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O BARÓN UNGERN-STERNBERG

O BARÓN UNGERN-STERNBERG

 

Coñecimos da existencia e da vida do indómito Barón Ungern-Sternberg polo amigo Alexandr Duguin, lá pola primaveira do ano 1991, e despois polo seu libro "Rusia: El Misterio de Eurasia". Tempo despois soubemos que a figura deste incrível home, foi de interese tanto para pensadores como Vicente Risco (citando-o no seu libro "La Historia de Oriente contada con sencillez"), como para Jean Mabire (a quen adicou-lle unha biografía) e tamén para Julius Evola, reproducindo agora no noso blogue o artigo sobre o barón ruso-báltico. 

 

El libro de Ferdinand Ossendowski, "Bêtes, Hommes et Dieux", cuya traducción italiana acaba de ser reeditada, conoció una amplia difusión cuando apareció en 1924. Quienes han leído esta obra han sido generalmente sensibles al relato de las peripecias del agitado viaje que realizó Ossendowski en 1921-1922, a través del Asia central, para huir de los bolcheviques, pero también a lo que refiere acerca de un personaje de excepción que encontró, el barón Ungern-Sternberg, sin olvidar lo que le fue dicho a propósito del "Rey del Mundo". Deseamos volver aquí sobre estos últimos puntos.

En Asia, una especie de mito se habría creado alrededor de Ungern-Sternberg, hasta el punto de que habría sido adorado en ciertos templos de Mongolia como una manifestación del dios de la guerra. Existe además una biografía novelada de Ungern, aparecida en alemán con el título "Ich befehle" ("Yo ordeno") (1), mientras que interesantes datos sobre su personalidad, suministrados por el jefe de la artillería de la División de Ungern han sido publicados en la revista francesa Études Traditionnelles. Nosotros mismos tuvimos ocasión de oir hablar directamente de Sternberg por su hermano, que debía ser víctima de un destino trágico: habiendo escapado a los bolcheviques y regresado a Europa a través de Asia tras toda clase de vicisitudes increíbles, él y su mujer fueron asesinados por un portero preso de la locura cuando Viena fue ocupada en 1945.

Ungern-Sternberg pertenecía a una vieja familia báltica de origen vikingo. Oficial ruso, mandaba en Asia, en el momento en el que estalló la revolución bolchevique, numerosos regimientos de caballería, que poco a poco acabaron convirtiéndose en un verdadero ejército. Ungern decidió combatir con éste la subversión roja hasta las últimas posibilidades. Operaba a partir del Tíbet; y fue él quien liberó al Tíbet de los chinos, quienes en la época habían ocupado una parte de su territorio. Mantuvo además estrechas relaciones con el Dalai-Lama, tras haberlo liberado.

Las cosas tomaron tal magnitud que acabaron por preocupar seriamente a los bolcheviques, que, regularmente derrotados, fueron obligados a organizar una campaña de gran envergadura, bajo el mando del "Napoleón rojo", el general Blücher. Después de algunos altibajos, Ungern fue vencido, favoreciendo esto la traición de algunos regimientos checoslovacos. Existen numerosas versiones contradictorias de la muerte de Ungern, pero nada preciso se sabe. Sea como sea, se pretende que tuvo un exacto conocimiento anticipado de su propia muerte, así como de ciertas circunstancias particulares: por ejemplo, habría adivinado que sería herido en el asalto a Urga.

Dos aspectos de Sternberg nos interesan aquí. El primero concierne a su personalidad, que presenta una mezcla de rasgos singulares. Hombre de un prestigio excepcional y de un coraje sin límites, era también de una crueldad despiadada, inexorable hacia los bolcheviques, sus mortales enemigos. De ahí el sobrenombre que le fue impuesto: el "barón sanguinario".

Es posible que una gran pasión hubiera "quemado" en él todo elemento humano, no dejando subsistir en su persona más que una fuerza indiferente a la vida y a la muerte. Al mismo tiempo, encontramos en Ungern rasgos casi místicos. Antes incluso de ir a Asia profesaba el Budismo (el cual no se reduce a una doctrina moral humanitaria), y las relaciones que mantuvo con los representantes de la tradición tibetana no se limitaban al dominio exterior, político y militar, en el marco de los acontecimientos mencionados anteriormente. Ungern poseía ciertas facultades supranormales: algunos testigos han hablado de una especie de clarividencia que le permitiría leer en el alma del otro, según una percepción tan exacta como la relativas a las cosas físicas.

