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Vintila Horia: "Cultura por encima de los partidos"

Vintila Horia: "Cultura por encima de los partidos"

Reproducimos un artigo dun excelente blogue adicado a recoller os artigos sobre crítica literaria do ilustre e múltiples veces galardoado escritor romeno, Vintila Horia.http://vintila.blogspot.com/ Nas súas páxinas deambulan e surcan escritores da talla de Ezra Pound, Dante, L.F.Celine, E.Jünger, Tolkien, Carl Schmitt, F.Nietzsche, Georges Duby, entre moitos outros.

E reproducimos este artigo en concreto, como lembranza  aquela excelente revista disidente que foi PUNTO Y COMA, à que foi lector asiduo o noso Vintila Horia.

Ninguno de los partidos del llamado “cambio” ha sido capaz hasta ahora de crear cultura. Se han publicado libros, programas, hubo intentos de revistas, fracasos a la derecha como a la izquierda. Y los mismos libros no han hecho sino volver sobre ideas anticuadas, demostrando el hecho de que dentro de un partido no es posible hacer futuro, no sólo desde el punto de vista político, que hubiera sido lo más inmediatamente deseable, sino tampoco desde el punto de vista cultural. La novedad y el progreso están en otro sitio, cada vez más alejado de la perspectiva parcial y avejentada de las grandes y pequeñas agrupaciones políticas de corte más o menos democrático. En un libro de Stan M. Popescu (Autopsia de la democracia, Editorial Euthymia,, Buenos Aires, 1984) aparecen muy claras las causas de esta arritmia democrática; y utilizo aquí el concepto de democracia en el sentido más amplio posible, ya que hasta los estalinistas se autoproclaman como fieles adeptos de la democracia. Los partidos, o sea, tal y como el mismo concepto lo expresa, son partes de la realidad política y social, simples parcialidades incapaces de expresar sino unos fragmentos disfrazados de totalidad. ¿Cómo gobernar eficazmente a un conjunto social, tan grande y tan complejo como es España, con criterios de partido, una totalidad con la ayuda de una parcialidad, utilizándose, además, para colmo de la inadecuación, la igualdad como criterio mayor de dicha interpretación? La igualdad, en este sentido, implica una posibilidad de aplicación general al que el mismo concepto de partido, o de parcialidad, rechaza y anula. ¿Y a qué tipo de libertad nos podemos esperar por parte de los demócratas gorbachovistas o jaruselskianos, incapaces de otorgar la más mínima libertad a los desgraciados ciudadanos caídos en sus demócratas manos? Las contradicciones son tales, en el marco de la democracia actual, y sobre todo en Europa, como para poner ellas mismas de relieve la distancia que separa sus doctrinas, y sus prácticas, de la realidad contemporánea. Por este motivo ni en Francia ni aquí, o en Italia y Portugal, o en los países hispanoamericanos, la democracia es capaz de producir cultura.

Por este motivo también la revista más viva y más constructiva, la más atenta a la novedad filosófica, científica y literaria sea Punto y Coma (número 2, director Juan Isidro Palacios, Madrid, diciembre de 1985), poco atenta a las nimiedades políticas del actual momento español y europeo y muy dada a comentar hechos, acontecimientos y autores profundamente insertos en la mente del hombre que algo tiene que ver con el futuro. Recorramos un poco el sumario.

Este año ha fallecido uno de los representantes más interesantes de la ciencia política, del que se ha hablado poco aquí. Me refiero a
Carl Schmitt. Guillaume Faye alude a él en un artículo titulado “Redimir lo político”, en un sentido no muy alejado de lo que decíamos antes. Si lo político no se redime, perecerá, tarde o temprano, sin dejar huellas de nostalgia en las almas. También este año se cumple el primer centenario de Ezra Pound. Tres autores le dedican en la revista ensayos de desigual pero entrañable valor. Sin embargo, el tema central de Punto y Coma es el Héroe, enfocado a través del símbolo y del mito en el marco cultural y religioso de lo tradicional. ¿Por qué vamos a ver Rambo? ¿Por qué nos repelen los falsos héroes políticos y por qué fracasan las manifestaciones públicas a favor de un líder político o de otro? ¿Por qué los presuntos electores no van a votar y el porcentaje de la abstención es cada vez más grande y más inquietante para los demócratas, cada vez más solos encima de una mayoría silenciosa, por el momento, que los rechaza no como personas sino como representantes de algo poco representativo? ¿Por qué ha tenido tanto éxito Tolkien y sigue teniéndolo? La literatura fantástica, como el cine del mismo color, sustituyen en la consciencia y en el subconsciente del hombre de hoy a todos los héroes fracasados de las varias democracias que gobiernan el mundo. Lo heroico se une a lo religioso (los dos valores despreciados y exiliados por las democracias) con el fin de tratar de edificar una realidad paralela, fantástica sólo en sus aspectos exteriores. Si el racionalismo humanista ha creado utopías, a menudo destructoras del ser humano, como del Ser, alcanzando niveles de genocidio tan evidentes como las situaciones creadas por el humanismo comunista en los países del Este, entonces algo dentro de nosotros tiene el derecho de rechazar esta tremenda y letal filosofía, para reemplazarla por otra. De manera intuitiva la psique ha seguido los caminos más hondos del inconsciente colectivo y ha aterrizado en aquel rincón del pasado donde ha podido encontrar situaciones y héroes completamente diferentes de los dirigentes de la sociedad democrática. Esta literatura es antagónica con respecto de la otra, siendo esta otra la putrefacción de lo literario, como representante de la putrefacción de lo político en el marco del realismo socialista, o bien como literatura representativa de la decadencia de Occidente, en escritores como Faulkner, por ejemplo, o Joyce. La literatura fantástica (¿y no es Ernesto Jünger un escritor “fantástico” en su novela En los acantilados de mármol o en Heliópolis?) no hace sino dar cuerpo al sueño contemporáneo y a los ideales que este sueño pergeña. En este sentido Tolkien afirma en una carta, hablando de El señor de los anillos, que este libro “... es sin duda una obra religiosa y católica”. Afirmación inesperada, pero tremendamente realista, puesto que pone de relieve aquella relación que el hombre nuevo, o fantástico, establece entre mito y religión, entre lo religioso y su perspectiva de futuro, basada, como decía antes, en un fragmento del pasado lo más opuesto posible a la tristeza actual. “Los autores de esta literatura, escribe Juan Isidro Palacios, nos conducen a situar de nuevo, en el centro de nuestra mente, el Monasterio, el Castillo y el Bosque, con todos sus pobladores...” Y no podía ser de otro modo, porque estos tres conceptos forman lo que Jung llamaba unos “mandalas”, o sea, unos símbolos del centro en cuanto totalidad psíquica. Punto y Coma tendrá que dedicar uno de sus temas centrales a Carlos Gustavo Jung, revelador de estas realidades fantásticas, tan perfectamente fundamentadas en sus libros en el marco de una Psicología que desplazó a la de Freud y supo adherirse a la misma contemporaneidad de la que forman parte Tolkien, Lovecraft y otros escritores, como también tantos científicos y pensadores pertenecientes a nuestra época, en la que está naciendo un ser nuevo y se está muriendo el mal modelo inventado por los humanistas, roto en dos por Descartes y asesinado por los racionalistas revolucionarios.

También el rock es presentado en la revista como un arma del Señor Oscuro, tan en consonancia con la antirreligiosidad y sobre todo el anticristianismo cultivados por el libertinaje democrático. Es tanto, en este momento, el daño que los sistemas políticos edificados sobre los prejuicios del siglo pasado hacen al ser humano que casi no me atrevía, desde el fondo que alcanzamos, esperar la aparición de una revista como Punto y Coma y me alegro en el alma que el contenido de este número 2 no tenga nada que ver con la política, en el sentido pedestre de la palabra, y tampoco con la polémica barata.

