cual nunca llegariamos hasta aquí. Asimismo la permeabilidad hacia las esencias superiores significa que en nuestra configuración interna (genética) ha intervenido una potencia que crea las condiciones para su actualización y que esta presente en todo nuestro ser. Somos causa de nosotros mismos.

El alma como la región de la máxima sensibilidad sufre todo tipo de condicionantes hasta que emerge la voluntad creadora que produce una de las más importantes revoluciones. Y es que el alma en vez de ser condicionada  por todo lo que le rodea, se convierte en condicionante de todo lo circundante.

Con la iniciación se inicia el retorno al corazón como centro del ser. Aprendemos poco a poco su nuevo lenguaje liberado de lo cerebral. El cerebro es un organo reprimido por el craneo y que sólo responde a impulsos bio-eléctricos. En un plano superior sólo funciona como un espejo, como la luna, reflejando la luz que nace del corazón. Al recuperar el aunténtico centro el cerebro pasa a cumplir su auténtica función de luna respecto al sol interno que es el corazón. El cual al igual que el sol irradia luz (conocimiento) y calor (amor). El amor en una vía iniciático-guerrera es un elemento fundamental. Pero se trata de un amor supra-sentimental, un amor luminoso que ansía irradiar la luz del conocimiento. Es el fuego que calienta e ilumina. Tiene el poder de despertar la conciencia de guerreros perdidos en el kali-yuga. La comprensión de este nuevo lenguaje es quizás la principal tarea en nuestro trabajo interior. Cuando sea el corazón nuestro principal motor mucho se habrá avanzado.

 

El hombre pre-iniciático busca elevarse hacia la divinidad. El hombre divinizado redescubre el sentido de la tierra. Ya no pensamos en el más allá porque nos hemos olvidado de morir.

R.Andrade

Primordialidad de la Tradición Céltica, por Phillipe Baillet

Primordialidad de la Tradición Céltica, por Phillipe Baillet

Desde antaño considerado, a causa del carácter oral de sus enseñanzas, como una especie de continente sepultado y ya nunca accesible, a la manera de la Ciudad de Ys durmiendo en el fondo de las aguas, el mundo religioso de los Celtas es todavía muy a menudo el pasto de pseudo-especialistas que prefieren la recuperación ideológica a la búsqueda erudita, incluso de charlatanes deseosos de atribuir a los antiguos Celtas sus propias elucubraciones. Es por ello que cualquier estudio riguroso sobre el mundo céltico debe hacer primero una selección eliminando las interpretaciones inadmisibles y definir claramente su metodología. Desde este punto de vista, es preciso felicitarse de la aparición en estos últimos años, de varias obras destacables de Françoise LeRoux y Christian Guyonvac’h: La civilisation celtique , especie de manual introductorio al tema; Les Druides , obra que es seguramente la suma más completa sobre el sacerdocio céltico actualmente disponible en Europa; y Textes mythologiques irlandais (a partir de ahora designado por las iniciales TMI), que tiene como objetivo “presentar al público de lengua francesa (los lectores de legua inglesa o alemana disponen ya de un amplio surtido) un conjunto de textos medievales completos, traducidos y anotados de tal manera que su lectura sea posible y, sobre todo, que su contacto se divulgue entre los no especialistas” Para completar este balance, es necesario añadir una última obra de los autores Morrigan- Bodb- Macha. La souveraineté guerrière de l’Irlande (Rennes,1983).

Estos diferentes ensayos son el resultado de las investigaciones y estudios llevados a cabo a partir de 1948 en el marco de la revista Ogam-Celticum , por F.Le Roux y C-J.Guyonvarc’h, quienes han conseguido elaborar una tarea paciente, prudente y sistemática, de reconstitución de la Tradición Céltica, gracias, por una parte a su competencia “técnica”, especialmente lingüística (F.Le Roux fue hace tiempo alumno de Georges Dumezil,; C.J.Guyonvarc’h defendió el 20 de octubre de 1980 una tesis doctoral delante de un jurado del que formaban parte, entre otros, Georges Dumezil, Jean Haudry -principal artífice de la actualización de la gramática indoeuropea en Francia- y Karl Horst Schmidt, el mayor especialista alemán de lenguas célticas antiguas), y por otra, a su capacidad de leer los textos por sí mismos, por su contenido conceptual, sus estructuras subyacentes, más importantes que ciertos detalles, cronológicos o de otro tipo. En lo concerniente a este último punto, es necesario señalar pues el caso es suficientemente raro en la universidad francesa para ser citado que los autores han recibido la influencia, además de la dumeziliana, la de la escuela de pensamiento Tradicional (especialmente René Guénon y Ananda Coomaraswamy)

Conscientes de “lo fácil que es evocar el misterio en vez de ayudar a disiparlo y cuando los documentos faltan respecto a un tema tan vasto, se puede caer en la tentación de presentar teorías y no hechos” , F.Le Roux y C.J.Guyonvarc’h creen que antes de intentar caracterizar positivamente la tradición céltica, es importante indicar lo que no es. Así nada tiene que ver con ella de una manera seria “la trama o la semilla de sociedades secretas (o supuestamente) que en este caso, son pseudo-iniciáticas o pseudo-religiosas” ni “la fuente de una literatura que pretende legitimar bajo lo céltico el fantasma más libidinoso del subconsciente moderno” Dejando aparte estos casos extremos aunque relativamente frecuentes hoy en día, es cierto que desde el pseudo-Ossian , el mundo de los antiguos celtas ha sido recubierto por un manto de romanticismo agudo, hecho de imágenes estereotipadas (mujeres misteriosas con “los cabellos al viento y al sol”, bosques obligatoriamente desolados, rocas orgullosamente erguidas frente al embate de la mar gris, inmensa e inevitablemente violenta, islas por siempre jamás cubiertas de niebla), donde el esteticismo y la contemplación egótica es propia de la ignorancia pura y dura. A propósito de esta fascinación ambigua ejercida por el pasado céltico, C.J.Guyonvarc’h escribe: “Algunos se sumergen en él para soñar, otros sacan una poesía fácil y sin gracia” . Nosotros añadimos por nuestra parte que lo que hace que la celtomanía romántica sea a menudo insoportable es una mezcla de sosería y gran necedad. Falta lo esencial, a saber la voz de la sangre , única capaz de abrirnos el camino a la eficacia hondamente arcaica de los textos irlandeses que a semejanza de las sagas escandinavas, no retroceden ni ante lo sórdido ni ante lo grotesco, y sobrepasan todo tipo de actitudes y sentimientos afectados. Las interminables diferencias jurídicas de los antiguos irlandeses son el producto de personas particularmente “tiñosas” y no de estetas cultivando languideces decadentistas.

C.J.Guyonvarc’h ha rechazado el esteticismo al traducir los textos mitológicos irlandeses más importantes (diecinueve en total, entre los cuales se encuentran el “Libro de las Conquistas de Irlanda” , “La batalla de Mag Tured”, “La fundación del dominio de Tara” y “El sueño de Angus” ). “Tanto peor para lo que se entiende por elegancia de estilo: nosotros no tenemos en cuenta la belleza vana de la frase, sino la verdad y la profundidad de su contenido” . Fiel en esto a la mentalidad de lo que él estudia desde hace más de treinta años, y a la mentalidad tradicional en general, el investigador francés nos parece ser ciertamente parte de esos espíritus para los cuales una verdad malamente proferida por un “inocente” es superior a un error brillantemente desarrollado por un “genio”.

