Se muestran los artículos pertenecientes a Febrero de 2008.
Resumen
- 29/02/2008 12:13 - Reflexiones sobre nuestro mundo rural frente a la globalización
- 29/02/2008 13:30 - AFINIDADES DE DOS PUEBLOS ATLÁNTICOS: GALIZA-ÉIRE
- 29/02/2008 13:38 - EL ÁRBOL Y EL BOSQUE: Significados y símbolos dentro del mundo indoeuropeo
- 29/02/2008 16:28 - LA MEMORIA OLVIDADA DE UN PUEBLO: El Reino de Gallaecia
- 29/02/2008 17:36 - NÓS somos
Reflexiones sobre nuestro mundo rural frente a la globalización
Nos dice un “ilustre filántropo”, acérrimo defensor de la globalización y corrector del libre mercado como es George Soros, que el actual sistema capitalista puede compararse con un imperio cuya cobertura es más global que la de cualquier imperio anterior. Es un imperio casi invisible, dado que carece de una estructura formal y sus súbditos supuestamente no saben que está sometido a él. Llevamos años sabiendo y comprobando que los gobiernos nacionales están al servicio más o menos intenso de determinados grupos de presión e influencia económica y que dichos grupos organizan a su antojo la feria, o sea, el mercado. Quizás exista algún necio que argumente a día de hoy que la invasión de Irak era para llevar la democracia y para liberar al pueblo de un tirano. A ningún ser inteligente se le escapan los verdaderos motivos: control de las reservas de petróleo, aumento del muy lucrativo negocio de armas, “reconstrucción” de infraestructuras del país y por supuesto y lo más importante, la consolidación en Oriente próximo del poder “globalizador” de los grandes defensores de su sistema como USA e Israel…Ay Señor, Señor! aquellos periodistas que en nuestro país tienen por máxima “La Verdad os hará libres”, todo esto lo obvian en sus delirios “neocon” tan contrarios a la esencia de los valores de su hipócrita Cristianismo. De nuevo los mercaderes están dentro del Templo.
Todos, absoluta y ciertamente, todos somos potenciales consumidores: desde el nuevo rico de Hong Kong ávido de un último coche deportivo hasta el “tolerante” saudita comprador de lujosa y “coránica” moda parisina. Desde el inmigrante de Quito con su hipoteca inmobiliaria en Europa hasta el obeso “cosmopolita” y desarraigado neoyorkino, sin olvidarnos del por desgracia caduco europeo. De acuerdo, hasta aquí nada nuevo. Sabemos que el mundo desde hace bastante tiempo se rige por las leyes del comercio y cuando no es así, por otra similar que es la de la guerra... Cuando “El Arte de la Guerra” de Sun-Tzú se convierte en libro de cabecera para yuppies, podemos temer lo peor.
Para algunos historiadores el fenómeno de la globalización arranca desde el comienzo de la Edad Moderna, con el denominado Renacimiento. Los fundadores del socialismo científico ya profetizaban dicha globalización. Marx y Engels en su Manifiesto Comunista, refiriéndose a la burguesía, decían que “por la necesidad de dar cada vez mayor salida a sus productos, la burguesía recorre el mundo entero. Necesita anidar en todas partes, establecerse en todas partes, crear vínculos en todas partes”
A la gente, al pueblo en general, siguiendo el viejo adagio romano, se le sigue ofreciendo día tras día, tertulia radiofónica tras tertulia, programa de TV tras programa el conocido “pan y circo”. Se le entretiene en el caso de nuestro estado, con sus reyertas orquestadas bien desde grupos mediáticos de tendencia izquierdista –léase el todopoderoso grupo PRISA- bien desde las coordenadas neoconservadoras de la FAES o sectores de los “pobres de Dios”, también conocidos como Opus Dei. Y descendiendo de nivel, cuando llegamos a las reyertas entre los “vividores” del erario público, igualados en su aferramiento al poder con cualquiera de los anteriores ministros del anterior régimen, ese poder igualmente “caciquil” que sustentan y que supuestamente les perpetua en las urnas, desgraciadamente es para llorar. Esos auténticos reyezuelos de taifas, -léase en este caso por algunos presidentes de las “autonosuyas”- que ahora quieren perpetuar él y su partido de “taifa” un supuesto “legado perenne” en base a erróneas concepciones pseudo-identitarias, parece que se olvidan de algo fundamental: Siguiendo al “vía goda” a la inversa, es decir, en vez de sumar fuerzas y construir algo grande en beneficio de sus contribuyentes , lo que hacen la mayoría de las veces es disgregar dichas fuerzas sin preocuparles que sus irredentos pueblos o neo-naciones igualmente serán fagocitadas e impregnadas “por el mercado que se autorregula”, por ese cosmopolitismo que todo lo nivela y acaba con las diferencias humanas, que es base y riqueza de todos los pueblos del planeta. Son totalmente actuales las palabras autocríticas respecto al actual hombre occidental, con las que denunciaba el futuro de nuestra caduca sociedad el maestro identitario galleguista, Don Vicente Risco. Allá por el primer tercio del siglo XX, V. Risco denunciaba que “…el cosmopolitismo, el internacionalismo, el mundialismo, el universalismo, he aquí otro aspecto del sueño babélico, de la bárbara soberbia de Nemrod, constantemente resucitada en la búsqueda del dominio imperial sobre el planeta, motor y carantoña a un tiempo de la avidez del hombre occidental … Los pueblos occidentales quieren hacer a todos los demás partícipes de su desgracia y el mundialismo único que realmente existe es ese imperialismo que va matando todas la culturas autóctonas y estandarizando la tristeza gris, uniforme, mecanizada, artificial y asquerosa del mundo de la gran industria”[1]
Y la revolución industrial, como hemos aprendido en las lecciones de Historia, supuso el inicio del éxodo masivo de la población rural a la gran urbe, pasando de campesinos a proletarios. Cumple recordar que en los años 30, alrededor del 75% de la población vivía en el campo y su sustento lógicamente se basaba autárquicamente en la explotación de sus recursos. Los montes con árboles autóctonos se explotaban y los valles con sus tierras fértiles producían, aunque no lo suficiente como para mantener a tanta población. No vamos a hacer aquí una elegía bucólica de aquella situación de penuria económica que sufrieron nuestros abuelos y bisabuelos. No descubrimos nada nuevo cuando decimos que la situación actual de nuestros campos es totalmente diferente. Las tierras están en algunos casos, bien abandonadas, bien llenas de pesticidas. Los montes con sus árboles autóctonos desaparecen y en su defecto son suplantados por “plantaciones de eucaliptos”.