También se publica una entrevista con Fernando Sánchez Dragó, bastante sorprendente e inesperada, pero, por este mismo motivo, rica en enseñanzas y pensamientos. Pero no siempre, desafortunadamente. Creo que este escritor tan inteligente y de tan vasta cultura, no ha encontrado todavía su norte. Está como buscando dónde posar sus alas cansadas de tanto desengaño, y yo lo comprendo perfectamente. Forma parte del cansancio general de los intelectuales más auténticos. Afirma, por ejemplo, que la Universidad, en tiempos de Franco, “... era mejor que la actual, sobre todo porque había menos gente, lo que quizá sea malo para el pueblo, pero bueno para el alumno que se sienta en el aula. Era una Universidad donde todavía había Maestros...” Lo que es terriblemente verdadero. Pero se equivoca, quizá por desconocimiento si no por algo más grave, cuando afirma, hablando de Pound: “Igual que la Divina Comedia es una obra hoy desprovista del contexto en que se escribió, la obra de Pound es pura poesía sin significaciones políticas.” Esto equivale a situarse lejos de Dante y lejos de Pound. Tanto la vida como la obra del poeta florentino se desarrollaron siguiendo hondos cauces políticos, metapolíticos a menudo, pero el drama de aquel hombre, exiliado y muerto lejos de su patria, consiste precisamente en una estricta correlación entre su ser y el contexto en que vivió, entre el yo y su circunstancia. Nunca hubo un drama tan aleccionador en este sentido y es despreciar, o ignorar lo más característico en Dante tratando de desprenderlo de la vertiente trágica de su existencia y de su literatura, que fue lo político. El que Dante haya sido un vencido y que ninguno de sus esfuerzos, guerreros, doctrinarios y poéticos hayan tenido éxito, no le otorgan sino más tragedia a su vida y a su obra. Del mismo modo, afirmar que “... el motivo por el que Ezra Pound se unió al fascismo fue un motivo estético...” no hace sino alejar a Pound de su drama tan aleccionador y tan actual como el de Dante. Ezra Pound fue un hombre que intuyó perfectamente las causas del mal en nuestro tiempo, y estas no eran sólo estéticas. Consideró a la usura como el mal mayor y se adhirió al fascismo porque vio en él un movimiento más que político, capaz de acabar con la usura y con otros vampiros, por supuesto. Quien es tan anticapitalista como lo fue Pound, es también anticomunista, y no sólo un anárquico, como cree Sánchez Dragó. Marinetti y su Futurismo rimó también con el fascismo y no sólo desde el punto de vista estético. Creo que el asunto es mucho más grave y se merece más comentarios que este pequeño esbozo mío.

Una verdadera lástima: que Punto y coma sea sólo una revista bimestral.

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O HOME NOBRE: a filosofía medieval do Mestre Eckhart

O HOME NOBRE: a filosofía medieval do Mestre Eckhart

Reproducimos neste noso blogue, un texto do sabio medieval alemán Mestre Eckhart, pensador que influenciou a múltiples autores ao longo da historia. É de destacar a influencia que exerceu en dous autores da nosa estima como son K.G.Dürckheim e J.Evola, redescubrendo a esência iniciática da sua Obra.

(Von dem edein menschen) 

Del hombre noble[1] 

Nuestro Señor dice en el Evangelio: «Un hombre noble marchó a una tierra lejana para conquistarse un reino y volvió» (Lucas 19, 12). Con estas palabras Nuestro Señor nos enseña lo noblemente creado que es el hombre en su naturaleza, y lo divino que es aquello adonde puede llegar por la gracia, y además, cómo el hombre ha de llegar a ese punto. Estas palabras aluden también a gran parte de las Sagradas Escrituras.

En primer lugar hay que saber —y es bien evidente— que el hombre reúne en sí dos naturalezas: cuerpo y espíritu. Por eso se dice en un escrito[2]: Quien se conoce a sí mismo, conoce a todas las criaturas, porque todas las criaturas son o cuerpo o espíritu. En consecuencia se afirma en la Escritura con respecto al hombre que hay en nosotros un hombre exterior y otro interior (Cfr. 2 Cor. 4, 16). Al hombre exterior pertenece todo cuanto está adherido al alma [pero] envuelto en la carne y mezclado con ella, y que tiene una cooperación física con cualquier miembro y dentro de él, como por ejemplo, con el ojo, el oído, la lengua, la mano y otros por el estilo. Y la Escritura llama a todo esto el hombre viejo, el hombre terrestre, el hombre exterior, el hombre hostil, un hombre servil.

El otro hombre, dentro de nosotros, es el hombre interior; a éste lo llama la Escritura un hombre nuevo, un hombre celestial, un hombre joven, un amigo y un hombre noble. Y a éste se refiere Nuestro Señor cuando dice que «un hombre noble marchó a una tierra lejana y se conquistó un reino y volvió».

Debe saberse además, que San Jerónimo dice[3], y también los maestros en general lo hacen, que todo hombre, desde el comienzo de su existencia humana, tiene un espíritu bueno, [o sea] un ángel y un espíritu malo, [o sea] un diablo. El ángel bueno da consejos empujando continuamente hacia aquello que es bueno, que es divino, que es virtud y celestial y eterno. El espíritu malo aconseja al hombre empujándolo siempre hacia aquello que es temporal y perecedero, y que es vicioso, malo y diabólico. Este mismo espíritu maligno charla continuamente con el hombre exterior y por intermedio de él persigue en secreto [y] en todo momento al hombre interior, de la misma manera que la serpiente charlaba con la señora Eva y por intermedio de ella con Adán, su marido. (Cfr. Génesis 3, 1 ss.). El hombre interior, éste es Adán. El varón en el alma[4] es el árbol bueno que da sin cesar frutos buenos y del cual habla también nuestro Señor (Cfr. Mateo 7, 17). Es también el campo en donde Dios ha sembrado su imagen y semejanza, y donde siembra la buena semilla, la raíz de toda sabiduría, de todas las artes, de todas las virtudes, de toda bondad, [o sea la] semilla de la divina naturaleza (2 Pedro 1, 4). Semilla de divina naturaleza, esto es el Hijo de Dios, la Palabra de Dios (Lucas 8, 11).

El hombre exterior, éste es el hombre hostil y malo que sembraba y arrojaba encima la cizaña (Cfr. Mateo 13, 24 ss.). De él dice San Pablo: Encuentro en mí una cosa que me estorba y que está en contra de lo que manda Dios y de lo que aconseja Dios y de lo que ha hablado Dios y todavía sigue hablando en lo más elevado, o sea, en el fondo de mi alma (Cfr. Romanos 7, 23). Y en otra parte dice lamentándose: «¡Oh, desdichado de mí! ¿Quién me librará de esta carne y de este cuerpo de muerte?» (Romanos 7, 24). Y en otra parte vuelve a decir que el espíritu del hombre y su carne siempre se hacen la guerra. La carne aconseja [entregarse a] vicios y malicias; el espíritu aconseja [que se tenga] amor de Dios, alegría, paz y toda virtud (Cfr. Gal. 5, 17 ss.). Quien le obedece al espíritu y vive de acuerdo con su consejo, a éste le pertenece la vida eterna (Cfr. Galat. 6, 8). El hombre interior es aquel de quien dice Nuestro Señor que «un hombre noble marchó a un país lejano para conquistarse un reino». Éste es el árbol bueno del cual dice Nuestro Señor que siempre da frutos buenos y nunca malos, porque quiere [la] bondad y se inclina hacia [la] bondad tal como flota [concentrada] en sí misma[5] sin hallarse afectada por esto o aquello. El hombre exterior es el árbol malo que nunca es capaz de dar frutos buenos (Mateo 7, 18).