El segundo punto concierne al ideal defendido por Ungern. El combate contra el bolchevismo habría sido la señal de una acción más vasta. Según Ungern, el bolchevismo no era un fenómeno autónomo, sino la última e inevitable consecuencia de procesos involutivos que se han verificado desde hace tiempo en el seno de la civilización occidental. Como antaño Metternich, percibía justamente una continuidad entre las diferentes fases y formas de la subversión mundial, a partir de la Revolución francesa. Ahora bien, según Ungern igualmente, la reacción debería partir de oriente, de un oriente fiel a sus tradiciones espirituales y unido, frente al peligro amenazador, con todos aquellos que hubieran sido capaces de una rebelión contra el mundo moderno. La primera tarea habría consistido en eliminar al bolchevismo y liberar Rusia.

Es interesante, por otra parte, saber que, según numerosas fuentes en cierta medida dignas de fe, Ungern, convertido en el liberador y protector del Tíbet, habría mantenido entonces, en vistas a este plan, algunos contactos secretos con los representantes de las principales fuerzas tradicionales, no solamente de la India, sino del Japón y del Islam. Se trataba de realizar poco a poco la solidaridad defensiva y ofensiva de un mundo todavía no herido de muerte por el materialismo y la subversión.

Enfoquemos ahora el segundo problema, el del "Rey del Mundo". Ossendowski afirmó que los lamas y los jefes del Asia central tuvieron ocasión de hablarle de la existencia de un misterioso centro inspirador denominado Agarttha, residencia del "Rey del Mundo". Tal centro sería subterráneo y podría comunicarse, por medio de "canales" situados bajo los continentes y los océanos, con todas las regiones de la Tierra. En la forma en que Ossendowski habla de ello, estas informaciones presentan un carácter demasiado imaginativo. Es preciso reconocer el mérito de René Guénon por haber puesto de relieve, en su libro Le Roi du Monde, el verdadero contenido de estos relatos, no sin señalar este significativo detalle: se trata del mismo centro misterioso en la obra póstuma de Saint-Yves d’Alveydre titulada La mission des Indes, aparecida en 1910, y esta obra no era conocida por Ossendowski.

Lo que es necesario comprender es que la idea de un centro subterráneo (difícil de concebir, aunque no sea sino a causa del alojamiento y del aprovisionamiento, desde el momento en que no está habitado por puros espíritus) debe ser más bien traducida por la idea de un "centro invisible". En cuanto al "Rey del Mundo" que allí residiría, esto nos reenvía a la concepción general de un gobierno o de un control invisible de mundo o de la historia; la fantástica referencia a los "canales subteráneos" que permiten a este centro comunicarse con numerosos países debe ser igualmente desmaterializada: de hecho, se trata de las influencias, ejercidas, por así decir, "entre bastidores", por este centro.

Sin embargo, incluso si todo ello se entiende en esa forma más concreta, no dejan de aparecer graves problemas, por poco que uno se atenga a los hechos. Es cierto que el espectáculo ofrecido de forma más o menos precisa por nuestro planeta apenas nos indica la idea de la existencia de este "Rey del Mundo" y de sus influencias, admitiendo que éstas deberían ser positivas y rectificativas.

Los lamas habrían dicho a Ossendowski: "El Rey del Mundo aparecerá ante los hombres cuando haya llegado el momento de guiar a todos los buenos en la guerra contra los malos. Pero este tiempo aún no ha venido". Se trata aquí de la adaptación de un tema tradicional que también fue conocido en occidente hasta la Edad Media.

Lo que es verdaderamente interesante es que este orden de ideas haya sido presentado a Ossendowski en el Tíbet, por los lamas y los jefes de estas regiones, como derivando de una enseñanza esotérica. Y la manera más bien grosera en la cual Ossendowski refiere lo que le fue dicho, insertándolo en el relato de sus peregrinaciones, permite precisamente pensar que no se trata, por su parte, de una quimera personal.

Roma, 9 de Febrero de 1973

(1) Edición original: Berndt Krauthof, Ich befehle, Tauchnitz Verlag, Brême, 1938; 2(a) ed.: Leipzig, 1942.