El ingreso de España en el Mercado Común Europeo cuando transcurría el año 1982, sin duda alguna fue el ingreso total de nuestra economía en esa denominada globalización. Los ajustes estructurales como es sabido, afectaron por doquier a los más variados sectores de nuestro tejido productivo: desde la industria naval o el textil hasta acabar en sectores primarios como la agricultura y la ganadería.
Lo cierto es que para nuestra actual clase política, la mal denominada “liberalización del mercado” impuesta por la CEE en algunos de nuestros sectores, le ha venido de perlas. Nunca imaginaron “sociatas” y “peperos” ser tan generosamente retribuidos por sus servicios prestados al partido y a lo que no es el partido… y no al interés general de nuestro estado y sus ciudadanos. Recordemos simplemente algunos que ahora nos vienen a la memoria .La “privatización” de la estatal empresa de telecomunicaciones y el conocido pelotazo de su ex-presidente ,”amiguete” de Aznar y sus stock-options de Telefónica, o de eléctricas como Endesa (al “pepero” Martín Villa), o el dorado retiro de múltiples políticos en “suculentos” consejos de administración como el “sociata” Narcis Serra en Caixa Catalunya, por no hablar del “carismático” mister X, Felipe González, conocido por múltiples negocios y empresas en Íbero América. Estos sólo son unos ejemplos a vuela pluma.
¿Quién no se acuerda del funesto euro-comisario Fischler, famoso por sus “ajustes estructurales en el sector agro-ganadero” en nuestro estado, probando las aceitunas directamente arrancadas de un olivo? Como se sabe, la industria olivarera pasó prácticamente a capital italiano y el sector lácteo (especialmente en Galiza, Asturias y Cantabria) se vio condenado a recortes totalmente abusivos. Países diminutos como Dinamarca y Holanda casi tienen tanta cuota láctea como todo el norte de España. Y es justamente en estos sectores agro-ganaderos donde queremos centrarnos. Se puede entonar un réquiem por nuestro campo, por nuestros sectores agrícolas y ganaderos, especialmente en el norte de España, totalmente desproporcionado con respecto a otras zonas del estado lleva a pasos agigantados a este sector hacia el abandono total de nuestros pueblos y también hacia la pobreza de nuestros productores agro-ganaderos. La desarticulación de nuestro mundo rural es una evidencia y sin ningún alarmismo puede ser considerado una desastrosa realidad. Del sector primario se le ha querido llevar al sector servicios, con su “turismo rural”. Y al paso que vamos será más fácil ver a población alóctona celebrando el sacrificio del cordero por su fiesta del Id, que a nuestros paisanos celebrando una tradicional matanza del cerdo en los fríos días del San Martiño.
Tanto latifundios como minifundios han sido y serán una lacra para la explotación de nuestros sectores. Hablar de una reforma agraria, de una “revolución pendiente” en este sector, para algunos sería trasnochado y propio de ideologías caducas, para otros fruto de un desconocimiento del sector. Pero lo cierto es que la descompensación en diferentes zonas del estado es algo patente. Pesa más la región mediterránea frente a la denominada España verde. Para este siglo XXI, el del mercado global, si nuestros políticos no son conscientes del valor empresarial de la identidad, nos veremos abocados ya de forma completa, absoluta y totalitaria (palabra esta última que algunos solo ven en actuaciones del pasado pero no en el presente o futuro) hacia ese imperio invisible y en mano de solo algunos pocos oligarcas.
Creemos que los productos de primera necesidad, con identidad territorial se transforman en productos de una cualidad distinguida, en ambos sentidos de su significado y esta identidad aplicada en el sector agrícola de una manera racional, es decir, ecológica tanto como en el sector ganadero, sin duda generaría empleo y riqueza en nuestros campos y valles, evitando así el despoblamiento de nuestros pueblos, de la pérdida en gran parte de nuestra identidad. Y lo más importante en estos tiempos de los cuales todo el mundo “urbanícola” habla sin descanso del cambio climático. ¿No será mejor la “calidad” de los pequeños y medianos productores frente a los grandes, que solo ofrecen “cantidad”? ¿Se deben de controlar los precios a los mega-distribuidores como Carrefour? ¿Necesitamos forrajes transgénicos, llenos de antibióticos y con ingredientes animales para nuestras herbívoras vacas, para que no se nos conviertan en Locas? ¿Se podría incentivar a los nuestros a retomar una vida mejor en el campo en unas condiciones dignas, que la vida de un infeliz ciudadano que no llega a “mileurista” en una gran urbe? ¿Evitaremos los incendios de nuestros bosques con un aprovechamiento más racional y ecológico de nuestra riqueza maderera? ¿O acaso nosotros y nuestros hijos tendremos que visitar un museo etnográfico para saber como era las vidas en el mundo rural de nuestros abuelos y bisabuelos? ¿Será cierto finalmente que los PC´s, móviles o ladrillos se comen? Porque si no valoramos en su injusta situación a nuestros productores de alimentos, que será lo que comeremos en el futuro, ¿productos del incipiente Magreb o bien de la empresas norteamericanas establecidas en Sudamérica? Y a los africanos con el conocido “dumping”, ¿a que les avocan los defensores del “libre mercado”? ¿A la pobreza perpetua y como solución la inmigración a Europa?
No sería utópico pensar que frente a los tiempos de la globalización, se deben de imponer los tiempos de la Identidad, para nosotros como europeos, como para los diversos pueblos centro y sudamericanos, africanos o asiáticos, puesto que si queremos lo mejor para nosotros, lógicamente lo queremos para el resto… solo así, evitando la imposición de ese imperio invisible pero real que es la globalización y sus tratados de “libre comercio”, se podrán evitar tantas injusticias tanto entre los nuestros como entre los mas pobres del mundo. No olvidemos que la lucha contra esa dictadura del “mercado que todo lo regula”, es de carácter local y nacional, siendo su efecto de carácter internacional y nunca a la inversa como piensan algunos “rojiverdes”.