Con respecto a la nobleza del hombre interior, [o sea] el espíritu, y a la futilidad del hombre exterior, [o sea] la carne, dicen también los maestros paganos Tulio y Séneca[6] que, a ninguna alma racional le falta Dios; [la] semilla de Dios está dentro de nosotros. Si el labrador fuera bueno, sabio e industrioso, la semilla se desarrollaría en proporción y crecería hacia Dios a quien pertenece, y el fruto se asemejaría a la naturaleza divina. La semilla de un peral crece para [ser] peral, la del nogal para [ser] nogal, y la semilla de Dios para [ser] Dios (Cfr. 1 Juan 3, 9). Pero si la semilla buena tiene un labrador tonto y malo, entonces crece la cizaña y encubre y desplaza la semilla buena de modo que no puede ni salir a luz ni crecer. Orígenes[7], un gran maestro, dice sin embargo: Como Dios mismo sembró y colocó y engendró esta semilla, si bien es posible que sea cubierta y escondida, nunca podrá ser exterminada ni ahogada en sí misma; echa llamas y brilla, alumbra y arde y se inclina sin cesar hacia Dios.

El primer grado del hombre interior y nuevo —como dice San Agustín[8]tiene la característica de que el hombre vive según el ejemplo dado por personas buenas y santas, pero al hacerlo marcha todavía apoyándose en las sillas y se mantiene cerca de las paredes [y] se refresca aún con leche.

El segundo grado se caracteriza por el hecho de que ya no mira solamente los ejemplos exteriores, entre ellos también los hombres buenos, sino que marcha y corre hacia la enseñanza y el consejo de Dios y de la sabiduría divina, da la espalda a los hombres y [dirige] la cara hacia Dios, [y] sale a gatas del regazo materno mientras le sonríe al Padre celestial.

El tercer grado tiene como característica que el hombre elude cada vez más a la madre y permanece más y más alejado de su seno; huye de la preocupación, se saca de encima el miedo de modo que no tendría ganas de proceder mal y pecar por más que pudiera hacerlo sin escandalizar a todo el mundo; porque, lleno de recio celo, está relacionado con Dios mediante el amor, hasta que Él lo traslade y guíe al regocijo y la dulzura y la bienaventuranza donde le repugna todo cuanto no se asemeja y es ajeno a Él.

La característica del cuarto grado se da en el hecho de que él crezca cada vez más, enraizándose en el amor y en Dios de manera que está dispuesto a cargar con cualquier tribulación, tentación y contrariedad y a soportar el sufrimiento de buen grado y gustosa, ávida y alegremente.

El quinto grado se caracteriza por el hecho de que viva por doquiera en paz consigo mismo, descansando tranquilamente en la riqueza y superabundancia8a a de la sabiduría suma e inefable.

La característica del sexto grado consiste en que el hombre, luego de haber sido desnudado de su propia imagen, ha sido transformado en la imagen de la eternidad divina y ha logrado un olvido totalmente perfecto de la vida perecedera y temporal, y ha sido atraído por una imagen divina transformándose en ella, y [así] ha llegado a ser hijo de Dios. Más allá de esto no existe grado más sublime y allí hay tranquilidad y bienaventuranza eternas, porque la meta final del hombre interior y del hombre nuevo es: la vida eterna.

En cuanto a este noble hombre interior en el cual están impresas y sembradas la semilla y la imagen de Dios —[es decir], cómo esta semilla y esta imagen de la naturaleza y esencia divinas, [o sea] el Hijo de Dios, salen a luz y uno las percibe, pero cómo de vez en cuando se hallan también escondidas— a esto se refiere el gran maestro Orígenes[9] con un símil, diciendo que la imagen de Dios, [o sea] el Hijo de Dios, existe en el fondo del alma cual fuente vívida. Pero cuando alguien le echa encima tierra, es decir, apetitos terrestres, la estorba y encubre de modo que nada se conoce o percibe de ella; sin embargo, permanece viva en sí misma y cuando se le quita la tierra, que desde fuera le fue arrojada encima, [la fuente] resurge y se la percibe. Y [Orígenes] dice que se alude a esta verdad en el primer libro de Moisés donde está escrito que Abraham había excavado en su campo varios pozos de agua viva y que unos malhechores los llenaron de tierra; pero luego, una vez sacada la tierra, las fuentes resurgieron vivas (Génesis 26, 14 ss.).

Para esto se presta, acaso, otro símil más: El sol brilla sin cesar; sin embargo, cuando hay una nube o niebla por entre nosotros y el sol, no percibimos el brillo. Igualmente, cuando la vista está enferma en sí misma y achacosa o nublada, el brillo no le resulta perceptible. Además, he expuesto en una que otra ocasión un símil bien evidente: Cuando un maestro hace una imagen de madera o de piedra, no hace que la imagen entre en la madera, sino que va sacando las astillas que tenían escondida y encubierta a la imagen; no le da nada a la madera, sino que le quita y expurga la cobertura y le saca el moho y entonces resplandece lo que yacía escondido por debajo. Éste es el tesoro que yacía escondido en el campo, según dice nuestro Señor en el Evangelio (Mateo 13, 44).

Dice San Agustín[10]: Cuando el alma humana se eleva por completo hacia la eternidad, hacia Dios solo, resplandece y brilla la imagen de Dios; pero cuando el alma se torna hacia fuera, aunque sea para el ejercicio exterior de una virtud, esta imagen se encubre del todo. Y esto sería el significado del hecho de que las mujeres tienen la cabeza velada, mientras los hombres la tienen descubierta según la enseñanza de San Pablo (Cfr. 1 Cor. 11, 4 ss.). Por lo tanto: toda parte del alma que se dirige hacia abajo, recibe de aquello a que se torna un velo, una toca; pero la parte del alma que es elevada hacia arriba, es desnuda imagen de Dios, el nacimiento de Dios, descubierto [y] desnudo en el alma desnuda. Con referencia al hombre noble y de cómo la imagen de Dios, el Hijo de Dios, la semilla de naturaleza divina dentro de nosotros, nunca es extirpada aun cuando se la encubre, [de todo esto] habla el rey David en el Salterio, diciendo: El hombre si bien es atacado por diversas nonadas, sufrimientos y penas dolorosas, permanece, sin embargo, dentro de la imagen de Dios y la imagen dentro de él (Cfr. Salmo 4,2 a 7). La luz verdadera brilla en las tinieblas aun cuando no la notamos (Cfr. Juan 1, 5).

«No os fijéis —opina El Libro de Amor— en que soy morena, no obstante soy bella y de hermosa figura, pero el sol me ha desteñido» (Cantar de los Cant. 1, 5). «El sol» es la luz de este mundo y significa que aun lo más excelso y lo mejor que ha sido creado y hecho, encubre y destiñe la imagen de Dios dentro de nosotros. «Quitad la herrumbre de la plata», dice Salomón, «y relucirá y brillará el recipiente purísimo» (Proverbios 25, 4), eso es, la imagen, el Hijo de Dios, dentro del alma. Y esto es lo que quiere decir Nuestro Señor con estas palabras donde dice que «un hombre noble se marchó», pues el hombre debe dejar atrás todas las imágenes y a sí mismo y llegar a estar muy apartado y ser diferente de todas estas cosas, si realmente quiere y debe recibir al Hijo y hacerse hijo en el seno y corazón del Padre.

Cualquier clase de mediación es extraña a Dios. «Yo soy —dice Dios— el primero y el último» (Apocalipsis 22, 13). [La] distinción no existe ni en la naturaleza de Dios, ni en las personas de acuerdo con la unidad de la naturaleza. La naturaleza divina es una sola y cada persona es también una sola y es lo mismo Uno que es la naturaleza. [La] diferencia entre el ser y la esencia se entiende como lo Uno y es Uno; [solamente] allí donde ello [es decir, lo Uno] no permanece dentro de sí, allí recibe, posee y produce diferencia10a. Por lo tanto: en lo Uno se encuentra a Dios, y quien ha de hallar a Dios, debe llegar a ser uno. «Un solo hombre —dice Nuestro Señor— se marchó». En [la] diferencia no se halla ni [lo] Uno ni [el] ser ni a Dios ni descanso ni bienaventuranza ni contento. ¡Sé uno para que puedas encontrar a Dios! Y, de veras, si fueras bien uno, permanecerías también uno en lo diferente, y lo diferente se te tornaría uno y así no podría estorbarte en absoluto. [Lo] Uno sigue siendo exactamente uno en mil veces mil piedras como en cuatro piedras, y mil veces mil es tan seguramente un simple número como cuatro es un número.