A LENDA DO GRIAL

A LENDA DO GRIAL

O Ciclo artúrico, a Lenda do Graal, sempre foi símbolo de interese para os nosos devanceiros. Así o demonstra a  literatura medieval galego-portuguesa. Galiza, como "terra griálica", é recuperada por insignes escritores como Ramón Cabanillas ou Vicente Risco. E reproducimos este magnífico artigo do grande pensador italiano, Julius Evola, como limiar a tan interesante símbolo ocidental

 

EL DOBLE ROSTRO DE LA LEYENDA DEL GRIAL, Julius Evola

 

 

Viernes Santo. En la capilla de los caballeros del Grial, en el Montsalvat, Parsifal, el ’puro héroe’ o ’puro loco’, retorna. Él ha superado la conciencia inherente a su misma inocencia primitiva. Él ha resistido a las insinuaciones eróticas de las ’doncellas-flor’ y de Kundry, la bella criatura del mago Klingsor, la cual termina obteniendo la redención a través del amor. La lanza del Grial, que el rey Amfortas había perdido pecando, él la ha reconquistado en el castillo de Klingsor: es la lanza por cuya herida brotó la sangre de redención de Jesús, pero que también llagó a Amfortas, el indigno y lujurioso que quiso acercarse al Grial. Esta lanza ahora Parsifal la vuelve a llevar pues a la roca del Grial. Con su contacto, la herida ardiente de Amfortas desaparece y el prodigio del Viernes Santo se cumple una vez más. El Grial -que es la copa en la cual Jesús bebió en la Última Cena y que recogió su divina sangre- se hace luminoso. Desde lo alto desciende una blanca paloma -desciende el Espíritu Santo- entre la mística exaltación de los caballeros del ’Montsalvat’.

Ésta, tal como todos saben, es aproximadamente la trama del drama místico de Ricardo Wagner: es tan sólo a través del mismo que la mayoría de las personas hoy en día sabe algo acerca de la leyenda del Grial. Se trata de un drama místico al cien por ciento, de una devota languidez cristiana que en su momento provocara la áspera revuelta del filósofo del ’superhombre’ y de la ’voluntad de dominio’, de Federico Nietzsche, en contra de su antiguo amigo, Ricardo Wagner. ¿Pero cuáles son las fuentes de las cuales Wagner ha recabado su drama musical? ¿Y cuáles son las correspondencias efectivas entre tal drama y aquellas fuentes?

A tal respecto se impone un reconocimiento susceptible de ser extendido también a la relación entre las obras de la ’Trilogía’ wagneriana y el contenido efectivo de la antigua mitología del Edda. No existe una adecuación con la misma. No hay correspondencia. Wagner ha tomado tan sólo esbozos para formar arbitrariamente un mundo de arte y de música el cual, más allá de su valor estético, en muchos aspecto más que facilitar, desvía de una comprensión verdadera de los significados más profundos escondidos en los mitos y en las leyendas originarias.

Esto vale también para el ’misterio del Grial’. Las fuentes efectivas de esta leyenda, provenzales y germánicas, tales como Chrétien de Troyes, ’Queste du Graal’, Robert de Boron, Wolfram von Eschenbach, ’Dù Crône’, ’Perlesvous’, etc, no concuerdan sino escasamente con los rasgos más relevantes del drama wagneriano. Parsifal no es un ’puro’, él ha ya conocido y ’de manera técnica’ a Blanchefleur o a Condwriramour, y, en nombre de su vocación caballeresca, ha dejado morir a su madre.

Kundry no es la bella criatura demoníaca, instrumento del mago Klingsor, sino que es una vieja horrible, mensajera de los mismos caballeros del Grial y acusadora de Parsifal. En Wolfram von Eschenbach el ’Grial’ no es una copa, sino una piedra, y en el ’Wartburgkrieg’ una piedra ’luciferina’: en otros textos la misma es un objeto singular que aparece y desaparece y está dotado de un mágico movimiento, sin nada que pueda reclamar ni siquiera de lejos el cáliz de la Eucaristía. Símbolos esenciales, como el de la ’espada partida’ y la ’prueba de la espada’, el ’rey muerto’ o ’en letargo’ y su resurrección, han sido totalmente dejados a un lado por Wagner. Y así sucesivamente. Pero además de todo esto, debe decirse que el contexto de los textos nos muestra que la del Grial no es una leyenda cristiana sino tan sólo en la superficie, que sus elementos constitutivos son de  una naturaleza muy distinta y retroceden muy a lo lejos en el tiempo.

La tradición católica en efecto no sabe nada del Grial, y lo mismo puede decirse respecto de los primeros textos del cristianismo en general. La literatura caballeresca florecida alrededor del Grial aparece multitudinariamente en un muy breve período, asociada con un intenso interés y luego desaparece en forma repentina: ningún texto es anterior al primer cuarto del siglo XII, y ninguno es posterior al primer cuarto del siglo XIII. Por lo cual la impresión que se tiene es que se trata de algo subterráneo aflorado momentáneamente, pero enseguida rechazado y sofocado por otra fuerza: casi como si se tratase de una tradición secreta que ’bajo vestimentas extrañas’ remitía a una enseñanza muy poco reductible a la de la Iglesia, del mismo modo que la siguiente literatura de los así llamados ’Fieles del Amor’ (de acuerdo a los estudios efectuados por Luigi Valli), o la misma literatura hermético-alquímica o, finalmente, la misma tradición de los Templarios. Y es de notar al respecto que Wolfram von Eschenbach denomina exactamente a los caballeros del Grial como ’templeise’, es decir templarios.