Ante la casi total ausencia de documentos escritos de época precristiana , la única manera de interpretar correctamente la tradición céltica y su encarnación más alta en la sociedad el druida- consiste en penetrar en la leyenda y el mito. Con su estudio sobre la primera clase funcional céltica, los autores han querido mostrar “que el druida mítico es la mejor aproximación posible al druida histórico porque, ya sea en la historia o en el mito, las jerarquías, las especializaciones son idénticas. La leyenda céltica transpone en el mito la realidad de una estructura social y religiosa. E inversamente, qué sacerdote no tendría por ideal parecerse al dios que honra? No es, en conclusión, la sociedad quien determina la religión, sino que es ésta lo que la modela la forma de sociedad”

Irlanda representa sin embargo un caso único en la historia religiosa de Europa: si existe constancia de la mitología de la antigua Irlanda es gracias, paradójicamente, a la cristianización de la isla, hecho que ha permitido la transmisión de la misma a modo de historia, particularmente en lo referente a genealogías y cronologías, también a menudo tergiversadas. C.J.Guyonvarc’h es de los que piensan que ha habido una transmisión premeditada, sin intención de continuidad entre el antiguo sacerdocio céltico y la elite intelectual de los monjes irlandeses, quienes pusieron por escrito las leyendas y los mitos paganos. “Irlanda es el único país occidental donde, al finalizar la Antigüedad, subsistía una clase sacerdotal análoga a los brahmanes de la India. La cristianización, no habiendo sido acompañada de una romanización lingüística, política y administrativa, ha permitido que esta clase sacerdotal, de gran nivel intelectual, reorganizada, en función de la nueva religión, haya proporcionado los primeros cuadros del cristianismo irlandés, Es necesario recordar que los textos de los que disponemos son, en su conjunto, obra prevista y realizada por los propios monjes”

Desde la alta Edad Media, los irlandeses han “desvariado” en ocasiones, como dice el autor, al pretender descender según sus textos mitológicos, de hebreos, griegos o egipcios. Pero al integrar su fondo mítico a la historia bíblica, ellos lo han protegido contra una posible condena por herejía, porque “nunca nadie ha ido a la hoguera por contar historias de Lug, Nuada o Cu Chulainn ” . Había un medio mejor de salvar la herencia de los ancestros? No, y al final “los hebreos no han perdido nada y nosotros hemos ganado al poder comprender a los celtas” . Es precisamente lo que no han comprendido, durante mucho tiempo, los investigadores de lo celta, comenzando por D’Arbois de Jubainville , enredado en cuestiones de cronología, mientras que hubiese sido necesario inclinarse sobre los esquemas originales discernibles bajo las modificaciones y añadidos cristianos. D’Arbois comete por otra parte el error típico de ver las cinco invasiones de Irlanda de los que hablan los textos de la historia mitificada como invasiones verdaderas, en lugar de ver en ellas “la adaptación de un corpus mitológico recreado en “historia” en las cronologías bíblicas”

Es posible decir, para concluir sobre este punto que el cristianismo irlandés ha sido sino el sucesor o heredero de la tradición céltica, sí al menos su depositario: algo que les ha sido confiado y que se encarga de transmitir a las generaciones siguientes. En resumen y así resume C.J.Guyonvarc’h su tesis, que a algunos parecerá demasiado aventurada– el cristianismo irlandés “no ha acabado con la mitología precristiana; no la ha alterado más ni ha modificado su “evolución”: estaba muerta; la ha bautizado como “historia” y haciendo esto la ha conservado como se conservan las frutas en alcohol” .

Pero aquí nosotros querríamos acentuar más particularmente el carácter primordial, profundamente arcaico de la tradición céltica. En efecto, tras haber estudiado los principales mitos célticos, las funciones de los diferentes dioses, el status de druida, la concepción céltica de la soberanía y de la monarquía, la medida del tiempo y numerosos símbolos extremadamente significativos, uno se queda de la pureza tradicional de esta civilización.

Primer Punto: la pertenencia de los druidas al más lejano pasado indoeuropeo no merece ninguna duda: “El nombre de los druidas es especial al mundo céltico, explicable sólo por los elementos indoeuropeos de las lenguas célticas: la forma gala druides (singular druis ), utilizada por César en De Bello Gallico , igual que el irlandés druid , remontan a un prototipo dru-wid-es “los más sabios”, que contiene la misma raíz que el latín videre “ver”, el gótico witan, el alemán wissen “saber”(…) Es pues vana, también por definición etimológica, atribuirles a los druidas un origen pre-indoeuropeo o suponer que el “Druidismo”, sólo se constituyó en la época en que está constatada su existencia histórica” * .

La primordialidad del sacerdocio céltico únicamente podría ser comparada a la de los brahmanes de la India. El druida quizá goza como estos últimos, de un prestigio extraordinario. No sufre ninguna prohibición ni delimitación; al contrario, es él quien posee el poder de hacer y deshacer. Sobre este tema, F. LeRoux y C.J.Guyonvac’h no dudan en escribir: “…la estructura sacerdotal céltica es bastante antigua, con sus druidas que tienen derecho al sacerdocio o a la guerra (el guerrero no tiene derecho a ejercer el sacerdocio), donde nosotros vemos el eco de un estudio de institución primordial, ideal, el de un estado edénico de la sociedad, compuesta por hombres inteligentes y sabios” . Por otra parte, la sociedad céltica está marcada por la clara primacía de la autoridad espiritual sobre el poder temporal: el rey manda sobre los hombres, pero el druida, en tanto que administrador de lo sagrado por excelencia, dirige al rey; nadie habla antes que el rey, pero el rey nunca habla antes que el druida…

Otros trazos que confirman el carácter espiritual de la tradición céltica: la oralidad de las enseñanzas druídicas, que evoca la transmisión de la doctrina entre los linajes eremíticos de los guru de la India. Pero el druidicado no es hereditario: la institución “por lo bajo” sobre el origen social del solicitante es aquí reflejo invertido de la indistinción “por lo alto” que conseguirá al término de su formación, pues el druida está, en el sentido propio de la expresión, “fuera de cualquier clase”. También encontramos en la tradición céltica símbolos como el salmón el pez que retorna a sus orígenes- y el erizo de mar fósil, próximo al Hiranyagarbha indio representando el huevo cósmico. Un druida mítico recibe el nombre de Mog Ruith , es decir “Servidor de la Rueda” , lo que reconduce obligatoriamente a una correspondencia con el Chakravarti indio.

