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Resumen

Reflexiones sobre nuestro mundo rural frente a la globalización

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Nos dice un “ilustre filántropo”, acérrimo defensor de la globalización y corrector del libre mercado como es  George Soros,  que el actual sistema capitalista puede compararse con un imperio cuya cobertura es más global que la de cualquier imperio anterior. Es un imperio casi invisible, dado que carece de una estructura formal y sus súbditos supuestamente no saben que está sometido a él. Llevamos años sabiendo y comprobando  que los gobiernos nacionales están al  servicio más o menos intenso de determinados grupos de presión e influencia económica y que dichos grupos organizan a su antojo la feria, o sea, el mercado. Quizás exista algún necio que argumente  a día de hoy que la invasión de Irak era para llevar la democracia y para liberar al pueblo de un tirano. A ningún ser inteligente se le escapan los verdaderos motivos:  control de las reservas de  petróleo, aumento del muy lucrativo negocio de armas,  “reconstrucción” de infraestructuras  del país y por supuesto y lo más importante, la consolidación en Oriente próximo del poder “globalizador”  de los grandes defensores de su sistema como USA e Israel…Ay Señor, Señor! aquellos periodistas que en nuestro país  tienen por máxima “La Verdad os hará libres”, todo esto lo obvian en sus delirios “neocon” tan contrarios a la esencia de los valores de su hipócrita  Cristianismo. De nuevo los mercaderes están dentro del Templo.

 

            Todos, absoluta y ciertamente,  todos somos potenciales consumidores: desde el nuevo rico de Hong Kong ávido de un último coche deportivo  hasta el “tolerante” saudita comprador de lujosa  y “coránica” moda parisina. Desde el inmigrante de Quito con su hipoteca inmobiliaria en Europa hasta el obeso “cosmopolita” y desarraigado neoyorkino, sin olvidarnos del por desgracia caduco europeo. De acuerdo, hasta aquí nada nuevo. Sabemos que el mundo desde hace bastante tiempo se rige por las leyes del comercio y cuando no es así, por otra similar que es la de la guerra... Cuando “El Arte de la Guerra” de Sun-Tzú se convierte en libro de cabecera para yuppies, podemos temer lo peor.

 

Para algunos historiadores el fenómeno de la globalización arranca desde el comienzo de la Edad Moderna, con el denominado Renacimiento. Los fundadores del socialismo científico ya profetizaban dicha globalización. Marx y Engels en su Manifiesto Comunista, refiriéndose a la burguesía, decían que “por la necesidad de dar cada vez mayor salida a sus productos, la burguesía recorre el mundo entero. Necesita anidar en todas partes, establecerse en todas partes, crear vínculos en todas partes” 

A la gente, al pueblo en general, siguiendo el viejo adagio romano, se le sigue ofreciendo día tras día, tertulia radiofónica tras tertulia, programa de TV tras programa el conocido “pan y circo”. Se le entretiene en el caso de nuestro estado, con sus reyertas orquestadas bien desde grupos mediáticos de tendencia izquierdista –léase el todopoderoso grupo PRISA- bien desde las coordenadas neoconservadoras de la FAES o sectores de los “pobres de Dios”, también conocidos como Opus Dei. Y descendiendo de nivel,  cuando llegamos a las reyertas entre los “vividores” del erario público, igualados en su aferramiento al poder con cualquiera de los anteriores ministros del anterior régimen, ese poder igualmente “caciquil” que sustentan y que supuestamente les perpetua en las urnas, desgraciadamente es para llorar. Esos auténticos reyezuelos de taifas, -léase en este caso por algunos presidentes de  las “autonosuyas”- que ahora quieren perpetuar él y  su partido de “taifa” un supuesto “legado perenne” en base a  erróneas concepciones pseudo-identitarias,  parece que se olvidan de algo fundamental: Siguiendo al “vía goda” a la inversa, es decir, en vez de sumar fuerzas y construir algo grande en beneficio de sus contribuyentes , lo que hacen la mayoría de las veces es disgregar dichas fuerzas sin preocuparles que sus irredentos pueblos o neo-naciones igualmente serán  fagocitadas e impregnadas “por el mercado que se autorregula”, por ese cosmopolitismo que todo lo nivela y acaba con las diferencias humanas, que es base y riqueza de todos los pueblos del planeta. Son totalmente actuales las palabras autocríticas respecto al actual hombre occidental,  con las que denunciaba el futuro de nuestra  caduca sociedad  el maestro identitario galleguista, Don Vicente Risco.  Allá por el primer tercio del siglo XX, V. Risco denunciaba que “…el cosmopolitismo, el internacionalismo, el mundialismo, el universalismo, he aquí otro aspecto del sueño babélico, de la bárbara soberbia de Nemrod, constantemente resucitada en la búsqueda del dominio imperial sobre el planeta, motor y carantoña a un tiempo de la avidez del hombre occidental … Los pueblos occidentales quieren hacer a todos los demás partícipes de su desgracia y el mundialismo único que realmente existe es ese imperialismo que va matando todas la culturas autóctonas y estandarizando la tristeza gris, uniforme, mecanizada, artificial y asquerosa del mundo de la gran industria”[1]  

Y la revolución industrial, como hemos aprendido en las lecciones de Historia, supuso el inicio del éxodo masivo de la población rural a la  gran urbe, pasando de campesinos a proletarios. Cumple recordar que en los años 30, alrededor del 75% de la población vivía en el campo y su sustento lógicamente se basaba autárquicamente en la explotación de sus recursos. Los montes con árboles autóctonos se explotaban y los valles con sus tierras fértiles producían, aunque no lo suficiente como para mantener  a tanta población. No vamos a hacer aquí una elegía bucólica de aquella situación de penuria económica que sufrieron nuestros abuelos y bisabuelos.  No descubrimos nada nuevo cuando decimos que la situación actual  de nuestros campos es totalmente diferente. Las tierras están en algunos casos, bien abandonadas, bien llenas de pesticidas. Los montes con sus árboles  autóctonos  desaparecen y en su defecto son suplantados por “plantaciones  de eucaliptos”.   

 

El ingreso de España en el Mercado Común Europeo cuando transcurría el año 1982, sin duda alguna fue el ingreso total de nuestra economía en esa denominada globalización. Los ajustes estructurales como es sabido, afectaron por doquier a los más variados sectores de nuestro tejido productivo: desde la industria naval o el textil hasta acabar en sectores primarios como la agricultura y la ganadería.

 

Lo cierto es que para nuestra actual clase política, la mal denominada “liberalización del mercado” impuesta por la CEE en algunos de nuestros sectores, le ha venido de perlas. Nunca imaginaron “sociatas” y “peperos” ser tan generosamente  retribuidos por sus servicios prestados al partido y a lo que no es el partido…  y no al interés general de nuestro estado y sus ciudadanos.  Recordemos simplemente algunos que ahora nos vienen a la memoria  .La “privatización” de la estatal empresa de telecomunicaciones  y el conocido pelotazo de su ex-presidente ,”amiguete” de Aznar y sus stock-options de Telefónica, o de eléctricas como Endesa (al “pepero” Martín Villa),  o el dorado retiro de múltiples políticos en  “suculentos” consejos de administración como el “sociata” Narcis Serra en Caixa Catalunya, por no hablar del “carismático” mister X, Felipe González, conocido por múltiples negocios y empresas en Íbero América. Estos sólo son unos ejemplos a vuela pluma.

 

¿Quién no se acuerda del funesto euro-comisario Fischler, famoso por sus “ajustes estructurales en el sector agro-ganadero” en nuestro estado, probando las aceitunas directamente arrancadas de un olivo? Como se sabe, la industria olivarera pasó prácticamente a capital italiano y el sector lácteo (especialmente en Galiza, Asturias y Cantabria) se vio condenado a recortes totalmente abusivos. Países diminutos como Dinamarca y Holanda  casi tienen  tanta cuota láctea como todo el norte de España. Y es justamente en estos sectores agro-ganaderos donde queremos centrarnos. Se puede entonar un  réquiem por nuestro campo, por nuestros sectores agrícolas y ganaderos, especialmente en el norte de España, totalmente desproporcionado con respecto a  otras zonas del estado lleva a pasos agigantados a este sector hacia el abandono total de nuestros pueblos y también hacia la pobreza de nuestros productores agro-ganaderos. La desarticulación de nuestro mundo rural es una evidencia y sin ningún alarmismo puede ser considerado una desastrosa realidad. Del sector primario se le ha querido llevar al sector servicios, con su “turismo rural”. Y al paso que vamos será más fácil ver a población alóctona celebrando el sacrificio del cordero por su fiesta del Id, que a nuestros paisanos celebrando una tradicional matanza del cerdo en los fríos días del San Martiño.