En cuanto a los objetos que figuran en la leyenda del Grial: una lanza, una copa que da ’alimento de vida’, o una piedra que, entre otras cosas, tiene el poder de designar a los caballeros aptos de revestir una dignidad regia, tales objetos se encuentran ya en tradiciones pre-cristianas. Los tres por ejemplo figuran entre los objetos que, de acuerdo a las leyendas irlandesas, la ’raza divina’ prehistórica de los ’Tuatha dè Danann’ habría traído consigo en Irlanda viniendo desde el ’Avallon’, una enigmática tierra occidental que quizás es la misma Atlántida del relato de Platón. Pero hay más. La misma antigua tradición romana presenta singulares correspondencias. Numa constituyó el colegio sacerdotal de los Salios que custodiaba una prenda, concedida por el Cielo, de la grandeza del imperio, ’pignum imperii’. Estos sacerdotes eran ’doce’, del mismo modo que doce son los principales caballeros que se sientan alrededor de la Tabla Redonda en el castillo del Grial. Ellos llevaban  un ’hasta’ o ’lancea’, que es el otro objeto, custodiado, junto a la copa, por parte de aquellos caballeros. Y de tal copa así como también de la piedra regia, que es el Grial, ellos tienen el equivalente, en la medida que cada uno de los Salios tiene, junto al ’hasta’, un ’ancile’, es decir un escudo, el que sin embargo Dumézil ha demostrado que originariamente tenía el significado de un recipiente que brinda la ambrosía, es decir un místico alimento, propio como la copa del Grial o el recipiente de los ’Tuatha’ atlantídeos. Y puesto que, de acuerdo a tal leyenda romana, el ’ancile’ habría sido extraído de un aerolito, o piedra divina descendida del cielo, en esto no sólo existe una correspondencia con la piedra regia o ’fatídica’ -’stone of destiny’- de los ’Tuatha’ (piedra que aun hoy se conserva en Westminster y que es ’negra’, negra como el misterioso ’lapis niger’ de los Romanos), pero existe también una temática que remite a la versión de la leyenda del Grial, según la cual el mismo Grial habría sido recabado de una piedra caída del cielo, de una esmeralda que adornaba la frente de Lucifer antes de su rebelión. Además, la leyenda nos refiere  que, bajo tal forma, el Grial fue también perdido por Adán, luego fue reconquistado por Seth, pasó finalmente a las manos de José de Arimatea, un caballero al servicio de Poncio Pilato, el cual, luego de la muerte de Jesús, lo llevó -¿adónde?- hacia una región que en algunos textos lleva ’justamente el nombre de la región atlántica misteriosa’, patria de los ’Tuatha’, la ’raza divina’ que ya tenía los objetos equivalentes a los de la leyenda del Grial: en el Avalón, ’insula Avallonis’, la ’isla blanca’, ’île blanche’. De aquí se desarrolla un nuevo ciclo de leyendas, en donde las epopeyas de los ’caballeros celestes’ en su búsqueda del Grial se cruzan con las de la corte del Rey Arturo, es decir con temáticas que provienen de antiquísimas tradiciones célticas, e incluso druídicas.

En todo esto se tienen correspondencias que, para aquel que sabe de la lógica secreta que siempre preside la formación de los símbolos tradicionales, no son para nada casuales y extravagantes. La sustancia originaria de la leyenda del Grial se mantiene también en sus sucesiva forma cristianizada, en tanto que, a diferencia de lo formulado por Wagner, su temática principal no es ni el ’pecado’ de Amfortas, ni la ’tentación’, no se trata aquí de algo místico, sino de algo esencialmente regio y guerrero: ’es el tema del rey muerto que debe ser vuelto a despertar o vengado y de la espada quebrada que debe ser vuelta a unir’, en conexión con una empresa peligrosa y mortal propuesta a un héroe que, sin embargo, al alcanzarla, se eleva a una dignidad trascendente, marcada por esta singular fórmula, que se encuentra en el antiguo texto de Merlín: "Honor, gloria, poder y alegría eterna al Destructor de la muerte".

 

Roma, 29 de julio de 1935.