En el mundo celta, la soberanía temporal, intermediaria indispensable entre los hombres y los druidas estando éstos siempre más próximos a los dioses que de los hombres- es de esencia masculina y se encuentra encarnada en el rey. Sin embargo, la soberanía auténtica está personificada por una mujer, no porque los celtas hubiesen adorado a una diosa-madre, como proclamaría una interpretación naturalista y formasen parte de una civilización de tipo “ginecocrático”, sino porque la Soberanía, análoga a la tierra se renueva constantemente y no es en realidad manchada por nada: “Siguiendo la definición de la reina Medb, el rey “no debe tener miedo, celos ni avaricia”, aunque la propia reina no esté nunca “sin un hombre a la sombra de otro”, porque si el rey es temporal y susceptible de ser cambiado, la Soberanía siempre joven y virgen, de belleza tentadora y resplandeciente, es tan eterna como el principio que representa y encarna” . Protagonista de la primera conquista - fundadora, antihistórica, fuera de clasificación- de Irlanda, Banba ejemplifica esta doctrina de la Soberanía, ella que “reaparece en el relato de la quinta conquista como una reina de los Tûatha Dê Danann, prueba de la continuidad de su presencia y su identificación con la tierra irlandesa” . Es esta gran figura de la Soberanía, en el centro de “la cortesía de Etian” quien cae a veces, bajo la pluma de exégetas prisioneros de la psicología moderna, “al nivel de un banal asunto sentimental”. Ahora bien, “Etain no es vana, ni “enamoradiza” en el sentido humano del término, ella es la soberanía, divinidad femenina única, esposa poliándrica de los dioses soberanos” .

El arcaísmo del universo céltico está también demostrado por el hecho de que los celtas, rebeldes al trabajo de la piedra, no han conocido otro lugar sagrado que la naturaleza, concebida por ellos como una teofanía perpetua. Bosque y templo son dos nociones equivalentes y como en la India, el bosque es el lugar sacerdotal por excelencia. También es necesario considerar la importancia de la medida del tiempo, muy significativa por poco que nos fijemos en ella: “Irlanda se contaba asímisma por noches: aidche Samna “la noche de Samain” , especificando a veces los textos; wythnos “ocho noches”, pymthegnos “quince noches”, se dice en galés, para designar la semana y la quincena, mientras que en bretón antronoz “día siguiente” es literalmente “más allá de la noche” (…) Esta concepción explica por qué, en su calendario, la estación sombría es el principio del año” . Es necesario ver una singular contradicción entre esta manera de medir el tiempo y las leyendas y mitos célticos repletos de héroes solares? No, pues la explicación es de orden metafísico: “Los celtas son los hijos del dios de la noche y es la noche la que da nacimiento al día como el Ser es generado por el No-Ser” .

El absoluto, masculino en relación a todo, hace que incluso la Soberanía sea femenina en relación a él, aparentemente pasiva, aunque en realidad motor inmóvil activo. Al mismo tiempo, el druida es masculino con respecto al rey, que a su vez es también masculino con respecto a su reino, porque como ya se ha dicho a propósito de un contexto diferente aunque análogo, “es el principio no-ético el que sanciona o prescribe lo que la armonía cumple o evita” . En el mundo de los celtas, la función guerrera está propiamente dividida en dos. Hay primero, un reflejo del prototipo divino Ogmé, dios de la guerra aunque él mismo no la haga, el rey “inactivo en el sentido de no combatir en persona, pero “actuando” porque su presencia basta para garantizar el éxito (”regulador” de la sociedad, en ella comprendida la “tercera función”, el rey es, al contrario del campeón, dispensador de energía)” ; y el campeón, gran consumidor de energía, activo pero no generador de la acción, cuyo arquetipo céltico es el héroe solar no soberano CuChulainn. El carácter inmóvil, la “centralidad” del rey “actuante” es a veces tan destacada que el rey de Irlanda está obligado a prohibiciones de desplazamiento.

Otro esquema tradicional fundamental está presente en la tradición céltica: el del “rey del mundo”. La Galia nos ha legado un testimonio muy interesante: “La tradición del “rey del mundo”, que es también un “rey perpetuo”, no demostrado en la Galia por un individuo sino por un nombre étnico, el de los Biturigios , que se descompone en bitu-, “mundo” y “edad” al mismo tiempo, y rigios, plural de rex “rey”. Los biturigios, cuyo nombre ha producido en francés, según la sílaba tónica acentuada, Berry (biturigios) y Bourges (biturigibus en el plural del dativo latino), situados geográficamente en el centro de la Galia y vecinos del locus consacratus , lugar consagrado que existe en el centro de la Galia, según César, en la región de los carnutos y donde los druidas tenían su asamblea general” . También se encuentran trazos de esta concepción en el nombre latino de Milán (Mediolanum) , ciudad fundada por los galos, y en la división de Irlanda: cuatro condados Connaugth , al oeste, en relación con la ciencia; Ulster, al norte, relacionado con la batalla; Leinster , al este, ligado con la prosperidad; Munster , al sur, en relación con la música- circundan el condado central de Mide (Meath), tocante a la soberanía, condado del “medio” formada por elevación de una parcela de territorio sobre los otros y donde está situada la capital Tara. (Ver, TMI , pág-184)

Parece tener bastante importancia el cuatro en el mundo celta. Son cuatro las grandes fiestas que marcan el ritmo del año: Imbolc, la fiesta de la fecundidad al final del invierno; Beltaine , fiesta sacerdotal por el inicio del Verano; Lugnasad , fiesta política del buen gobierno, ligada a la clase real y a Lug “Samildanach” (Lug “politécnico”); y Samain, período cerrado cuando el sid , lo sobrenatural, invade el mundo de los hombres. En cuanto a los atributos simbolizando la soberanía y evocando el hábitat primitivo de los dioses, ellos también existen en número de cuatro. “Es gracias a Farias que fue llevada la Piedra de Fal que estaba en Tara. Ella estaba bajo cada rey que tomaba Irlanda Es por Garias que fue llevada la lanza que tenía Lug. Ninguna batalla fue ganada contra ella o contra el que la llevaba en la mano Es gracias a Findias que fue llevada la espada de Nuada. Nadie pudo escaparse a ella cuando fue sacada de la funda de la Bodb y nadie pudo resistirse Gracias a Murias que fue llevado el caldero del Dagda. Ninguna tropa la abandonaba insatisfecha” .

Todo lo precedente basta, nos parece, para dar una idea de la calidad y del interés excepcional de las obras de Françoise Le Roux y Christian J.Guyonvarc’h , concebidas también para ayudar al profano a orientarse en una materia tan compleja. Es señalable que al final de La civilisation celtique, figura una serie de cuadros de gran utilidad, mientras que en Les Druides encontramos un anexo de textos irlandeses y galeses medievales y un glosario muy completo. En TMI cada texto es seguido de abundantes notas explicativas, de las cuales hemos utilizado varias para esta recensión. Esta obra será completada en poco tiempo con un volumen copioso de comentarios religiosos, libro que esperamos con impaciencia, verdadero trabajo de benedictino.

