Blogia

terraepovo

Un símbolo indoeuropeo e identitario: EL JABALÍ

Un símbolo indoeuropeo e identitario: EL JABALÍ

“En la noche céltica, el jabalí cazado con ahínco y reproducido en algunas piedras de las citânias, era animal sagrado para los galos, afecto a Diana Ardeumi, como el oso a la diosa Artio, el perro al dios del Mazo y el caballo de Epona. Su figura alzada en la cima de un bastón o una horquilla, fue para muchas tribus germanas y galas una bandera venerable.”   J.M.Castroviejo  

Dentro de nuestro mundo indoeuropeo, como es sabido, los animales tienen una importancia y una trascendencia reveladora más que importante, ya que para nuestros antiguos la observación de la Naturaleza y de sus habitantes, eran constante y consciente fuente de inspiración y de sabiduría. Entre dichos animales de simbolismo positivo –y a veces dual- se encontraban, el caballo, el lobo, el ciervo, el oso y  también el jabalí.

 

Entendemos pues que el símbolo no es sino el empleo de imágenes que encierran y engloban ideas suprasensibles. El símbolo no tiene límites precisos y en este caso en particular podremos observar que en el caso de animal tan noble, acontece tal cual.

 

En este presente artículo nos aproximaremos al jabalí como símbolo identitario indoeuropeo de fuerza, valor, coraje y fecundidad, presente desde tiempos remotos tanto en Occidente -en nuestra península celtibérica, así como en el mundo céltico- como en Oriente – en el mundo indo-ario. Y comenzemos pues por estos últimos:

 Dentro de la antigua Tradición Hindú, el símbolo del jabalí procede directamente de la Tradición Primordial, con sede en la Tierra de la Luz, Hiperbórea. Este origen netamente hiperbóreo, es igualmente compartido por los celtas, ya que como apunta René Guénon, “entre los celtas, el jabalí y la osa simbolizaban respectivamente a los representantes de la autoridad espiritual y a los del poder temporal, es decir a las dos castas, los druidas y los caballeros, equivalentes, por lo menos originariamente y en sus atribuciones esenciales, a lo que son en la India las de los brahmanes y los Kshatriya (guerreros)”[1] El jabalí (varâha), es el animal representativo del tercer avatâra (encarnación) de Vishnú, símbolo que procede directamente de la Tradición primordial y que en el Veda- según R. Guénon – afirma expresamente su origen hiperbóreo, “además dentro de nuestro Kalpa íntegro, es decir, todo el ciclo de manifestación de nuestro mundo, se designa como el Çveta-varâha-kalpa, o sea el “ciclo del jabalí blanco”…por eso la”tierra sagrada” polar, sede del centro espiritual primordial de este Manvântara es denominada tambien Varâhi o “tierra del jabalí”.  

Algunos autores interpretan  que según el texto sagrado del Ramayana, Brahma asumió la forma de un jabalí en su tercera encarnación, mientras que otros , según los cuentos tradicionales y remotos que conforman el  Vishnú Purana, fue el dios Vishnú que en la forma del dios Brahma se convirtió en jabalí. Ambos coinciden en que bajo la forma del jabalí, Dios- Brahma que creó todo lo existente, viendo que todo era agua al principio, se sumergió  en las profundidades de las aguas y con sus colmillos elevó la tierra a la superficie. El jabalí es un animal que entre sus diversos “placeres”, está el deleitarse con el agua, y según el Vishnú Purana, este deleite y purificación con el agua,  se dice que es tipo de ritual de los Vedas, representación alegórica de la liberación del mundo de la inundación del adharma (falta de ley, orden, justicia, espiritualidad).

               

Etimológicamente, en sánscrito el jabalí es como hemos dicho varâha y la raíz var-, según R.Guénon, tiene el sentido de “cubrir”, “ocultar”, “proteger”, mientras que las lenguas nórdicas su análogo sería bor- . Efectivamente, “Bórea”, Hiperbórea  probablemente sería la “tierra del jabalí”, tierra oculta y de los elegidos, aunque este aspecto “solar” y “polar” fue posteriormente transferido del jabalí al oso, posiblemente por la rebelión de los representantes del poder temporal frente a la supremacía de la autoridad espiritual.

 Igualmente R.Guénon nos dice que entre los antiguos griegos, la rebelión de los khsátriyas se figuraba por la caza del jabalí de Calidón, que al igual que en la tradición hindú, es blanco. Prosigue el autor con otra interesante analogía, con el nombre de Calidón, ya que el antiguo nombre  de Escocia, Caledonia,  aparte de toda cuestión de “localización” particular, es propiamente el país de los “kaldes” o celtas; y el bosque de Calidón no difiere en realidad del de Brocelandia, cuyo nombre es también el mismo, aunque en forma algo modificada y precedido de la palabra bro- o bor-, es decir, el nombre del jabalí”[2] Así pues, entre los antiguos indo-arios, como entre los antiguos celtas y también entre los griegos como hemos visto, el jabalí poseía un profundo simbolismo que venía de tiempos remotos, de la sede mítica y centro espiritual que era Hiperbórea, “ya que allí residía la autoridad espiritual primera, de la cual toda otra autoridad legítima del mismo orden no es sino una emanación, no menos natural resulta que los representantes de tal autoridad hayan recibido también el símbolo del jabalí como su signo distintivo y lo hayan mantenido en la sucesión del tiempo; por eso los druidas se designaban a sí mismos como “jabalíes”…una alusión al aislamiento en que los druidas se mantenían con respecto al mundo exterior, pues el jabalí se consideró siempre como el “solitario”; y ha de agregarse, por lo demás, que ese aislamiento mismo, realizado materialmente, entre los celtas como entre los hindúes, en forma de retiro en el bosque, no carece de relación con los caracteres de la “primordialidad”, un reflejo por lo menos de la cual ha debido mantenerse siempre en toda autoridad espiritual digna”[3]    

En nuestra  península celtibérica- “Keltiké”-, uno de los principales legados escultóricos que poseemos de nuestros finales de la  Edad del Bronce, son los denominados “Verracos” o “Verrôes”, datados aproximadamente entre los siglos IV-III a.C. Tradicionalmente esta Cultura de los Verracos-Verrôes ocupó la zona comprendida por las tribus célticas de los Vettones, asentadas en la Beira Alta y Trâs-Os-Montes portugueses, Salamanca, Ávila y   limitando al este con los ríos Eresma y Alberche y al norte con la Cultura Castrexa galaico-astur. Esta plástica zoomorfa labrada en granito, con trazos muy toscos y en posición erguida (de reposo y de acometida), de sexo masculino (con tendencia a mostrar cierto genitalismo), posee  tipos básicos: Cerdos y toros en mayor abundancia, así como también jabalíes.

 

La finalidad de los Verrôes-Verracos siempre ha estado envuelta en la controversia: Para unos estudiosos ha sido la expresión del culto egipcio de Osiris y Apis en nuestra península mientras que para otros serían como mojones terminales del territorio de un pueblo[4]. Por ejemplo, para el  profesor portugués Santos Junior serían totems relacionados con la virilidad, el coraje y la fuerza. Lo cierto es que según su ubicación podrían tener un simbolismo determinado, así pues a la entrada del castro de Las Cogotas en Ávila estaban ubicados estos verracos, como símbolo totémico de fuerza y valor, mientras que por otro lado en Chamartín de la Sierra podrían determinar un encerradero de animales, como símbolo de protección y de fecundidad. En ambos casos - aunque diferenciados- la finalidad sin duda es mágico-protectora

 

Apuntaba el arqueólogo gallego Florentino López- Cuevillas en los albores del pasado siglo XX, que poco se podía decir de las ideas cosmogónicas de los habitantes de la vieja Gallaecia (Galiza, Asturies, Norte Portugal, León y Zamora), de los “galecos”, pero se aventuraba  con datos arqueológicos a dar una extensa relación de los cultos practicados por los habitantes de  la cultura Castrexa, entre los cuales citaba a “una divinidad en forma de cerdo o de jabalí” [5]

Por otro lado, dejando atrás la época prerromana,  parece ser que estos verracos tuvieron finalidad de carácter funerario según atestiguan las inscripciones latinas en algunos animales, utilizadas a modo de estelas funerarias (siglo II d.C)

 

En las Tradiciones Irlandesa y Galesa, el jabalí como animal simbólico igualmente aparece dentro de sus mitologías. Dentro del ciclo del Ulster, el héroe Diarmaid y  su enamorada Grainne, -prototipos de los medievales Tristán e Isolda – dicho héroe tenía como mayor prohibición el matar al jabalí ya que su hermano fue muerto accidentalmente y metamorfoseado en jabalí mágico. Igualmente dentro de la interesante historia del druida irlandés, Tuàn Mac Cairill, personaje que es testigo de las cinco grandes invasiones de Irlanda, que sobrevivió metamorfoseando su cuerpo en ciervo, jabalí, halcón, salmón, antes de retornar a ser hombre,  imagen del Hombre Primordial, capaz de restablecer aquella edad de oro del comienzo de la Humanidad, tiempos míticos en la que los animales y los hombres hablaban el mismo lenguaje y no se mataban entre ellos. De nuevo el mismo jabalí mágico reaparece dentro de los Mabinogion galeses, “no sólo en el relato de Kulhwch y Olwen en el que Arturo y sus compañeros acosan al jabalí Twrch Trwyth, sino también en algunas Tríadas de la Isla de Bretaña y en la Historia Britonnum de Nennius”[6]

 

Dentro del mundo céltico y sobre todo en la Galia, el jabalí ha sido un emblema guerrero indiscutiblemente ya que se han encontrado lábaros sagrados o  pértigas coronadas por la representación de dicho animal, además de su aparición en monedas. Citemos por ejemplo el jabalí como enseña militar del arco de Orange, o bien la estatua de una Diana gala  encontrada en las Ardenas montada sobre un jabalí. Ecuánimemente nos explica Jean Markale que “sobre una placa del Caldero de Gundestrup, que representa el rito de sofocación, todos los guerreros llevan un casco coronado por un jabalí. Todo estriba en saber si el jabalí representa la fuerza física y “solitaria” del guerrero, lo cual sería simbolismo, o si se trata del animal mítico considerado como el antepasado de la clase guerrera”[7] Este atributo “kshatriya” del jabalí también lo encontraremos entre los pueblos bálticos de los letones, lituanos y antiguos prusianos,  especialmente como animal relacionado con el dios Pekurnas, que sería el Thor nórdico, el Taranis galo.