 

Tanto latifundios como minifundios han sido y serán una lacra para la explotación de nuestros sectores. Hablar de una reforma agraria, de una “revolución pendiente” en este sector, para algunos sería trasnochado y propio de ideologías caducas, para otros fruto de un desconocimiento del sector. Pero lo cierto es que la descompensación en diferentes zonas del estado es algo patente. Pesa más la región mediterránea frente a la denominada España verde. Para este siglo XXI, el del mercado global, si nuestros políticos no son conscientes del valor empresarial de la identidad, nos veremos abocados ya de forma completa, absoluta y totalitaria (palabra esta última que algunos solo ven en actuaciones del pasado pero no en el presente o futuro) hacia ese imperio invisible y en mano de solo algunos pocos oligarcas.

 

Creemos que los productos de primera necesidad, con identidad territorial se transforman en productos de una cualidad distinguida, en ambos sentidos de su significado y esta identidad aplicada en el sector agrícola de una manera racional, es decir, ecológica tanto  como en el sector ganadero, sin duda generaría empleo y riqueza en nuestros campos y valles, evitando así el despoblamiento de nuestros pueblos, de la pérdida en gran parte de nuestra identidad. Y lo más importante en estos tiempos de los cuales todo el mundo “urbanícola” habla sin descanso del cambio climático. ¿No será mejor la “calidad” de los pequeños y medianos productores frente a los grandes, que solo ofrecen “cantidad”? ¿Se deben de controlar los precios a los mega-distribuidores como Carrefour? ¿Necesitamos forrajes transgénicos, llenos de antibióticos y con ingredientes animales  para nuestras herbívoras  vacas, para que no se nos conviertan en Locas?  ¿Se podría incentivar a los nuestros a retomar una vida mejor en el campo en unas condiciones dignas, que la vida de un infeliz ciudadano que no llega a “mileurista” en una gran urbe? ¿Evitaremos los incendios de nuestros bosques con un aprovechamiento más racional y ecológico de nuestra riqueza maderera?   ¿O acaso nosotros y nuestros hijos  tendremos que visitar un museo etnográfico para saber como era las vidas en el mundo rural de nuestros abuelos y bisabuelos? ¿Será cierto finalmente que los PC´s, móviles o ladrillos se comen? Porque si no valoramos en su injusta situación a nuestros productores de alimentos, que será lo que comeremos en el futuro, ¿productos del incipiente Magreb o bien de la empresas norteamericanas establecidas en Sudamérica?  Y a los africanos con el conocido “dumping”, ¿a que les avocan los defensores del “libre mercado”?  ¿A  la pobreza perpetua y como solución la inmigración a Europa?

 

No sería utópico pensar que frente a los tiempos de la globalización, se deben de imponer los tiempos de la Identidad, para nosotros como europeos, como para los diversos pueblos centro y sudamericanos, africanos o asiáticos, puesto que si queremos lo mejor para nosotros, lógicamente lo queremos para el resto… solo así, evitando la imposición de ese imperio invisible pero real que es la globalización y sus tratados de “libre comercio”, se podrán evitar tantas injusticias tanto entre los nuestros como entre los mas pobres del mundo. No olvidemos que la lucha contra esa dictadura del “mercado que todo lo regula”, es de carácter local y nacional, siendo su efecto de carácter internacional y nunca a la inversa como piensan algunos “rojiverdes”.

 

            Escribía un ministro de agricultura alemán del pasado siglo, con mucha razón, que frente a los valores en decadencia de los hombres de la ciudad, los hombres del campo con su sencillez y rectitud son los que realmente hay que valorar: “La ciudad produce gentes en serie, con muy raras excepciones…El hombre de ciudad bañado en todas las aguas de la gran urbe, es ciertamente, “listo y despierto”, o por lo menos tal es al impresión que produce al primer golpe de vista, pero es raro que aporte los dones que garantizan al jefe en los grandes momentos de la Historia, esta rectitud que le mantiene en el buen camino”  

Y ese mundo rural se está perdiendo, los jóvenes ante la falta de expectativas se marchan y solo los mayores, una población sumamente envejecida es la que pervive.  Un ejemplo, en Galiza, en el Concello de Monforte de Lemos, en el año 1996 el padrón municipal ofrecía este panorama. Población de derecho: 19.180, población activa 5.215, población desocupada 9.912, jubilados 3.405 y residentes ausentes 651. Pues bien, ¿decidme en que economía desarrollada en nuestro mundo rural, trabaja uno por cada cuatro? ¿Y luego nos hablan los políticos de problemas en las cuentas de la Seguridad Social? ¿Y sus suculentas  pensiones y dorados retiros, también peligran o solo tienen el riesgo los autónomos del campo, para esos trabajadores que no tienen ni fines de semana ni vacaciones?

 

Cuando los montes y los labradíos se abandonen por casi completo, la población envejecida vaya desapareciendo, ¿qué panorama nos encontraremos? ¿Si se produce un colapso del sistema –que sin duda se producirá- cómo se alimentará a la población? No somos profetas, pero la evidencia del desfase y la desarticulación que existe en nuestro mundo rural, es como para prever el peor de los augurios. Mientras tanto, que se consuelen los habitantes de las urbes con el “pan y circo” mediático, “consume y consume, que no te pueda la presión social”, “ya es primavera en el Corte…”

 

Para nosotros los identitarios, la revitalización de nuestros campos va unida a la revitalización de nuestros pueblos, siendo un freno a la desertización por completo de nuestras comarcas y por consiguiente de nuestra íntima arquitectura rural  tradicional, además de costumbres ancestrales que día a día se olvidan. Creemos que el sistema actual utilizado no puede sostenerse ya por más tiempo. Estamos convencidos de que el empleo de alternativas ecológicas y racionales frente al “industrialismo” aplicado a estos sectores, en  su suma son respuestas a la explotación de energías limpias (biomasa, solar, etc.) nos llevarían a no tener una dependencia exclusiva de  energías fósiles, tal y como preconiza la actual sociedad de consumo. La agricultura y ganadería ecológica no deben ser competidores en nuestros mercados, sino la opción prioritaria a regular por nuestros políticos. Debemos acabar ya con la pérdida de la calidad natural de nuestros alimentos y su valoración por su aspecto externo, olvidándonos sus cualidades organolépticas y sus efectos sobre la salud humana. Debemos apreciar nuestra biodiversidad sin fomentar monocultivos y variedades de alto rendimiento, donde se abusan de fertilizantes químicos y de pesticidas, eliminando la rotación en el cultivo de las tierras y posterior empobrecimiento. Nuestros labradores y ganaderos no deben estar sometidos a intereses industriales ajenos al campo (fitosanitarios, simientes, abonos, maquinaria….) porque así el mercado escapa su control y los precios no son reales, basados estos en criterios políticos y económicos neoliberales impuestos desde organismos como la CEE, el FMI o la Organización mundial del Comercio.      

 

Con el actual sistema de explotación “industrializado”, lo vegetal y lo animal dejan de estar interrelacionados, frente a lo tradicional, racional y ecológico donde ambas actividades eran interdependientes y suma de un todo. Y la progresiva regularización de nuestra ganadería y agricultura ecológica a través de sus consejos reguladores (que no deben ser organismos ineficaces ni policiales poblados de  vagos funcionarios, sino de apoyo, fomento y difusión de nuestra tradicional cultura agro-ganadera) será importante fuente de riqueza y salud para todo el conjunto de la población. Así pues creemos que “el reino de la cantidad” debe ser vencido por la calidad y la identidad, expresión magna de la biodiversidad y como fórmula de  retorno racional y regeneracionista a nuestro maltratado  hábitat rural.

 

Quienes combatimos en el terreno de las ideas y no en el del voto, quienes creemos que la política es un arte de transformación y mejoramiento de nuestro entorno y no de enriquecimiento rápido y “concesión de favores”, sabemos que estamos en gran desventaja, al igual que nuestra conservadora gente del pueblo, frente a la autodenominada “ciudadanía” e igualmente creemos que en su efecto mejorando lo natural que es nuestro entorno rural, cual arte alquímico, en su causa se mejorará lo artificial, que es nuestro entorno urbano. Ese será uno más de los múltiples y grandes retos que tendremos que afrontar por la pervivencia de nuestra Identidad en este siglo XXI, un siglo de  cambio climático y esperemos que de putrefacción y caída del “imperio globalizador”. 