Problemas da Identidade española: Novo libro de TIERRA Y PUEBLO en colaboración con IDENTIDAD

Problemas da Identidade española: Novo libro de TIERRA Y PUEBLO en colaboración con IDENTIDAD

El inicio del Siglo XXI está marcado por el enfrentamiento entre el pensamiento único de la globalización y la defensa de las diferencias y las identidades en un mundo multipolar.

La resistencia a la hegemonía mundialista sólo vendrá de los que sean conscientes de su "más larga memoria" como señaló Nietzsche. En estas páginas hemos querido sintetizar las claves de la nuestra, la de España y de los pueblos que la componen.

Una España que sólo puede entenderse en virtud de su pertenencia -por su origen y por su futuro- a Europa, nuestra "gran unidad de destino en lo universal".

Índice

Prólogo                                 
Península ibérica ¿o céltica?                         
El elemento celta en la formación de España               
Los españoles y nuestra realidad genética               
La cruz visigoda como lábaro de la Reconquista           
Presencia germánica en Castilla                   
La hidalguía: sangre y nobleza de Castilla               
Extremadura, apuntes para una incógnita               
Breves apuntes de etnología andaluza                   
29 de abril: la anexión de Canarias a la Corona de Castilla       
Café para todos, el invento de algunas autonomías           
¿Cataluña franca o gótica?                       
El catalán como lengua hispano-romance               
El Valle de Arán, la Occitania española               
Quan el mal ve d´Almasa a tots alcaça               
Maulets y botiflers, dos visiones de España           
¿Nacionalismo integrador o nacionalismo disgregador?    

La obra puede ser adquirida a 10 euros. Pedidos idpress7@gmail.com, o bien con descuento para grupos o pedidos superiores a 5 ejemplares.

Universidade de Verán en Lisboa

Universidade de Verán en Lisboa

Durante a fin de semana do 27-28, celebrará-se en Lisboa a 1º Universidade de Verâo da nosa asociación irmá, Terra e Povo-Portugal, con invitados como Pierre Vial, Gabriele Adinolfi e mais Enric Ravello. 

Mais información en http://www.terraepovo.com/

http://www.youtube.com/watch?v=iSctXNG5hz4

 

Novo BOLETÍM EVOLIANO nº6

Novo BOLETÍM EVOLIANO nº6

Xá  podedes descarregar o derradeiro boletín evoliano (nº6) en: 

 http://www.boletimevoliano.pt.vu//

BREVE TRATADO SOBRE EL HÉROE, por Rodrigo Emílio.

BREVE TRATADO SOBRE EL HÉROE, por Rodrigo Emílio.

Tenemos el orgullo de presentar en TIERRA Y PUEBLO, la traducción inédita al castellano de este  interesante texto de nuestro poeta-soldado, Rodrigo Emílio. Ya en el Nº5 de nuestra entonces joven revista, allá por Mayo del 2004,  rendimos tributo póstumo a esta gran figura de la cultura portuguesa.

 

Ahora tenemos el placer de ofrecer  a nuestros lectores un breve -pero intenso e intuitivo- texto sobre la Vía Heroica- su Vía, nuestra Vía-  que requiere meditación y reflexión así como su posterior interiorización. Es un texto escrito en 1973, cuando nuestro querido poeta ya se había vestido de soldado y había combatido poco tiempo antes como alférez en las guerras coloniales. Había también formado familia (con Tera, su esposa y sus tres vástagos: Rodrigo, Gonçalo, Constança)  y parte de su producción literaria había visto la luz. Por lo tanto, no es un fugaz y romántico “texto de juventud” propiamente dicho. Su juventud es intensa como delata su biografía y a la edad que escribe estas líneas -29 años-, se vislumbra esa vital actitud interior que forjó su carácter y que le acompañará hasta el final de sus días, allá un 28 de Marzo del 2004, haciendo ahora 4 años que nos dejó huérfanos.

     

Y nunca nos dejará de sorprender el frescor y la actitud incisiva de nuestro siempre recordado guerrero-trovador. “Hombre en pie entre las ruinas”,  contempló y luchó contra la traición a la patria de la “revolución de los claveles”, con el desmembramiento del Portugal ultramarino.  “Aristocrítico”, como él mismo se autodefinía, siempre conservó la pluma en una mano y la espada en la otra: La pluma para dar formas al pensamiento, a la Esencia, a la Idea. La espada no solo para defender la fe en la Idea, sino también para combatir  y hacer frente a las tendencias más subversivas que habitan en cada uno de nosotros.

 

 No podemos olvidarnos de la publicación póstuma de dos libros suyos, gracias a la editorial Antília: “Matando a sede nas fontes de Fátima” y “Pequeno presépio de poemas de Natal”. Y aguardamos ver pronto la publicación de otro libro suyo, “Intifada(s) Lírica(s)”.