  

Y en  época clásica grecorromana, igualmente el jabalí aparecía en estas culturas como fiera noble,  valor salvaje al que vencer el héroe, tal como nos relata J.M.Castroviejo: “El  Señor jabalí tiene su puesto en la Historia y no pequeño… El feroz puerco, perseguido hasta la hondura de su cubil, era un adversario que los dioses mismos no desdeñaban el atacar. Artemisa, la virginal. Lo seguía con su aljaba, tenaz e incansable, hasta lo profundo de las selvas de la Argólida, en veloz carro, acompañada de ladradora jauría y entre un tropel de ninfas galopantes. Y ¿no fue por culpa de un jabalí, primero herido por la diestra Atalante, por lo que el heroico Meleagro, que le da al fin muerte, enloquece y pierde a su vez la vida? Homero en la Odisea (XIX) nos deja un memorable retrato del jabalí que hirió a Ulises. El jabalí era presa noble y los emperadores…de Roma, tras las influencias de la Galia, de España, de Grecia, del Oriente Helenístico y de África, se alababan de su caza. Adriano, Marco Aurelio –cuya fuerza ante el jabalí destaca Dion Casio- y Caracalla, entre otros, se vanagloriaban de afrontarlo. Marcial nos dejará inmortalizado en hermoso latín, el epitafio de la valiente perra Lydia sucumbiendo al colmillo de un jabalí:Fulmineo, spumantis sum dente peremptaQuantus erat, Calydon, aut, Erymanthe, tuus » [8] Pero volvamos de nuevo a la relación simbólica entre el jabalí y el oso de la que antes hemos hablado y veamos una más que interesante interpretación del tema que estamos tratando. Según René Guènon, el jabalí y la osa no aparecen siempre en estado de lucha y oposición sino que igualmente podrían representar de forma armoniosa la relación de las castas de los druidas- sacerdotes-brahmanes con la de los guerreros-caballeros -kshatriyas  y esto lo vería R.Guènon en la conocida  leyenda de Merlín con Arturo: “En efecto, Merlín, el druida, es también el jabalí del bosque de Broceliande (donde al cabo, por otra parte, no es muerto como el jabalí de Calidón, sino sumido en sueño por una potencia femenina) y el rey Arturo lleva un nombre derivado del oso, arth; más precisamente, este nombre Arthur es idéntico al de la estrella Arcturus, teniendo en cuenta la leve diferencia debida a sus derivaciones respectivas del celta y del griego. Dicha estrella se encuentra en la constelación del Boyero, y en estos nombres pueden verse reunidas las señales de dos períodos diferentes: el “guardián de la Osa” se ha convertido en el Boyero cuando la Osa misma, o el “Sapta-Rksha”, se convirtió en los “Septem   triones”, es decir, los “Siete bueyes” (de ahí el nombre de “septentrión” para designar el norte); …la autoridad espiritual, a la cual está reservada la parte superior de la doctrina, eran los verdaderos herederos de la tradición primordial, y el símbolo esencialmente “bóreo”, el del jabalí, les pertenecía propiamente. En cuanto a los caballeros, que tenían por símbolo el oso ( o la osa de Atalanta) puede superponerse que la parte de la tradición más especialmente destinada a ellos incluía sobre todo los elementos procedentes de la tradición atlante; y esta distinción podría incluso, quizá, ayudar a explicar ciertos puntos más o menos enigmáticos en la historia ulterior de las tradiciones occidentales”[9]    

En la tierra mágica de la Españas, Galiza, de nuevo la memoria de la Tradición Primordial emerge, podríamos decir más  que curiosamente, puesto que la “combinación” del jabalí con el oso toma forma de heráldica y Tótem para la otrora gran casa feudal de los Andrade, señores del norte de la actual provincia de A Coruña y parte de la de Lugo.  “El jabalí, con el oso, fue tótem de la gran casa feudal de los Andrade, como puede verse en el magnífico enterramiento de la iglesia de San Francisco de Betanzos”[10]. Efectivamente, el sepulcro gótico de Fernán Pérez de Andrade “O Bóo” está soportado por un oso y un jabalí, si bien el jabalí es la figura  más ligada a la casa de los Andrade. Relacionado con el linaje de los Andrade, tenemos la leyenda novelesca de Roxín Roxal e a Ponte do Porco, que tan bellamente recogió Leandro Carré Alvarellos en sus “Leyendas Tradicionales Gallegas”. De nuevo la memoria céltica galaica se renueva con este  héroe solar que combate al fiero “porco bravo”, un temido jabalí que asola la comarca y siembra el pánico entre los labriegos. Roxín Roxal, doncel del señor de Pontedeume, don Nuno Freire de Andrade, era un joven ”esbelto de cuerpo, rubio y roxiño  como un sol, alegre y sonriente, valiente y sencillo”,  que estaba enamorado de la hija de don Nuno, la  joven Tareixa (Teresa), que “montaba a caballo igual que una amazona céltica y disparaba una flecha mejor que algunos arqueros de su padre”[11], pero que esta doncella fue obligada a casarse con otro señor feudal, don Henrique de Osorio, ya que el señor de Andrade descubrió el amor de Roxín Roxal por  su hija . Don Nuno y don Henrique organizaron una cacería para dar muerte al fiero jabalí y en la desembocadura del río Lambre  encontraron al animal en el puente. Don Henrique y la joven Tareixa fueron embestidos por el  enorme jabalí, don Henrique  le clavó su lanza pero saltó del puente y el animal atacó a la joven doncella, matándola. A los pocos días, en dicho puente apareció el jabalí con una daga clavada en el pescuezo, que don Nuno reconoció. Esa daga se la había regalado a su sirviente Roxín Roxal. He aquí la leyenda de Ponte do Porco, donde un héroe mata por amor y frente a la fiereza y el coraje del porco bravo se superpone la del héroe.

 

El Cristianismo medieval, desgraciadamente, fue severo con el fogoso animal de nuestros antepasados, según asevera el tradicionalista católico Louis Charbonneau-Lassay en su hermoso y extenso trabajo sobre simbolismo animal en la Antigüedad y Edad Media “El Bestiario de Cristo”, aunque durante los primeros cuatro siglos de Cristianismo fue representado en lámparas en las que parece representar la cólera divina, frente a la paloma y el cordero que representarían la dulzura de Cristo.

 En un manuscrito francés  del siglo XIV, el jabalí junto con el gallo (animal que como sabemos anuncia la salida del Sol, por lo tanto animal solar y pagano) representa a la Ira, la Lujuria. Así pues la Ira será representada por una mujer que lleva un gallo sobre su mano y que cabalga sobre un jabalí. Nuestra Edad Media europea, conoció salvo raras excepciones, al jabalí de David “asolador de la viña del Señor”, como nos lo relatan los Salmos del Antiguo Testamento. “El jabalí, sin embargo, fue aceptado a veces como imagen del justo, independiente y valeroso frente a los adversarios del Bien y a los enemigos de su alma. En este sentido, San Paulino de Nola, en el siglo V, incluso lo relacionaba con el cordero cuando escribía a uno de sus corresponsales: “Qué satisfacción encontrarme completamente cambiado; ver que el león tiene ahora la dulzura de un joven ternero; que Jesucristo habita en el jabalí, que conserva toda la ferocidad para con el mundo, pero que se ha convertido en cordero para con Dios; ya no eres el jabalí del bosque, te has convertido en el jabalí de la siega”[12] El polifacético y prolífico  intelectual galaico Vicente Risco,  nos cita siete animales cuya figura puede asumir el diablo,  y curiosamente hay dos animales (Jabalí y Cuervo, aves de Odin- Wotan) significativos para las antiguas creencias célticas y germánicas que son marcados con este estigma; “como Jabalí, atemoriza a las gentes del campo, como Cuervo muestra su triste negrura fatídica, que se alimenta de la muerte”[13] He aquí una muestra entre otras muchas mas, de cómo los símbolos paganos fueron tergiversados e invertidos por la nueva religión.     

Simbólicamente al jabalí se le opuso frente al Cordero de Cristo, así pues frente a las virtudes cristianas del cordero estaban los defectos y pecados paganos del Jabalí.  Pese al olvido parcial de animal tan noble como símbolo durante nuestra Edad Media, se  representó frecuentemente su caza, siendo esta considerada de gran riesgo, valor y coraje junto con inteligencia, virtudes propias que debían poseer los guerreros. Quizás dentro de los  animales salvajes cazados en nuestros montes europeos, la cacería del oso y del jabalí destacarían por ser de elevado peligro, frente a otras especies.

 Como conclusión para este pequeño aporte al simbolismo del jabalí, apuntaremos esta duda con la que se preguntaba el católico L.Charbonneau –Lassay: “¿Cuál sería exactamente el pensamiento de Albert Durero cuando, cerca del pesebre en el cual puso María al Niño Dios, representó al jabalí y al león, en vez del buey y la mula tradicionales?”.    

FEDERICO TRASPEDRA 



[1] “El Jabalí y la Osa” en “SIMBOLOS FUNDAMENTALES DE LA CIENCIA SAGRADA” René Guénon. Eudeba-Ediciones Colihue. Buenos Aires 1988. pág.141
[2] Op.cit. René Guénon, pág.145
[3] Op.cit. René Guénon, pág.142.
[4] Cuadernos del Arte Español nº22 “Arte Céltico y Celtibérico” Historia-Grupo16 Madrid1992
[5]La Civilización Céltica de Galicia”, de Florentino López-Cuevillas. Ed. Istmo, Madrid 1989, pág.280
[6] “Druidas” de Jean Markale, Ed Taurus Alfaguara, Madrid 1989. Pág.202
[7] Op. Cit. Jean Markale, pág.203
[8] “Viaje por los montes y chimeneas de Galicia” J.M. Castroviejo y Álvaro Cunqueiro.Espasa Calpe. Col. Austral. Madrid 1986. Pág.128
[9] Op. Cit. René Guènon, pág 146-147.
[10] J.M.Castroviejo, op.cit. pág 130
[11] “Leyendas Tradicionales Gallegas” de Leandro Carré Alvarellos. Espasa-Calpe, Col.Austral. Madrid 2002 Págs.253-256
[12] “El Bestiario de Cristo” de L.Charbonneau-Lassay, Ed. Olañeta, Palma de Mallorca, 1997. Pág. 174, 175,640.
[13] Satanás, historia del diablo. V.Risco. EdGalaxia, pág.409.

GALIZA versus GALICIA

GALIZA versus GALICIA

Entre as diversas questions que ham de ser ditaminadas por umha normativa linguística galega, encontra-se o nome da nossa naçom. Que bote umha olhada aos textos galegos que hoje se fazem públicos, advertirá que o nome do país aparece, ainda que com desigual frequência de uso, baixo duas formas: "Galicia" e "Galiza".

Nom resultará ocioso, antes de nada, chamar a atençom sobre a especial importância deste vocábulo. Primeiro, pela sua frequência na língua: na prática converte-se num desses vocábulos que mais contribuem a conformar a imagem dum idioma. E segundo, pelo seu significado: para muitos de nós a palavra porta tal carga afectiva que a sua mesma forma externa tende a ver-se determinada pelo seu conteúdo semântico.

Adiantamos qual é a nossa tese: defendemos a forma "Galiza". Pensamos que essa deveria ser a forma estabelecida como normativa. E isto por duas razons fundamentais:

1) Ante todo porque, tal como logo veremos, cremos poder afirmar que é a forma genuinamente galega.
2) Em segundo lugar, porque é a forma que se emprega no restante âmbito da nossa língua, nos estados de língua galega no mundo.

Se se quer, pode-se ainda adir umha advertência: apenas de ser hoje minoritário o emprego da forma "Galiza", a sua adopçom normativa nom comportaria violência para os falantes galegos, nem introduziria artificiosidade no idioma.

OS TEXTOS MEDIEVAIS GALEGOS
Para sabermos qual é a forma autenticamente galega temos de acudir aos textos medievais. Vejamos como se expressavam os nossos antepassados da Idade Média, quando a nossa língua se desenvolvia de forma natural, sem a pressom do castelhano que hoje suporta.

Prescindimos, pois, da precedente evoluiçom do vocábulo latino, ainda que quiçá poderia oferecer também algum apoio à nossa tese. Deixamos de lado igualmente os textos portugueses.

Dividiremos os testemunhos medievais galegos em duas categorias: por umha parte, os escritos que podemos qualificar de literários e, por outra, os documentos de carácter notarial ou similar. Em ambos os casos, os textos analisados abrangem praticamente todo o tempo de cultivo escrito do nosso idioma.