 Federico Traspedra


[1] “Mitteleuropa” Vicente Risco. Ed. Galaxia, 1984. Págs. 288-289

29/02/2008 12:13 #. Tema: Política, Economía e Sociedade

AFINIDADES DE DOS PUEBLOS ATLÁNTICOS: GALIZA-ÉIRE

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 "...sinus dehiscit incolis Oestrymnicus inquo insulae sese exerunt Oestrymnides, laxe yacentes et metallo divites stanni atque plumbi...ast hinc duobus in sacram, sic insulam dixere prisci, solibus cursus rati est. Haec inter undas multam caespitem iacet eamque  late gens Hiernorum colit.propinqua rursus insula Albionum patet."   Fragmento de la "Ora Marítima" de Rufo Festo Avieno.

 

"bajo la cumbre de este promontorio, se expande la ensenada que llaman los nativos Oestrimnida, en la que se muestran a lo largo las islas Oestrimnidas, ricas en metal de estaño y plomo...desde aquí para  llegar a esta isla en navío, el viaje es de dos días.  Acostada está la isla, llena de hierba, entre las olas del mar, habitado por el pueblo de los Hiernos. A su vez tiene cerca de si la isla de los Albiones"

 

 

Quizás sea esta la primera referencia escrita de las islas británicas, de Irlanda y Gran Bretaña, en referencia a los dos topónimos en su forma griega, Hierne (Irlanda) y Albión (Inglaterra), donde el romano Avieno nos describe el comercio de los tartesios con los oestrymnios (celtas galaicos), de los cuales tiene constancia que estos últimos navegan en barcos de cuero hacia el norte, hacia Irlanda, aprovechando las corrientes marítimas y llegando a  la verde isla en dos días.

 

 

Y es que Galiza limita al norte con Irlanda. Lógicamente, las afinidades, paralelismos y analogías en ambas culturas son obvias y  nos atreveríamos a decir que ello es debido a un origen y sustrato étnico común, a una ancestral tradición  espiritual pagano-cristiana  y  a una alma  mística de dos tierras y pueblos que miran hacia sus verdes interiores y hacia los azules atlánticos, como son Eire y  Galiza.     

 

 

                Paralelismos en el paisaje y  en el paisanaje

Comencemos pues señalando una afinidad geográfica como pueden ser las costas de ambos países, cosa sorprendente  si comparamos las siluetas de ambos límites geográficos y  observamos sus rías, bahías y cabos con detenimiento, como reparó el maestro Vicente Risco allá por  1921[1]. Y es que las rías galaicas son muy semejantes a las rías irlandesas, mientras que los " fiths" escoceses son más semejantes a los fiordos escandinavos. En Irlanda los cabos Malin y Fanad, los más septentrionales, corresponderían con el  extremo norte de nuestra península ibérica, que es el maravilloso cabo de Estaca de Bares  y el cabo Ortegal. Seguidamente  encontramos la bahía de Foyle que correspondería con la ría de Viveiro. La de Swilly correspondería con la de Ortigueira. Hacia el Oeste la costa irlandesa tiene la misma forma que la galaica hasta el cabo Teelin, que sería el cabo Prior y bahía de Donegal sería la análoga de la ría de Ferrol. Continuamos hasta la bahía de Killala que correspondería con la de Coruña y hasta el cabo irlandés de Achill, que sería el cabo gallego de Touriñan. El cabo Fisterra sería el cabo Llyne. La bahía de Galway correspondería con la ría de Arousa, la del Shannon con la de Pontevedra y la de Dingle con la majestuosa de Vigo, las islas Blasket con las islas Cíes y Tralee con Baiona. Estas son los paralelismos geográficos que nos relata un joven Risco. Una anécdota personal afirmó estas curiosas afirmaciones y es que hace unos 15 años,  una joven irlandesa, Graìnne, de visita por nuestra Costa da Morte, (que también es Costa de Vida), al llegar a Muxía y a Fisterra, se quedó sorprendida, encantada, maravillada por la similitud con su Tralee natal. Había descubierto la Irlanda del sur, Galiza, ambas tierras bravas, tierras húmedas y  fértiles, tierras atlánticas y graníticas.

 

 Coincidencias geográficas de dos tierras atlánticas, coincidencias de dos pueblos célticos que mirando al Atlántico vieron la sangría de la emigración de sus hijos surcando sus aguas atlánticas hacia las Américas, para paliar las precarias situaciones económicas de su pueblo trabajador, labradores y marineros sometidos a noblezas traidoras  y  a  leyes extranjeras, inglesas en un caso, castellanas en el otro... "Thousands are sailing"  cantaba el mítico conjunto musical irlandés The Pogues, a los hijos de Irlanda que se veían obligados a dejar atrás su amada tierra.

 

  El amargo calificativo de "wild irish", salvaje irlandés, sinónimo de  basto, bruto, tonto tenía ese significado para el anglo-sajón; "gallego", como  bruto, burro de carga, tonto, tuvo ese significado para las pérfidas clases dirigentes castellanas. Imaginamos que a estas alturas de la historia, quedarán bien pocos "imbéciles e escuros" como los calificaría nuestro bardo Eduardo Pondal que sigan pensando - en ambos casos y direcciones, por supuesto- en tales coordenadas, pues serían unos auténticos  dementes  y peligrosos inconscientes del futuro-presente de sus patrias carnales y de la vieja Europa. 

 

Irlanda y Galiza además de compartir  unas curiosas similitudes geográficas y  paisajísticas, también poseen afinidades de paisanaje. Y precisamente por esto y no por ningún otro avatar elucubrado por  los "rojiverdes", justamente por compartir  ese paisanaje, por poseer sustratos étnicos comunes, compartimos Tradición y religiosidad común, arqueología y antropología afines.

 

La antigua leyenda galaico-irlandesa, ¿confirmada por la genética?

Obligadamente tenemos que tomar por referencia una importante fuente medieval como es "El libro de las invasiones", en gaélico "Leabhar Ghabhala", donde se nos relata real y fantásticamente   la genealogía de las invasiones de Irlanda, que  se suceden a lo largo de su mítica historia.  La leyenda y la historia se entremezclan cual entrelazo propio del arte céltico. Fue escrito sobre el año 1.100 en el monasterio de Terriglass bajo la dirección del obispo de Kildare, Finn Mac Gorman y con el beneplácito del rey de Leinster, Dermot Mac Murrough.  Se suceden los míticos Partholon, Nemhed, los oscuros Fir-Bolg, los Tuatha de Danann y la expedición de los hijos de Mil desde España hasta Irlanda.[2] "Ro cumdacht cathair iaromh la Breogham isin Easpain, Brigantia a hainm y do ronadh tor lais ara hienehaibh, dia ngoirter Tor Breoghan": ("Después Breogán fundó una ciudad en España, llamada Brigantia y construyó una torre al lado, llamada la Torre de Breogán"). Breogham, mítico rey celta galaico, funda la ciudad de Brigantia[3] (Betanzos, castro situado en la confluencia de dos ríos, en honor a la diosa céltica Brigantia, de la cual se conservan representaciones escultóricas en nuestro antiguo arte europeo), y en ella erige una torre al lado del mar, entre otros usos como guía nocturna para navegantes. En un atardecer invernal, Ith, hijo de Breogham, sube a lo alto de la torre y en la lejanía del océano, le parece divisar una tierra desconocida. Pidió el consentimiento de su padre y la expedición se efectuó, pero antes su padre Breogham, aconsejó a su hijo que hiciese el viaje montado en su caballo a bordo de la embarcación, como augurio de regreso a su hogar después de conocer aquella misteriosa tierra, que no era otra que Irlanda. Ith junto con su hijo Lughaidh y demás compañeros de expedición arriba a las costas irlandesas y es muerto a manos de los Tuatha de Danann. Su padre en venganza envía otra expedición y allí con su ejército al mando de Mil. Arriban de nuevo los celtas galaicos, los hijos o tribu de Mil a  la isla de Hibernia. Pero antes  la tribu de Danann, los Tuatha de Danann (considerados dioses hiperbóreos blancos que habitan en sus moradas-palacios  bajo la tierra de la isla), con su magia encubren de niebla la isla, mientras que el druida galaico Aimirgin[4] invoca la tierra de Irlanda y a los elementos, logrando  vencer su magia. Entonces desembarcan  y los Tuatha de Danann son derrotados en la batalla de Sliabh Mis. La mujer de Mil,  Scota (de cuyo nombre procede Scotia, Escocia), es muerta en la batalla. Se suceden otras batallas hasta dominar por completo la isla. Esta invasión de los celtas galaicos a través del mar,  no sería expulsada de la isla por otro pueblo, siendo su presencia ininterrumpida en Irlanda hasta siglos posteriores con la llegada de los vikingos, escoceses e ingleses.