Un maestro pagano dice[11] que lo Uno ha nacido del Dios supremo. Es su peculiaridad ser uno con lo Uno. Quien lo busca por debajo de Dios, se engaña a sí mismo. Y en cuarto término dice el mismo maestro que esto Uno en el fondo no tiene amistad con nada fuera de las vírgenes o niñas, según dice San Pablo: «A vosotras, vírgenes castas, os he desposado y prometido a uno solo» (2 Cor. 11, 2). Y el hombre debería ser exactamente así porque Nuestro Señor dice: «Un solo hombre se marchó».

En latín, «hombre» en el sentido propio de la palabra, significa en una acepción aquel que con todo cuanto es y cuanto le pertenece, se humilla y se somete completamente ante Dios, y con la vista levantada hacia arriba, mira a Dios [y] no a lo suyo de lo cual sabe que está detrás y por debajo de él y a su lado. Esta es la humildad completa y verdadera; este [su] nombre le proviene de la tierra. De ello ya no quiero hablar más. Cuando se dice «hombre», esta palabra significa también algo que está por encima de la naturaleza, del tiempo y de todo cuanto se halla dirigido hacia el tiempo o tiene sabor a él; y lo mismo digo también con referencia al espacio y a la corporeidad. Además, este «hombre» en cierto modo no tiene ninguna cosa en común con nada, quiere decir, que no está moldeado ni igualado según este ejemplo o aquél, y que no sabe nada de nada, de modo que en ninguna parte de él no se pueda hallar ni percibir nada de nada y que la nada se le haya quitado tan completamente que se encuentran [en él] únicamente la vida, la esencia, la verdad y la bondad puras. Quien tiene tal carácter, es un «hombre noble», por cierto, no es ni más ni menos.

Existen todavía otra explicación y enseñanza relativas a lo que Nuestro Señor llama un «hombre noble». Hay que saber también que aquellos que llegan a conocer al Dios desnudo, conocen a la vez junto con Él a todas las criaturas; porque el conocimiento es una luz del alma, y todos los hombres por naturaleza anhelan tenerlo, pues el conocimiento hasta de las cosas malas es bueno[12]. Ahora bien, dicen los maestros: Cuando se conoce a la criatura en su ser propio, esto se llama un «conocimiento vespertino» y en él se ven las criaturas mediante imágenes de múltiples diferencias; pero, cuando se conoce a las criaturas en Dios, esto se llama y es un «conocimiento matutinal», y de esta manera se ve a las criaturas sin diferencia alguna y desnudadas de todas las imágenes y desvestidas de toda igualdad dentro de lo Uno que es Dios mismo. También éste es el «hombre noble» del que dice Nuestro Señor: «Un hombre noble se marchó», y es noble porque es uno solo y conoce a Dios y a la criatura en lo Uno.

Quiero referirme aún en detalle a otro significado de lo que es el «hombre noble». Digo: Cuando el hombre, o sea el alma, el espíritu, contempla a Dios, entonces se concibe y se conoce también como cognoscitivo, es decir, él conoce que contempla y conoce a Dios. Ahora bien, algunas personas se han imaginado —y parece muy plausible— que la flor y el núcleo de la bienaventuranza residen en [ese] conocimiento donde el espíritu conoce el hecho de conocer a Dios; pues, si yo tuviera todo el gozo imaginable sin saber que lo tenía ¿para qué me serviría y qué gozo sería para mí? Pero yo digo con toda certeza que no es así. Unicamente es verdad que el alma sin esto probablemente no sería bienaventurada, pero la bienaventuranza no reside en ello; pues lo primero en que reside la bienaventuranza es el hecho de que el alma contemple a Dios desnudo. Ahí recibe todo su ser y vida y saca todo cuanto es, del fondo divino y no sabe nada ni del saber ni del amor ni de cualquier otra cosa. Ella se sosiega entera y exclusivamente en el ser de Dios, no sabe de nada que no sea el ser y Dios. Mas, cuando sabe y conoce que contempla, conoce y ama a Dios, este hecho constituye según el orden natural un éxodo y un retorno[13] con respecto a lo primero, porque nadie se conoce como blanco fuera de quien es realmente blanco. Por lo tanto, quien se reconoce Como blanco, se basa en el ser-blanco y construye sobre él y no saca su conocimiento inmediatamente y antes de saber el color del mismo, sino que saca el conocimiento y el saber del color de aquello que en este momento es blanco, y no toma el conocimiento exclusivamente del color en sí, antes bien, toma el conocimiento y el saber de lo teñido o de lo blanco y se conoce a sí mismo como blanco. Lo blanco es algo muy inferior y mucho más externo que el ser-blanco [o sea, la blancura]. Una cosa es la pared y muy otra el fundamento sobre la cual se halla construida la pared.

Los maestros dicen[14] que una potencia es aquella mediante la cual ve el ojo, y otra aquella mediante la cual conoce el hecho de ver. La primera [función], o sea el hecho de que ve, la toma exclusivamente del color [y] no de aquello que está teñido. Por ende no interesa si lo teñido es una piedra o un madero, un hombre o un ángel: lo esencial reside únicamente el hecho de que tenga color.

De la misma manera, digo yo, que el hombre noble toma y saca su ser, su vida y su felicidad enteras exclusivamente de Dios, junto a Dios y en Dios, [y] no las recibe del conocimiento, de la contemplación o del amor de Dios o de otras cosas por el estilo. Por eso dice Nuestro Señor con entrañable acierto que ésta es la vida eterna: conocer solamente a Dios como el único Dios verdadero (Juan 17, 3), mas no: conocer que se conoce a Dios. ¿Cómo podría ser también que el hombre que no se conoce a sí mismo, se conozca como el que conoce a Dios? Pues, por cierto, el hombre en absoluto se conoce a sí mismo y a otras cosas, [mas] eso sí, cuando llega a bienaventurado y es bienaventurado en la raíz y en el fondo de la bienaventuranza, conoce sólo a Dios. Pero cuando el alma conoce el hecho de conocer a Dios, adquiere [al mismo tiempo] el conocimiento de Dios y de sí misma[15].

Pero resulta que es otra la potencia —según he expuesto— en virtud de la cual ve el hombre, y otra la potencia gracias a la cual sabe y conoce el hecho de ver. Es verdad que en este mundo esta potencia dentro de nosotros, por la cual sabemos y conocemos el hecho de ver, es más noble y elevada que la potencia gracias a la cual vemos; porque la naturaleza comienza su actuación con lo más humilde, pero Dios comienza sus obras con lo más perfecto. [La] naturaleza hace al hombre a partir del niño y la gallina a partir del huevo; mas Dios hace al hombre antes que al niño y la gallina antes que el huevo. [La] naturaleza primero calienta y acalora la leña y sólo luego hace surgir el ser del fuego; pero Dios primero otorga el ser a toda criatura y luego en el tiempo y, sin embargo, sin tiempo, y cada vez por separado [le da] todo cuanto es accesorio. Dios da también el Espíritu Santo antes que los dones del Espíritu Santo.

Así digo, pues, que no hay bienaventuranza sin que el hombre tenga conciencia y sepa bien que contempla y conoce a Dios, pero ¡no lo quiera Dios que mi bienaventuranza dependa de esto! Quien, en cambio, se contenta con ello, que guarde su secreto, pero me da lástima. En la naturaleza el calor del fuego y el ser del fuego son muy desparejos y se hallan sorprendentemente alejados el uno del otro, mas en lo relativo a tiempo y espacio están muy cerca el uno del otro. La contemplación divina y nuestra contemplación distan completamente y son del todo desparejos entre sí.