Distribuimos as citaçons por ordem cronológica. Como é sabido, a dataçom dos textos medievais nom sempre resulta fácil. Respeito dos escritos de índole literária faz-se com frequência problemático estabelecer a data exacta da sua composiçom e, tanto para eles como para muitos documentos jurídicos, adem-se dificuldades de dataçom dos manuscritos que chegaram até nós. Esperamos, porém, que os possíveis erros cronológicos nom revistam especial gravidade para o nosso assunto.

a) TEXTOS DE CARÁCTER LITERÁRIO
Citamos todos os casos onde aparece o nosso vocábulo nas obras seguintes: 'Cantigas de Santa Maria' (1), 'Cantigas d'escarnho e maldizer' (2), traduçom da 'Crónica General' e da 'Crónica de Castilla' (3), a versom galega da 'General Estoria' (4), o livro dos 'Miragres de Santiago' (5) e a 'Coronica de Santa Maria de Iria' (6).

Os testemunhos citados merecem algum comentário.
Ressalta ante tudo a absoluta unanimidade destes textos literários no emprego da forma sem i (iode). "Galiza" quase sempre e nalguns casos "Galiça" ou "Galliza", variantes que nom afectam ao nosso problema. Entre os 91 testemunhos nom aparece umha única vez a forma com iode ("Galicia"). E tenha-se em conta umha vez mais que estes textos abrangem umha etapa histórica que vai desde os começos da língua escrita ('Cantigas de Santa Maria', 'Cantigas d'escarnho') até os tempos mais tardios ('Coronica de Santa Maria de Iria'), incluindo de forma satisfatória o lapso intermédio ('Crónica Genral' e 'Miragres de Santiago'). Em todo esse tempo nom assomam indícios de que o idioma modificasse o seu comportamento respeito do tema que nos ocupa.

Devemos atribuir especial relevo aos textos que na sua origem tiveram uma vinculaçom estreita com o espanhol, como som a traduçom da 'Crónica General' ou as 'Cantigas de Santa Maria', já que os textos castelhanos de Afonso X empregam sistematicamente a forma entom comum naquela língua ("Gallizia", com iode). Pois que nom aparecem indícios de interferência entre ambos os idiomas, devemos supor que foi assim porque em galego estava nitidamente estabelecida a forma sem iode ("Galiza").

Respeito da traduçom da 'Crónica General' há-de advertir-se que também as variantes manuscritas empregam sempre formas sem iode ("Galiça" ou "Galiza")

b) TEXTOS DE CARÁCTER NOTARIAL
Valer-nos-emos de duas obras: os documentos publicados por Ferro Couselo e a colecçom documental do mosteiro de Penamaior esudada por Viana.

Pelas razons que logo se veram, estabelecemos neste apartado uma divisom em dous periodos, que nos ajudará a compreender melhor a evoluiçom do vocábulo que estudamos. Cada um dos dous periodos abrange aproximadamente o mesmo número de anos (século e meio: desde meados do séc. XIII até o ano 1400, e desde este ano à primeira metade do séc. XVI). Por casualidade resultou que também o número de vezes em que apareceu o nosso vocábulo vem sendo equivalente em ambos periodos, o que facilitará a confrontaçom.

A presença do nosso vocábulo nos documentos notariais que acabamos de ver sugere diversos comentários.

Por umha parte, surpreende a diferença entre estres instrumentos jurídicos e os textos literários. Mentres nas obras literárias aparecia sempre "Galiza" sem excepçom, nos documentos tabeliónicos ocorre repetidas vezes "Galicia".

Por outra parte, resulta visível a distinta frequência das duas formas em cada um dos periodos que estabelecemos. No primeiro periodo (sécs. XIII-XIV) aparecem somente 7 casos de "Galicia" frente a 30 de "Galiza". Em troca, no segundo periodo (sécs. XV-XVI) as proporçons invertem-se: de 39 ocorrências, somente 5 oferecem a forma sem iode ("Galiza").

Nom parece difícil encontrar umha explicaçom destes factos. Pelo que respeita à diferença entre documentos notariais e textos literários devemos recordar, em primeiro lugar, o carácter mais formalista, em boa medida artificioso, dos instrumentos jurídicos, mais alonjados da fala real; a linguagem dos documentos, com as suas fórmulas estereotipadas e o seu vocabulário latinizante, mostra a influência da tradiçom notarial latina precedente.

E, em segundo lugar, à luz das circunstâncias políticas que a história nos apresenta, teremos de admitir na língua dos instrumentos jurídicos umha influência castelhanizante mais forte que no resto da cultura galega. Tal influência aparece claramente no segundo periodo (sécs. XV-XVI), quando a colonizaçom espanhola se fez mais intensa, mas já se pode detectar nalguns casos em época temperá. Depois de tudo, os notários que redactavam em romance nom podiam -ainda quando eram galegos- escapar da influência chancelaresca daquela outra língua em que se escreviam os documentos do rei, aos que mesmo inconscientemente tenderiam a atribuir categoria de modelos.

Nom podemos deter-nos aqui a analisar detalhadamente caso por caso. Como norma geral, os documentos que registam a forma com iode ("Galicia") incluem umha proporçom anormal de castelhanismos. Baste umha única amostra: o documento onde aparece o primeiro exemplo de "Galicia", correspondente ao número 13 da nossa listagem, do ano 1272, apresenta, entre outros, os seguintes castelhanismos: "alguien", "Dios", "missmo", "maldición".

Cremos, pois, poder concluir que a presença da forma "Galicia" nos documentos medievais galegos é efeito da influência castelhanizante; isto é, que constitui um castelhanismo, introduzido por factores extra-linguísticos e em pugna com a forma genuinamente galega "Galiza".

NO GALEGO ORIENTAL
Contra a tese de que "Galicia" é um castelhanismo opom-se às vezes a seguinte objeçom: "Galiza" nom seria a única forma genuinamente galega, senom que corresponderia somente à parte centro-ocidental do território galego, mentres que na franja oriental seria "Galicia" a forma comum. Teriam convivido, pois, no território galego as duas formas; assim, tanto "Galiza" como "Galicia" seriam genuinamente galegas.

O apoio para esta afirmaçom pretende encontrar-se na distribuiçom que ainda actualmente amostra o topónimo "Paço" / "Pacio", estudada recentemente por Elixio Rivas ['Verba' vol 3, 1976>. A ausência da forma "Galicia" nos textos literários explicar-se-ía pela escassa irradiaçom cultural desta zona.

Parece-nos que nom há razons fundadas para tal opiniom. Se bem é certo que a irradiaçom cultural da zona oriental nom pode comparar-se nas letras galegas medievais com a zona compostelana, nom por isso desconhecemos a sua voz nos séculos de cultivo escrito da nossa língua. Se tomamos a zona que Rivas assinala para a forma "Pacio", abarcaremos grande parte da actual província de Lugo, desde o limite com Astúrias até sobrepassar pelo Ocidente o rio Minho e, ademais, a parte nordocidental da actual província de Ourense. Nesta área encontravam-se situados na baixa Idade Média alguns mosteiros de que conservamos abundante documentaçom galega: Meira, Penamaior, Samos e até Montederramo, etc.

Pois bem: os testemunhos documentais que temos agora à mão sugerem que é infundada a suposiçom de que nesta zona se dizia "Galicia" e nom "Galiza". O comportamento que amostram esses documentos a tal respeito nom aparece diferente do da zona centro-ocidental. [A seguir cita até 20, das referidas na listagem de ocorrências>.

Do resto, ainda que admitíssemos essa possibilidade, podemos supor-se se nos permite por um momento mover-nos no terreno dos futuríveis- que a evoluiçom posterior tenderia a ser distinta em ambos os casos. No caso de "Pacio" / "Paço" a pemanência destes resultados divergentes foi possível porque, embora algumha vez convivissem a umha distância geográfica suficientemente curta para que pudessem entrar em contacto, sempre se refeririam cada um a umha realidade diferente. A diferência do conteúdo semântico podia dalgumha maneira servir de apoio à divergência morfológica. Mas tal nom aconteceria evidentemente no hipotético caso de "Galicia" / "Galiza"; temos de supor que aqui a identidade semântica de ambas as formas tenderia a forçar também a coincidência morfológica, sempre que não existisse umha estrutura dialectal de maior alcance, o que nom parece ser o caso.

A MODO DE CONCLUSOM
Vários outros pontos mereceriam ser tratados para podermos configurar umha imagem completa da questiom que estudamos:

1) a evoluiçom da pronúncia (que nom afecta ao nosso problema),
2) a suposta influência galega na forma actual castelhana "Galicia",
3) o uso do artigo ("Galiza" ou "a Galiza"),
4) o emprego do vocábulo na tradiçom literária galega moderna, etc. Nom nos é possível abordar agora esses temas. Simplesmente, pelo que se refere ao emprego dos escritores galegos, lembremos os títulos de duas conhecidas obras de Castelao: 'Sempre en Galiza' e 'As cruzes de pedra na Galiza'.

Parece-nos, porém, fundamentada suficientemente a tese que anunciávamos ao começo: A FORMA "Galicia" É UM CASTELHANISMO EM GALEGO; "GALIZA" DEVERIA SER A FORMA EMPREGADA NORMATIVAMENTE.

José-Martinho MONTERO SANTALHA (1978 )

EXCALIBUR, Máis que um filme, por Francesc Sánchez-Bas

EXCALIBUR, Máis que um filme,  por Francesc Sánchez-Bas

 

 

 

 

 

 

AS IDADES OBSCURAS.

A TERRA ESTAVA DIVIDIDA E SEM REI.

NO MEIO DESTE TEMPO PERDIDO

COMEÇOU A LENDA DO MAGO MERLIM

E A CHEGADA DUM REI,

DUMHA PODEROSA ESPADA: EXCALIBUR 

FICHA TÉCNICA:

Diretor e produtor: John Boorman

Actores: Nigel Terry como Artur, Helen Mirren como Morgana, Cherie Lunghi como Genevra, Paul Geoffrey como Perceval, Nicol Williamson como Merlim, Liam Neeson como Gawain.

Orion Pictures 1981

 “Entramos nas fauces do Dragom...” Achamo-nos, sem dúvida, ante um mito que foi plasmado plasticamente para chegar a um público desejante de novidades e originalidades. E ainda assim, queira-se ou nom, constata-se um facto muito importante: Este filme inspira e desperta os mais nobres anelos de muitos jovens.Como algo que acorda desde os tempos mais remotos e imemoriais, apresenta-se como um impacto no nosso interior dormido, na Lembrança Espiritoal do nosso Sangue.As personagens desta maravilha d arte cinematográfica, encarnam de jeito imelhorável o papel que lhes foi assinado. Muitos somos os que ficamos impregnados dessa figura cheia de Sabedoria e simpatia que é Merlím, dessa Nobreza, símbolo da Amizade, que é Lanzarote, desse constante afám por manter a Paz e a Justiça, que é Artur, ou dessa Juventude inocente com ânsia de aventura e autosuperaçom que é Perceval. Cada personagem conquista-nos profundamente harmonizando o seu aspecto exterior com o espírito que irradia desde o seu corassem em cada gesto, em cada olhada, em cada palavra. Curiosamente, todos som actores quase desconhecidos, como se vinhessem expressamente do mundo da lenda, do além dos tempos, para despertar umha Lembrança que permanece dormida durante séculos. Qual foi a intençom do diretor? É muito difícil sabê-lo. É possível que seja totalmente inconsciente da sua obra. É possível que no seu afám de conquerir umha novidade radical, tenha obtido esse resultado. Nom podemos negar que no filme nom exista umha rigorosidade em quanto ao seguimento da lenda, o qual nom é nem mais nem menos que o que fazem todos os diretores quando querem fazer algo demasiado grande. Que existe umha concessom á morbosidade do grande público? É possível, porém esse “enorme gasto” de sangue do que tanto se lhe acusa, ou o famoso lance do corvo comendo um olho, nom fazem mais que dar um acento mais cru que nos achega minimamente ás dramáticas circunstâncias que as personagens estam a viver. A partir destes toques de crueza e exageraçom, o espectador fai-se partícipe desse mundo em luita. Induvidavelmente, nom tem nada que ver com os clássicos filmes de índios nos que o espectador passa o tempo ou pouco mais, e onde o imperante é a carência de toda Transcendência. 