 

Hasta aquí hablamos de mito y leyenda recogida en la floreciente y esplendorosa edad media irlandesa. Si bien los historiadores anti-celtistas (ora marxistas , ora derechistas) creían que esto no era mas que un bonito cuento que a los viejos galleguistas y asturianistas les encantaba para justificar orígenes míticos e identitarios, las recientes investigaciones sobre genética están demostrando a todos y complementando, lo que a los ojos de los historiadores marxistas y su método sobre cultura económica y material que puede aportar para ellos  la arqueología, que los viejos mitos indoeuropeos y en este caso en particular galaico-irlandés, para su desgracia y para nuestro orgullo se verifican por otros canales de investigación.  

 

Los historiadores británicos siempre han creído que las islas británicas fueron invadidas en la Edad del Hierro por los celtas de la Europa central sobre el 500 a.C., pero los genetistas del Trinity College de Dublín ahora reivindican que escoceses e irlandeses tienen lo mismo, o sino más en común con la gente del noroeste de España que con otras zonas de Europa (Bélgica, norte de Francia) como hasta creían. El Dr. Daniel Bradley, profesor de genética en el Trinity College de Dublín, en un estudio sobre los orígenes de los irlandeses y escoceses publicados en el American Journal of Human Genetics, reveló grandes afinidades con las gentes de Galicia. Dicho estudio fue hecho usando muestras de ADN de la gente que vive en naciones celtas y otras partes de Europa, asegurando que escoceses e irlandeses deberían buscar sus ancestros en el NO de España.  

 

"El profesor del departamento de Antropología Biológica de la Universidad de Santiago de Compostela, X.L Blázquez Caeiro, que dirige un proyecto para establecer el mapa genético poblacional de los gallegos con el fin de reconstruir su historia evolutiva, considera "muy interesantes" las conclusiones a las que ha llegado su colega Bryan Sykes, aunque difiere de la interpretación de los datos realizados.

Por un  lado Caeiro asegura que la investigación del británico viene a corroborar la suya, en el sentido de que confirma que las poblaciones del Occidente de Europa (desde Bretaña a Galicia, Irlanda o Gran Bretaña) guardan base genética similar que han sabido mantener a lo largo de los años y que se corresponde con la herencia dejada por los primeros pobladores europeos"[5]   Esta reseña procedente de un extenso artículo la podíamos leer recientemente en la prensa, con el titular de "Los celtas que colonizaron Gran Bretaña procedían de Galicia". En este caso para un inglés, para el profesor  B. Sykes, sus investigaciones apuntan a que los ingleses comparten la  huella celta en la misma  medida que irlandeses y escoceses, algo que seguramente sorprenderá en Inglaterra, que siempre se ha visto como un pueblo sajón. El estudio en este caso se realizó tomando como base el análisis de 10.000 británicos, suponemos nosotros que de los de "siempre", no de los otros con "pasaporte Commomwealth". Pues bien, en dicho estudio resumido en su libro "Blood of the isles", apunta que hace 6.000 años estos habitantes del NO de la península desarrollaron embarcaciones capaces de cruzar el océano y  llegaron hasta las islas británicas. La huella genética más común de los británicos lleva la marca de aquellos celtas peninsulares y a continuación, lógicamente de las tribus escandinavas.

 

Celtófilos versus Celtófobos

Como conclusión, podemos ver que en este caso en concreto la genética está por validar  la  leyenda-mito de Ith como invasor de Irlanda y que esa corriente atlántica que en dos días condujo a los descendientes de Breogham desde Galiza a Irlanda relatada en la antigüedad, o la constancia de relaciones entre el NO peninsular y las islas británicas por el romano Rufo Festo Avieno, no son para nada viejas historias,  sino todo lo contrario. Poco a poco se dilucida y se aclara la etnogénesis de  los actuales habitantes que conformaban la antigua Gallaecia (galaicos lucenses y bracarenses, astures transmontani y asturicenses). Hasta hace bien poco, hablar de celtismo en Galiza era casi motivo de risa y sorna  para los historiadores "oficialistas".  De lo que algunos consideraban un "celtismo decimonónico" inaugurado por los gallegos Verea-Aguiar, Villamil o Manuel Murguía, pasando por un Florentino Cuevillas, Otero Pedrayo o un Vicente Risco o por los asturianistas Bernardo Acevedo y Huelves, Fermín Canella Secades o  un Juan Uria Ríu, se pasó a una "celtofobia o anticeltismo" predicado por F. Calo Lourido, Pereira Menaut, de la Peña Santos o C. Alonso del Real. [6]  La guerra civil española supuso un cambio de orientación ideológico en la historiografía, finalizando con la labor del Seminario de Estudos Galegos, donde los autores celtistas eran conscientes del fuerte empleo ideológico  y político   a favor del nacionalismo gallego a través de sus investigaciones. "Contra lo que se acostumbra a pensar, conceptos como estado, etnia y etnicidad también eran estudiados en una declaración ética de intenciones que hasta la actualidad no fue muy frecuente en la investigación protohistórica en Galicia"[7] 

 

Para los autores anticeltistas o celtófobos, el proceso de gestación de la Cultura Castrexa responde a la unión de las influencias atlánticas y mediterráneas que se suman a las contribuciones indígenas. Estas influencias se producirían durante el Bronce Final. La presencia céltica en la Gallaecia para nosotros los celtistas, responde a la teoría  "invasionista", sosteniendo el modelo trifuncional indoeuropeo y  demostrando el carácter jerarquizado y complejo de las comunidades galaicas prerromanas, por otra parte siendo estas comunidades organizadas en confederaciones ínter tribales y con una organización social basada en la importancia de las actividades guerreras.

 

Esta teoría de contactos fluidos en este arco atlántico y la posible colonización de las islas británicas desde el NO peninsular igualmente lo confirma la cultura material. La arqueología nos demuestra que la estructura de las viviendas célticas irlandesas y castrexas a ambas orillas del Atlántico, son prácticamente idénticas, así como el simbolismo empleado en sus objetos, tanto cotidianos como sagrados. Hay autores que piensan que la expansión de la cultura megalítica desde la Bretaña francesa, sur de Inglaterra e Irlanda, no se limitan a simples relaciones de tipo comercial, sino que es producto de una emigración peninsular. Los vasos campaniformes tomaron distintas formas en cada país, pero el grupo bretón se relaciona muy intensamente con los del bajo Tajo y Galiza, que a su entender son tan semejantes que puestos en un museo nadie podría diferenciarlos.[8]  

 

Con respecto a la lingüística,  creemos que la intensidad y persistencia de los intercambios en toda esta zona atlántica se debía a que existía una lengua "franca", ya que algunos autores (Mallory, Koch, Rankin) sostienen que desde Escocia hasta el NO de nuestra península celtibérica esa misma lengua céltica era reconocible perfectamente entre las diversas regiones de esa "Celtia atlántica". Así pues  "El indoeuropeo labio-velar KW o Q arcaico, se convirtió en bilabial P y eso produjo dos variedades principales, el Goidélico o Celta-Q y el Británico o Celta-P. En Irlanda se hablaba la variedad goidélica mientras que en el resto de las Islas Británicas, las Galias y resto del mundo céltico se pasó de la variedad Q a la P, con excepción de nuestra península, donde se siguió utilizando el celta-q. Las dos regiones periféricas del mundo céltico, Irlanda y Península Ibérica, no fueron afectadas por la evolución hacia el Celta-P de las regiones centrales"[9]     

 

Analogías en el folclore del arco atlántico.