Escribía un ministro de agricultura alemán del pasado siglo, con mucha razón, que frente a los valores en decadencia de los hombres de la ciudad, los hombres del campo con su sencillez y rectitud son los que realmente hay que valorar: “La ciudad produce gentes en serie, con muy raras excepciones…El hombre de ciudad bañado en todas las aguas de la gran urbe, es ciertamente, “listo y despierto”, o por lo menos tal es al impresión que produce al primer golpe de vista, pero es raro que aporte los dones que garantizan al jefe en los grandes momentos de la Historia, esta rectitud que le mantiene en el buen camino”
Y ese mundo rural se está perdiendo, los jóvenes ante la falta de expectativas se marchan y solo los mayores, una población sumamente envejecida es la que pervive. Un ejemplo, en Galiza, en el Concello de Monforte de Lemos, en el año 1996 el padrón municipal ofrecía este panorama. Población de derecho: 19.180, población activa 5.215, población desocupada 9.912, jubilados 3.405 y residentes ausentes 651. Pues bien, ¿decidme en que economía desarrollada en nuestro mundo rural, trabaja uno por cada cuatro? ¿Y luego nos hablan los políticos de problemas en las cuentas de la Seguridad Social? ¿Y sus suculentas pensiones y dorados retiros, también peligran o solo tienen el riesgo los autónomos del campo, para esos trabajadores que no tienen ni fines de semana ni vacaciones?
Cuando los montes y los labradíos se abandonen por casi completo, la población envejecida vaya desapareciendo, ¿qué panorama nos encontraremos? ¿Si se produce un colapso del sistema –que sin duda se producirá- cómo se alimentará a la población? No somos profetas, pero la evidencia del desfase y la desarticulación que existe en nuestro mundo rural, es como para prever el peor de los augurios. Mientras tanto, que se consuelen los habitantes de las urbes con el “pan y circo” mediático, “consume y consume, que no te pueda la presión social”, “ya es primavera en el Corte…”
Para nosotros los identitarios, la revitalización de nuestros campos va unida a la revitalización de nuestros pueblos, siendo un freno a la desertización por completo de nuestras comarcas y por consiguiente de nuestra íntima arquitectura rural tradicional, además de costumbres ancestrales que día a día se olvidan. Creemos que el sistema actual utilizado no puede sostenerse ya por más tiempo. Estamos convencidos de que el empleo de alternativas ecológicas y racionales frente al “industrialismo” aplicado a estos sectores, en su suma son respuestas a la explotación de energías limpias (biomasa, solar, etc.) nos llevarían a no tener una dependencia exclusiva de energías fósiles, tal y como preconiza la actual sociedad de consumo. La agricultura y ganadería ecológica no deben ser competidores en nuestros mercados, sino la opción prioritaria a regular por nuestros políticos. Debemos acabar ya con la pérdida de la calidad natural de nuestros alimentos y su valoración por su aspecto externo, olvidándonos sus cualidades organolépticas y sus efectos sobre la salud humana. Debemos apreciar nuestra biodiversidad sin fomentar monocultivos y variedades de alto rendimiento, donde se abusan de fertilizantes químicos y de pesticidas, eliminando la rotación en el cultivo de las tierras y posterior empobrecimiento. Nuestros labradores y ganaderos no deben estar sometidos a intereses industriales ajenos al campo (fitosanitarios, simientes, abonos, maquinaria….) porque así el mercado escapa su control y los precios no son reales, basados estos en criterios políticos y económicos neoliberales impuestos desde organismos como la CEE, el FMI o la Organización mundial del Comercio.
Con el actual sistema de explotación “industrializado”, lo vegetal y lo animal dejan de estar interrelacionados, frente a lo tradicional, racional y ecológico donde ambas actividades eran interdependientes y suma de un todo. Y la progresiva regularización de nuestra ganadería y agricultura ecológica a través de sus consejos reguladores (que no deben ser organismos ineficaces ni policiales poblados de vagos funcionarios, sino de apoyo, fomento y difusión de nuestra tradicional cultura agro-ganadera) será importante fuente de riqueza y salud para todo el conjunto de la población. Así pues creemos que “el reino de la cantidad” debe ser vencido por la calidad y la identidad, expresión magna de la biodiversidad y como fórmula de retorno racional y regeneracionista a nuestro maltratado hábitat rural.
Quienes combatimos en el terreno de las ideas y no en el del voto, quienes creemos que la política es un arte de transformación y mejoramiento de nuestro entorno y no de enriquecimiento rápido y “concesión de favores”, sabemos que estamos en gran desventaja, al igual que nuestra conservadora gente del pueblo, frente a la autodenominada “ciudadanía” e igualmente creemos que en su efecto mejorando lo natural que es nuestro entorno rural, cual arte alquímico, en su causa se mejorará lo artificial, que es nuestro entorno urbano. Ese será uno más de los múltiples y grandes retos que tendremos que afrontar por la pervivencia de nuestra Identidad en este siglo XXI, un siglo de cambio climático y esperemos que de putrefacción y caída del “imperio globalizador”.
Federico TraspedraAFINIDADES DE DOS PUEBLOS ATLÁNTICOS: GALIZA-ÉIRE

"...sinus dehiscit incolis Oestrymnicus inquo insulae sese exerunt Oestrymnides, laxe yacentes et metallo divites stanni atque plumbi...ast hinc duobus in sacram, sic insulam dixere prisci, solibus cursus rati est. Haec inter undas multam caespitem iacet eamque late gens Hiernorum colit.propinqua rursus insula Albionum patet." Fragmento de la "Ora Marítima" de Rufo Festo Avieno.