 

Sirva pues este pequeño texto, como una aportación más a la exhortación de la “revolución silenciosa” de la vía iniciática del guerrero, de la que nos habla la Tradición Perenne, en especial el sagrado Bhagavad-Gita y que nos recordaron insistentemente entre otros Evola y ahora Rodrigo Emílio. Quien quiera, ose y pueda, que entienda, porque como  se lee “entre  líneas” en el Evangelio de Juan (XII-24) “En verdad, en verdad os digo que si el grano de trigo, que cae en la tierra no muere, queda solo, pero si muere produce mucho fruto”. 

 F. Traspedra

 

 

El héroe es el arquetipo de la consciencia mitológica del Hombre: el acto heroico es una excursión del Hombre a lo absoluto de sí mismo; el heroísmo, la memoria de Dios en el Hombre. Todo aquel que de algún modo, se hace merecer de la dignidad suprema de haberse alzado a la altura de héroe,  está en condiciones humanamente ideales de evidenciar las potencialidades divinas (o paradivinas), mediúmnicas o demiúrgicas, del ser humano.

 

Con esto quiero decir, en mi opinión,  que solo en la calidad de héroe es que la criatura reduce  un poco la distancia que le separa del Creador. Es lo mismo decir que,  solamente en aspecto de héroe, tendrá Dios buenas razones sentirse orgulloso de la criatura, razones de peso para volver a mirarse en ella: pues solo el héroe,- solo él al final- da a Dios (y a los mortales) la certeza de haber sido el Hombre una creación concebida y espiritualmente materializada, a la imagen y semejanza del Creador.

 

Muchos son los campos de la afirmación heroica: muchos y  a veces simultáneos, a veces concurrentes. Es el caso del héroe que reconcilia el coraje y la sabiduría, elevándose a un plano de victoriosa supremacía sobre la media humana: numa mão sempre a espada, noutra a pena” “braço às armas feito, mente às musas dada”[1], Luís de  Camões es aquí citado.

 

Entre las mas altas espiritualizaciones del heroísmo, hay que incluir a los santos y mártires de la Fe, siendo entendidos como los héroes de Dios; y luego, el héroe de condición guerrera- preferentemente habitado por el espíritu de cruzada- trabajado por la ascesis cristiana: animado y accionado por ese voltaje místico, que da sentido pleno a todos los ideales vitalistas.

 

A un nivel superior,  el héroe configura así, el modelo de hombre idealmente perfecto, que consigue reunir en sí un difícil equilibrio de virtudes, o toda una gama de desmesuras coronadas por la religión.

 

Es atributo del héroe el trascendentalizarse, es decir, humanizar la trascendencia divina, con la inmanencia del propio valor, y consumar, por ahí, una personalidad de excepción, que la hazaña (o proeza) heroica autentificará.

 

En cuanto al heroísmo, no será propiamente un estado (o lo será,  cuando mucho, de una manera latente y palpitante) La mayor parte de las veces, consigna un momento, esporádico, un centelleo, fulgurante, de transición e ir más allá, consagrando, de ese modo, todo un código de acendrada determinación y de superadora estoicidad.

 

Concretando. Héroe es todo aquel que en una pequeña porción de tiempo se entrega a la Eternidad. Cuando el tiempo se viene a cobrar el destino de los años que le adelantó en su nacimiento, llega tarde. Porque a esas horas, el héroe ya conquistó en el tiempo la atemporalidad, a poder de hazañas que, no raramente, se sellan en una eternidad de segundos.

 

Ahora bien, en el tiempo decadente que vivimos, está bien observar  que el sucedáneo del heroísmo es el vedetismo[2] (en el cine, en el teatro, en el deporte, etc.). A medida que aumentan las filosofías del absurdismo – rindiendo loas a la desmotivación y a la ausencia de finalidad de la existencia- ponen desde luego en causa  la validez humana del héroe. Sírvase frío. “Sírvase muerto” nos dice Reinaldo Ferreira en “Receita para fazer um Herói” . Porque héroes, solo por receta. Allá ellos esos abstrusos “del absurdo”, solo así se confeccionan héroes; por medio de receta aviada. De lo contrario, se revelan inobtenibles, visto que la fauna existencialista no produce de eso. Y tampoco no admira: figuras chismosas de llevar en el ojal la existencia, exhiben la vida en la solapa. Se comprende: en la solapa.  Y  como mucho…la mariconería mental no entiende más allá de esas vanidades!! 