También en el folclore popular se dan estas grandes similitudes, ya que las creencias sobrenaturales y la  "visión del Otro Mundo" que poseían estos pueblos célticos atlánticos, son muy semejantes, por no decir casi idénticas. Bajos los megalitos, bajo los castros, moraban seres míticos o sobrenaturales, los sidhe irlandeses,  hadas británicas  y "mouras" galaicas o "xanas" asturianas. Es una creencia firme y arraigada entre las gentes, que los antiguos castros  eran morada de estas hadas o "mouras", es decir, las "gentes mágicas" que no eran cristianas y que eran paganas. La apologética cristiana tradujo a esta antigua religión y a sus seres míticos en enemigos de la nueva fe. Se relacionó de forma tendenciosa a esos seres míticos con prácticas mágicas como las que podían celebrar los infieles que cobraban fuertes tributos, los enemigos e invasores que provenían de África bajo fe islámica. Según algunos autores, estas creencias nos serían propiamente célticas, sino más bien pre-célticas y estas "gentes mágicas" serían relacionadas con el mundo ctónico.

 

Las creencias en torno a los muertos, sus apariciones y augurios se reflejan dentro del folclore popular en torno a un fenómeno similar conocido con diferentes nombres dentro del mundo céltico atlántico. Son la Santa Compaña gallega, la Huestia asturiana, el Fairy Host irlandés, la Sluagh escocesa y el Toili galés.  Poseen lógicamente sus diferencias pero sus  grandes afinidades han sido estudiadas por antropólogos, concluyendo que estas creencias relacionadas entre las almas de los difuntos y sus visitas o coexistencia con los vivos, son reflejo de  una ancestral creencia que el cristianismo no pudo acabar completamente con ella.  Tuvo que  "santificar" el Día de Todos los Difuntos, que no es sino como es ampliamente conocido, el "Samaìn" céltico. Según me relató el amigo Olegario de las Eras, la Santa Compaña, la Huestia asturiana y sus paralelismos escoceses, irlandeses y galeses, esta creencia posiblemente sería un recuerdo de la Hueste furiosa, de la Wildes Heer o cofradía de guerreros muertos que transitan en la noche y que nos ha llegado un tanto deformada en nuestra memoria popular a través de los siglos.            

  

Mitología comparada. La afinidad gaélica y galaica.

Sin duda alguna, la mitología comparada de las divinidades  irlandesas y galaicas, nos proporciona  a este breve repaso de afinidades, mas que interesantes analogías conocimientos. Recordaremos  de modo esquemático que las religiones indoeuropeas se caracterizan por habitar en su panteón una serie de dioses con unas características bien definidas, tal como las dividió Dumezil:

1.- Una pareja de dioses que desenvuelven actividades complementarias pero opuestas, Sacerdocio-Realeza, que en el panteón védico corresponden con Mitra y Varuna.  

2.- Un dios propio de la casta guerrera, detentador de grandes hazañas y sobre el cual reposa el orden del mundo, que correspondería a Indra

3.- Una pareja de dioses propiciadores de salud, fecundidad, abundancia y prosperidad, deidades características de la casta de la tercera función, que se corresponderían con Nasatya y Ashvin.

4.- Y por último, una única divinidad femenina, pero a su vez trifuncional, es decir, Santa, Guerrera y Maternal.

 

Estas características se repiten en la religión céltica tanto de Irlanda como de Galiza, si bien con nombre diferentes. Así como el panteón céltico irlandés es conservado a través de su fecunda literatura, no ocurre lo mismo con la religión céltica castrexa galaica, que es reconstruida a través del estudio de teónimos y topónimos.

 

Dentro del panteón irlandés, el único dios supremo y rey universal es Lug Samildanach.  Así pues dentro de la primera función realeza-sacerdocio, en el caso irlandés correspondería a Nuada-Ogme y a Dagda-Mananan. En el caso galaico-lusitano igualmente aparece Lugu, donde el teónimo aparece en aras con el epíteto de Arquienobo/Arquienis. Su variante celtibérica sería Arconi, y su etimología nos remite al indoeuropeo orksos, (oso), con mas que evidentes paralelismos con el romano Mercurio Artaius o con el galo Artio/Artioni. Este epíteto relacionado con el oso y la estrella polar procedente de la Tradición Primordial, de carácter regio y soberano, de clara memoria hiperbórea ya nos lo explicó René Guénon.[10] Proseguimos en su correspondencia relativa al carácter  sacerdotal del dios-druida Dagda, su teónimo sería el de Mocio/Muciaeco (puerco, verraco, jabalí),  tal como lo atestiguan las aras de Santa Comba de Bande en Ourense o de Viana do Castelo en Portugal, acompañado del adjetivo Carus (querido), pudiendo muy bien aludir a Dagda, que es un dios muy apreciado por su bondad[11]

   

El dios propio de la casta guerrera, como el Ogmios/Ogme galo- irlandés, en el caso galaico-lusitano sería Bandua,  versión del dios indoeuropeo de los "lazos mágicos", cuya etimología la encontramos en el indoeuropeo bhendh  (atar, ligar), faceta agitada y violenta que representa  la unión de la fuerza y la magia para la protección del poder soberano. Los epítetos de Bandua no hacen sino reafirmar  su carácter mágico-guerrero, entre los cuales podemos destacar de los siguientes: Apolosegos, como fuerte y victorioso, Cadogus como combatiente, Roudeaecus como el color guerrero que es el rojo.

 

En lo relativo a la diosa trifuncional, la Brigit/ Dana irlandesa posteriormente cristianizada bajo Santa Brígida, como patrona de Irlanda, en la religión castrexa galaica igualmente la encontramos bajo la triple advocación de conservatrices, victrices y gubernatrices en las Matres Galaicis, que nos proveen de las riquezas agrícolas, de la "fartura" y abundancia de sus frutos y cornucopias que acompañan en sus representaciones. La prueba de que no solamente poseían un aspecto de conservatrices estas Matres, está en su apelativo Matres Suleviae (Solares), que en la Gallaecia recibían el de Nantugaicis, aproximándose a la gala Nantosuelta, (la que tiene el esplendor del Sol). Las advocaciones británicas de Victoria Brigantia (Victoria poderosa) y de Andrasta, nos emparientan al topónimo galaico de Brigatium  y a la diosa gala Andarta (la gran osa... recordar de nuevo el simbolismo primordial y regio del oso). Navia es una diosa confundida generalmente con simples corrientes fluviales como lo atestigua de manera considerable la hidronimia. Pero lejos de ser una divinidad menor, las inscripciones en las aras atestiguan importantes sacrificios en su honor, equiparables a otros dioses importantes, acompañada con el epíteto de Corona, como Jefa de los Ejércitos, puesto que según interpretaciones, la virginidad sería la expresión común de la independencia de las diosas de la guerra en las sociedades indoeuropeas. Así pues Navia Corona, al estar relacionada con las aguas, ríos o espacios acuáticos sería guardiana del acceso al Otro Mundo, quizás la antigua evocación de la medieval Dama del Lago de la leyenda artúrica, así como la leyenda de las xacias Juana, Viviana y Ana son ecos populares de esa triple función de Brigit/Dana.  

 

 

 Cultos solares, piedras sagradas e iniciación guerrera   

Otra analogía y afinidad entre los pueblos galaico e irlandés es el valor religioso que para ambos poseen las piedras sagradas, piedras iniciáticas y onfálicas. La función soberana debe fecundar la tierra, la piedra bruta es  según la Tradición la "materia prima", el "caos" en tanto micro como macrocósmicamente, debe de ser labrado para ser  ordenado. Los petroglifos podomorfos testimoniados por diversas fuentes célticas eran emplazamientos destinados a la celebración de rituales donde el caos, la tierra era fecundada y ordenada por el soberano, por el guerrero y  el héroe. La piedra "capital" de  Crom Crúach en Irlanda, estaba situada en el centro de la isla, en el Mide, lugar de elección de los reyes de Irlanda. Un dato curioso es que la forma gallega de piedra, "croio" procede del céltico.  Conocida también es la leyenda de la Piedra del Destino escocesa que servía para el ritual de investidura de los reyes escoceses y posteriormente robado por los anglosajones, sirviendo en la Abadía de Westminster para la coronación de los reyes de Inglaterra, siendo esta piedra escocesa de origen galaico o egipcio según versiones de la leyenda. Este ritual de elección de jefe de clan, de rey es ampliamente conocida a lo largo del mundo céltico, tal como nos lo relata Guyonvarc´h con respecto a la piedra de Fal, piedra de elección que emitía un grito bajo los pies del aspirante a rey. Igualmente en las Islas Shetland, reservado para tal fin, se encontró un bloque de piedra con el perfil de dos pies a las puertas de la fortaleza británica de Clikhimin. Y en Galiza, en Cabanas (Coruña), sobre una gran piedra elevada sobre la hoz del rió Eume, es conocido este petroglifo podomorfo como la "Pedra da Elección", siendo el lugar donde se elegían los alcaldes antiguamente. Otra tradición es la de A Pena de Nosa Señora, en Cambre (Coruña), donde según la versión cristianizada, la Virgen posó sus pies, siendo esta piedra posiblemente al igual que otras muchas lugar ritual de la iniciación o elección del jefe, como la del castro de Amoeiro.