"bajo la cumbre de este promontorio, se expande la ensenada que llaman los nativos Oestrimnida, en la que se muestran a lo largo las islas Oestrimnidas, ricas en metal de estaño y plomo...desde aquí para llegar a esta isla en navío, el viaje es de dos días. Acostada está la isla, llena de hierba, entre las olas del mar, habitado por el pueblo de los Hiernos. A su vez tiene cerca de si la isla de los Albiones"
Quizás sea esta la primera referencia escrita de las islas británicas, de Irlanda y Gran Bretaña, en referencia a los dos topónimos en su forma griega, Hierne (Irlanda) y Albión (Inglaterra), donde el romano Avieno nos describe el comercio de los tartesios con los oestrymnios (celtas galaicos), de los cuales tiene constancia que estos últimos navegan en barcos de cuero hacia el norte, hacia Irlanda, aprovechando las corrientes marítimas y llegando a la verde isla en dos días.
Y es que Galiza limita al norte con Irlanda. Lógicamente, las afinidades, paralelismos y analogías en ambas culturas son obvias y nos atreveríamos a decir que ello es debido a un origen y sustrato étnico común, a una ancestral tradición espiritual pagano-cristiana y a una alma mística de dos tierras y pueblos que miran hacia sus verdes interiores y hacia los azules atlánticos, como son Eire y Galiza.
Paralelismos en el paisaje y en el paisanaje
Comencemos pues señalando una afinidad geográfica como pueden ser las costas de ambos países, cosa sorprendente si comparamos las siluetas de ambos límites geográficos y observamos sus rías, bahías y cabos con detenimiento, como reparó el maestro Vicente Risco allá por 1921[1]. Y es que las rías galaicas son muy semejantes a las rías irlandesas, mientras que los " fiths" escoceses son más semejantes a los fiordos escandinavos. En Irlanda los cabos Malin y Fanad, los más septentrionales, corresponderían con el extremo norte de nuestra península ibérica, que es el maravilloso cabo de Estaca de Bares y el cabo Ortegal. Seguidamente encontramos la bahía de Foyle que correspondería con la ría de Viveiro. La de Swilly correspondería con la de Ortigueira. Hacia el Oeste la costa irlandesa tiene la misma forma que la galaica hasta el cabo Teelin, que sería el cabo Prior y bahía de Donegal sería la análoga de la ría de Ferrol. Continuamos hasta la bahía de Killala que correspondería con la de Coruña y hasta el cabo irlandés de Achill, que sería el cabo gallego de Touriñan. El cabo Fisterra sería el cabo Llyne. La bahía de Galway correspondería con la ría de Arousa, la del Shannon con la de Pontevedra y la de Dingle con la majestuosa de Vigo, las islas Blasket con las islas Cíes y Tralee con Baiona. Estas son los paralelismos geográficos que nos relata un joven Risco. Una anécdota personal afirmó estas curiosas afirmaciones y es que hace unos 15 años, una joven irlandesa, Graìnne, de visita por nuestra Costa da Morte, (que también es Costa de Vida), al llegar a Muxía y a Fisterra, se quedó sorprendida, encantada, maravillada por la similitud con su Tralee natal. Había descubierto la Irlanda del sur, Galiza, ambas tierras bravas, tierras húmedas y fértiles, tierras atlánticas y graníticas.
Coincidencias geográficas de dos tierras atlánticas, coincidencias de dos pueblos célticos que mirando al Atlántico vieron la sangría de la emigración de sus hijos surcando sus aguas atlánticas hacia las Américas, para paliar las precarias situaciones económicas de su pueblo trabajador, labradores y marineros sometidos a noblezas traidoras y a leyes extranjeras, inglesas en un caso, castellanas en el otro... "Thousands are sailing" cantaba el mítico conjunto musical irlandés The Pogues, a los hijos de Irlanda que se veían obligados a dejar atrás su amada tierra.
El amargo calificativo de "wild irish", salvaje irlandés, sinónimo de basto, bruto, tonto tenía ese significado para el anglo-sajón; "gallego", como bruto, burro de carga, tonto, tuvo ese significado para las pérfidas clases dirigentes castellanas. Imaginamos que a estas alturas de la historia, quedarán bien pocos "imbéciles e escuros" como los calificaría nuestro bardo Eduardo Pondal que sigan pensando - en ambos casos y direcciones, por supuesto- en tales coordenadas, pues serían unos auténticos dementes y peligrosos inconscientes del futuro-presente de sus patrias carnales y de la vieja Europa.
Irlanda y Galiza además de compartir unas curiosas similitudes geográficas y paisajísticas, también poseen afinidades de paisanaje. Y precisamente por esto y no por ningún otro avatar elucubrado por los "rojiverdes", justamente por compartir ese paisanaje, por poseer sustratos étnicos comunes, compartimos Tradición y religiosidad común, arqueología y antropología afines.
La antigua leyenda galaico-irlandesa, ¿confirmada por la genética?