  O “leit-motiv” deste filme reside no valor do Sangue e todo o que isto significa: Nobreza, Honor, Amizade, Amor... e também a aceitaçom das debilidades, como a traiçom que a pessar de tudo som superadas e redimidas a través da Fidelidade e da Nobreza, ou seja, também póla força superadora que habita no Sangue. O “valor do Sangue” apresenta-se nesta obra como por cima de toda crença ou religiom. Por umha parte aparece a religiom, sem credos, sem dogmas, que só é acessível a través da comunhom com a Natureza e sobre tudo, com o gram Céu que cada herói leva nas suas veias e que deve conquistar. Esta sabedoria é representada por Merlim, que instrue ao homem para que, afinal, quando o momento chegar, fique só e saiba ser um verdadeiro Rei. “Umha Terra, um Rei...” Este é o Segredo do Graal. O esquecimento destas palavras provocou a decadência, a pobreza da terra, as enfermidades e a fame das gentes. Que grande similitude com a atualidade! A Magia reside, precisamente, no recordo de umhas palavras, nem mais nem menos, por que “a perdiçom do homem é o Esquecimento...” A terra, o povo, o Rei, devem ser umha mesma cousa. Mais umha vez, a uniom do Homem com a Natureza, a uniom do Sangue e do Solo: “Unha Terra, um Rei...”.Por outra banda, umha magia negativa, a do ódio, a do rancor e da vingança, a que hoje impera no mundo; a magia que foi roubada por aqueles que nom a merecerom, o Mundo de Morgana e de Siom.

 Merlím é a estrela do filme. As suas frases vivem de seu: “quando um homem minte, mata umha parte da Humanidade...”; “Lembra: sempre hai alguém mais listo do que tu....”; “O mal e o Bem; dificilmente existe o um sem o outro...”; e sobre tudo “Chegou a hora dos homens e dos seus costumes...” O homem, hoje, nestas moles de cimento, vive de costumes novos ou velhos, pouco importa, mas o definitivo é que ninguém sabe ver o que hai para além do seu nariz. O mais “nobre” dos homens é um ser retorcido, rancoroso, intolerante, que se crê possuidor da única verdade. É um fruto deste mundo computerizado de costumes. Os mais “bons” contentam-se com ter um bom pensamento cada dia, para cotizar nessa seguridade social do “Além” que chamam céu. Na procura do Graal morrem todos os guerreiros, só sobrevive um e ele vence por todos. E como vence Perceval?. No filme reflicte-se bastante bem: Vinte anos de luita, vagabundeando, buscando, para dar-se conta de que nada exterior tinha importância, no fundo todo é um sonho pólo que nom nos devemos deixar arrastar. Afinal, despoja-se de todo atributo, de toda vestimenta e mais umha vez, praticamente nu e com o único que lhe quedava, a Esperança, a Fé, responde ante o gram Secreto para descobrir o que foi na origem: “Umha terra, um Rei...”. Nada era mais importante do que estas palavras. Ele, sozinho, nu, com o seu corpo, com a sua Esperança, com a sua Fé, e com o seu Rei, tudo era umha mesma Unidade, e nengumha outra cousa tinha importância. É a Suprema Singeleza, revelada em palavras tam grandes como Fidelidade, Honor, Amizade... e revelada também num caminho cruel marcado póla luita e o Desapego.Surpreende que, o que isto escreve, poda ver, num filme como este, todo o contrario do que algumha outra pessoa pudesse interpretar. E nom deixa de ser surpreendente que, até alguns realizaram umha autêntica perseguiçom intelectual totalmente obsessiva contra este filme. Cumpre saber que quem possua a Verdade nom deveria ter medo a perdê-la. 

Qualquer aspecto do filme poderia ter umha interpretaçom na Luita Eterna da nossa Raça, girando tudo em torno á tam mítica Sabedoria Perdida, representada polo mundo de Merlím, como parte humanizada do Gram Dragom, símbolo de tal Sabedoria. Muito significativo é o facto de que, depois de ter desaparecido materialmente e trás o triunfo na Procura do Graal, o Mago volta, e, por que volta? Primeiro, foi derrotado polo Inimigo, que lhe rouba a magia, falseando a Sabedoria, e depois, quando os guerreiros remontam a involuçom.Reconquistando o Segredo Perdido, renasce dentro deles: Merlím passa a formar parte sua, vive o que ele chama “O Mundo dos Sonhos”, “Sonho para uns, pesadelo para outros”. Sendo esta a gram conseqüência do triunfo: o Conhecimento volta ao homem, o homem converte-se por sua vez em Mago, ou seja, é Sacerdote-Guerreiro, no sentido mais elevado da palavra. Merlím e Artur som um mesmo e, a partir desta Reconquista, o Inimigo acha o seu fim, a Obscuridade começa a disipar-se. E veja-se o gram paralelismo mais umha vez com a nossa luita: o derradeiro encontro de Morgana com Merlim. O Inimigo, na sua obsesom e no seu ódio, converteu-no num sonho, trágico para Ele, ainda que esperançador para o Novo Mundo que nascerá regenerado. Merlím foi derrotado e agora nom tem nada que perder e, por isso, aparece-se-lhe a Morgana de forma invulnerável, porquê os Cavaleiros do Graal fixerom-no Eterno. O Derradeiro Batalhom, que tanto tempo estivo aguardando, derrota por fim ao Inimigo. Deste jeito fecha-se um ciclo na Humanidade: a Espada volve ao lago, e Artur viaja á Ilha da Imortalidade, acompanhado da wagneriana “Marcha Fúnebre de Sigfrido”, que pouco tem de morto e muito de Eternidade. Estas forom as suas derradeiras palavras: “Um dia chegará um Rei e a Espada ressurgirá das Águas".Eternamente repite-se o Mito, eternamente volta o Rei Artur e o Mago Merlim, porque vivem no interior dessas Águas que som o nosso Sangue, que é o Mundo da nossa Raça. Vaia este artigo para aqueles que mirarom neste filme algo verdadeiramente superior, sem rancor cara os que tenham rancor, sem ódio cara os que tenham ódio, porque apreendemos algo mais: Artur, Merlim, Lanzarote, Perceval, somos nós próprios, a maior verdade que possuímos é o valor do Sangue que corre pólas nossas veias, o nosso escudo é a nossa Fé, e tudo isto é o que além de todos os tempos, forja a nossa espada: EXCALIBUR!

Anál natchrach, orth´ bháis bethad, do chél denmha.

A IDENTIDADE EUROPÉIA, por Enric Ravello

A IDENTIDADE EUROPÉIA, por Enric Ravello

A identidade européia nom nasce em Grecia. A identidade europeia nom debe comprender-se como o resultado final de vários e heterogéneos elementos que lhe vam dando forma ao longo do processo histórico. A identidade européia nom é a suma do passado greco-latino por um lado, céltico-germánico por outro e o cristão que na Europa medieval podaríamos chamar euro-catolicismo… A identidade européia é anterior e preexistente a todas estas realidades, sendo à sua vez a que da forma ao mundo greco-latino, ao passado céltico-germánico-eslavo, - meras adaptaçons históricas num espaço geográfico concreto e sobre umhas condiçons determinadas do espírito de Europa-, e a que converte o judeu-cristianismo em umha elevada forma religiosa qual foi a Cristandade medieval, mistura de elementos cristáns e pagáns que durante moitos séculos foi à referência espiritoal dos europeus, e que agora pode deixar de sê-lo toda vez que as instituiçons das diferentes confissons cristãs estam claramente decididas a eliminar os elementos propriamente europeus e a converter ao cristianismo em uma religiom igualitária e universalista fiel somente à mentalidade dos povos do deserto nos que tivo a sua primeira origem.       

A identidade européia nom se “forma”. A identidade européia “nasce” na alvorada da pré-história, quase ao mesmo tempo no que o homem, tal e como hoje conhecemo-lo, aparecem na superfície do nosso planeta. Os europeus somos já reconhecíveis como algo diferenciado desde fai vários milênios. As culturas nord-europeias de Ertebolle e Ellerbeck sinalam o nascimento do que os historiadores chamam mundo indo-europeu que se reconhece por umha linguagem comum, um tipo humano comum, a existência de um lugar primigeneo concreto e sobre tudo e desde um primeiro intre, um determinado  sistema de valores e umha precisa visom do mundo: língua, povo e Cosmo-visom que se expandem por toda Europa conformando e dando origem a todo o que hoje englobamos no conceito de Europa. “Ademais da importância da emigraçom indo-européia reforça-se polo feito de constituir da nova raça um povo com grandes dotes físicos e espirituais, bem contrastados nos impérios e culturas que alcançaram na Antigüidade e que lograram o seu ponto álgido nas civilizaçons grega, romana e medo-persa”. [1]       

      A Cosmo-visom dos nossos antergos indo-europeus compreendia todos os aspectos da realidade: desde o social até o metafísico, desde a política até a filosofia, determinando toda a actuaçom do “homem europeu” ao longo da aventura da Historia. Também o nosso actual sistema de pensamento, em grande parte regida polo que C.G.Jung definiu como arquétipos coletivos.       

        Para os indo-europeus, passados e presentes, a célula básica da sociedade é a família patrilineal , tanto no sentido descendente como ascendente; sendo antigamente por acima dela uma gentilidade mais ampla que indicava um antepassado comum (as gens latinas ou os clans célticos). O seu sistema de governo é o de umha assembléia de guerreiros com poder de decisom, muito longe de sistemas tirânicos e despóticos de raizame oriental, exemplos claros temo-los no senado romano ou nas cortes medievais. No térreo religioso está-se nas antípodas de qualquer conceiçom universalista e igualitária, e consideram-se as diferenças entre os homens algo mais que um acidente conjuntural, um reflexo da ordem do Cosmos, dividindo a sociedade em três categorias à que cada individuo pertence segundo a sua natureza interna; repetindo-se este esquema religioso e social em toda a época pagana e também na Idade Meia católica, que mantêm ainda a mesma divisão social entre: oratores, pugnatores y laboratores.            

 A mulher, ainda dentro de umha sociedade patriarcal, ficava em uma muito alta consideraçom. Em oposiçom ao conceito da condiçom feminina que tinham e têm as civilizaçons do deserto, nas que é assimilada à conceiçom de objeto sexual e pecado, obrigada a prostituir-se pelo menos umha vez na sua vida, ou se lhe oculta o seu rosto com um veio, desde a Antiguidade indo-européia é considerada e honrada e ao pai lhe corresponde a administraçom do fogar. Conseqüência disto é a diferença da realidade que ainda vivem hoje as mulheres européias e as do resto do mundo.   

          No térreo pessoal os reconhecimentos do valor e do espírito heróico ficavam por acima de qualquer outra consideraçom, assim como a fidelidade aos que estavam por acima deles e aos que livremente lha tinham prometido, no mundo latino e medieval da lugar ao conceito de FIDES. Em geral um gosto polo sóbrio, o direto e o cumprimento do dever como jeito de auto-realizaçom caracterizou a todo o mundo indo-europeu. “Nada em excesso”, “Conhece-te a ti próprio”, “Converte-te no que és”, eram as frases que apareciam na entrada de alguns templos gregos, e que, no seu completo significado, fecha em si uma elevadíssima conceiçom do mundo. A nossa conceiçom do mundo.          