   

El simbolismo de estas piedras iniciáticas era como hemos dicho, la fecundación de la Tierra, el orden del soberano sobre el caos y este ritual podía ser sustituido por otro análogo que consistía en calzarle un solo zapato al rey, puesto que así lo atestigua la literatura irlandesa, sobre el uso de una sandalia en actos de investidura y en reclamación de derechos de realeza (fer an énais, hombre de una sandalia). Al portador de esta sandalia, según la Tradición, le es permitido andar tanto sobre las aguas como sobre la tierra, revelando un origen sobrenatural. Estos ritos de investidura son conocidos bajo el tema de "monsandalismo"/"monokrépides", representación mítica común en el mundo indoeuropeo relativo a la virtual convergencia del Otro Mundo con este a través de un héroe calzado solamente con un zapato[12]. Este rito quizás sea el que se repite en rituales de iniciación masónicos.   

 

Y si alguien ha dudado de la religión castrexa galaica como un puñado de simples creencias panteístas y animistas, con un carácter "lunar" y ctónico, que se disipen dudas puesto que  la realidad actual nos demuestra que  nada más lejos de eso, puesto que recientes investigaciones realizadas por historiadores de la Universidad de Santiago de Compostela en torno al estudio de una alineación arqueoastronómica en A Ferradura (Amoeiro-Ourense)  reafirman el carácter solar de cultos y ritos de los celtas castrexos en torno a la situación y construcción de algunos de sus asentamientos, con idénticas analogías de varias ciudades galas, situadas en meandros y confluencias de ríos, como Condate, Vesontio, Alesia, Lugdunum. Esta analogía se repite en el mundo indoeuropeo en otras zonas geográficas, como la India, donde como curiosidad la localidad donde confluyen el Ganges y el Yamuna, se llama Devprayag, cuya etimología Deva,  (Diosa), tiene similitud entre el propio Miño y un afluente suyo, el Deva. "Los elementos de cultura céltica son innegables: la importancia del sol, considerando el hecho de que el dios céltico Lug tiene significativas asociaciones solares, la cercanía de los podomorfos sobre los que en todo el mundo céltico se celebran investiduras reales junto con el hecho de que la realeza en general forma parte del ámbito gobernado por el dios Lug"[13]

 

Concluyendo, a modo esquemático hemos repasado una serie de analogías y paralelismos, desde la genética hasta la leyenda, desde la religiosidad céltica y las advocaciones de sus dioses hasta la lingüística y la antropología,  entre dos pueblos y dos tierras que conservan aun viva su lejana memoria céltica, puesto que la llevan no solo en su alma y en su sentimiento, sino también en sus genes. Ese recuerdo, esa memoria dormida  debe  florecer y despertar en estos tiempos plúmbeos, densos y oscuros  para poder   volver a cantar cual bardos, sagas y poemas no solo de nostalgia, sino  también de futuro-presente.

 

CELTIA[14]

Ei Armórica, Cornubia e  Cambria

Escócia, Erín, Galiza,

E a illa de Man.

 

Son as sete nacións celtas

Fillas do pai Breogham,

Miña Pátria Galiza,

Ti és e ti serás

Cos teus verdes agros

O mais quente fogar.

 

Son os sete cisnes brancos

Fillos dos Dedanians,

Para ti miña pátria

Nos beizos un cantar,

Nos peitos a ledicia

Da nosa mocedá.      

           

Federico Traspedra

(Samain 2006)

    Orgâo da sociedade NÓS, "Irlanda e Galiza" de  V.Risco, nº 8. Ourense, dezembro 1921.

[2] LEABHAR GHABHALA "El libro de las invasiones" edición de Ramón Sainero, Akal 1988.

[3] Hay discrepancias  entre los historiadores  si Brigantium es la actual Coruña o bien Betanzos.

[4] Aimirgin es considerado como el primer bardo o poeta de Irlanda, siendo este del clan de Mil.

[5] Diario "La Voz de Galicia", 22 de Septiembre de 2006.

[6] Existe en Galiza una nueva corriente de autores que sostienen el carácter céltico del NO peninsular en época protohistórica. Cabe destacar a A. Pena Graña, B. García Fdez-Albalat, R.Brañas entre otros  estudiosos de la Cultura Castrexa.

[7] "Os celtas en Galicia. Arqueoloxía e política na creación da identidade galega" Beatriz Díaz Santana. Ed. Toxosoutos 2002, Pág. 42.

[8] "Afinidades culturais entre Galicia e Irlanda" Elisabeth Frances Keating. Ed. Galaxia, Vigo 1988. Pág. 46

[9] "Os Celtas da Antiga Gallaecia" Manuel Alberro. Ed Toxosoutos, Noia 2004.  

[10]   Ver René  Guénon "Símbolos fundamentales de la Ciencia Sagrada" -Cáp.24 "El Jabalí y la Osa"

y en  "Un símbolo indoeuropeo: el Jabalí" F.Traspedra. Revista Tierra y Pueblo nº 7 Diciembre2004

[11] "Deuses, heroes e lugares sagrados" Rosa Brañas, Sotelo Blanco Edicións. 2000. Pág.58

[12] Op. Cit. Pág. 75. Rosa Brañas

[13] "Alineación arqueoastronómica en A Ferradura (Amoeiro-Ourense)" M. García Quintela/M. Santos Estévez COMPLUTUM 2004 Vol. 15

[14] Himno de la organización juvenil  nacionalista gallega ULTREYA, de orientación neotradicionalista. La autoría del poema es atribuida a X.Filgueira Valverde.

29/02/2008 13:30 Autor: F. Gulfariz. #. Tema: Cultura, História e Pensamento

EL ÁRBOL Y EL BOSQUE: Significados y símbolos dentro del mundo indoeuropeo

20080303183528-irminsul-als-weltenbaum.jpg“La sangre de Dios es la que anima a los árboles y es la misma sangre divina  la que anima a los seres humanos. Se trata pues, de tomar conciencia de esta identidad, de integrarla, de nutrirse de ella en una comunión que no consiste sólo en recibir pasivamente al Creador, tal como sucede en la doctrina cristiana, sino en participar de su creación. Y esta comunión desemboca en otro lugar, que tal vez sea la isla de Avalon, donde el ser está en “dormición”, es decir, en plena regeneración, en plena absorción de energía nueva procedente del Cielo y de la Tierra, en plena resonancia con la vibración divina sin la cual nada sería.”