Obligadamente tenemos que tomar por referencia una importante fuente medieval como es "El libro de las invasiones", en gaélico "Leabhar Ghabhala", donde se nos relata real y fantásticamente la genealogía de las invasiones de Irlanda, que se suceden a lo largo de su mítica historia. La leyenda y la historia se entremezclan cual entrelazo propio del arte céltico. Fue escrito sobre el año 1.100 en el monasterio de Terriglass bajo la dirección del obispo de Kildare, Finn Mac Gorman y con el beneplácito del rey de Leinster, Dermot Mac Murrough. Se suceden los míticos Partholon, Nemhed, los oscuros Fir-Bolg, los Tuatha de Danann y la expedición de los hijos de Mil desde España hasta Irlanda.[2] "Ro cumdacht cathair iaromh la Breogham isin Easpain, Brigantia a hainm y do ronadh tor lais ara hienehaibh, dia ngoirter Tor Breoghan": ("Después Breogán fundó una ciudad en España, llamada Brigantia y construyó una torre al lado, llamada la Torre de Breogán"). Breogham, mítico rey celta galaico, funda la ciudad de Brigantia[3] (Betanzos, castro situado en la confluencia de dos ríos, en honor a la diosa céltica Brigantia, de la cual se conservan representaciones escultóricas en nuestro antiguo arte europeo), y en ella erige una torre al lado del mar, entre otros usos como guía nocturna para navegantes. En un atardecer invernal, Ith, hijo de Breogham, sube a lo alto de la torre y en la lejanía del océano, le parece divisar una tierra desconocida. Pidió el consentimiento de su padre y la expedición se efectuó, pero antes su padre Breogham, aconsejó a su hijo que hiciese el viaje montado en su caballo a bordo de la embarcación, como augurio de regreso a su hogar después de conocer aquella misteriosa tierra, que no era otra que Irlanda. Ith junto con su hijo Lughaidh y demás compañeros de expedición arriba a las costas irlandesas y es muerto a manos de los Tuatha de Danann. Su padre en venganza envía otra expedición y allí con su ejército al mando de Mil. Arriban de nuevo los celtas galaicos, los hijos o tribu de Mil a la isla de Hibernia. Pero antes la tribu de Danann, los Tuatha de Danann (considerados dioses hiperbóreos blancos que habitan en sus moradas-palacios bajo la tierra de la isla), con su magia encubren de niebla la isla, mientras que el druida galaico Aimirgin[4] invoca la tierra de Irlanda y a los elementos, logrando vencer su magia. Entonces desembarcan y los Tuatha de Danann son derrotados en la batalla de Sliabh Mis. La mujer de Mil, Scota (de cuyo nombre procede Scotia, Escocia), es muerta en la batalla. Se suceden otras batallas hasta dominar por completo la isla. Esta invasión de los celtas galaicos a través del mar, no sería expulsada de la isla por otro pueblo, siendo su presencia ininterrumpida en Irlanda hasta siglos posteriores con la llegada de los vikingos, escoceses e ingleses.
Hasta aquí hablamos de mito y leyenda recogida en la floreciente y esplendorosa edad media irlandesa. Si bien los historiadores anti-celtistas (ora marxistas , ora derechistas) creían que esto no era mas que un bonito cuento que a los viejos galleguistas y asturianistas les encantaba para justificar orígenes míticos e identitarios, las recientes investigaciones sobre genética están demostrando a todos y complementando, lo que a los ojos de los historiadores marxistas y su método sobre cultura económica y material que puede aportar para ellos la arqueología, que los viejos mitos indoeuropeos y en este caso en particular galaico-irlandés, para su desgracia y para nuestro orgullo se verifican por otros canales de investigación.
Los historiadores británicos siempre han creído que las islas británicas fueron invadidas en la Edad del Hierro por los celtas de la Europa central sobre el 500 a.C., pero los genetistas del Trinity College de Dublín ahora reivindican que escoceses e irlandeses tienen lo mismo, o sino más en común con la gente del noroeste de España que con otras zonas de Europa (Bélgica, norte de Francia) como hasta creían. El Dr. Daniel Bradley, profesor de genética en el Trinity College de Dublín, en un estudio sobre los orígenes de los irlandeses y escoceses publicados en el American Journal of Human Genetics, reveló grandes afinidades con las gentes de Galicia. Dicho estudio fue hecho usando muestras de ADN de la gente que vive en naciones celtas y otras partes de Europa, asegurando que escoceses e irlandeses deberían buscar sus ancestros en el NO de España.
"El profesor del departamento de Antropología Biológica de la Universidad de Santiago de Compostela, X.L Blázquez Caeiro, que dirige un proyecto para establecer el mapa genético poblacional de los gallegos con el fin de reconstruir su historia evolutiva, considera "muy interesantes" las conclusiones a las que ha llegado su colega Bryan Sykes, aunque difiere de la interpretación de los datos realizados.
Por un lado Caeiro asegura que la investigación del británico viene a corroborar la suya, en el sentido de que confirma que las poblaciones del Occidente de Europa (desde Bretaña a Galicia, Irlanda o Gran Bretaña) guardan base genética similar que han sabido mantener a lo largo de los años y que se corresponde con la herencia dejada por los primeros pobladores europeos"[5] Esta reseña procedente de un extenso artículo la podíamos leer recientemente en la prensa, con el titular de "Los celtas que colonizaron Gran Bretaña procedían de Galicia". En este caso para un inglés, para el profesor B. Sykes, sus investigaciones apuntan a que los ingleses comparten la huella celta en la misma medida que irlandeses y escoceses, algo que seguramente sorprenderá en Inglaterra, que siempre se ha visto como un pueblo sajón. El estudio en este caso se realizó tomando como base el análisis de 10.000 británicos, suponemos nosotros que de los de "siempre", no de los otros con "pasaporte Commomwealth". Pues bien, en dicho estudio resumido en su libro "Blood of the isles", apunta que hace 6.000 años estos habitantes del NO de la península desarrollaron embarcaciones capaces de cruzar el océano y llegaron hasta las islas británicas. La huella genética más común de los británicos lleva la marca de aquellos celtas peninsulares y a continuación, lógicamente de las tribus escandinavas.
Celtófilos versus Celtófobos
Como conclusión, podemos ver que en este caso en concreto la genética está por validar la leyenda-mito de Ith como invasor de Irlanda y que esa corriente atlántica que en dos días condujo a los descendientes de Breogham desde Galiza a Irlanda relatada en la antigüedad, o la constancia de relaciones entre el NO peninsular y las islas británicas por el romano Rufo Festo Avieno, no son para nada viejas historias, sino todo lo contrario. Poco a poco se dilucida y se aclara la etnogénesis de los actuales habitantes que conformaban la antigua Gallaecia (galaicos lucenses y bracarenses, astures transmontani y asturicenses). Hasta hace bien poco, hablar de celtismo en Galiza era casi motivo de risa y sorna para los historiadores "oficialistas". De lo que algunos consideraban un "celtismo decimonónico" inaugurado por los gallegos Verea-Aguiar, Villamil o Manuel Murguía, pasando por un Florentino Cuevillas, Otero Pedrayo o un Vicente Risco o por los asturianistas Bernardo Acevedo y Huelves, Fermín Canella Secades o un Juan Uria Ríu, se pasó a una "celtofobia o anticeltismo" predicado por F. Calo Lourido, Pereira Menaut, de la Peña Santos o C. Alonso del Real. [6] La guerra civil española supuso un cambio de orientación ideológico en la historiografía, finalizando con la labor del Seminario de Estudos Galegos, donde los autores celtistas eran conscientes del fuerte empleo ideológico y político a favor del nacionalismo gallego a través de sus investigaciones. "Contra lo que se acostumbra a pensar, conceptos como estado, etnia y etnicidad también eran estudiados en una declaración ética de intenciones que hasta la actualidad no fue muy frecuente en la investigación protohistórica en Galicia"[7]
Para los autores anticeltistas o celtófobos, el proceso de gestación de la Cultura Castrexa responde a la unión de las influencias atlánticas y mediterráneas que se suman a las contribuciones indígenas. Estas influencias se producirían durante el Bronce Final. La presencia céltica en la Gallaecia para nosotros los celtistas, responde a la teoría "invasionista", sosteniendo el modelo trifuncional indoeuropeo y demostrando el carácter jerarquizado y complejo de las comunidades galaicas prerromanas, por otra parte siendo estas comunidades organizadas en confederaciones ínter tribales y con una organización social basada en la importancia de las actividades guerreras.