    Esta origem comum e a sua conseqüente identidade e cosmo-visom compartida nom devem converter-se simplesmente em um objeto de procuras intelectuais sobre o passado, nem em matéria de uma erudiçom e de um conhecimento a metade do caminho entre o acadêmico e o romântico. Pola contra haverá de ser o pilar básico e o mito movilizador para construir a grande Europa do futuro imediato. O século XXI é o do combate identitario, superada a fase dos Estados-naçom e dos blocos nascidos da segunda pós-guerra, contemplamos como o planeta organiza-se em torno a grandes espaços determinados por umha identidade comum. O destino põe aos europeus ante umha disjuntiva: ou sabemos interpretar o nosso momento histórico e somos capasses de criar umha Europa que por umha banda desenrole as capacidades prometeicas da nossa civilizaçom e por outra banda seja capaz de ler na sua mais longa memória para edificar-se sobre a sua herança milenar; ou a vindeira será a derradeira geraçom de europeus antes de serem fagocitados polos dous nemigos que ameaçam a liberdade do nosso continente- naçom ; o mundialismo uniformizador e igualitarista com capital em Nova Iorque e o islamismo que ao igual que fai com as suas mulheres, cobrirá o nosso passado com um veio de intolerância e obscuridade profundamente alheia à alma européia.

 Em NÓS, está a decisom.                        



[1] Historia de España, vol. II. Colonizadores y formación de los pueblos prerromanos 1200-218 a.C.

Ed. Gredos, Madrid 1989.

LA PASIÓN TURCA DE ZP

LA PASIÓN TURCA DE ZP

Foto do primeiro ministro turco Erdogan na sua recente visita à Mesquita de Granada, acompañado polo converso muladí Abdulhasib Castiñeira (có fez na testa). 

 Nuestro presidente del Gobierno ha firmado una carta junto a su homólogo turco, Recep Tayyip Erdogan, en la edición internacional del Herald Tribune. Zapatero y Erdogan, que proponen la "alianza de civilizaciones", condenan la publicación de caricaturas de Mahoma, pero, sorprendentemente, no condenan las salvajes reacciones de los "exaltados" en los países árabes. Así, al señalar un mal y omitir el otro, esa carta turca lanza un mensaje inequívoco: en esta crisis sólo hay un culpable y ese es "Occidente". Mentirá quien diga que no esperaba una cosa así de ZP. Pero en este episodio hay algo realmente intrigante, algo que suscita preguntas neblinosas: ¿por qué esta carta ahora? Y sobre todo, ¿por qué con Turquía? ¿Por qué el presidente de España se lanza a la palestra internacional junto al mandatario turco y no al lado de sus homólogos alemán, francés, italiano…? ¿Qué nos está queriendo decir ZP?

A mi amigo Horacio Cagni, que como argentino ve las cosas desde otros hemisferios, debemos la imagen reveladora de la conexión hispano-turca. La geografía, la historia y la política hablan con la misma voz. Turquía y España fueron enemigos irreconciliables durante siglos, pero nuestras respectivas trayectorias guardan cierto parentesco. Por Turquía y por España, los dos extremos geográficos del viejo mundo, comenzó la decadencia política europea: el Imperio Otomano era el "enfermo de Europa" desde mediados del XIX, la enfermedad de España se hizo patente en 1898. Pero es que, además, España y Turquía son, geográficamente, los dos cuernos de la media luna islámica tradicional. Es cierto que hoy el centro de gravedad del Islam se ha desplazado hacia oriente, pero nuestras dos penínsulas, anatólica e ibérica, no dejan de ser las vías naturales de la expansión musulmana hacia Europa.

Hace algunos años, unos eruditos franceses publicaron un Atlas Geopolítico que enseñaba a ver el mundo desde perspectivas distintas al eurocentrismo habitual. Situemos el centro de la visión en cualquier punto entre Rabat y Damasco y veremos cómo el mapa se convierte en una tenaza. España es una de sus mandíbulas; Turquía, la otra. Turquía es un país musulmán muy influido por el fundamentalismo y a un paso de ingresar en la Unión Europea. España ya es miembro de la UE y no es un país musulmán, pero, tras el desvanecimiento del precario eje franco-alemán al que Zapatero quería sumarse, nos hemos convertido en el principal valedor de Marruecos, en el principal apoyo de Hamas en Palestina y en el único interlocutor de Irán en nombre de la "alianza de civilizaciones". En la Gran Política no existe la casualidad.

Una cierta izquierda española siempre ha reivindicado a Don Julián, el visigodo traidor que entregó España a los moros. Juan Goytisolo cantó su traición como una hazaña progresista. Ahora el cantor vive en Marrakech. No tardará Goytisolo en cantar la belleza de la Puerta Turca de ZP.

J.J.Esparza

TURQUIA, KOSOVO Y EUROPA

TURQUIA, KOSOVO Y EUROPA

Gilles Galliez (Terre et Peuple).

 Gran conocedor de la realidad serbia y balcánica, expuso la dura historia del domino turco de esa zona clave para Europa, así como la voluntad del Nuevo Orden Mundial de volver a situaciones anteriores, usando a Turquía y al Islamismo contra Europa.
En el momento en que se nos ruega encarecidamente que abramos de par en par nuestras puertas a los herederos del pachá Malik, os invito, apreciados amigos y camaradas europeos, a compartir esta visión serbia en cuanto al precio de la libertad.



¿Quiénes son estos turcos que subyugaron a la mitad de Europa a sangre y fuego? Surgen de las mesetas de Mongolia donde fueron descubiertas las tumbas de sus príncipes en Ungut. Echados fuera de sus tierras por otras tribus mongoles, se lanzan hacia el Oeste en el siglo quinto y se convierten al Islam entre el siglo octavo y el noveno.
Una primera observación: su islamización no es la consecuencia de una conquista árabe. Es una conversión voluntaria realizada por frailes nómadas que instalan entre los turcos una clase de Islam de las fronteras, un lejano Oeste de Mahoma, conquistador e imperial.

Muy pronto, los sultanes no se llamarán turcos, selyúcidas u otomanos. Se presentan como jefes de los musulmanes; sus representantes son enviados del Islam, su ejército es el del profeta. El Imperio es panislámico: es la Umma musulmana. El resto del mundo es el dar-el-harb, tierra de la guerra, que ha de ser conquistada.

La noche otomana se cernió durante cuatros siglos y medio sobre los habitantes de Serbia, Grecia, Bulgaria y Rumanía. Ahora resulta ser de buen tono, y hasta aconsejado con fuerza, para no irritar a la recelosa Turquía, mirar con un revisionismo alegre, lo que fue el peso del yugo otomano sobre el mundo balcánico: serbios, búlgaros, griegos, rumanos y todos los pueblos que el señor turco llamaba con el nombre cariñoso de raïa, es decir: ganado.

Una vez establecida, la autoridad turca sólo reconoce dos categorías de personas: los musulmanes, que gozan de todos los derechos en el Imperio, y los infieles, raïa u dhimmis cristianos ortodoxos y católicos, puestos en una situación de total dependencia. Todos los poderes serbios –hasta los de la Iglesia– han desaparecido. La nobleza ha sido exterminada o desterrada. Huyendo del cataclismo, empiezan los éxodos que lanzan a los serbios hacia tierras libres.
La potencia turca no quiere que desaparezca, de los territorios que ocupa, la multitud de semiesclavos que va a explotar durante cuatro siglos y privarse de los medios de perseguir la conquista de Europa. Tomando consciencia del peligro, los turcos van a restablecer el Patriarcado de Serbia y devolverle la competencia sobre los territorios ancestrales de los serbios.

Durante este período es cuando va a tomar cuerpo la identificación entre serbio y ortodoxo. El turco no se preocupa de los pueblos, y reconoce sólo las religiones. Los serbios no tendrán más identidad que la de ortodoxos, y más estructura que la de su Iglesia. Un serbio que apostata viene a ser, en el lenguaje popular, un “poturitsa”, un “aturquesado”, asimilado a los ocupantes, que cambia de nombre y reniega de su identidad para mejorar su condición. El pertenecer a la religión viene a ser la última imagen de sí mismo, y la Iglesia es el último lugar en que se pueda preservar el espíritu del Estado medieval serbio. El patriarca-enarca (ethnarca) es quien da, cada vez, la señal de la insurrección para sostener las ofensivas de los Habsburgo contra el Imperio otomano…

Entonces, Viena estaba en lucha con un problema demográfico crucial: bajo la presión otomana, gran parte de las tierras croatas lindantes al Imperio han sido abandonadas por sus habitantes. Los austríacos van a someterlas a una jurisdicción especial, la de los confines militares.
Los irredentistas eslavos, llegando por millares, se establecen en las comarcas abandonadas por los croatas y participan en la reconquista de los Balcanes empezando por Austria. Van a convertirse en terribles soldados-campesinos, rodeados de sus mujeres e hijos, libres de todo lazo social, únicamente sometidos a la autoridad militar imperial y gozando de los derechos equivalentes a los que los zares otorgaban a los cosacos en las marcas del Imperio ruso. Aquí van a poder practicar su religión, seguir sus costumbres, elegir a sus jefes, cultivar y poseer tierras, conservar su fe y sus sacerdotes sin tener que sufrir las empresas de los jesuitas.

El mayor trastorno étnico se produjo durante la ultima fase de la guerra entre austriacos y turcos desde mil seiscientos ochenta y tres hasta mil seiscientos noventa cuando los serbios se sublevaron y, con el apoyo del Ejército imperial libertaron casi toda Serbia antes que los turcos se apoderasen de ella otra vez. Este primer gran éxodo serbio fue seguido por otro cuando empezó la guerra austro-turca de mil setecientos treinta y siete. Un cuarenta por ciento de los serbios de la época decidió tomar el camino del destierro, sea hacia las marcas austríacas, sea más lejos aún, hacia la Rusia de los zares de quienes se hicieron fieles vasallos. De esta expatriación forzada en las tierras del Imperio austríaco, los serbios sacarán una experiencia militar que hará de su ejército uno de las mas eficaces de la región.

La sociedad que se desarrolla aquí después de la invasión, funcionando de modo tribal, puede parecerse a una regresión si se la compara al feudalismo, pero ha permitido a los serbios permanecer libres cuando las demás partes de los Balcanes sufrían la ley de los turcos. Estas tribus, de esencia patriarcal y de derecho consuetudinario, son unas veinte para una población de treinta mil habitantes. Poseen su lugar de reunión: el Zabor, unión de todos los jefes de familias combatientes. Es el mayor “parlamento” a cielo abierto de toda Europa desde el fin de los Althings islandeses: una sociedad sin clases ni poder central en que el hombre puede apoyarse sólo en la comunidad. Llevada como una ideología tribal, la certeza de un destino histórico y el sentimiento de quedar como los últimos defensores de la gloria serbia y del juramento por Kosovo lograron conservar una cohesión muchas veces amenazada. Nunca los turcos consiguieron someter a Montenegro. Todas sus tentativas, pagadas a alto precio, resultaron ser un fracaso.

El Nuevo Orden Mundial ha optado por guardar silencio sobre la djihad que el Islam impuso a los Balcanes. Al menos, mientras no alcanzase a las torres de Manhattan. Esto permitió bombardear a Serbia con el consentimiento de los telemaníacos crédulos e imponer una imagen idílica de la cultura islámico-turca como componente esencial de esta región. De este modo se ha ocultado la historia de los pueblos cuyo martirio no ha recibido la etiqueta oficial. Esta tolerancia descarriada ha favorecido el regreso del pasado y provocado en la ex-Yugoslavia una guerra encarnizada. También ha inhibido cualquier reacción de defensa: de un lado se ven los mudjahidines del mundo entero precipitarse hacia Bosnia, con Al-Qaïda como tour operator, y Arabia Saudita rivaliza con Turquía para enviar misteriosos contenedores hacia los aeropuertos de las regiones controladas por la OTAN.