Por eso Nuestro Señor dice muy acertadamente que «un hombre noble marchó para conquistarse un reino y volvió». Porque el hombre tiene que ser uno solo en sí mismo, buscando tal [estado] en su fuero íntimo y en lo Uno y recibiéndolo dentro de lo Uno, esto quiere decir: contemplar únicamente a Dios, y «volver» quiere decir: saber y conocer el hecho de que uno conoce a Dios y sabe [de Él][16]. Y todo cuanto acabo de exponer lo dijo ya el profeta Ezequiel cuando expresó que «una recia águila de grandes alas y de largos miembros llenos de diversas clases de plumas, llegó a la montaña pura y sacó la médula o el corazón del árbol más alto y arrancó la copa de su follaje y la llevó hacia abajo» (Ec. 17, 3 s). Lo que Nuestro Señor llama un hombre noble, el profeta lo enuncia como un águila grande. ¿Quién sería pues, más noble que aquel que nació, por una parte, de lo más elevado y de lo óptimo que poseen las criaturas, y por otra parte, del fondo más entrañable de la naturaleza divina y del desierto de ese [fondo]? «Yo —dice Nuestro Señor en [el libro] del profeta Oseas— quiero conducir al alma noble a un desierto y allí hablaré a su corazón» (Oseas 2, 14), uno con Uno, uno de Uno, uno en Uno y eternamente uno en Uno. Amén.


 

 


[1] Esta segunda parte del Liber «Benedictus» constituye la primera homilía escrita en alemán por Eckhart mismo.

El texto del Evangelio (Lucas 19, 12) corresponde al comienzo del texto del 2 de septiembre, Fiesta de San Esteban de Hungría. Se supone que Eckhart habrá predicado la homilía para y ante la reina Agnes de Hungría, acaso el 2 de septiembre. Eckhart predicó sobre el mismo texto bíblico en el sermón XV sin que hubiera mayores semejanzas.

[2] Isaac Israeli, Liber de diffinitionibus.

[3] Hieronymus, In Evangelium secundum Matthaeum 1. III c. 18, 10 a 11. Quint cita además a Petrus Lombardus y Gregorius Magnus.

[4] Eckhart habla con cierta frecuencia del «varón» en el alma que equivale al entendimiento supremo.

[5] «En sí misma» equivaldría a «en su ser más puro».

[6] En sus escritos latinos Eckhart cita: [Cicero] Tullius, 1. III (c. 1 n. 2) De Tusculanis quaestionibus y Seneca, Epistula 74 (en realidad ep. 73).

[7] Orígenes, Hom. 13 n. 4 in Genesim.

[8] Cfr. Augustinus, De vera religione c. 26, n. 49.

8a El giro original «in übernutze» podría significar, fuera de «en superabundancia», también «en gozo superabundante», según comprueba Quint (tomo V p. 125 n. 25).

[9] Cfr. nota anterior relativa a Orígenes.

[10] Augustinus, De trinitate XII c. 7 n. 10.

10a Cfr. lo dicho sobre ser y esencia en la p. XLIII de la Introducción. Cabe señalar, empero, que Eckhart en este caso habla de «wesen» y «wesunge». En su versión en alto alemán moderno Quint (t. V p. 501) traduce «Sein» = «ser» y «Wesenheit» = «esencia».

[11] Cfr. Ambrosius Theodosius Macrobius, Commentarii in Somnium Scipionis 1 c. 6 n. 7 a 10.

[12] Quint trae a colación para esta exposición y las siguientes: Aristóteles, Met. I c. 1; Thomas, Summa c. gentiles I c. 71; Boethius, De differentiis topicis 1. 2: Augustinus, De Genesi ad litteram, 1. IV c. 23 n. 40; c. 24 n. 41.

[13] «ûzslac» (trd. por «éxodo») y «widerslac» (trd. por «retorno») en el texto original, correspondería a «exitus» y «reditus» (=reflexión) en Santo Tomás (De verit. q. 2 a. 2 ad 2). Quint (tomo V p. 133 nota 48) explica que «ûzslac» es, según el orden natural, el dirigirse-hacia-fuera del espíritu en dirección al objeto del conocimiento; «widerslac» es el acto de tomar conciencia del primer acto en la reflexión.

[14] Eckhart cita en In Exod n. 6 (Obras latinas tomo II) a Aristóteles De anima II y a Thomas, S. Theol. I q. 78 a. 4 ad 2.

[15] Quint (tomo V p. 135 nota 54) explica el pasaje, diciendo: «Ella [=el alma] no sólo conoce a Dios “desnudo y puro”, sino que conoce los contenidos y definiciones de la esencia de la divinidad vestida; y en este acto de contemplación reflejada en Dios se conoce también a sí misma como conociendo a Dios».

[16] «Resulta evidente, pues, que Eckhart interpreta el “et reverti” del texto de la Escritura como la conscientización de la contemplación divina, a la que considera como ingrediente necesario de la bienaventuranza, pero no como el factor que fundamenta la bienaventuranza» (Quint, tomo V p. 136 nota 60).

[17] La autenticidad del tratado como obra de Eckhart ha sido discutida, pero Quint la afirma (Cfr. tomo V pp. 392 a 399), basándose también en el extenso estudio de su discípulo, Eduard Schaefer (Meister Eckeharts Traktat «Von Abegescheidenheit», 1956). Según Schaefer se trataría de una «colación», según Quint de un «tratado» destinado, no a religiosas (Schaefer) sino a religiosos de la Orden de Eckhart, o sea monjes dominicos. «En este tratado el objetivo de Eckhart es […] de naturaleza ética, no metafísica. Se trata de las condiciones previas al nacimiento de Dios, no de este mismo» (Quint, p. 395). El título alemán reza: «Von abegescheidenheit», y Quint (tomo V p. 438 nota 1) afirma que el término no aparece en los tiempos pre-místicos. Parecería que fue acuñado por Eckhart en su significado específicamente místico. Luego de traer una serie de citas relativas al concepto, Quint continúa diciendo (ibídem): «… se evidencia que la abegescheidenheit posee no sólo un aspecto negativo de desprendimiento, apartamiento, desnudamiento de la criatura y del propio yo y el sí mismo, sino también un matiz positivo, dado implícitamente por la dirección y orientación hacia Dios, constituyendo así la condición fundamental para la unio mystica. Resulta igualmente obvio que la «abegescheidenheit» abarca en Eckhart, el místico especulativo, en primer lugar y en especial gnoseológicamente, el desprendimiento del entendimiento supremo y del conocimiento de éste respecto a tiempo y espacio, «acá» y «ahora», y de todos los accidentes, así como su dirección hacia lo único Uno de la divinidad, pero que además incluye también el comportamiento ético-místico del desprendimiento y de la inmovilidad frente a todas las criaturas».

Basándonos en estos argumentos, creemos que a «abegescheidenheit» corresponde en castellano «desasimiento», usado con frecuencia por Santa Teresa. Véase también el capítulo X del Camino de perfección.

[18] Cfr. Quint (tomo V p.440 nota 3) donde dice que la «imagen» se referiría a «la pre-existencia del hombre como idea en Dios».

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EL CAMINO DE SANTIAGO: La Ruta Sagrada de Europa

EL CAMINO DE SANTIAGO: La Ruta Sagrada de Europa

El 25 de Julio es el día de Galiza y antiguamente fiesta en todo el estado por ser Santiago el patrón de las Españas. Cada vez que ese día coincide en domingo, ese año es denominado Año Santo Compostelano, Año Xacobeo. Ese año se derriba el muro de la Puerta Santa de la catedral compostelana y aquellas personas que ponen rumbo   hacia las tierras atlánticas del Finisterre, logrando superar el duro peregrinaje, son otorgados con el perdón según cuenta la tradición.

El Camino de Santiago se ha recuperado del olvido, se han vuelto a llenar sus caminos de peregrinos en búsquedas personales, culturales, religiosas y espirituales. De nuevo cientos de miles de europeos y cristianos de otras partes del mundo, como antaño en la Edad Media, desde Polonia o Escandinavia, desde Francia, Bélgica, Irlanda, Inglaterra o Alemania vuelven a recorrer sendas olvidadas recuperándose así parte de nuestra memoria e identidad.