Esta teoría de contactos fluidos en este arco atlántico y la posible colonización de las islas británicas desde el NO peninsular igualmente lo confirma la cultura material. La arqueología nos demuestra que la estructura de las viviendas célticas irlandesas y castrexas a ambas orillas del Atlántico, son prácticamente idénticas, así como el simbolismo empleado en sus objetos, tanto cotidianos como sagrados. Hay autores que piensan que la expansión de la cultura megalítica desde la Bretaña francesa, sur de Inglaterra e Irlanda, no se limitan a simples relaciones de tipo comercial, sino que es producto de una emigración peninsular. Los vasos campaniformes tomaron distintas formas en cada país, pero el grupo bretón se relaciona muy intensamente con los del bajo Tajo y Galiza, que a su entender son tan semejantes que puestos en un museo nadie podría diferenciarlos.[8]
Con respecto a la lingüística, creemos que la intensidad y persistencia de los intercambios en toda esta zona atlántica se debía a que existía una lengua "franca", ya que algunos autores (Mallory, Koch, Rankin) sostienen que desde Escocia hasta el NO de nuestra península celtibérica esa misma lengua céltica era reconocible perfectamente entre las diversas regiones de esa "Celtia atlántica". Así pues "El indoeuropeo labio-velar KW o Q arcaico, se convirtió en bilabial P y eso produjo dos variedades principales, el Goidélico o Celta-Q y el Británico o Celta-P. En Irlanda se hablaba la variedad goidélica mientras que en el resto de las Islas Británicas, las Galias y resto del mundo céltico se pasó de la variedad Q a la P, con excepción de nuestra península, donde se siguió utilizando el celta-q. Las dos regiones periféricas del mundo céltico, Irlanda y Península Ibérica, no fueron afectadas por la evolución hacia el Celta-P de las regiones centrales"[9]
Analogías en el folclore del arco atlántico.
También en el folclore popular se dan estas grandes similitudes, ya que las creencias sobrenaturales y la "visión del Otro Mundo" que poseían estos pueblos célticos atlánticos, son muy semejantes, por no decir casi idénticas. Bajos los megalitos, bajo los castros, moraban seres míticos o sobrenaturales, los sidhe irlandeses, hadas británicas y "mouras" galaicas o "xanas" asturianas. Es una creencia firme y arraigada entre las gentes, que los antiguos castros eran morada de estas hadas o "mouras", es decir, las "gentes mágicas" que no eran cristianas y que eran paganas. La apologética cristiana tradujo a esta antigua religión y a sus seres míticos en enemigos de la nueva fe. Se relacionó de forma tendenciosa a esos seres míticos con prácticas mágicas como las que podían celebrar los infieles que cobraban fuertes tributos, los enemigos e invasores que provenían de África bajo fe islámica. Según algunos autores, estas creencias nos serían propiamente célticas, sino más bien pre-célticas y estas "gentes mágicas" serían relacionadas con el mundo ctónico.
Las creencias en torno a los muertos, sus apariciones y augurios se reflejan dentro del folclore popular en torno a un fenómeno similar conocido con diferentes nombres dentro del mundo céltico atlántico. Son la Santa Compaña gallega, la Huestia asturiana, el Fairy Host irlandés, la Sluagh escocesa y el Toili galés. Poseen lógicamente sus diferencias pero sus grandes afinidades han sido estudiadas por antropólogos, concluyendo que estas creencias relacionadas entre las almas de los difuntos y sus visitas o coexistencia con los vivos, son reflejo de una ancestral creencia que el cristianismo no pudo acabar completamente con ella. Tuvo que "santificar" el Día de Todos los Difuntos, que no es sino como es ampliamente conocido, el "Samaìn" céltico. Según me relató el amigo Olegario de las Eras, la Santa Compaña, la Huestia asturiana y sus paralelismos escoceses, irlandeses y galeses, esta creencia posiblemente sería un recuerdo de la Hueste furiosa, de la Wildes Heer o cofradía de guerreros muertos que transitan en la noche y que nos ha llegado un tanto deformada en nuestra memoria popular a través de los siglos.
Mitología comparada. La afinidad gaélica y galaica.
Sin duda alguna, la mitología comparada de las divinidades irlandesas y galaicas, nos proporciona a este breve repaso de afinidades, mas que interesantes analogías conocimientos. Recordaremos de modo esquemático que las religiones indoeuropeas se caracterizan por habitar en su panteón una serie de dioses con unas características bien definidas, tal como las dividió Dumezil:
1.- Una pareja de dioses que desenvuelven actividades complementarias pero opuestas, Sacerdocio-Realeza, que en el panteón védico corresponden con Mitra y Varuna.
2.- Un dios propio de la casta guerrera, detentador de grandes hazañas y sobre el cual reposa el orden del mundo, que correspondería a Indra
3.- Una pareja de dioses propiciadores de salud, fecundidad, abundancia y prosperidad, deidades características de la casta de la tercera función, que se corresponderían con Nasatya y Ashvin.