Al principio de su libro sobre el sacerdocio céltico, los autores que poseen una idea muy alta de la Tradición, afirman que “los druidas han sido los detentores de la única forma de tradición conocida en Europa” . No podemos compartir un juicio tan tajante: aunque sin embargo es forzoso reconocer la extrema singularidad de la tradición céltica en el seno del mundo occidental, ejemplaridad que tiende a la omnipresencia de la clase sacerdotal, de la autoridad espiritual. La tradición céltica pertenece hoy al pasado, pero “el mito, mientras sea transmitido y repetido fielmente, estará siempre vivo y será perpetuamente eficaz” , como afirman Le Roux y Guyonvarc’h , lejanos sucesores de los “doctores” irlandeses y testigos de la perennidad de la intelectualidad tradicional en Occidente.

traducción: Federico Traspedra

A Crise do sector lácteo galego

Ao longo dunha serie de artigos que iremos sucesivamente publicando en "TERRA E POVO", tentaremos analisar desde unha óptica identitaria a crise do sector lácteo no noso país. Na nosa Terra, produce-se moito leite, embora a súa distribuizón e a elaboración de produtos lácteos sexa minoritaria, dan moito para pensar da deixadez dos governos autonómicos e dos bandullos agradecidos dalgúns sindicatos agrarios. Semella que xá pasaron os tempos dos agraristas como Basilio Álvarez  e das súas denuncias da lamentável situación do agro galego, onde mudaron os tempos pero non a rendabilidade. En pleno século XXI, o noso agro está en perigo, o despovoamento do rural é cada vez mais evidente e cunha economía própria dun país colonizado, esta vez por marcas como Carrefour ou Mercadona.

Más de 40.000 personas, según estimaciones de los sindicatos, respaldaron hoy en quince cabeceras de comarca gallegas las movilizaciones organizadas por las formaciones agrarias para reclamar a la administración que elabore un plan de choque que palíe la crisis que atraviesa el sector lácteo.

Este plan estratégico debe incluir medidas económicas, fiscales y de refinanciación de la deuda de las explotaciones agrarias, a las que ha de garantizarse la recogida de leche a precios dignos y poner a su disposición líneas de crédito circulante, con carencia de intereses y sin necesidad de avales.

En cuanto a las industrias, los sindicatos agrarios piden el establecimiento de mecanismos que impidan la importación de leche de otros países a precios más bajos del que les cuesta producirla a los ganaderos gallegos y que informen a los consumidores sobre el lugar en que fue producida, entre otras.

Las movilizaciones se desarrollaron este mediodía en A Mariña, Meira, Vilalba, Sarria, Chantada y Palas de Rei (Lugo); en Arzúa, Betanzos, Melide, Ordes, Santa Comba y Vimianzo (A Coruña); en A Estrada y Lalín (Pontevedra); y en A Gudiña (Ourense).

Ordes fue la comarca elegida por los líderes de Unións Agrarias (UUAA), Roberto García; Xóvenes Agricultores (XXAA), Francisco Bello; y Sindicato Labrego Galego (SLG), Carmen Freire, así como el de Asociación Gallega de Cooperativas Agrarias (Agaca), Higinio Mougán, para mostrar en su protesta la unidad del sector y expresar conjuntamente las reivindicaciones de los ganaderos.

Los responsables sindicales coincidieron, en declaraciones a los periodistas, en que el sector lácteo gallego es “competitivo” y que el “problema real” parte de la industria, la distribución y las administraciones, por lo que confiaron en que los Gobiernos central y autonómico acuerden medidas desde el lunes, día en que asistirán a una reunión con el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo.

“Si se hunde el sector lácteo se hunden también muchas economías de los pueblos que dependen” de él, como el comercio y las pequeñas empresas, alertaron, y, de hecho, tanto en Ordes como en otras localidades donde hubo protestas numerosos negocios cerraron sus puertas como muestra de solidaridad.

García señaló que “la Galicia rural supone más del 80% del territorio y da trabajo a la mayoría de pequeños negocios”, por lo que el sector “dice hoy con un grito unánime que tiene futuro”.

Sobre las declaraciones ayer del propietario de Leche Río, Jesús Lence, acerca de que en la Comunidad tendrán problemas para subsistir sobre un 20% de las explotaciones que apuestan por una ganadería intensiva, el responsable de UUAA consideró que lo que “sobran” son empresarios cuya “única aportación es pagar poco por la leche y venderla a marcas blancas para vivir ellos”.

Por su parte, Bello, quien aseguró que este año Galicia percibe en el sector lácteo sobre un millón de euros menos por día que el año pasado, lamentó que este ámbito “esté en agonía” y criticó que mientras hay planes de ayudas específicas para sectores como la automoción o los bancos, el de la leche “no tiene ni una reunión”.

En opinión de Freire, “está en juego una parte importante de los sectores económico y social de Galicia”, por lo que “no podemos permitir que las Administraciones sigan callando y se deshagan del sector lácteo y de los que van detrás”, advirtió.

La distribución, la industria y la falta de acción de las administraciones recibieron las críticas del responsable de Agaca, quien confió en que las movilizaciones de hoy “marquen un punto de inflexión para empezar a resolver problemas”.

De hecho, las organizaciones agrarias aseguraron que, en caso de que las administraciones autonómica y central no tomen medidas próximamente, el próximo 26 de mayo organizarán “una tractorada por toda Galicia”.

Fonte: El Economista

Ezra Pound, sempre Ezra Pound

Ezra Pound, sempre Ezra Pound

Ezra Pound, Sempre Ezra Pound, o melhor poeta da literatura norteamericana e posívelmente tamén o mellor poeta do pasado século XX, na súa ampla obra poética lega-nos esta recitación da súa propria voz, do Canto XLV, "With Usura"

http://www.youtube.com/watch?v=Aba1dVLVSFg

E engadimos un blogue amigo para aqueles interesados na súa obra.

http://ezrapound.wordpress.com/

 

El problema de la construcción de mezquitas, por Guillaume Fayè

El problema de la construcción de mezquitas, por Guillaume Fayè

(Traducción a cargo de Enrique Bisbal-Rossell)

Por todas partes en Francia, como también fuera de ella en el resto del continente, la construcción de mezquitas se acelera (ya se han censados 2.000 lugares para el culto; más que en Marruecos) y, como siempre, dos campos se distinguen: Los que quieren frenar tal movimiento –y que están lejos de pertenecer en su mayoría a la “extrema derecha”– y los que consideran mejor acelerarlo con el fin de no “dejar que el Islam se estanque en los sótanos y los garajes”, según la expresión ya consagrada.