Pero también hay quien dice que el Camino se ha modernizado en exceso, casi se ha “profesionalizado”. Se ha convertido en una ruta turística. Y nadie lo pone en duda, pero al fin y al cabo creemos que son por lo menos diferentes los objetivos de sus viajeros-peregrinos. Para aquellas ciudades y muchos pueblos olvidados que están en el Camino, ha supuesto la recuperación del patrimonio artístico y etnográfico al borde de la ruina. Igualmente sin duda su revitalización ha sido una buena fuente de ingresos, así como lo fue también en la Edad Media, con las diferencias sustanciales que podemos imaginar. Son signos de los tiempos que vivimos.

LA LEYENDA DEL APOSTOL

Los orígenes de la aparición del Apóstol Santiago el Mayor- hermano de  San Juan el Evangelista- en  las tierras galaicas, son fruto del sincretismo de leyendas de origen pagano y cristiano. La Antigua Religión de aquellas tierras -el paganismo céltico- y la Nueva Religión -el cristianismo- conformarán una ruta sagrada para millones de europeos.

Es preciso recordar que en vida de Jesús, Santiago siempre estuvo presente en los momentos de mayor trascendencia. Se encuentra así entre los testigos de la pesca milagrosa, como símbolo de tarea espiritual. Y según el Evangelio de Juan, se encuentra en el coloquio cuando se consagra a Pedro como cabeza visible de la Iglesia. A su vez Santiago fue uno de los tres apóstoles a los que Jesús reveló su gloria divina. Santiago es decapitado por orden de Herodes Agripa I, sin poderse precisar entre los años 41 y 44 d.C.

En tiempos del rey astur Alfonso II, educado en el monasterio gallego de Samos, allá por los 30 primeros años del siglo IX, se tienen las primeras noticias del “descubrimiento” de los restos del Apóstol. En el año 800 gobernaba sobre buena parte de Europa el emperador Carlomagno. Parece ser que el rey Alfonso II hizo que se le  comunicase al emperador carolingio de dicho prodigio y hallazgo en aquellas tierras brumosas y atlánticas, libres del poderío musulmán del Califato de Córdoba en nuestra península. Alfonso II le otorga al obispo de Lugo la sede bracarense. La frontera se extiende allende el Duero llegando hasta el Mondego, siendo conquistada Coimbra en el 878 por el conde gallego Hermenegildo Guterres. Con Alfonso III (866-910) los límites del reino son prácticamente los del antiguo reino suevo, desde Cantabria hasta Lisboa.

El propio Sánchez Albornoz reconoce que en esta época, a los reyes de Oviedo en la España ocupada por el Islam y allende Pirineos, se les acostumbraba a llamar reyes de Galicia (Gallaetia). Autores hispano-musulmanes como Ibn Al-Qutiya, Ibn Al-Atir, Al-Maqqari llamaron Galicia a todo el noroeste peninsular, incluyendo en Galicia las ciudades de León y Astorga, así como Asturias y la sierra de Covadonga. Los reyes de Asturias-Galiza-León,  sabían que necesitaban en su tierra una Autoridad espiritual independiente del primado de Toledo para complementar su Poder temporal. De ahí que surja el milagro de Santiago de Compostela.

Los restos se encontraban y desenterraban de la conocida “Arca marmórica”, que se intuye bien un dolmen, bien un cromlech. A su vez, el traslado del cuerpo del Apóstol traído desde Palestina, también tiene su leyenda pagana. En Iria Flavia, se desembarca el cuerpo y la barca que simbólicamente navega como el sol de Oriente a Occidente amarra en el conocido “Pedrón”. No es un noray ni una estaca cualquiera, sino un ara romana. Lo cierto es que Compostela, el lugar donde se descubren esos restos legendarios bajo ese dolmen, al parecer era ya un lugar de culto pagano como así lo atestiguan las sepulturas de tiempos pre-cristianos y reconocidamente visigodas que existen bajo la catedral santiaguesa.

Según la leyenda, una reina céltica pagana, la reina Lupa, impide desembarcar los restos del apóstol y aquí es significativo destacar el implícito simbolismo indoeuropeo que contiene la figura mítica del “lobo”.  

La “luminarias”, la estrella que anuncia a aquellos cristianos galaicos la presencia de la tumba, es asimismo otro símbolo que será de importancia para la compresión de las primeras leyendas jacobeas. Así lo reflejará la heráldica de la ciudad compostelana, siendo la estrella y el sepulcro las enseñas de la ciudad, junto con la vieira o concha. 

Ahora no vamos a disertar si son los huesos de Santiago el mayor o bien los del hereje gnóstico Prisciliano los que reposan en Compostela. Lo  que es evidente es la carga de creencias paganas en torno al cristianismo de aquellos tiempos. Es un auténtico enigma histórico, a día de hoy imposible de comprobarse científicamente, por haberse contaminado dicha reliquias en sucesivas ocultaciones por peligros de profanación. Como bien dijo Sánchez Albornoz: “Creyeron los peninsulares y creyó la cristiandad y el viento de la fe empujó las velas de occidente  y el auténtico milagro se produjo”

 

EL CAMINO DE LAS ESTRELLAS: El viaje iniciático 

Sabemos que el Camino de Santiago es el Camino de las Estrellas, señalado desde tiempos inmemoriales dicha ruta por la Vía Láctea. Dicho conjunto de estrellas, conforma un arco que observamos en el firmamento con orientación de este al oeste. La Peregrinación a Compostela no es sino  ese camino estelar, cósmico por un lado y terrestre, telúrico por otro. Es sin duda como lo refleja lo mejor de nuestro arte románico y gótico durante sucesivas etapas del camino. Es un viaje iniciático, un camino macro y microcósmico, externo e interno, exotérico y esotérico.

Es preciso recordar, como observaba el metafísico René Guénon, que el significado de peregrino es el de “viajero, extranjero” y que a menudo dentro de muchas tradiciones espirituales, las pruebas simbólicas de la iniciación se denominan “viajes”. Igualmente nos dice Guénon que “los diferentes estadios iniciáticos se describen a menudo como las etapas de un viaje; a veces, se trata de un viaje ordinario, a veces también de una navegación”.

El Camino, a lo largo de sucesivas etapas es un auténtico libro de piedra, un libro para leer a través de símbolos. Recordemos que en el mundo de la Tradición Unánime, el lenguaje de la religión es el simbolismo y que a su vez el simbolismo es una realidad concreta que se basa en analogías reales.

El Camino, reiteramos, es un viaje y en sí una aventura espiritual. En este viaje, en el camino de la peregrinación tenemos que tener en cuenta su capacidad transformadora. Y con la atención y la permeabilidad especial, durante ese período la capacidad de hacer germinar esa transmutación es virtualmente posible.

Es una auténtica prueba iniciática,  el esfuerzo continuo y gradual en lograr el “desapego”. En la Alquimia se entiende por “quemar las cortezas” y en la masonería operativa “dejar los metales”. El Camino es el sacrificio del ego “para realizar la conciencia del Sí Mismo”, como señalaría Guénon. El desapego es doloroso para el ego, como para el cuerpo y la mente la dureza de las etapas a recorrer. El peregrino sabe que hay que dejar a un lado todo lo que supone un obstáculo para la realización espiritual.

Dos estudiosos del Camino, como son J.Cobreros y J.P.Morín, nos relatan que,”estamos viviendo un deseo de retorno a la autenticidad y esta experiencia del Camino, vivida teniendo presente su significado que iremos meditando a lo largo del mismo, nos permitirá revisar una serie de nociones, de perspectivas fundamentales, remontar milenios de pensamiento, acercarnos a modos universales de concebir y actuar en sentido de una eterna superación

PEQUEÑOS APUNTES SOBRE LAS PEREGRINACIONES

Roma, Jerusalén y Compostela son las tres grandes ciudades de la Cristiandad, así como de las peregrinaciones medievales. Excepto Roma, las otras dos ciudades están vinculadas a un sentido de Cruzada.

Para Dante Alighieri, romeros son quienes van a Roma, palmeros quienes van a Jerusalén  y peregrinos los que van a Compostela. Así lo expresa en el capítulo 40 de su “Vita Nuova”,”Peregrinos puede entenderse en dos sentidos, uno amplio y otro estricto. En sentido amplio es peregrino cualquiera que se encuentra fuera de su patria; en sentido estricto no es peregrino sino aquel que va a la casa de Santiago o vuelve”  

Según estudiosos del mundo jacobeo, el primer peregrino europeo sería el bávaro Gontescalco, allá por el año 930.