4.- Y por último, una única divinidad femenina, pero a su vez trifuncional, es decir, Santa, Guerrera y Maternal.
Estas características se repiten en la religión céltica tanto de Irlanda como de Galiza, si bien con nombre diferentes. Así como el panteón céltico irlandés es conservado a través de su fecunda literatura, no ocurre lo mismo con la religión céltica castrexa galaica, que es reconstruida a través del estudio de teónimos y topónimos.
Dentro del panteón irlandés, el único dios supremo y rey universal es Lug Samildanach. Así pues dentro de la primera función realeza-sacerdocio, en el caso irlandés correspondería a Nuada-Ogme y a Dagda-Mananan. En el caso galaico-lusitano igualmente aparece Lugu, donde el teónimo aparece en aras con el epíteto de Arquienobo/Arquienis. Su variante celtibérica sería Arconi, y su etimología nos remite al indoeuropeo orksos, (oso), con mas que evidentes paralelismos con el romano Mercurio Artaius o con el galo Artio/Artioni. Este epíteto relacionado con el oso y la estrella polar procedente de la Tradición Primordial, de carácter regio y soberano, de clara memoria hiperbórea ya nos lo explicó René Guénon.[10] Proseguimos en su correspondencia relativa al carácter sacerdotal del dios-druida Dagda, su teónimo sería el de Mocio/Muciaeco (puerco, verraco, jabalí), tal como lo atestiguan las aras de Santa Comba de Bande en Ourense o de Viana do Castelo en Portugal, acompañado del adjetivo Carus (querido), pudiendo muy bien aludir a Dagda, que es un dios muy apreciado por su bondad[11].
El dios propio de la casta guerrera, como el Ogmios/Ogme galo- irlandés, en el caso galaico-lusitano sería Bandua, versión del dios indoeuropeo de los "lazos mágicos", cuya etimología la encontramos en el indoeuropeo bhendh (atar, ligar), faceta agitada y violenta que representa la unión de la fuerza y la magia para la protección del poder soberano. Los epítetos de Bandua no hacen sino reafirmar su carácter mágico-guerrero, entre los cuales podemos destacar de los siguientes: Apolosegos, como fuerte y victorioso, Cadogus como combatiente, Roudeaecus como el color guerrero que es el rojo.
En lo relativo a la diosa trifuncional, la Brigit/ Dana irlandesa posteriormente cristianizada bajo Santa Brígida, como patrona de Irlanda, en la religión castrexa galaica igualmente la encontramos bajo la triple advocación de conservatrices, victrices y gubernatrices en las Matres Galaicis, que nos proveen de las riquezas agrícolas, de la "fartura" y abundancia de sus frutos y cornucopias que acompañan en sus representaciones. La prueba de que no solamente poseían un aspecto de conservatrices estas Matres, está en su apelativo Matres Suleviae (Solares), que en la Gallaecia recibían el de Nantugaicis, aproximándose a la gala Nantosuelta, (la que tiene el esplendor del Sol). Las advocaciones británicas de Victoria Brigantia (Victoria poderosa) y de Andrasta, nos emparientan al topónimo galaico de Brigatium y a la diosa gala Andarta (la gran osa... recordar de nuevo el simbolismo primordial y regio del oso). Navia es una diosa confundida generalmente con simples corrientes fluviales como lo atestigua de manera considerable la hidronimia. Pero lejos de ser una divinidad menor, las inscripciones en las aras atestiguan importantes sacrificios en su honor, equiparables a otros dioses importantes, acompañada con el epíteto de Corona, como Jefa de los Ejércitos, puesto que según interpretaciones, la virginidad sería la expresión común de la independencia de las diosas de la guerra en las sociedades indoeuropeas. Así pues Navia Corona, al estar relacionada con las aguas, ríos o espacios acuáticos sería guardiana del acceso al Otro Mundo, quizás la antigua evocación de la medieval Dama del Lago de la leyenda artúrica, así como la leyenda de las xacias Juana, Viviana y Ana son ecos populares de esa triple función de Brigit/Dana.
Cultos solares, piedras sagradas e iniciación guerrera
Otra analogía y afinidad entre los pueblos galaico e irlandés es el valor religioso que para ambos poseen las piedras sagradas, piedras iniciáticas y onfálicas. La función soberana debe fecundar la tierra, la piedra bruta es según la Tradición la "materia prima", el "caos" en tanto micro como macrocósmicamente, debe de ser labrado para ser ordenado. Los petroglifos podomorfos testimoniados por diversas fuentes célticas eran emplazamientos destinados a la celebración de rituales donde el caos, la tierra era fecundada y ordenada por el soberano, por el guerrero y el héroe. La piedra "capital" de Crom Crúach en Irlanda, estaba situada en el centro de la isla, en el Mide, lugar de elección de los reyes de Irlanda. Un dato curioso es que la forma gallega de piedra, "croio" procede del céltico. Conocida también es la leyenda de la Piedra del Destino escocesa que servía para el ritual de investidura de los reyes escoceses y posteriormente robado por los anglosajones, sirviendo en la Abadía de Westminster para la coronación de los reyes de Inglaterra, siendo esta piedra escocesa de origen galaico o egipcio según versiones de la leyenda. Este ritual de elección de jefe de clan, de rey es ampliamente conocida a lo largo del mundo céltico, tal como nos lo relata Guyonvarc´h con respecto a la piedra de Fal, piedra de elección que emitía un grito bajo los pies del aspirante a rey. Igualmente en las Islas Shetland, reservado para tal fin, se encontró un bloque de piedra con el perfil de dos pies a las puertas de la fortaleza británica de Clikhimin. Y en Galiza, en Cabanas (Coruña), sobre una gran piedra elevada sobre la hoz del rió Eume, es conocido este petroglifo podomorfo como la "Pedra da Elección", siendo el lugar donde se elegían los alcaldes antiguamente. Otra tradición es la de A Pena de Nosa Señora, en Cambre (Coruña), donde según la versión cristianizada, la Virgen posó sus pies, siendo esta piedra posiblemente al igual que otras muchas lugar ritual de la iniciación o elección del jefe, como la del castro de Amoeiro.