Pero, tomemos algunos hechos recientes, por ejemplo el asunto de la gran mezquita de Créteil –situada al suroeste de la conurbación de París. N. del T.–, en cuanto atañe a su edificación. En 1990, el proyecto fue bloqueado, pero la municipalidad, obstinada, terminará por hacerlo llegar a su conclusión. El coste se eleva a 4 millones de €uros y el alcalde ofrece un millón de €uros, violando con ello la ley de 1905 –mediante la clásica argucia de pretender que no se trata más que de financiar las “partes culturales” del edificio–. Además, el terreno está alquilado a la municipalidad bajo el régimen de un contrato de arrendamiento enfitéutico de 99 años por un precio simbólico irrisorio. La mezquita terminará extendiéndose sobre 4.000 m2, de los que la mitad estarán dedicados a las actividades religiosas, y podrá acoger a 1.300 hombres y 640 mujeres. Mas, una violenta polémica (que se está resolviendo actualmente en los tribunales de justicia) tenía lugar, puesto que el Crédit Agricole(1) había decidido cancelar las dos cuentas bancarias de la Unión de Asociaciones Musulmanas de Créteil (U.A.M.C.) –de las que una servía para recibir los “donativos” para la mezquita–. A consecuencia, Karim Benaïssa, presidente de la U.A.M.C., interponía una denuncia por discriminación y pedía a todos los musulmanes boicotear al Crédit Agricole. Hay que saber que cuando un banco –hecho rarísimo– cancela unilateralmente las cuentas de un particular o de una asociación lo es porque tiene sospechas muy graves de estos últimos, en particular por blanqueo de dinero sucio. Ciertamente, el Crédit Agricole ha permanecido en la más extrema discreción en todo momento, pero no sería imposible que hubiera descubierto que las sumas transferidas hacia tales cuentas para financiar la mezquita provinieran de actividades criminales.

Ejemplo de la “atracción” de una parte de los franceses ante la instalación acelerada del Islam en el corazón de sus propias ciudades, esta reacción de un jubilado preguntado por el periódico Val-de-Marne matin (10 de febrero de 2005): «¡Seré el primero en ir a visitar esa mezquita! Es normal que los musulmanes dispongan de un lugar digno de tal nombre para orar(2) . ¡No me planteo ninguna cuestión, para mí es una evidencia! Aunque la mezquita estuviese construida al lado de mi casa, ello no me supondría ningún problema. ¡Tenemos ya dos escuelas judías al lado de nuestra casa y todo transcurre muy bien!». Y el buen hombre añadía: «¡Lástima que no haya sido previsto más que una cafetería en esa mezquita; nos hubiera gustado mucho que hubiera un restaurante para poder ir a comer un cuscús!».

Mencionemos también el proyecto emblemático (y provocador) de la gran mezquita de Poitiers –de la que ya hemos hablado en estas columnas– con su minarete de 25 metros (de altura) y su terreno de 7.700 m2. Será el primer monumento de la ciudad que los viajeros ferroviarios divisen al entrar en la estación. Desde hace algunos años, tales implantaciones afectan a toda la Europa del Oeste, incluso hasta en sus lugares más recónditos. En el Centro-Oeste de Francia, a pesar de su reputación de no estar muy “tocado” por la inmigración musulmana con respecto al Norte, el Este, el Sureste y la región parisina, el periódico La Nouvelle République du Centre-Ouest citaba los departamentos en donde se han difundido(3) 3 proyectos de grandes mezquitas, otros 3 en construcción y 45 ya construidas. Evidentemente, no hay programada ninguna edificación de nuevas iglesias y, las que existen, cierran las unas tras las otras, a falta de fieles y de párrocos.

En todas las regiones se plantean también los problemas originados por la extensión de los recintos musulmanes en los cementerios(4) y de los lugares de matanza de los corderos para la fiesta ritual del Aid-el-Kebir.

Por supuesto, con el acuerdo total de la clase política bien pensante (P.C., P.S., U.D.F., U.M.P., Verdes) e hipócritamente islamófila –pero laica, naturalmente–, las autoridades musulmanas puestas en escena por Sarkozy y dominadas por la ideología agresiva surgida de los Hermanos Musulmanes desarrollan el argumento casuístico que expresaba (el 24 de febrero de 2005) Salah Merabbi, presidente de la comunidad islámica de Indre-et-Loire: «Si se quiere acabar con el extremismo, hacen falta lugares de culto dignos». Bonito sofisma: ¿En qué la multiplicación de las mezquitas “oficiales” implantadas en el corazón de las viejas tierras francesas impediría la acción del espíritu de conquista de la yihad inscrita en el Corán? Al contrario, tal movimiento lo alienta, al ofrecer una magnífica visibilidad de la rápida progresión del Islam.

Pero todas esas polémicas –por o contra las mezquitas– se parecen a los debates de los galenos de Molière, que preferían acometer a los síntomas de la enfermedad –misión imposible– mucho antes que a las causas. Ante la indiferencia general de los politicastros miopes, un reciente estudio gubernamental reconocía que, al ritmo actual(5) , en 2045, los franceses de origen y religión musulmana serán mayoritarios entre la población. Esta gigantesca conmoción –de lo nunca visto en la Historia–, este seísmo a escala de toda una civilización, que afectará también a otros países como Bélgica y Gran Bretaña, deja petrificada a una sociedad autóctona dominada por el culto del presente y la indiferencia hacia el futuro. La Europa del Oeste, en tres generaciones, se arriesga a convertirse en mayoritariamente musulmana si nada cambia: Es más, tal tormenta histórica se desencadena, a pesar de todo, envuelta de un silencio aplastante, ante las opiniones públicas y las elites ciegas y sordas.

Quienes echan pestes contra la multiplicación de las mezquitas o intentan oponerse a ellas o, incluso, retrasar su edificación, sin ir más lejos en la protesta, hacen pensar en aquéllos que intentan taponar las fugas de agua con esparadrapo sin osar llamar al fontanero. El problema no puede resolverse sino en su origen: Detener y seguidamente invertir los flujos migratorios musulmanes. No tomarla con las mezquitas sin plantear el problema en su totalidad, río arriba, es como luchar contra molinos de viento; las mezquitas brotarán como champiñones después de la lluvia desde el momento en que la población continúe islamizándose. Quede bien claro: La lógica última de la Historia es demográfica: Natalidad y migraciones en masa.

Por otra parte, aunque las poblaciones inmigrantes extraeuropeas no fueran en nada mayoritariamente musulmanas (pero, por ejemplo, no procedieran si no de la India, del Extremo Oriente, de las Antillas o del África ecuatorial), habría que oponerse a ellas con la misma firmeza.

(1) Similar a las cajas rurales de ahorro de España (N. del T.).

(2) La gente se imagina –porque ignora completamente el Islam– que una mezquita es, al igual que una iglesia, un tempo o una sinagoga, un «lugar de oración»; cuando, sobre todo, es un lugar de reunión, de enseñanza ideológica y de encuentros activistas.

(3)Loiret, Deux-Sèvres, Indre-et Loire, Vienne, Loir-et-Cher, Indre y Cher.

(4)El hecho de que los musulmanes ya no hagan repatriar su cuerpo hacia su país de origen prueba que ya se consideran en Francia como en su propia casa, y que este último país tiene, en su espíritu, la vocación de convertirse en tierra del Islam, Dar-al-Islam.

(5)Ritmo mantenido por las continuas llegadas de inmigrantes musulmanes (80% de las entradas), por la natalidad superior de los inmigrantes, pero también por las conversiones.