Del otro, para levantarse a la llamada de la vieja memoria de Lepanto, sólo hubo algunos centenares de griegos, tres o cuatro unidades de cosacos rusos, de búlgaros fervientes y un puñado de franceses. Para quien sabe lo que fue la historia de la resistencia serbia contra la dominación otomana, era no obstante evidente que un Estado de Bosnia-Herzegovina de mayoría musulmana sería inaceptable en lo que concierne a las víctimas del pasado cuyo derecho a la memoria no es protegido por la leyes (al contrario de lo que pasa para otros).

Los cinco siglos de presunta “coexistencia harmoniosa y pacífica” bajo la dominación turca participan del dogma teológico de la perfección de la sharía y de la dhimmitude.

Hay que decirlo y repetirlo sin cansarse: el régimen islámico-turco en Europa balcánica ha sido el de las matanzas, de los saqueos, de la esclavitud, de las deportaciones y del destierro. Ha justificado la usurpación de las tierras y la denegación del derecho a perdurar a Kosovo.

Sólo, para concluir, parafraseando la plegaria serbia que antes les recordase, manifestarles:
“Que Dios y San Jorge el vencedor nos ayuden, que los europeos acabemos con nuestros tiranos, como San Jorge vino y acabó con el dragón”.
 

EL ARTE DEL BIEN VIVIR

EL ARTE DEL BIEN VIVIR

Aproximación a la obra de Antonio Medrano

 La importante labor y misión que está llevando a cabo el agudo y prestigioso intelectual Antonio Medrano, a través de la Editorial YataY, merece ser comentada y destacada en estas páginas dedicadas a los libros, que son un espacio de libertad y opinión dentro del asfixiante y farisaico mundo cultural e intelectual en el que vivimos. He titulado esta sección como  El Arte del Bien Vivir” (parafraseando al aragonés Baltasar Gracián) y no como el arte del “vivir bien” o el “buen vivir”,  ya que esta sociedad hedonista se encarga suficientemente de atiborrarnos con su ficticia “calidad de vida”. De los libros que vamos ha tratar- ora crítica, ora elogio- tienen una regla general o máxima por la que se dictan: es el servicio al Bien, a la Belleza y a la Verdad.Esta regla, como si se tratase de la de una orden monástica o de caballería, es una constante en sus textos, tratando así de hacernos comprender numerosas actitudes que debemos de transmutar, superar y rectificar en nuestro vivir diario. Es un golpe de atención a nuestra conciencia en todo momento, para así dejarnos guiar por ese “bien vivir”, acorde con la Tradición y con nuestra Sangre. Son “orientaciones” -más que nunca indispensables- para eso que Julius Evola denominó como la “revolución interior”, necesaria para el resurgir del Hombre Nuevo que precisa esta Europa “nossa-nuestra-nostra”, sometida a la política neoliberal y al mestizaje.     

                  Antonio Medrano, nacido en tierras extremas y duras, (Badajoz, 1946), residiendo actualmente cerca de Madrid junto a su esposa, es un autor que se va haciendo hueco en la escena intelectual de este país. Paradójicamente es un autor más conocido en otros países de Europa (Italia o Francia, son ejemplo de ello, con varias de sus obras traducidas) que en él nuestro propio. Enraizado en su patria, es una persona con vocación europeísta y universal. En determinados círculos de orientación tradicional es un autor venerado, considerado y respetado.                  Trabajó como asesor y directivo de empresas. Su sólida formación como profesional y su don de lenguas (lee, escribe y habla varios idiomas: alemán, sueco, italiano, francés, inglés, catalán, gallego-portugués...) le dan un carácter particular a sus obras, que son de una cultura vastísima. Solamente hay que observar la abundante bibliografía empleada en sus textos. 

                Riguroso en su trabajo, meditativo y reflexivo en su escritura, hombre de gran humanidad,  de carácter afable y buen corazón, con su quehacer  cotidiano y su “arte del justo, correcto y bien vivir”, da ejemplo y testimonio de lo que se conoce por Tradición. En otros tiempos de Occidente sería sin duda un discípulo de Platón en su Academia de Atenas, o un  “maestro” que escribe y transmite Conocimiento en las piedras de una catedral, o también si me apuras, un perfecto hombre del Renacimiento, recogiendo textos de los clásicos e investigando con la Alquimia.

                 Varios son los libros que están ya disponibles:  “Magia y Misterio del Liderazgo”, “La Lucha con el Dragón”, “La Vía de la Acción”, “Sabiduría Activa”, “La Luz del Tao”. Otros  están en preparación e irán viendo la luz poco a poco, con temática no menos interesante, como muestra estos ejemplos; Sobre el Honor, su profundo significado, su enorme valía y la falta de Honor en los tiempos de hoy; Sobre ecología y espíritu, la vital relación del Hombre con  la Naturaleza bien entendida y necesaria; Sobre la vivencia del momento presente “en el aquí y ahora”, sin apegos ni rechazos, valorando instante tras instante conscientemente; Sobre la milicia del Grial, el estar presto a servir a la Comunidad para servirnos también a nosotros mismos, ya que saber obedecer es tan necesario como saber ordenar; Sobre la acción heroica, ser capaces de armarnos del valor necesario para actuar noblemente y desinteresadamente.            

         La lectura de estos libros a través de las sendas de la antropología, de la historia, de la mitología y del simbolismo, inducen constantemente a sembrar las virtudes sociales más eficaces, que no sirven para nada desde el punto de vista espiritual, sino fructifican y crecen en nosotros el espíritu de devoción y el sentimiento de lo sagrado.  Pero vayamos a lo que ya está actualmente a disposición del lector, que son los siguientes textos: “Magia y Misterio del Liderazgo”: Una buena guía para el arte de Vivir en un mundo en Crisis, nos dice su subtítulo. Este texto puede ser considerado como un libro de consulta permanente, ya que la temática que aborda implica muchas facetas de nuestra interrrelaciones cotidianas en este mundo. Afrenta los problemas directa y frontalmente, sin vericuetos ni laberintos. Los capítulos que componen este libro son de gran utilidad en nuestras interrelaciones cotidianas, puesto que también somos seres sociales. La interdependencia entre los seres vivientes y el saber vivir es el eje central de esta obra, que hasta cierto punto podría ser considerada como un tratado psicológico de carácter tradicional. En Oriente, especialmente dentro de las doctrinas hindúes y más concretamente dentro del Budismo original existen unos  tratados compilados bajo el nombre del  Abbidharma,  de obligatorio estudio y necesaria su comprensión y asimilación  para el renacer espiritual. Del libro que estamos hablando, podría perfectamente situarse en esta línea, pero aplicado al Hombre europeo. Estudiarse a uno mismo es estudiar a los demás, y los capítulos de este libro nos invitan constantemente a estudiarnos, a dejarnos guiar por la nobleza y la dignidad, a saber dirigir nuestra vida, para saber vivir correctamente como líder. El saber vivir es una puerta a la felicidad de la persona. Responsabilidad, Gratitud, Flexibilidad, Valentía, Formación, Sentido del Humor, Autodominio, Saber hablar, Saber escuchar, Saber pensar, Saber hacer, Placer y Deber, Servicio, y así hasta un total de 31 capítulos que tienen las 417 páginas de este manual,  que nos invitan a vivir según las coordenadas de la objetividad y la veracidad.    Al final de cada capítulo con las claves y reflexiones del autor, tenemos abundantes citas de importantes personalidades de todos los tiempos, hálitos de sabiduría que nos han legado buena y generosamente. Entre estos están Raimon Llul, Calderón de la Barca, Baltasar Gracián, F. de Quevedo Platón, Séneca, Cicerón, Aristóteles, Plutarco, Marco Aurelio, Ramana Maharsi, Buddha Sakyamuni, Taisen Deshimaru, Hölderlin, Novalis, J.W.Goethe, F. Schiller, F. Nieztsche, A. Schopenhauer, René Guènon, Julius Evola, Codreanu, Edgar Dacqué, Charles Maurras, G.K. Chesterton,  Ananada K. Coomarasway, Frithjof Schuon, Thomas Merton, etc.      Un buen médico nunca prescinde de su “Vademécum” y un buen dirigente, bien sea político, social o empresarial, no debería perderse ningún capítulo de este libro. Desde luego que la lectura es importante, pero más aun es la práctica y la asimilación de estos principios.            

     “La Lucha con el Dragón”: Mitos, símbolos y leyendas de carácter universal del hombre en combate con la oscuridad y las tinieblas son tratados en esta magnífica obra, que podría ser considerada como una enciclopedia, puesto que hasta el momento no se ha escrito nada similar que reúna tanta información al respecto.  La tiranía del ego y la gesta heroica interior es el subtítulo de este libro. Ello  nos indica el significado antropológico, espiritual e interior de dicho combate, lucha y consecución de la gran victoria. Dentro de cada uno de nosotros hay una fuerza oscura, negativa, egoísta que nos mantiene en el reino de la ilusión y de la ignorancia. Para evitar seguir viviendo en estos “mundos”, es preciso ser conscientes de ello, pero no basta con querer superarlo. Hay que realizarlo, y en este libro podemos descifrar las claves a través de este mundo repleto de símbolos y mitos, con sus leyendas, cuentos y poemas épicos de nuestros antiguos.   Desde la India de los Vedas y héroes del Ramayana,  hasta el Thor nórdico y su lucha con la serpiente del Midgard y el Sigfried germánico y su combate con el dragón Fafnir; desde las alquímicas Aguas Mercuriales y su Obra al Negro y consecución de la Piedra Filosofal hasta San Jorge como patrón de la caballería cristiana y Cristo como vencedor de las Tinieblas... las 431 páginas de este volumen nos invitan a adentrarnos dentro de estas fascinantes historias, con sus niveles de significación, notas comunes al mito e interpretaciones diversas del dragón como símbolo y monstruo del ego.  Me gustaría destacar algunos capítulos –cosa difícil- puesto que desde la primera a la última página, todo me parece interesante. Pero para los apasionados e interesados de civilizaciones indoeuropeas, existe una abundancia de  referencias a nuestros antiguos mitos, entre ellos los siguientes: “El mito de la dracomáquia entre las antiguas estirpes europeas” no tiene desperdicio. Dividido en siete subcapítulos, donde  griegos, germanos, celtas, eslavos, bálticos y tracios son investigados por el autor en relación con el tema principal del libro. La lucha del héroe solar frente a la bestia es réplica frecuente en la antigua religión de nuestros ancestros y que se reproducirá de forma análoga dentro de la tradición cristiana europea, -(dentro de “El dragón en la tradición cristiana”) - con figuras igualmente arquetípicas como San Jorge, Santiago, San Miguel o el propio Cristo (ya helenizado). La abundante poesía épica medieval europea y libros de caballerías tendrán en común de nuevo este combate entre el espíritu y la materia. Los alegóricos mundos interiores de los cuentos de hadas también tienen su cabida e interpretación. Los “Niveles de significación” son fundamentales para la correcta comprensión de la obra, que se complementan con “El dragón como símbolo del ego”, “El monstruo del ego”, “Similitud entre el ego y el dragón”, así como “El combate entre el alma y el espíritu”. A lo largo de estos capítulos, el autor analiza las potencialidades del opositor al héroe y las potencialidades del héroe son tratadas en la necesaria regeneración  y victoria de la Luz en los siguientes capítulos: ”La gran victoria”, “La conquista del tesoro y la liberación de la Princesa” y “Las bodas sagradas: el retorno de la primavera”. Dentro de estas potencialidades del héroe hay una serie de prácticas que debemos leer, descubrir y descifrar entre líneas para reconducir y articular nuestra vida, unas orientaciones vitales para la  singladura que cada uno emprende. Y todo ello con aportaciones de los Maestros, tanto de Occidente como de Oriente, luz y guía para el ser humano que busca la liberación de la oscuridad y la ignorancia, que anhela el calor y la luz del Sol, de la Sabiduría, del Conocimiento, del Grial.  