  

 Publicado en O DEBATE, 1 de Diciembre de 1973

  



[1] “en una mano la espada, la pena en la otra” “ el brazo a las armas hecho, la mente a las musas ofrecida”

[2]  Conservamos la palabra del original en portugués, “vedetismo”, refiriéndose el autor a la Vedette, al espectáculo de variedades, a lo que hoy en día podrían ser denominados despectivamente los “titiriteros”. N. del T.

LA SENDA DEL HONOR, Antonio Medrano

LA SENDA DEL HONOR, Antonio Medrano

En el año2002, este libro ha salido al “mercado” y lamentablemente no ha tenido gran difusión, quizás debido a que la temática no es demasiado atrayente para el público. Desde luego que no es para todos los públicos, pero sí para mujeres u hombres en búsqueda de una vida alejada de lo zafio, de lo vulgar. Efectivamente, el tema es muy conciso y a lo mejor poco atractivo para los tiempos de crisis anímico-espiritual actuales, pero sin duda alguna recomendamos la lectura de este tratado sobre el honor, pues el honor tal y como lo concibe la Tradición Perenne y que expone con gran rigor el autor apoyado siempre en los grandes pensadores europeos, es la gran base de nuestra existencia cotidiana y por consiguiente de todos nuestros ideales.

 Sin honor no somos personas. A algunos puede que les parezca esto del honor, como tema propio de una obra de nuestro Siglo de Oro, de un  Calderón o un Lope de Vega, cosas de hidalgos… O también propio de una película romántica de escoceses luchando por su honor, dignidad y libertad como Rob Roy o William Wallace … pero hay mucho más. A lo largo de estas 340 páginas  reaprenderemos y descubriremos algo importante que portamos en nuestro interior, de donde nos procede, como nos conduce y donde nos llevará. 

El honor en la cultura tradicional indoeuropea ha sido reconocido como consecuencia de la virtud, areté helena y virtus romana. Para nuestros antiguos todo el orden social descansa en el respeto y la honra que se prodigan los hombres entre sí. El honor es asimismo lo que mueve a la acción heroica y por eso los héroes reclaman el honor que les es debido. Dentro de la Acrópolis de Atenas, el Honor, Aidos, tenía su propio templo e igualmente los romanos que igualmente tenían en gran alta consideración al honor (dios Honos), levantaron templos consagrados junto a la Virtud, Honos et Virtus. Frente a la carencia del honor y de la virtud estaba la hibris, es decir, la desmesura, la deshonra, lo mezquino y mestizo, el mal.  Los antiguos romanos debían haber pasado previamente por el santuario de Virtus antes de entrar en el de Honos, lo cual como apunta el autor, es altamente significativo. Dentro de la Canción del Señor -Bhagavad-Gita- el encendido primer canto entre el guerrero Arjuna y el dios Krishna  es una exaltación del honor y del deber, tal como se nos muestra en el primer capítulo de este libro y del cual ya tuvimos un adelanto-primicia en el antepenúltimo número de Terra Nostra.   

Qué es el Honor; el Honor como tesoro y riqueza interior; Dios como origen y fin del honor; la palabra de honor… son los amplios senderos que recorreremos a través del libro, con el particular estilo de Antonio Medrano, explicando y detallando siempre con afán didáctico en los puntos precisos. Es algo que le interesa particularmente al autor, que el lector extraiga el mayor provecho para su beneficio interior y por consiguiente, también exterior.  

La importancia de la palabra dada en el Mitraísmo como valor sagrado, podría ser un más que interesante ejemplo de la poca relevancia que en nuestra sociedad actual tiene ese apretón de manos y la palabra para sellar fielmente un pacto, todo ello consecuencia de la falta de seriedad, fidelidad en la que habitamos y frente a todo esto la imperiosa necesidad de valor y de coraje para cumplir con nuestro deber, pues como dice el autor, “sin valor no es posible ser fiel con aquellas personas, instituciones y realidades a las que debemos lealtad. Sin valor no podremos defender la verdad y la virtud, reconocer nuestros defectos y lanzarnos a la conquista de las virtudes que carecemos”    

 Son destacables las analogías etimológicas de muchas palabras de nuestro lenguaje, con sus raíces latinas y sus correspondencias con otros idiomas, como por ejemplo el sánscrito, alemán, inglés, portugués, italiano… denotando la vastísima cultura y la amplitud de visión humanística del autor de este libro y colaborador de nuestra asociación. 

Algo propiamente característico de los autores llamados “tradicionales” es que son precisos y reiterativos para que la enseñanza se asuma, asimile e interiorice. Pues bien, Antonio Medrano insiste,  reitera y  repite a lo largo de estas páginas -cual letanía-  las claves de la enseñanza que nos llevan a la puerta del templo interno, de nuestro Ser. 