Posteriormente, en el año 959 llegaría hasta la sede apostólica jacobea el abad de Montserrat, Cesáreo. En el año 970, Compostela es arrasada por Almanzor, respetando el sepulcro pero obligando a cautivos cristianos a transportar hasta Córdoba las campanas de la catedral. Años después se toma la revancha. Cuando Córdoba dejó de ser islámica, prisioneros musulmanes retornaran hasta Compostela las reliquias robadas.

Dinastías de reyes astur-galaico-leoneses, reyes y emperadores medievales que lideraron la reconquista inicialmente y antes establecieron fronteras en el Duero, Tajo y Guadalquivir,  siempre se encargaron de favorecer el asentamiento de colonos, especialmente de francos en  diversas villas. Pero será la orden francesa de Cluny, quienes crean la auténtica infraestructura asistencial a lo largo de la ruta. Y acaba por complementarse con la creación de la Orden militar de Santiago para la defensa y seguridad de los devotos viajeros.

En el precioso libro del ferrolano Gonzalo Torrente Ballester, “Compostela y su Ángel”, podemos leer una narrativa de suma belleza sobre la historia de las peregrinaciones jacobeas. Muchos personajes ilustres caminaron por sus piedras y cruzaron sus múltiples puentes, como por ejemplo el propio Cid, allá por el año 1064. En el 1065 llega la primera peregrinación masiva procedente de los países bajos, salida la expedición desde Lieja. San Guillermo de Vercelli y San Teobaldo de Mondovi, en el 1098 son los primeros peregrinos santos.

En el 1140, Aymeric Picaud, escribe la primera guía turística del mundo, donde describe y pormenoriza sobre la ruta jacobea, dividiendo el camino en 13 etapas perfectamente delimitadas. Es el conocido “Liber Sancti Jacobi”, incluida en el libro V del “Codex Calixtinus”.

Sofocadas las revueltas de los burgueses compostelanos contra el arzobispo Xelmírez, se instaura por orden papal en el 1126 el primer año santo compostelano. Fue también en esta época cuando la peregrinación a Compostela entró en pleno apogeo y el obispo Xelmírez, aspirando a organizar la ciudad santa a semejanza de Roma, creó la primera armada con el pretexto de combatir en el mar a los normandos y árabes. Los frentes en aquellos tiempos no fueron solo contra los musulmanes, sino también contra los vikingos. Xelmírez fue de hecho como un rey y el propio papa Honorio II llegó incluso a temer la creación de un posible antipapa en la ya establecida sede compostelana.

 En el 1203 llegan las peregrinaciones masivas de Alemania y alrededor del año 1213-15 llegó un peregrino ilustre y grande entre los santos de la cristiandad como fue Francisco de Asís.

Jean de Brienne, rey de Jerusalén llega en el año 1224 y en el 1270 llega la princesa sueca Ingrid con su séquito. En 1325, la Rainha Santa portuguesa, Isabel, peregrina y ofrenda ante la tumba. En 1394 los peregrinos ingleses acuden masivamente, así como en 1434, autorizados por Enrique VI. Y en 1445 la afluencia de peregrinos de toda Europa es inenarrable. En 1488 los Reyes Católicos peregrinan y volverán como acción de gracias en 1496, finalizada la Reconquista.

Otros personajes ilustres de la historia de Europa que recorren el camino son el pintor flamenco J. Van Eyck, Raimundo Llul, Eduardo I de Inglaterra, Luís VII de Francia, San Vicente Ferrer así como el X Duque de Aquitania y Conde Poitu, sin olvidarnos de Felipe II que visita la tumba antes de embarcar a Inglaterra para casar con Maria Tudor.

El declive del Camino viene en los siglos XVI-XVII. Caerá un tanto en el olvido. 400 años después se despertarán de nuevo sus piedras, el dragón telúrico sigue con aliento.    

SANTIAGO PEREGRINO Y MATAMOROS: El hijo del Trueno

Las representaciones más frecuentes del santo a lo largo de la iconografía del camino, son dos: Santiago como peregrino y viajero y la otra como la de guerrero y batallador contra el enemigo islámico.

Santiago peregrino tiene dos símbolos que son el bastón y la vieira o concha. Sobre la faceta del viaje espiritual acabamos de hablar y sobre el epíteto atribuido a Santiago batallador y como “hijo del trueno” hablaremos ahora.

Históricamente el Camino fue en la Edad Media la vía de introducción en nuestra península del arte sagrado románico y gótico por parte de órdenes monásticas tanto del Cluny como del Císter. Igualmente sirvió de catalizador de los pueblos cristianos peninsulares de su lucha contra el invasor musulmán. Y en aquellas mentalidades medievales, el sentido de cruzada era innegable.

Santiago se convertirá así en patrón de los ejércitos cristianos peninsulares, en el conocido Matamoros. Según algunos historiadores, al arzobispo compostelano Diego Xelmírez ordena escribir la “Historia Compostelana” y de ahí que se le atribuye su invención del epíteto de matamoros. Aunque como es sabido, legendariamente, Santiago Matamoros aparece en el imaginario colectivo a partir de la famosa batalla de Clavijo, cerca de Logroño, allá por el año 842. Eran tiempos del rey Ramiro I, al cual se le aparece en sueños el Apóstol prediciendo la victoria. Eran tiempos en la que los cristianos del norte ofrecían importantes y fuertes tributos al Califato andalusí, entre ellos las famosas Cien doncellas. De dicho tributo, tenemos los frescos románicos de la catedral gallega de Mondoñedo. Y cuenta la leyenda que el rey astur Ramiro I (842-850), constructor de bellezas arquitectónicas prerrománicas (iglesias-palacetes) en Asturias, fue aupado al poder por los condes gallegos, recelosos del poder de los nobles cántabros y astures. Con probabilidad fue nombrado rey en Lugo poco antes de morir su pariente Alfonso II.

Santiago asume así en las Hispanias atributos caballerescos al igual que el Arcángel Miguel o San Jorge. Y ese atributo guerrero no solamente sería “invención” de la apologética eclesiástica para dar impulso a la cruzada cristiana contra el Islam en nuestra península, sino que también emparentaría de alguna manera con el saber y el conocimiento oculto de los antiguos canteros medievales.

Según el estudioso de la Tradición Perenne, Jean Tourniac, los “Compañeros” (Compagnones), canteros franceses que trabajaron en la construcción de iglesias a lo largo de todo el camino, serían quienes le atribuirían a Santiago el epíteto de hijo del trueno, así como a Juan el Evangelista. Y como apunta otro estudioso del mismo género, Antonio Medrano, nos recuerda esa vena de la espiritualidad pagana insertada en la Edad media católica: “no pueden pasarse por alto las similitudes o paralelismos entre Santiago y el Thor germánico. Por su carácter belicoso, muy semejante al de Thor, dios del trueno y de la tormenta, el Apóstol cuyos restos reposan en Compostela era llamado “el hijo del trueno”. La misma T que parece erigirse en eje de su nombre sugiere la T de la palabra “trueno” y “tormenta”, así como la forma en T del martillo atronador del dios luchador y defensor del orden. Los nombres Tiago y Diago (Diego) con que se le designaba en la Edad Media –resultantes de errónea división de San-tiago, Sanct-Tiagus- no dejan de guardar una cierta analogía con los nombres de Thor y Donner-Donar, atribuidos al empuñador del martillo Myolnir”.    

EL ESTALLIDO DEL ROMÁNICO.

Como nos recuerda el metafísico F. Schuon, el arte sagrado está hecho para vehicular las presencias espirituales, ayudando al hombre a encontrar su propio centro, ese núcleo que ama a Dios por naturaleza. Así pues, en nuestra Edad Media, el estallido del románico a lo largo de la ruta compostelana se plaga de iglesias, algunas de ellas con milagros equinocciales como San Juan de Ortega o grutas iniciáticas como San Juan de la Peña. También es destacar la enigmática iglesia octogonal de Eunate y el castillo templario de Ponferrada con sus torres hechas a imitación de las constelaciones del zodíaco.