     “La Vía de la Acción”:  Nuestra vida es acción. Vivir consiste en realizar cosas, bien sean materiales o inmateriales, de forma libre o necesaria. La vida exige acción y la acción sostiene la vida, nos recuerda el autor en el prólogo. La idea central de este libro consiste en hacernos recapacitar sobre cómo y porqué realizar de una forma determinada las acciones diversas que a diario ejercemos en nuestra vida cotidiana. Y el hombre superior, el hombre nuevo y antiguo al mismo tiempo, debe comportarse y actuar justa y correctamente, viviendo conscientemente el momento y la acción presente, teniendo presente causa y efecto, sin apegos y por amor a la acción misma, siempre con idea de servicio y entrega. Este libro da en el quid de la cuestión y nos conduce y orienta a ojos de la Filosofía Perenne de cómo saber vivir y realizar  El hacer justo y correcto frente al desorden activista, tal como se subtitula el libro. En tres grandes partes estas 333 páginas está dividido el libro: La importancia de la acción para la vida humana, El activismo: sus peligros y nefastas consecuencias y La Recta Acción: su naturaleza y su necesidad  para el hombre de hoy. Superando la pereza física, intelectual y mental a la cual invita el denso mundo de hoy, el autor no muestra a ojos de la Tradición la importancia de las acciones realizadas de forma centrada, bien sean acciones con la palabra, acciones con la mente o acciones de obra. Y Aristóteles, Platón, Cicerón, Karl Von Eckarthausen, Santo Tomás de Aquino o Lao-Tsê, por citar sólo unos pocos, nos recuerdan que el fin de la recta acción es la conquista de la felicidad, el amanecer hacia el mediodía. La paz, la no-violencia (el ahimsa indoario), la armonía son los efectos beneficiosos y sanadores de estas obras, palabras y pensamientos correctos.   En la segunda parte, el autor nos  expone el activismo sin sentido y superficial, como concepción errónea de la acción. El empobrecimiento al que nos conduce la intolerancia, bien sea religiosa (consecuencia de un alejamiento de la doctrina y de la contemplación), bien sea intelectual (todos los “ismos” propios de este ciclo como el racionalismo, el materialismo, el consumismo, el racismo,el hibridismo, el economicismo... efecto de una fe ciega y creación de “falsos ídolos”).  Este alejamiento de la Edad Dorada, es analizado a través de la doctrina védica de las tres gunas, para comprender la tendencia del hombre actual en su afán por el dinero, su culto y su tiranía. La excesiva politización de la vida (invasión de la política) y los partidismos exacerbados (democracias y totalitarismos), la crisis de la juventud o la inversión en el orden de valores, son igualmente tratados por el autor, apoyándose en autores destacados como Julius Evola, Vicente Risco o Werner Sombart  para demostrar la reduccionista, fragmentaria, parcial  y  subjetivista visión del hombre contemporáneo.  El autor hace una crítica de algunas ideologías modernas, como el nacionalsocialismo y el comunismo. En la primera crítica, creo que es acertada en su aspecto excesivamente biológico,  pero no en el resto, a mi modesto entender. No puedo compartir una crítica (con abundantes citas bibliográficas, por supuesto y no mera “propaganda de guerra” como otros mediocres intelectuales) a la voluntad que preconizaban algunos ideólogos puesto  que los avatares circunstanciales hacían necesaria la reconstrucción de un nuevo Imperium (en unas circunstancias histórico-sociales más que difíciles) a marchas forzadas contra elementos hostiles, tanto dentro como fuera del país. Ahora no podemos extendernos en esto, eso sí, se echa un poco en falta una crítica con mayor ecuanimidad (y mayor dureza para el materialismo marxista y al capitalismo pseudo- democrático), puesto que el nacionalsocialismo fue un movimiento de restauración de valores tradicionales y espirituales frente a estas doctrinas y sistemas, en coordenadas anti-tradicionales, anti-espirituales y fomentadoras del culto al dinero y del hibridismo.  La tercera parte nos invita a recuperar el sentido de la acción, que es conforme a la naturaleza humana y al orden divino y rector del Cosmos, para lograr el desarrollo emocional, mental, psíquico y corporal del ser humano, que es la auténtica revolución que hay que llevar a cabo. Los cinco elementos de la buena acción (Subordinación a la Verdad; desapego y liberación del egocentrismo; sentido de servicio y vivencia de lo sagrado; concentración en el presente; voluntad de unidad y totalidad) son detalladamente descritos para tomar por las riendas nuestra vida y con paciencia y perseverancia aguardar al maestro u hombre interior que habita y mora en cada uno de nosotros.            

“Sabiduría Activa”: Forma parte la segunda parte de esta colección en torno a la acción.             La acción humana como expresión de la luz y la verdad es el subtítulo de libro de 285 páginas. El actuar con una previa reflexión y contemplación  es la acción inteligente de acuerdo con el Logos y la sumisión a la Verdad como guía de conducta, el ser luz y hombres solares sobre la base del Conocimiento (co-nacer) alejándonos del dogmatismo subjetivista, la armonía de la teoría y práctica, el obrar de forma lógica y racional, la prudencia como arte de la conducta (el justo medio), el evitar las palabras vanas (donde actúan frecuentemente la mentira y el error), la irracionalidad en la acción, la sabiduría como base y meta de la acción y la unidad del Ser, el Conocer y el Hacer, son las nueve partes o capítulos en los que se divide el libro.  El mirar desapasionado, el cultivo de uno mismo, el actuar despiertos y estar atentos y con la alerta puesta ante los agentes internos y externos de la mentira...  son algunas de las claves que el autor nos ofrece siempre- y como norma a la luz de la Tradición – para aplicar en nuestra vida y discretamente encontrar el Centro áureo o Justo Medio que nos ofrece solidez y estabilidad.  La meditación  y el silencio interior  (tal y como la entendían y practicaban los antiguos) es una de las diferentes posibilidades prácticas, pues cura la inquietud y frena el activismo mental al que estamos sometidos en la actual civilización de la mentira, tal y como nos lo explica el autor. El meditar como forma de corregirnos y  de autodominio, es más que una simple terapia que nos facilita el autoafianzarnos y transformarnos, en vez de ahogarnos y diluirnos en el mundo que nos rodea. Para aquellos hombres modernos, que quieran y se esfuercen por realizar la verdad en su ser a través de la virtud, para estos hombres que buscan el reencuentro con la Sabiduría intemporal y de origen no-humano, este libro le dará una alternativa y una respuesta inteligente a la crisis que padecemos, para así recuperar esa acción sabia, prudente e integradora.     

   “La Luz del Tao” Junto a un clásico espiritual como es el Tao-Te-King, del maestro Lao-Tsê, el autor nos invita a conocer y adentrarnos dentro de esta interesante tradición extremo-oriental, que analiza y nos revela el mensaje espiritual de esta filosofía sapiencial de hace 2.500 años. A mí personalmente, dentro de los antiguos libros sagrados de la Humanidad, los que más me gustan – que por razones de espacio no voy a enumerar- son el Bhagavad-Gita,  las Eddas y el Tao-Te-King. El mensaje siempre es actual, la sabiduría es actual y las razones para cumplir con nuestra realización del Ser son actuales. Y es que esta obra de la Filosofía Perenne nunca será caduca.

Los orígenes de esta doctrina y concepción de vida, su relación con la Naturaleza y su visión sagrada del Universo, la búsqueda de realización como hombre armónico y auténtico, su filosofía más allá del bien y del mal, son algunos de los 23 capítulos que componen esta obra, que invitamos a leerla con detenimiento, debido a la cantidad de conceptos nuevos que encontraremos a lo largo de la obra, siempre y cuando no se esté familiarizado con dicha tradición.

 

 No solamente acaba aquí la labor del autor, también se prolonga a través de traducciones: Ha traducido un libro de un romántico portugués llamado Teodoro de Almeida, que se ha publicado bajo el nombre de “El Hombre Feliz”, una novela filosófica con un cruzado como protagonista. “El Espíritu de oración”  del místico anglicano William Law, es otra traducción que ha realizado y ha sido publicada en la Ed. YataY,  dentro de la colección de espiritualidad cristiana junto a otras traducciones y reediciones de místicos como E. Swedemborg, Meister Eckhart, San Bernardo, Fray Diego de Estella...   “Conócete a ti mismo” de Valentín Weigel es otra interesante novedad dentro de la colección,  bellas reflexiones de este místico sajón del siglo XVI  cuya traducción, notas e introducción ha llevado a cabo espléndidamente Eduardo Arroyo. 

          Dentro de esta labor de traducción, esperamos que algún día vea la luz una obra póstuma del genial artista Richard Wagner, “Arte y Religión” (Kunst und Religion), pues ya  hace tiempo que realizó  Antonio Medrano dicha traducción. 

Desde estas páginas os invitamos al Conocimiento, tal y como nos lo enseñaron  y legaron los maestros de Occidente y Oriente. Que sean provechosas y fructíferas vuestras lecturas y que sus prácticas os conduzcan al “bien vivir”.