A Árvore na Cultura Europea, por Juan Carlos Arroyo

A Árvore na Cultura Europea, por Juan Carlos Arroyo

Apresentamos este excelente artigo sobre a significación da árvore na nosa cultura. Completamos así no blogue de TERRA E POVO con este artigo e xunto ao de "El árbol y el bosque: significados y símbolos dentro del mundo indoeurpeo"  (ver a nosa sección de O Mundo da Tradición), a  nosa contribución a un dos maiores símbolos da nosa cultura. E recomendando para os amantes das fragas, devesas e árvores senlleiras e mais do mundo vexetal, a ligazón de http://memoriadelbosque.blogspot.com/

El árbol en la cultura europea
Cuando los medios de comunicación nos hacen llegar noticias que tienen que ver con la naturaleza en general, y con los árboles en particular, éstas, por desgracia, no suelen tener precisamente un cariz positivo. Talas masivas, incendios que asolan bosques enteros, podas abusivas que destruyen el árbol, deforestación, etc. Hoy más que nunca nos damos cuenta de que nuestro planeta, considerado en el pasado como inmenso, inabarcable e inagotable en sus riquezas, se nos ha quedado pequeño y encierra en realidad una gran fragilidad, un delicado equilibrio puesto a prueba fundamentalmente por uno de los seres que lo habita; el ser que ha llegado a un estado de desarrollo evolutivo superior respecto al resto de las criaturas con las que lo comparte:el hombre.

Y es en la permanencia de ese equilibrio, donde la función que realizan los bosques, las selvas, el árbol, constituye un factor vital y trascendental. Sin la existencia de grandes espacios forestales, sencillamente sería imposible la vida en la tierra, pues proporcionan en gran medida el oxígeno necesario para su desarrollo.

No constituye el fin de este artículo el explayarse aquí en consideraciones estrictamente ecológicas, (para ello ya existen prestigiosas publicaciones que las analizan) sino que queremos abordar la cuestión bajo otra perspectiva:la del protagonismo y la significación que ha tenido el árbol en distintas culturas humanas. Si nos hemos centrado fundamentalmente en el ámbito de las tradiciones europeas, no ha sido por ningún motivo etnocentrista o exclusivista, sino porque creemos que ninguna otra civilización humana necesita volver tanto a sus verdaderas raíces, a sus mitos y creencias como la nuestra, nuestra Europa, escenario de la revolución industrial, del capitalismo y del progreso ilimitado, del materialismo "científico", de la moneda única que resolverá todos nuestros
males...Es en ese legado tradicional, donde el árbol, el simbolismo que gira en torno a la cultura del árbol, tiene un papel fundamental, un legado tradicional donde el hombre vivía en íntima unión con los espíritus de la naturaleza y el árbol no era considerado una simple materia prima para hacer casas y utensilios.

Nuestro antropocentrismo, nuestra pretensión de considerarnos el centro del mundo y de que todo lo que está a nuestro alrededor está a nuestro servicio, se ha vuelto contra nosotros mismos. Ya entre los indios hidatsa de EEUU se tiene la creencia de que las desgracias que sobrevienen a la tribu se deben a la tala, por parte de empresas madereras, de los grandes álamos vivos de las riberas del Missouri donde ellos habitan.

En el marco de nuestra mentalidad racionalista occidental, vamos tomando consciencia de que las alteraciones del medio ambiente se deben a nuestra desconsideración e ignorancia de los procesos ecológicos. A medida que el hombre ha ido evolucionando técnica y materialmente, creando sociedades, dominando la naturaleza para conquistar un lugar en la tierra, paralelamente se ha ido alejando de ella; la naturaleza significaba un obstáculo en su deseo de ser más "libre", una barrera que había que franquear a toda costa para, al final, dejar de ser él mismo.

Y es que conciliar progreso con la conservación del medio ambiente, constituye la asignatura pendiente de la humanidad cara al próximo milenio;un reto que va más allá de la simple declaración de intenciones y de "desarrollos sostenibles" más bien insostenibles.

 

 

La morada de los dioses.
Cita Frazer en su famoso libro "La rama dorada" como el culto a los árboles, la adoración y veneración de los árboles como seres vivos ha tenido un papel muy importante en la historia religiosa de la cultura europea en momentos anteriores a la llegada del cristianismo, protagonismo que aún hoy se percibe en multitud de fiestas y celebraciones populares junto a elementos de la nueva religión llegada de oriente medio.

Antes del comienzo del presente milenio, las selvas boscosas ocupaban en Europa un área considerablemente mayor del que ha llegado hasta nuestros días. Las citas de los autores clásicos están llenas de referencias a la grandeza y significación que para los hombres tenían grandes bosques como la selva herciniana en Europa central, la Ciminiana en Italia, el bosque de Broceliande en Bretaña, etc. De la Península ibérica se decía que podía ser recorrida por una ardilla de un extremo al otro sin bajarse de los árboles...

Esa significación representaba una convivencia íntima, sagrada, de las comunidades humanas que vivían junto al bosque de tal manera que llegaba a ser un referente en su vida diaria. Tal es así que entre los pueblos celtas determinó incluso la constitución del calendario. Cada mes estaría representado por un árbol concreto, aunque las investigaciones al respecto no lleguen a coincidir en las fechas que corresponden a cada especie ni a la especie concreta. Las cuatro momentos clave del año celta corresponden a las fiestas conocidas como Samhain, Beltaine, Imbolc y Lugnasad.

El año nuevo comenzaba el 1 de Noviembre, el Samhain. Esta fiesta como señala J. Markale suponía el momento de la posibilidad de la comunicación con el más allá: el mundo de los muertos, de las hadas, de los dioses. Hoy día esta fiesta tiene su continuación cristianizada en el día de todos los santos. El árbol representativo es el abedul, el árbol que crecía en la entrada del paraíso. En la víspera de Samhain, se celebraba la noche de Halloween, noche en la que, según la tradición,
regresaban los muertos con hojas de abedul puestas en sus sombreros.

En la fiesta de Beltaine, el 1 de Mayo, se encendían hogueras en lo alto de cerros y se celebraba el regreso triunfal del sol con el inicio de la primavera. El roble, el árbol sagrado por excelencia para los druidas y donde solía crecer el muérdago (la palabra druida viene del término "dryadas" "sacerdote de las encinas"), representa aquí el momento culminante del ciclo anual.

La fiesta de Imbolc, el 1 de febrero, absorbida por el cristianismo en la festividad de santa Brigida, estaba representada por el sauce. Finalmente el primero de agosto tenía lugar la fiesta en honor del dios Lug, dios de caracter solar, denominada Lugnasad y donde la especie representativa era la vid.

Cita el mismo Frazer como entre los germanos o los celtas, los más viejos santuarios y lugares de culto siempre fueron parajes naturales, claros del bosque, frecuentemente situados cerca de manantiales, ríos o lagos. Se reverenciaban árboles notables por su grandiosidad, árboles que, en muchos casos, se convertirían en oráculos que transmitirían al hombre su destino inmediato merced a determinados signos.

Son también abundantes las pruebas del predominio del culto a los árboles en la Grecia antigua y en Italia. En un santuario situado en Esculapio de Cos, estaba prohibido, bajo multa de un millar de dracmas, el cortar un ciprés. Igualmente en el Foro de Roma se dió culto a la higuera sagrada de Rómulo hasta la época imperial, y cuando con el paso del tiempo se secó el tronco, el hecho se consideró un mal augurio. Todos los robles estaban consagrados a Jupiter entre los romanos y su templo capitolino había sido construido también por Rómulo junto a un roble venerado por los pastores.