Aruej, San Adrián de Sasabe, Jaca, Los Seros, Leyre, Sanguesa, Puente la Reina, Cirauqui, Torres del Rio, Estella, Logroño, Navarrete, santo Domingo de la Calzada, Redecilla, San Juan de Ortega, Frómista, Carrión de los Condes, Sahún, León, Vilafranca do Bierzo, O Cebreiro, Sarria, Portomarín, Vilar de Donas, Melide, Santiago, Fisterra, son muestras del bello románico en nuestra ruta sagrada por el denominado camino francés.

Y aquellos monumentos góticos que están a lo largo del Camino reemplazaron en muchos casos al viejo románico.

El románico une artísticamente a Europa, a merced de la Orden del Cluny. Los templos se orientaban sin excepción hacia la Jerusalén terrestre, reflejo de la Jerusalén celeste. Y a su vez, los maestros constructores traen allende Pirineos nuevas técnicas y nueva savia para nuestra península. Y esa savia se traduce con la llegada y el establecimiento de numerosas poblaciones de francos y lombardos, principalmente en tierras del Camino.

No podemos olvidar que la monacal Orden del Cister, reforzará junto con la militar Orden del Temple las villas y ciudades del Camino.

Estas obras magistrales escritas en granito, son realizadas por artesanos y cofradías de constructores, siendo conocidos los “compañerazgos” de los “Los Hijos del Maestro Jacques” (de Santiago), así como “Los Hijos del padre Soubise” y “Los Hijos de Salomón”. Estos artesanos son herederos en parte de los Collegia Fabrorum romanos. Y Janus, entre los romanos, era a la vez el dios de la iniciación a los misterios y el dios de las corporaciones de artesanos. No es por nada que los constructores de la Edad Media, como apunta Guénon, conservaran las dos fiestas solsticiales de ese mismo Janus, convertidas con el Cristianismo en los dos san Juan. El de invierno el 27 de Diciembre y el de verano el 24 de Junio. San Juan es pieza fundamental con Santiago dentro del esoterismo cristiano:” ¿no se ve inmediatamente que, con otra adaptación requerida por las circunstancias y por las “leyes cíclicas”, es siempre de la misma iniciación a los misterios de lo que se trata efectivamente?”

FINIS TERRAE, FINIS EUROPAE

Con razón Goethe dijo que Europa se forjó peregrinando a Compostela. De nuevo las viejas piedras del Camino hablan y llegan sus ecos a lo más profundo de nuestro corazón y refrescan la memoria a millares de europeos conscientes del Dragón que duerme bajo nuestros pies.

De nuevo el Camino de Europa es la ruta sagrada hacia los confines atlánticos, cara al Tir-na-Nog de los antiguos celtas, donde se oculta en el océano Atlántico el astro-rey, que tanto impresionó a los romanos que llegaron a aquellas tierras. Y así, en el hombre actual se percibe todavía un potencial espiritual enorme sin emplear que puede redescubrir en una ruta transitada por nuestros ancestros. Parafraseando al ilustre galleguista -historiador y geógrafo- Otero Pedrayo, diremos con él, que a través del Camino la hoz del druída se coronó en báculo episcopal.

El Camino de Santiago así pues, es un Camino hacia los confines de Galiza, el fin (finis-terrae) y el principio (prima-terrae) de nuestra tierra: Europa. Y más allá de nosotros mismos, como reza el canto del peregrino, “Ultreia”: “Dum Paterfamilias, Rex Universorum, donaret provincias, Jus apostolorum, Jacobus Hispanias, Lux illustrat morum, Primus et Apostolis, Martyr Jerosolimis, Jacobus egrégio sacer est martyrio. ¡Herru Sanctiagu! ¡Trot Sanctiagu! ¡E Ultreia e sus-eia! ¡Deus adiuva nos!”“

(Cuando el padre de familia, rey del Universo, repartió las naciones entre los Apóstoles, dio las  Españas a Santiago, Luz que ilumina el mundo, primero entre los Apóstoles, martirizado en Jerusalén el egregio Santiago se consagró por el martirio ¡Señor Santiago! ¡Dios Santiago! ¡Y más allá, ea! ¡Y más arriba, ea!)

F. Traspedra

LA CONCHA Y EL BASTÓN, Símbolos del peregrino a Compostela

LA CONCHA Y EL BASTÓN, Símbolos del peregrino a Compostela

El bastón que sostiene Santiago en el Pórtico de la Gloria, es un bastón con forma de T. Ya hemos hablado de la analogía entre la T y el martillo de Thor. El bastón tiene un doble simbolismo, como apoyo y como instrumento de castigo. Después del equinoccio de otoño, ya los egipcios tenían una fiesta a la que daban el nombre de “la natividad del bastón del sol”, puesto que el día y el calor iban en decrecimiento, suponían que el astro rey necesitaba un bastón para apoyarse.

Por otro lado, el bastón servía al peregrino como defensa ante las múltiples amenazas del Camino, desde las alimañas a los salteadores.

La concha-viera-venera, además de servir para recoger agua y poder saciar la sed, según Mircea Elíade, tiene relación con la luna y la mujer. Es fuente de fertilidad y está la venera asociada al nacimiento de Venus-Afrodita. Recordemos el famoso cuadro de Boticelli del nacimiento de Venus.

Dentro de la Tradición Perenne, podemos considerar que en Oriente al igual que en Occidente, concretamente en el budismo la concha es símbolo de la buena suerte y es utilizado como alegoría de la realeza y signo de viaje próspero. Y en el Zen son atributos del maestro el cuenco y el bastón.

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Nova revista HYPERBORÉE

Nova revista HYPERBORÉE

Unha nova publicación trimestral  francesa, editada polo Centre de Recherches Universitaires Sur les Origines de l´Europe  vencellada à nosa organización irmá, TERRE ET PEUPLE, olla a luz coa intención de investigar e difundir as esencias da Tradición de Europa.

Nas súas páxinas poderemos atopar artigos e estudos sobre o simbolismo, a espiritualidade, as orixes de Europa, os seus povos, as relixións e crenzas, as escrituras, as antiguas línguas, os ciclos dos tempos, a xeografía sagrada, os mitos, contos e lendas, a Procura do Graal, entre outros temas.

Neste primeiro número, podemos leer un interesante artigo sobre o Esoterismo Cristián. 

Para maior información, nos seguintes enderezos póde-se ampliar información

contact@terreetpeuple.com  

Josep Anglada e a Plataforma per Catalunya gañando desde a oposición

Josep Anglada e a Plataforma per Catalunya gañando desde a oposición

Fuente: NOVOPRESS.INFO

El alcalde ha manifestado el sinsentido de empadronar en su municipio a unas personas que no se encuentran en situación de residencia legal en Cataluña.

Recoge así las demandas del primer partido de la oposición Vic (18,5% de los votos) liderado por Josep Anglada y férreo defensor de la necesidad de moderar el flujo migratorio en Cataluña.

Las críticas desde todos los sectores no se han hecho esperar. Desde que se ha incumplido la Ley de Extranjería, hasta que el gobierno municipal ha caído en la extrema derecha (sic), la mayor parte del espectro político no ha visto con buenos ojos la iniciativa, que no viene sino a ser una expresión del sentir popular en Vic, especialmente en la prevención del fraude a la hora de obtener ayudas sociales de las que el empadronamiento era un coladero.

La vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández De la Vega, ha señalado que “hay que sujetarse a la Ley” para continuar diciendo sin despeinarse, y apropósito de los incidentes étnico en Calabria, que la inmigración tendrá prioridad durante la Presidencia española de la UE. Su fomento suponemos.

[cc] Novopress.info, 2010, Texto original cuya copia y difusión pueden ser libres siempre que se mencione la fuente de procedencia [http://es.novopress.info]

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