Federico Traspedra

O MITO DO HOMEN GALEGO, por Alexandre Herculano

O MITO DO HOMEN GALEGO, por Alexandre Herculano

   LIMIAR Do prólogo da  obra de Alexandre Herculano “O GALEGO”  e com o subtítulo de  Tipos Portugueses, Vida, Ditos e Feitos de Lárazo Tomé , imos tirar uma selecçom de citas por considera-las de enorme interesse, dado o actual   hibridismo intelectual que impera dentro e fora de nós, da Galiza,  da Europa. Alexandre Herculano, neste texto apressenta-nos ao “ser galego” com uma triple face, tal qual se fosse uma deidade céltica que olha para os tres mundos: o passado, o presente e o futuro.A coragem do galego como mito para os invasores africanos; como xérmolo do nascemento da monarquía de Portugal; como ser intimamente vencelhado à Terra.  Sirvam-nos estas palavras deste excelente escritor português ,para fundamentalmente clarificar ideias e algum que outro “híbrido conceito”: como toma de conciência da nossa memória histórica,  de actitude vital para nós os galegos, como revitalizaçom do nosso orgulho, sempre lembrando que aqueles que possuem a mais longa Memória som os que ficam e moram mais perto da Tradiçom da Terra e do Povo. Isto é vital para a nossa existência, para o nosso presente e futuro, o futuro dunha nación baseada em uma postura étnico-cultural, com centro na vissom espiritoal e organicista da nossa  historia, tal e como  concebirom-no muita da intelectualidade galega, como Vicente Risco, Ramón Otero Pedrayo, Florentino López Cuevillas, Álvaro Cunqueiro, Gonzalo López Abente, A. Taboada Roca, Manuel Murguía, Ramón Cabanillas... por citar só uns poucos homens   Quando os homens e a mulheres da Galiza “re-descubram” sem complexos a sua fermosa e dramática história, voltaram a sentir-se orgulhosos de ser galegos, portugueses, hispânicos i europeus.   CITAS“O galego é, sem a menor sombra de dúvida, o mais distinto, o mais forte, o mais digno da observaçâo do filósofo entre todos os tipos da nossa terra. O galego é um mistério (esta frase nâo sei se fede a Lutero: cheirem-na lá os entendidos); o galego é uma existência singular, que passa desconhecida no meio dos desdéns, e quantas vezes (oh profanaçào!)no meio dos cachaçôes e pontapés de um vulgacho grosseiro; o galego é a obra mais ehgenhosa, mais profunda, mais admirável do pensamento humano.” “Bem prevejo que algum tagarela dos que costumam falar do que nâo entendem, vício mais comum do que se pensa, me tomará para a sua alma, porque logo começo metendo entre os tipos portugueses o galego, o que, no se tísico e superficial bestunto, julgará uma contradiçâo flagrante. A coisa vista pela rama assim parece. Mas quem nâo é capaz de profundar as questôes, para que se há-de meter nelas?Na filosofía do galego há uma distinçâo fundamental, que antes de tudo se deve fazer. É a base do sistema. Sem ela a teoría da ciència fora impossível. Por aí começaremos:A ideia “galego” é complexa; é trina. Há galego-mito---galego-história---galego actualidade: o primeiro é um símbolo; o segundo um ovo; o terceiro um elemento social. Este constitui verdadeiramente o objectivo científico: é a revelar uma porçâo mínima das suas maravilhas que dedicamos os presentes estudos. Oxalá nâo sejam baldados os nossos esforços para restituir ao seu legítimo esplendor uma das entidades mais importantes da moderna sociedade portuguesa. Façamos sentir a diferença do símbolo, do ovo e do elemento social. Pela volta da tarde, envolto no seu albornoz pardacento, o velho kabaile ou berbere das raízes do Atlas narar aos mancebos que o escutam assentados ao redor dele as remotas lendas mouriscas. Muitas vezes aconece versarem essas lendas sobre as guerras de espanha, antes que, conquistada Granada, as águas violentas do Estreito vissem passar fugitivo pela última vez o estandarte outrora glorioso do Profeta. Naqulas tradiçôes, tâo tristes como a voz do narrador, a palavra Djalikia soa de quando em quando como se fora um murmúrio, vindo na aragem do Norte enxerir-se nas palavras guturais e monótonas do kabaile. “Djalikia!”, exclama ele na sua dor patriótica e religiosa.  [“Nome fatal que escureces todas as recordaçôes de glória passada: Djalikia! Os teus reis[1] foram o flagelo dos filhos do Corâo; os teus cavaleiros cobertos de ferro regarm com abundante sangue de mártires os campos e as montanhas de Andalôs. Maldita sejas tu, ó terra fria e húmida, onde o Sol dorme, sem luz, sem calor, deitado no imenso coxim de nevoeiros que, pendente dos quatro ângulos do céu, se balouça sobre os teus pinhais rorejantes! Da s tuas montanhas escarpadas, dos teus vales profundos, das tuas selvas sombrias descia correndo o terror adiante do tropear compassado dos teus ginetes, e dilatava-se para o oriente e para o ocidente, pela Axarkia e pelo Algarbe. Debalde as tribos do Moghreb iam estender uma cerrada abóbada de cimitarras sobre as cabeças dos nossos aterrados irmâos: os braços dos Moghrebins franqueavam, e a abóbada rompía-se, e as espadas dos cavaleiros de Djalikia vinham bater nas frontes das santas mesquitas, e a cruz venerada dos nazarenos aparecia estampada debaixo dos golpes. Nâo eram homens, eram demónios esses pelejadores de Al-djuf, que estavam em frente dos guerreiros do Islâo, firmes como o cedro ameaçado do furacâo, e que ao grito de Santyak se precipitavam contra eles como o leâo contra o caçador inexperto. As tribos mais ilustres dos Amazi[N1] ghs[2] nâo puderam resistir-lhes. Os Morabethins caíram ante eles: caíram ante eles os Mohahhedins! Maldita sejas tu, Djalikia!] É por este, ou por um semelhante epifonema, que o velho kabaile termina sempre as lendas de Andalôs, ou Espanha. Eses contos, narrados ao lusco-fusco, quando a palmeira movida pela bafagem dá um som semelhante ao de resptíl arrastando-se por folhas secas, quando as sombras indecisas dançam pelo pendor agro da montanha, sâo sempre ou misteriosos ou terríveis. A Galiza, banhada pelo mar escuro e incógnito do Norte, é como um Walhalla ou Olimpo na mitologia tenebrosa das recordaçôes mouriscas de Espanha. A Galiza das xácaras e romances do Moghreb é a Escandinavia do Edda entre os povos germânicos; é o galego uma espécie de Odin ou de Thor africano. A esta luz pode-se considerar como um mito, ou símbolo da pancadaría. Na orla setentrional da Lusitânia romana e gótica, à beira do Douro e vizinha da sua foz, existia, talvez desde o século V, uma pinha de casebres povoados de certa salada mestiça de gregos, célticos, romanos, suevos, alanos, visigodos, e nâo sei se de mais alguma raça vinda nâo sei de one, populaçâo esquisita, colecçâo de amostras do género humano cosidas umas nas outras. Chamava-se Cale, nomesobre o qual os eruditos têm cismado deveras, e no meu entender com muitíssima rzâo. Depois da entrada dos sarracenos, Cale conservou-se embrulhada no albornoz mourisco, fazendo biocos à cruz nasteada de novo sobre a margem direita, quando já tda a Galiza estava livre dos câes de Mafamede, denominaçâo eloquente com que os cristâos designavam os mouros, e a que estes polidamente correspondiam com a de porcos nazarenos. Do caretear insolente de Cale desforçaram-se os galizianos pondo-lhe defronte outra pinha de casebres a que chamaram  Portucale. Passados tempos as armas cristâs transpuseram o rio e a povoaçâo nova, a povoaçâo de acinte, devorou a antiga, ou pelo menos subjugou-a. Desde entâo existiu talvez a ponte das barcas –e quem sabe se as escadas do Codessal, porque Portucale estava na sua infância encarapitado no alto da Sé? As academias que indaguem isto. Seja o que for, é certo que Portucale começou  a fazer bulha no mundo, e cale foi esquecendo. Hoje o castro novo chama-se Porto, o castro antigo Vila Nova de Gaia. O fidalgo é súbdito; o peâo senhor, senhor rico, poderoso e soberbo, que julgou sobejo conservar metade do nome. Teve razâo: a monarquia que se formou no Ocidente da Espanha e à roda dele honrou-se  de tomar para si o nome do burgo galego, metade no original, e em pública-forma a outra metade que ele reservara para si. É assim que historicamente o galego é ovo; ovo desta monarquia de Portugal. Afora o nome, ela  herdou de Galiza bom quinhâo de território, parte da populaçâo, os mais ilustres nomes da sua velha aristocracia, muitos costumes, e finalmente a língua, que hoje sehoril e desdenhosa olha com sobranceira para o antigo dialecto que lhe deu origem, falta de piedade filial mais que muito repreensível, e que eu  quisera ver bem zurzida pelos atravessadores, espevitadores e esfoladores da moral pública destes reinos e senhorios, onde nenhuma criatura, que saiba o nome aos bois em história, pode volver os olhos para o extremo horizonte do nosso passado, que nâo enxergue, ao cabo lá, a Galiza. Eis como a palavra galego se reveste já de uma importancia e majestade, que ao primeiro aspecto nâo descobrimos nela. Como todas as fórmulas históricas que representam grandes factos sociais, ela é prolífica – prolífica de uma naçâo cuja origem resume- e mitológica, porque o povo nâo borda a sua poesia rude, mas grandiosa e vivida, senâo em tela assaz vasta para conter as largas dimensôes da sua imaginaçâo. Se Karl, o selvagem imperador dos Francos, nâo houvera sido um espírito imenso, que atirou a Europa dois séculos para diante com a  mâo robusta; se Hruodland, o fero markgraf da Bretanha, nâo fosse o guerreiro mais extremado entre os leudes filhos de pepin, nós nâo teríamos hoje essa lenda de Carlos Magno e Roldâo, a mais popular do Ocidente, à qual cada naçâo deu  uma forma sua, e que todos amam, lêem, comentam e decoram melhor do que a própria cartilha do Mestre Inácio, se é lícito dizê-lo sem ofensa dos bons costumes, aliás desde já dou a comparaçâo por cancelada, trancada, respançada, expungida e excomungada, para que nunca mais se repita, nem por ela se faça obra, até a consumaçâo dos séculos.” “Agora o que me custa sofrer com paciência é que se diga: o galego é nascido em galiza. Quem é que ousa afirmá-lo? A primeira cousa que eu nego é que um galego nasça. De outra qualquer criatura bípede pode dizer-se; este nasceu em Cassurâes, em Ranhados, em Sargalhos, aquí ou acolá; mas o aparecimento do galego nâo há senâo uma frase rigorosa que o exprima: veio da terra. Tenho visto muito mundo, falado com muita gente, nunca vi nem ouvi que nenhum galego nascesse em parte nenhuma. Veio da terra: vai para a terra – eis dos horizontes da aurora e ocaso desse astro social. “Mas a terra do galego”, dir-me-âo, “é algures”. Forte esperteza! É justamente aí que bate o ponto. Se eu ou alguém o soubesse, que tería o negócio de maravilhoso? Depois de longas e suadas meditaçôes acerca da pátria do galego, só tenho alcançado verter mui ténue luz sobre tâo escura e espinhosa matéria. Virando-nos para o mar, em qualquer parte que estejamos, o galego rebenta-nos da direita. A ciência nâo chega mais longe. O nome ddessa pátria galega, a sua latitude e longitude, é vaga, nebulosa e incerta. Vistam-me um peralvilho  de Lisboa com uns calçôes de burel, uma jaqueta de abas, um colete vermelho assertoado, calcem-lhe uns sapatos grossos, dêem-lhe uma fouce e mandem-nopara o Alentejo; no Alentejo chamar-lhe-âo galego, como em Lisboa é galego todo o homem da Beira, em Coimbra o do Porto, no Porto o do Alto Minho, no Alto Minho o filho das margens do Bivey ou do Tambre, e creio que na Andaluzia será o Alentejano, como em Lugo e Compostela o é, talvez o asturiano ou o Vaconço. Quando as expediçôes dos Escandinavos começaram a infestar no século VIII as costas da Europa Meridional, deu-se a esses terríveis piratas vindos do Báltico, e só conhecidos pelas suas devastaçôes, o nome de Normandos (homens do Norte) . Porque pois nâo daremos ao galego o nome que exprime a sua origem sabida? Porque nâo lhe chamaremos o homem direito ou da direita? Evitar-se-ia assim uma homonímia, e ao mesmo tempo indicar-se-ia o objecto pela sua carecterísticva principal e exclusiva, visto que entre todos os vivientes é o galego o único de que se nâo possa dizer que nasça.Assentados estes preliminares filosóficos, indispensáveis para o meu trabalho político-moral, prosseguirei no desenvolvimento ga gravíssima questâo que tenho estudado especialmente, com  aquela profundeza, e proveito comum, a que o público está afeito noutras matérias nâo menos graves, com que ordinariamente o regalem as publicaçôes hebdomärias destes reinos e senhorios de Portugal”   



[1] Os reis de Leâo e Castela sâo denominados as mais das vezes nas crónicas árabes dos séculos XII e XIII reis de Galiza.
[2]Nome que se dâo a si próprios os mouros kabailes ou berberes do sertâo que entesta com o deserto: significa os nobres. Os Morabethins sâo os Almoràvidas: os Mohahhedins sâo os Almóadas