Cita Plutarco como en las faldas de una de las colinas de Roma, la Palatina, crecía un cornejo estimado como una de las cosas más sagradas de la urbe, y siempre que a un paseante le parecía que el arbusto necesitaba riego, daba un grito de alarma del que se hacía eco la gente de la calle y en seguida podía verse a una multitud de personas con cubos de agua para regarlo.

Llegados a este punto podemos plantearnos en qué se funda pues el culto a los árboles y las plantas?. El hombre en esos momentos concebía el mundo como algo vivo, animado, y las plantas y árboles no son una excepción. Piensa que tienen un alma, un espíritu semejante al suyo y los estima de acuerdo a ello, y como seres vivos tienen igualmente la capacidad de experimentar el sufrimiento.

En multitud de tradiciones existen relatos acerca de árboles y plantas que emiten gritos de dolor al ser derribados o mutilados, de tal manera que, previamente, teniendo en cuenta este extremo, se le pedía perdón al árbol que iba a ser derribado, dejándole ofrendas o incluso oficiando sacrificios para calmar la ira de los deidades o genios que lo habitaban.

La consideración que merecían tales costumbres determinó la implantación de fuertes castigos (incluso la condena a muerte) para aquellos que profanaban un árbol o un bosque sagrado, existiendo antiguas leyes donde se contemplaban diversas categorías de multas para quien cortara determinadas especies de árboles. La severidad del culto en sus primeros
momentos se deduce de las fuertes penas que señalaban por ejemplo las antiguas leyes germánicas para aquel que se atreviera a descortezar un árbol vivo:cortaban el ombligo del culpable y lo clavaban a la parte del árbol que había sido mondada obligándole después a dar vueltas al tronco de modo que quedasen sus intestinos enrollados al árbol. Se trataba pues de reemplazar la corteza muerta por un substituto vivo tomado del responsable de la profanación.

En la misma Roma, según Catón, cuando se procedía a realizar el aclareo de un bosque, sesacrificaba un cerdo y se rezaba a la divinidad de ese bosque pidiendo perdón por tales acciones. Viejos campesinos de algunos lugares de Austria sienten aún hoy que los árboles de la selva están animados y no permitirán se les haga un corte en la corteza sin una causa especial que lo justifique suficientemente. Cuando derriban un árbol ruegan les perdone por ello.

En la región de la costa dálmata, se dice que entre las grandes hayas, robles y otros árboles hay algunos que están dotados de almas o "sombras" y siempre que se derribe uno de estos árboles debe morir el talador o al menos quedar inválido para el resto de sus días.

Una práctica muy extendida entre diversos pueblos que habitaban cerca de las grandes selvas fue la del ayuno y la estancia en el bosque, en soledad, para de esta manera entrar en contacto con esos espíritus o genios (dríadas, como los denominaban los griegos). Era así, mediante estas pruebas iniciáticas, como el niño tomaba conciencia del mundo que le rodeaba, su carácter sagrado y se hacía hombre. Entre los pueblos eslavos cada bosque tenía su "Lechy", divinidad protectora que tenía la piel y sangre azul, larga barba y abundante cabellera, haciéndose su estatura más pequeña conforme se acercaba al lindero del bosque.

Cita Ignacio Abella en su delicioso libro "la magia de los árboles" como en el País Vasco, por citar un ejemplo más cercano, existe una figura similar denominada "Basajaun"(señor de los bosques, en euskera) y que, según la tradición, es un genio antropomórfico enorme y cubierto de pelo por todas partes, y que habita en lo más profundo de los bosques y en cuevas. Este genio aparece con distintos nombres en muchas leyendas europeas. Es el "Fer caille", hombre de los bosques irlandés; el hombre de musgo extremeño, el "Busgosu" asturiano; en Alemania es el "Waldmensch", el hombre de la selva.

En todos los casos se trata de deidades, genios que cumplen la función de guardianes de la naturaleza, y que según expresa la tradición popular en Bretaña, no se aparecen en la actualidad a los hombres debido al carácter malicioso de éstos y a la implantación del cristianismo, religión desacralizadora del mundo natural por excelencia.

Comenta Frazer en su citada obra como cuando se llega a considerar al árbol no tanto como el cuerpo del espíritu arbóreo, sino simplemente ya su morada (hierofanía), de la que puede prescindir además si lo desea, se produce un avance importante en la evolución del pensamiento religioso, pasando del animismo hacia el politeísmo. Desde bien temprano surgió la creencia de que los árboles o espíritus arbóreos jugaban un papel esencial en el régimen de las lluvias (fundamental para tener una buena cosecha) y el buen tiempo.

Se comenta que cuando el misionero cristiano Jerónimo de Praga estaba intentando convencer a los paganos lituanos para que derribasen sus bosques sagrados, y abandonaran sus "erróneas" creencias, un grupo de mujeres rogó al principe de Lituania le detuviera, diciendo que con los bosques destruiría también la casa del dios que les favorecía con la lluvia y el buen tiempo.

También los espíritus arbóreos intervenían favoreciendo la prosperidad de las cosechas. Entre los campesinos de Suecia se tiene por costumbre clavar una rama con follaje en cada surco de sus sembrados, creyendo que hacerlo así les asegurará una buena cosecha. Esta misma idea se desprende de las costumbres alemana y francesa del "mayo de la siega", el cual consiste en una rama o un árbol entero que, adornado de espigas, se trae a casa y queda colgado del techo de la granja durante todo el año con una clara intención propiciatoria.

Por otro lado cabe mencionar también la tradición del "árbol mayo", que proporciona efectos benéficos en este caso sobre las mujeres y el ganado. Así en algunas partes de Alemania, en el primero de mayo, los campesinos erigen un "palo mayo" y también un "ramo mayo" ante la puerta de los establos y cuadras. La costumbre, extendida en nuestro continente, de poner una rama verde el día primero de mayo ante la casa o sobre la casa de la doncella amada, se originó probablemente de la creencia en el poder fertilizador del espíritu del árbol.

De lo visto someramente y consideradas las cualidades benéficas que se atribuyen a los espíritus arbóreos, se explica que las fiestas del "árbol mayo" hayan pervivido y sean costumbre tradicional en muchos paises de Europa, incluida España donde la práctica de engalanar cruces con flores y motivos vegetales, las "cruces de mayo" tiene un indiscutible origen pagano.

Otras culturas, una misma sensibilidad.
Es interesante y necesario constatar como en las tradiciones de otros pueblos del mundo, existe una apreciación de la realidad natural que evidencia similitudes, expresadas obviamente, de acuerdo a las peculiaridades culturales y psicológicas de dichos pueblos.