Jean Markale

 à minha filha Ariadna...continuadora da minha Árvore 

A menudo, cuando comienzan los calores propios del estío, vamos buscando un alivio para nuestras cabezas bajo el refrescante manto protector que nos ofrecen las generosas ramas de nuestro hermano árbol. Y al llegar el pausado otoño, el espectáculo de colores dorados, ocres, marrones y verdes de un bosque caducifólio nos gratifica el alma, nos hincha el espíritu y nos agrada la vista. En el invierno, los árboles de hoja perenne nos preservan de los vientos y gélidos fríos del Norte o del Atlántico... de nuevo el ciclo sabio, naturalmente se renueva, las mimosas en el norte y los almendros en el levante auguran la llegada de la primavera y los jóvenes brotes de las diversas especies darán sus frutos con gratitud.  Siempre se renueva y se repite cada año, “repitiéndose siempre sin repetirse. El árbol se fabrica en multitud, pero no en masa ni en serie. Procura ir siempre hasta el límite, y por eso no echa una hoja igual a otra”[1]

 Lo cierto, es que la Naturaleza sin el árbol, no sería imaginable para muchos pueblos y etnias del planeta, ni siquiera con muchísima probabilidad habría tanta vida en la Tierra. Sin desiertos quizás podríamos vivir, pero ¿podríamos vivir sin bosques?El desierto avanza: espiritual, social, ecológica y económicamente. No hace falta ser muy listo para darse cuenta de esto, solo hay que pararse un momento y  luego contemplar nuestro alrededor, dentro de nuestras ciudades con las personas que nos rodean, hasta los bosques quemados, extinción de especies...  crueldad con la Naturaleza y sus seres vivientes en general.  La Naturaleza, con sus reinos vegetal, mineral y animal, ciclos estacionales,  el cielo y sus estrellas, el sol, la montaña, el río, la piedra, el árbol y su conjunto como es el bosque... todo ello es un gigantesco “libro” del cual aprender constantemente, día tras día, repleto de símbolos y significados que están ahí esperando a descubrirlos, a investigarlos, para de nuevo redescubrirlos como un fantástico (que no fantasioso) libro—más sagrado sin duda que ningún otro—pues es parte fundamental de la Creación, así pues reflejo de la Divinidad y de la acción creadora del Espíritu. Las culturas tradicionales indoeuropeas han sido especialmente sensibles a esta percepción simbólica supraindividual de la naturaleza y del alma de su paisaje, de la tierra y la savia que alimenta y hace crecer sus ramas y raíces, en resumen, de este gran legado.Dentro de este “libro”, el árbol y su conjunto - el bosque- destacan  un papel importante como símbolos sagrados de diferentes culturas tradicionales de la Humanidad, y  por ser parte fundamental de nuestra savia y de nuestras raíces este ámbito indoeuropeo es donde se enmarcará este artículo. “...fue entre el segundo y el primer milenio antes de nuestra Era cuando un pueblo procedente de Centroeuropa o de Asia Central comenzó a extenderse poco a poco hasta ocupar unos vastos territorios que abarcaban desde Galicia y Extremadura, en el Occidente, hasta el Valle del Indo en el Oriente. Y ese pueblo (o pueblos), llamado Indoeuropeo, padre de nuestra lengua y del que todos procedemos en este continente, extendió consigo el culto al bosque como representación viva del Todo, del universo sagrado, donde habitaban todas las potencias de la vida humana y sobrehumana. Ellos fueron quienes descubrieron el Bosque, con mayúscula... Esta idea de totalidad parece haber impresionado muy vivamente a nuestros antepasados. Y no es ninguna superstición, al contrario. Fijémonos en un árbol: arraigado en la tierra e izado hacia el cielo, el árbol pone en comunión los tres niveles del cosmos, desde los misterios profundos de la tierra donde echa sus raíces hasta la luz del Sol que atrae a las ramas, cruzando la superficie de la tierra con el tronco. Al mundo ctónico, terrestre, aquel que reverenciaban los primeros pueblos mediterráneos, los indoeuropeos le aportaron la idea solar, celeste, uránica, incluyendo todo lo vivo en una sola mirada. Y el árbol es el símbolo preciso de esa operación, porque enlaza los dos niveles: el inferior y el superior”[2] .El hombre indoeuropeo -tal y como iremos observando a lo largo de este artículo- concibe el mundo en el que vive como un ser animado y vivo, latente al igual que él mismo, así pues recibe y otorga este profundo significado al árbol, al bosque, a las plantas. ”Piensa  que tienen un alma, un espíritu, semejante al suyo y los estima de acuerdo a ello, y como seres vivos tienen igualmente la capacidad de experimentar el sufrimiento”[3]Así  como la montaña actúa como símbolo de realización interior, lo mismo acontece con el árbol y el bosque. El retiro y la contemplación en el bosque como lugar y entorno de introspección y  la meditación y reflexión al pie de un árbol determinado, aparte de beneficios psíquicos y de puro “lirismo”, nos permiten conectar con los mundos superiores e inferiores. Por ello el árbol es la imagen del eje cósmico y la manifestación física de la máxima “como es arriba, es abajo”.  Por otro lado el bosque simboliza lo no domado o indómito, la parte salvaje del alma, “el arquetipo del estado salvaje” [4] Pero este arquetipo no es un estado de “fuera de control”, sino que al introducirnos en el bosque tenemos la posibilidad de conectar con los poderes elementales  que residen en él, al igual que reencontrarnos con partes de nuestra alma que pueden ser, bien potencialidades, bien oscuridades. Entre los antiguos textos indo-arios, Agni,  uno de los nombres y aspectos de Brahma y divinidad solar del panteón hindú, es identificado con el “Árbol del Mundo” y como el “Señor de los árboles”. El árbol tiene aquí un simbolismo axial, de “eje del mundo”[5], que tiende sus raíces en lo profundo y sus ramas las eleva hasta el cielo, representación de dos naturalezas, la alta y la baja, la manifestada y la no-manifestada, la luz oculta y la luz visible, siendo la primera luz el “soporte” esencial  para la segunda. El árbol es el mediador entre los dos mundos, el de arriba y el de abajo, la tierra en la que vive y en la que vivimos y nos sustenta y en el cielo que nos da el aire para respirar.Dentro del libro más sagrado del hinduismo, el Bhagavad – Gitâ,  se nos relata en el canto  X y XV, que el árbol  eterno y sagrado es una higuera -el bo- en cuyas ramas están los “Cantos”, es decir, las enseñanzas de los Vedas, y en sus raíces extendidas están atadas a la Acción en el  mundo de los hombres.[6]   Y es que a través de las hojas, el árbol absorbe la luz solar y es transmutada en savia dadora de vida. Es el árbol de la Vida: es alimentado por el Sol, da cobijo y sustento todos los seres vivientes. Dentro del majestuoso poema épico del Mahabharata , en uno de sus cantos, concretamente en el tercero que se titula “Vanaparvan”, que significa “el libro del bosque”, este capítulo  se halla repleto de diversas historias que los eremitas - yoguis indo arios- relatan al clan de los Pandava. Quizás sea esta la primera referencia literaria al bosque como lugar de retiro e introspección.Bajo las sombras de los Himalayas y del  eterno fluir del sagrado Ganges, hace 2500 años, mutatis mutandis, estaba el reino de los Sakyas. Dice la tradición, que caminando por un bosque la  mujer del príncipe Sudodana, la hermosa Mâya Dêvi, dio a luz a su hijo en Lumbini. Los árboles del bosque formaron una bóveda para resguardar a madre e hijo. Este fue el príncipe Siddharta. El príncipe con los años abandonó su placentera vida palaciega y se retiró al bosque de Uruvilva con los ascetas. Después de doce años con muchas prácticas duras de yoga y áscesis,  cerca de Bodhagaya, bajo un árbol (el árbol de la Boddhi, - de nuevo aquí el árbol bo- la higuera sagrada védica), se sentó en posición de loto sobre su cojín de meditación y mediante la  concentración en la respiración, después de ocho días de intensa y profunda meditación, al amanecer bajo la luna llena de Tauro y de la estrella matutina, “despertó” como el Buddha Sakyamuni, investido con la sabiduría que le hizo comprender el encadenamiento sin fin de la vida y de la muerte.  Predicó la “Ley” (Dharma), formó por igual a hombres y mujeres—monjes y laicos—y al morir en Kusinagara lo hizo entre dos árboles. Esta es una muy breve pasada por la vida de uno de los  grandes hombres “inspirados”, el más sabio legislador de la Humanidad. “Der herrliche Buddha”, “den grossen, liebevollen Buddha” [7] fueron algunos de los epítetos que le propinó, nuestro querido y admirado maestro de Bayreuth, Richard Wagner. Más que curioso es que  en los grandes acontecimientos de su vida -nacimiento físico, nacimiento espiritual  y paso al Otro Mundo-  esté presente el árbol como símbolo y haya sido protector, inspirador, cobijo y auspicio de la sabiduría y del conocimiento en tan insigne hombre. En los albores de la tradición buddhista, el árbol y el cojín de meditación fueron símbolos de la práctica de esta doctrina del Despertar. El símil del árbol con la postura de loto (o medio loto) es significativa, pues en dhyana  (meditación sentada) el maestro insta al practicante de esta Noble Doctrina del Despertar, a hundir sus rodillas como si fuesen raíces y a erguir su cuerpo y cabeza como si fuesen un tronco. Al fin y al cabo, toda persona entregada a una práctica espiritual, es como si fuese un árbol en perpetuo crecimiento y constante poda... hay que podar ramas para crecer robustamente y dar las mejores hojas y frutos.   