El simbolismo de estas piedras iniciáticas era como hemos dicho, la fecundación de la Tierra, el orden del soberano sobre el caos y este ritual podía ser sustituido por otro análogo que consistía en calzarle un solo zapato al rey, puesto que así lo atestigua la literatura irlandesa, sobre el uso de una sandalia en actos de investidura y en reclamación de derechos de realeza (fer an énais, hombre de una sandalia). Al portador de esta sandalia, según la Tradición, le es permitido andar tanto sobre las aguas como sobre la tierra, revelando un origen sobrenatural. Estos ritos de investidura son conocidos bajo el tema de "monsandalismo"/"monokrépides", representación mítica común en el mundo indoeuropeo relativo a la virtual convergencia del Otro Mundo con este a través de un héroe calzado solamente con un zapato[12]. Este rito quizás sea el que se repite en rituales de iniciación masónicos.
Y si alguien ha dudado de la religión castrexa galaica como un puñado de simples creencias panteístas y animistas, con un carácter "lunar" y ctónico, que se disipen dudas puesto que la realidad actual nos demuestra que nada más lejos de eso, puesto que recientes investigaciones realizadas por historiadores de la Universidad de Santiago de Compostela en torno al estudio de una alineación arqueoastronómica en A Ferradura (Amoeiro-Ourense) reafirman el carácter solar de cultos y ritos de los celtas castrexos en torno a la situación y construcción de algunos de sus asentamientos, con idénticas analogías de varias ciudades galas, situadas en meandros y confluencias de ríos, como Condate, Vesontio, Alesia, Lugdunum. Esta analogía se repite en el mundo indoeuropeo en otras zonas geográficas, como la India, donde como curiosidad la localidad donde confluyen el Ganges y el Yamuna, se llama Devprayag, cuya etimología Deva, (Diosa), tiene similitud entre el propio Miño y un afluente suyo, el Deva. "Los elementos de cultura céltica son innegables: la importancia del sol, considerando el hecho de que el dios céltico Lug tiene significativas asociaciones solares, la cercanía de los podomorfos sobre los que en todo el mundo céltico se celebran investiduras reales junto con el hecho de que la realeza en general forma parte del ámbito gobernado por el dios Lug"[13]
Concluyendo, a modo esquemático hemos repasado una serie de analogías y paralelismos, desde la genética hasta la leyenda, desde la religiosidad céltica y las advocaciones de sus dioses hasta la lingüística y la antropología, entre dos pueblos y dos tierras que conservan aun viva su lejana memoria céltica, puesto que la llevan no solo en su alma y en su sentimiento, sino también en sus genes. Ese recuerdo, esa memoria dormida debe florecer y despertar en estos tiempos plúmbeos, densos y oscuros para poder volver a cantar cual bardos, sagas y poemas no solo de nostalgia, sino también de futuro-presente.
CELTIA[14]
Ei Armórica, Cornubia e Cambria
Escócia, Erín, Galiza,
E a illa de Man.
Son as sete nacións celtas
Fillas do pai Breogham,
Miña Pátria Galiza,
Ti és e ti serás
Cos teus verdes agros
O mais quente fogar.
Son os sete cisnes brancos
Fillos dos Dedanians,
Para ti miña pátria
Nos beizos un cantar,
Nos peitos a ledicia
Da nosa mocedá.
Federico Traspedra
(Samain 2006)
Orgâo da sociedade NÓS, "Irlanda e Galiza" de V.Risco, nº 8. Ourense, dezembro 1921.
[2] LEABHAR GHABHALA "El libro de las invasiones" edición de Ramón Sainero, Akal 1988.
[3] Hay discrepancias entre los historiadores si Brigantium es la actual Coruña o bien Betanzos.
[4] Aimirgin es considerado como el primer bardo o poeta de Irlanda, siendo este del clan de Mil.
[5] Diario "La Voz de Galicia", 22 de Septiembre de 2006.
[6] Existe en Galiza una nueva corriente de autores que sostienen el carácter céltico del NO peninsular en época protohistórica. Cabe destacar a A. Pena Graña, B. García Fdez-Albalat, R.Brañas entre otros estudiosos de la Cultura Castrexa.
[7] "Os celtas en Galicia. Arqueoloxía e política na creación da identidade galega" Beatriz Díaz Santana. Ed. Toxosoutos 2002, Pág. 42.
[8] "Afinidades culturais entre Galicia e Irlanda" Elisabeth Frances Keating. Ed. Galaxia, Vigo 1988. Pág. 46
[9] "Os Celtas da Antiga Gallaecia" Manuel Alberro. Ed Toxosoutos, Noia 2004.
[10] Ver René Guénon "Símbolos fundamentales de la Ciencia Sagrada" -Cáp.24 "El Jabalí y la Osa"
y en "Un símbolo indoeuropeo: el Jabalí" F.Traspedra. Revista Tierra y Pueblo nº 7 Diciembre2004
[11] "Deuses, heroes e lugares sagrados" Rosa Brañas, Sotelo Blanco Edicións. 2000. Pág.58
[12] Op. Cit. Pág. 75. Rosa Brañas
[13] "Alineación arqueoastronómica en A Ferradura (Amoeiro-Ourense)" M. García Quintela/M. Santos Estévez COMPLUTUM 2004 Vol. 15
[14] Himno de la organización juvenil nacionalista gallega ULTREYA, de orientación neotradicionalista. La autoría del poema es atribuida a X.Filgueira Valverde.
EL ÁRBOL Y EL BOSQUE: Significados y símbolos dentro del mundo indoeuropeo
“La sangre de Dios es la que anima a los árboles y es la misma sangre divina la que anima a los seres humanos. Se trata pues, de tomar conciencia de esta identidad, de integrarla, de nutrirse de ella en una comunión que no consiste sólo en recibir pasivamente al Creador, tal como sucede en la doctrina cristiana, sino en participar de su creación. Y esta comunión desemboca en otro lugar, que tal vez sea la isla de Avalon, donde el ser está en “dormición”, es decir, en plena regeneración, en plena absorción de energía nueva procedente del Cielo y de la Tierra, en plena resonancia con la vibración divina sin la cual nada sería.”