Los ya citados indios hidatsa de norteamérica creen que todo objeto natural tiene su espíritu. Antiguamente los indios consideraban como pecado la caída de un álamo y cuando necesitaban maderos grandes hacían uso solamente de los árboles caídos espontáneamente. Por su parte los iroqueses creían que cada planta, cada hierba tenía su propio espíritu y acostumbraban a darles las gracias. Los indios ojebways muy raramente talan árboles verdes o vivientes porque piensan en el dolor que puede causárseles y algunos de los curanderos aseguran haber oído los gemidos de los árboles bajo la acción del hacha. Esta misma consideración del dolor y sufrimiento que experimenta el árbol se encuentra con frecuencia en antiguos textos chinos.

En Africa oriental, los wonika imaginan que cada árbol y en especial los cocoteros tienen su espíritu, y su destrucción equivaldría a un matricidio, pues el árbol les da la vida y el alimento igual que una madre hace lo propio con su hijo. La ceiba, árbol de enorme altura, es mirado con reverencia en toda el Africa occidental, ya que las tribus que habitan en esa zona creen que en ella habita un dios o un espíritu. Los bosonga del Africa central piensan que cuando se corta un árbol, el espíritu que lo habita, airado, puede causar la muerte del jefe del clan y de su familia.

En otras tradiciones se cree que las almas de los difuntos residen en los árboles, por lo cual todo daño que se provoque al árbol, supone profanar la memoria de los antepasados. Si nos vamos a la región central de Australia, nos encontramos con una tribu, los dieri, que consideran muy sagrados ciertos árboles en los que se suponen se han transformado sus padres.;cuando susurran las hojas al viento, los nativos imaginan que es la voz del espíritu y nunca pasan cerca de uno de ellos sin inclinarse respetuosamente. La misma concepción animista podemos encontrar entre algunos pueblos que habitan las islas Filipinas.

También podemos encontrar, al igual que veíamos en el contexto cultural europeo, elementos que hacen referencia a la relación existente entre la conservación de las selvas, la pluviosidad del clima y la fertilidad. Así entre los mundaris por ejemplo, pueblo que habita en la alta Birmania, se considera que la tala de los árboles trae como consecuencia la escasez de lluvias y, por tanto, una reducción de las cosechas.

En la India septentrional el "emblica officinalis" se tiene por un árbol especialmente sagrado;el día 11 de febrero se derraman libaciones al pie del mismo, atando en torno a su tronco cuerdas rojas o amarillas y ofreciéndole oraciones por la fertilidad de las mujeres, animales y cosechas.


Recuperar una antigua amistad.
Obviamente por cuestiones de espacio y porque nuestro artículo no tiene por finalidad la exhaustividad, hemos mencionado un conjunto de creencias que juzgamos representativas de una determinada concepción del mundo y que nos remontan a un pasado, a una sensibilidad que era expresión de la unión del hombre con la naturaleza.

Sin embargo, a tenor de todo lo expuesto, no vamos a caer en el error de pensar que la desaparición de nuestros bosques es algo exclusivo de nuestra época, centrada más en la mera satisfacción de las necesidades materiales que en la búsqueda espiritual de la reconciliación del hombre consigo mismo y con la naturaleza. Constatamos como muchas veces las normas, las leyes no se cumplían, pero ello, creemos, no resta valor a una determinada forma de entender el mundo y del lugar que ocupa el ser humano en ese mundo.

Tal como ha expresado J. Paul Délèage en su obra "Una historia de la Ecología", no ha existido ninguna civilización que fuera, tal y como lo entendemos hoy, ecológicamente inocente. Ha habido en el pasado usos y formas de explotación de los recursos poco respetuosos con la conservación de los ecosistemas a lo que cabría de esperar de sociedades tradicionales más en contacto con la naturaleza. Pero sí es cierto que la crisis ecológica actual reviste una proporción mucho mayor, tanto por el impacto de una tecnología más agresiva con el medio como por una mentalidad racionalista y utilitarista.

La mayoría de las religiones tradicionales presentan un carácter "cósmico" , en el que el universo es percibido como un todo orgánico y vivo del cual el hombre es una parte sustancial. En las religiones orientales como el taoísmo chino o la tradición hindú, se afirma la unión íntima del hombre con la naturaleza. Buda nace bajo un árbol y bajo un árbol nace por segunda vez. Planteamiento bien distinto al del monoteísmo judeocristiano que estableció la concepción de un Dios omnipotente que había creado el mundo para exclusivo beneficio del hombre. Se perfilaba así el cristianismo como la religión más antropocéntrica conocida, que instauraba una suerte de dualismo entre el hombre y la naturaleza, opuesto al principio de armonía con el medio que era propio de las religiones tradicionales pre-cristianas.

Vemos pues como las formas de pensar, las mentalidades, han tenido una influencia
decisiva en la manera en como las distintas sociedades humanas se han acercado a la naturaleza. En consecuencia la recuperación de una cierta escala de valores se divisa fundamental para lograr una sociedad y una cultura más ecológica, una escala de valores que para muchos se traduce en un nuevo sentimiento religioso que hunde sus raices en un pasado tradicional. Sin duda esa búsqueda de una nueva religiosidad (de religere, volver a enraizarse en los mitos ancestrales) constituya el cambio cultural más importante de cara al nuevo milenio.

En la mitología nórdica, "Yggdrassil", el fresno silvestre, es el eje del mundo, el árbol que sostiene y contiene en sí todas las fuerzas del universo. Sin él, el mundo se desplomaría. Odín, el Dios tuerto, acude a su pie para recibir la fuente de la sabiduría. Sus tres ramas sostienen el cielo y sus frutos son las estrellas. El árbol como centro del mundo y centro de la vida del hombre.

En el pasado el árbol sagrado y especialmente el roble, fue centro de la actividad social de muchos pueblos. La palabra que se confiaba al árbol tenía un valor especial y de ahí nace por ejemplo la tradición de los árboles junteros (como el de Gernika). El roble y otros árboles de concejo eran, en virtud del poder reconocido por la comunidad, verdaderos jueces de paz, guardianes de la justicia(de hecho en vez de jurar sobre la Biblia, se hacía bajo el roble sagrado). Tal costumbre tenía un origen ancestral pues ya los mismos aqueos celebraban sus juntas bajo una encina sagrada.

En un momento en que se considera que la civilización occidental está en crisis, muchos vuelven sus miradas hacia Oriente;distintas filosofías y religiones ofrecen nuevas vías de espiritualidad al hombre europeo mediante la meditación y la reflexión. Son aportaciones que debemos valorar en su justa medida como un enriquecimiento cultural, pero no obstante, y sin desmerecerlas en absoluto, creemos que debemos buscar nuestra identidad y esencia en lo más hondo de nuestra memoria: la memoria pagana.

Mientras que para algunos Europa solo significa la Unión Europea, la OTAN o el "euro", para nosotros tiene un contenido vivo que se manifiesta en las tradiciones populares, y en ese contenido, los viejos árboles representan un vínculo con el pasado que puede, debe, servirnos para recuperar nuestras raíces.

Ha llegado el tiempo en que el hombre vuelva a recuperar esa vieja amistad con los árboles. Caminando entre los senderos de nuestros bosques, en medio de la espesa umbría, entre el murmullo del viento a través de las hojas, uno cree percibir la presencia de genios, hadas, elfos... Los viejos dioses están vivos!