Las referencias y explicaciones de símbolos tradicionales son constantes, siendo de destacar la explicación detallada de nuestra cruz de Santiago o de la flor-estrella que es enseña de nuestra asociación, el edelweiss. Aprovecharemos la ocasión para dar a conocer a los lectores de nuestra publicación lo que el autor nos dice al respecto: “El honor es flor que crece en lo alto de la Montaña del Ser y del Sol. Florece en las altas cumbres, cual majestuosa, sencilla y radiante edelweiss. Esta bella flor alpina, de color blanco y con hojas en forma de estrella, en la que se sintetiza el misterio, la belleza y la grandeza de la montaña, viene a ser un excelente emblema del honor. Con  su noble blancura (eso es lo que significa su nombre: edel, <> y weiss, <>) en la cual parece cuajarse el esplendor de las cimas nevadas, nos habla de la pureza y elevación de la vida honrosa. Al igual que la edelweiss, el honor crece y vive en una atmósfera en la que se respira un aire puro, fresco, blanco y radiante, como de alta montaña, lejos de las miserias mundanas. En él se condensa el aroma serícico y sátvico de la cordillera del ser, sobre cuyos picos cubiertos de nieve reverbera la luz del sol espiritual (la nieve, como símbolo de salva, por su color blanco, evoca las ideas de verdad, inocencia y pureza). Y ese aroma de altas cumbres es lo que el honor derrama sobre el valle de nuestro devenir terreno infundiéndole un olor y regusto de eternidad…La conquista de esa inmarcesible y luminosa flor está reservada a los buenos montañeros, a los audaces y tenaces escaladores del ser. Cuanto más alto subamos en la Montaña del Ser, más probabilidades tendremos de alcanzar esa flor inmarcesible, más podremos gozar de ella, más podremos llenarnos de su belleza y su fragancia. Al ascender por dicha montaña nosotros mismos nos convertimos en cumbre donde brota la flor nívea y solar. Llegaremos así a ser “hombre-cumbre” o “mujer-cumbre”, o al menos nos iremos aproximando a meta tan sublime”. A todo esto podríamos añadir que “el honor es equiparado simbólicamente al fuego, a una llama u hoguera, a una antorcha, al oro, al diamante, a una joya o piedra preciosa, a una coraza dorada o incluso al Sol… (el honor está) asociado a objetos y seres de claro simbolismo solar como la espada, la oriflama, el águila, la rosa, la edelweiss, el crisantemo o la flor de loto”.

Lo esencial de la enseñanza que nos ofrece este libro, es que el honor como algo propio de un “aristoi”, debe ser el eje de nuestra existencia cotidiana y trascendiendo todo esto, la visión correcta nos llevará a la acción justa que debe  ser sinónimo del ideal de Verdad, Belleza y Bien.

Federico Traspedra

“Al Rey la hacienda y la vida

Se ha de dar: pero el honor

Es patrimonio del alma

Y el alma sólo es de Dios”.

Calderón de la Barca

 

“El amor es dichoso por siempre,

un combate tan lleno de felicidad,

que sin su enseñanza

no hay virtud ni honor”

Walter von der Vogelweide

 

 

 

 

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Unha xira pola historia antiga da Gallaecia

Unha xira pola historia antiga da Gallaecia

 Eís unha serie de ligazóns de interese encol da nosa riquísima  historia antiga da Gallaecia. Os temas son fundamentalmente o mundo céltico-castrexo, o mundo romano,  simbolismo das pedras iniciáticas (arqueoastronomía e litolatría), simbolismo dos labirintos atlánticos e por último simbolismo na arquitectura do noroeste hispánico da Arte do Románico. 

Lembrando-nos de don  Ramón Otero Pedrayo, no seu magnífico Ensaio sobre a Cultura Galega, a nosa terra e a nosa alma  é céltica, románica e barroca... entre outros componentes que forman parte da nosa senlleira Identidade.

Sobre o simbolismo iniciático na Arte do Románico: http://laberintoromanico.blogspot.com/ e http://romaniconagallaecia.blogspot.com/ 

Sobre os  labirintos atlánticos de Mogor : http://montetecla.blogspot.com/

Sobre  a cultura castrexa en xeral: http://castrosgalaicos.blogspot.com/  e   http://callaecia.blogspot.com/

Sobre o mundo céltico-romano: http://galiciaromana.blogspot.com/

Sobre  litolatría e pedras iniciáticas: http://aspenasderodas.blogspot.com/   e  http://eltablerodepiedra.blogspot.com/