Este árbol, el bo, es sagrado para los budistas de Sri Lanka y del Sudeste asiático, así como para los hinduistas en la India.[8] La higuera sagrada también está presente dentro de nuestro mundo indoeuropeo en Occidente, en este caso en concreto con Roma, como veremos más adelante.Más que curioso es que la representación artística del “Árbol de la Vida” indo-budista, tenga enormes similitudes y semejanzas con el arte céltico medieval irlandés, tal y como destaca el conocido historiador George Bain.[9] -¿Será que el inconsciente colectivo indoeuropeo existe, cuando está tan en boga negarlo? -  El Árbol de la Vida céltico, según interpreta este estudioso del tema, simbolizaría por un lado las siete criaturas creadas del mundo céltico (plantas, insectos, peces, reptiles, pájaros, animales y humanos) y por otro las siete facultades dadas por Dios al hombre (vista, olfato, gusto, oído, tacto, bien y mal). También comprendería a las siete esencias tradicionales: abeto, abedul, haya, olmo, manzano, castaño y roble.[10] La evolución de este árbol simbólico iría desde las piedras paganas pictas de Escocia, hasta  representaciones en las iglesias medievales  británicas y  también representado en el famoso Libro de Kells.  Entre los celtas el árbol también tiene su fundamental importancia. La casta sacerdotal de los druidas, habitantes como los yoguis indo-arios de los bosques, conocían los secretos de la Naturaleza gracias a plantas y árboles. De hecho, la propia etimología de druida tiene relación entre árbol y conocimiento. Dru-wid-es. El prefijo Derw en galés, dervo en galo, daur en gaélico,  druid en irlandés, significan roble. Wid tiene el significado de visión, de sabio y está emparentado dentro del tronco indoeuropeo con el latín Videre , el gótico Witan, el alemán Wissen y el sánscrito Veda y Vidya . Todas estas etimologías significan lo mismo: visión, que aporta conocimiento, ciencia y sabiduría. “...existe una relación muy sutil entre el druida y el árbol. En todas las lenguas célticas, las palabras que hacen referencia a la ciencia y las palabras que hacen referencia al bosque provienen de la misma raíz indoeuropea: así, el galo vidu –bosque- cuyos derivados son coed  en galés y koad en bretón-armoricano está estrechamente ligado a la raiz que ha dado el videre latino y el ideen griego y, por consiguiente, al nombre mismo de los druidas, druwides. Y no es un azar, dado que tal ambigüedad vuelve a aparecer en otras lenguas indoeuropeas, especialmente en el alemán antiguo a propósito de Wotan –Odhin. Los germanistas ven en este nombre la raíz  wut, que significa “furor sagrado”, o sea, “ciencia total”, cosa conforme con el carácter atribuido al Odín de las sagas nórdicas, el cual se convierte en tuerto y permanece colgado de los pies a una rama de árbol para adquirir el don de la doble visión. Además la raíz germánica wut presenta una extraña analogía con la palabra inglesa wood, -bosque-.”[11] Así pues conociendo la profunda etimología de druida, no es de extrañar que dentro de esta “Gnosis” céltica, la observación de los árboles  y del bosque que les procuraban alimento, útiles para la caza, calor, en definitiva, mejoras para la vida material, al mismo tiempo les sirviese como lugar de encuentro con otros seres mitológicos (hadas, xacias, trolls, duendes, elfos ...) y por supuesto de retiro y encuentro con uno mismo, como ser inteligente, eficaz y atento en la acción y en la contemplación, de procurar esa visión y reencuentro del Hombre Primordial.Dentro de las tradiciones de nuestra Europa, hay muchos árboles que son guarida y madriguera de hadas, gnomos, etc. Y los árboles preferidos por las hadas son el endrino, el avellano, el saúco, el roble… “estos árboles se ven frecuentados por criaturas elementales y extrañas, sobre todo si están entrelazados; dos espinos y un saúco forman una combinación singularmente peligrosa. Igualmente ocurre con el roble, el fresno y el espino. Aunque parezca extraño, no obstante, una ramita de cada uno atadas con hilo rojo es un hechizo protector contra los espíritus maléficos y hostiles. Sin embargo, en general, hay que precaverse de los árboles de las hadas porque están ferozmente protegidos. Como ocurre con las cosas feéricas, se han de recibir los beneficios con precaución”[12]Dentro de la tradición céltica, hay un mito engarzado en  un poema atribuido al bardo Taliesin: El Combate de los Árboles (Cad Goddeu), según el cual un tal Gwyddyon salva a los bretones  de una catástrofe convirtiéndolos en árboles para así poder combatir a sus enemigos. Esta transformación también se repite en el relato irlandés de La batalla de Mag Tured, así como en el relato de la muerte del héroe CuChulainn. ”Los árboles que andan y combaten, ¿no son la representación simbólica, imaginaria, de la utilización de la energía vegetal?”[13] Continua  J.Markale al respecto de la etimología del Gwyddyon galés: “...uno de los poemas del Edda  escandinavo nos describe a Odín colgado de un árbol (ritual chamánico que volvemos a encontrar en la Irlanda pagana) y liberándose por la fuerza de las runas que suscita. Wotan-Odín es el dios del Saber, el dios mago por excelencia, que no deja de hacernos pensar en Gwyddyon, hijo de la diosa Dôn, héroe de la cuarta rama del Mabinogi galés. Ahora bien, el nombre de Gwyddyon, si remite a una raíz  gwid que significa “ciencia” (bretón-armoricano gwiziek,”sabio”), puede también provenir de la raíz del vidu galo, en el sentido de árbol (convertido en coit en galés-medio antes de adoptar la forma coed) Si Odín-Wotan y Gwyddyon están ligados a la vez a la idea de ciencia y árbol, siendo como son verdaderos dioses-druidas, no es inverosímil suponer que el nombre de los druidas pueda tener esa misma ambivalencia. Las relaciones entre la ciencia, sobre todo la ciencia religiosa o mágica, y los árboles, no tienen nada que pueda extrañarnos. El mito fundamental del Árbol del Conocimiento impregna las tradiciones de todos los pueblos. Y si los druidas son los muy sabios, son también los “hombres del Árbol”, los que ofician y enseñan en los claros sagrados, en medio de los bosques”.[14] Es sabido que los celtas no utilizaron la escritura, para preservar su Tradición y su Saber, pero según  el mito, el dios Ogmios (u Ogmé) ser bien dotado para las palabras y para la poesía inventó el ogham para demostrar su ingenio y así sus palabras fuesen entendidas por los que deben de “comprender”, alejando así sus palabras de los rústicos. Así pues fue legado el alfabeto Ogham, para “memorizar” y para inscribir en las piedras hitas. Cada trazo tiene una correspondencia con una letra (sonido, el poder de la palabra) y con un árbol. “La primera vez que se utilizó el ogham fue para enviar una advertencia a Lugh, hijo de Ethliu, diciendo: “Te quitarán a tu mujer, y se la llevarán al país de las hadas, o a otro país, si no la guarda el abedul. Además, por eso la primera letra del ogham, la b de beith (abedul) es la primera de todas, porque el ogham se escribió por primera vez sobre abedul” [15]Según el antiguo Calendario céltico de Coligny[16], el año está dividido por trece meses. Y cada mes tiene su correspondencia con un árbol  y trazo oghámico y por consiguiente el año empieza por el abedul. Estas son sus correspondencias: Los santuarios célticos estaban por lo general en medio de los bosques, en el nemeton (claro del bosque, lugar de intercambio sagrado, centro del mundo) y por lo que se sabe, anualmente los druidas se reunían en el bosque de los carnutos. “No es gratuito que el nemeton se halle en plena naturaleza, con frecuencia en  medio de una selva. La relación del druida con el bosque es evidente: el nombre de los druidas (dru-wides) y el del bosque (vidu) están relacionados. El conocimiento y el bosque se ponen simbólicamente en paralelo. Pero quizá sólo simbólicamente: el hecho de escribir, o más bien grabar, encantamientos rituales sobre trozos de madera hace pasar el símbolo al terreno práctico. El tejo, el avellano, el serbal y el roble son árboles druídicos, utilizados por los druidas. El tejo, cuyos frutos son venenosos, recibe particulares honores. Los druidas y los fili de Irlanda graban sus hechizos sobre una ramita de tejo... Para las operaciones mágicas, los druidas y los fili se sirven de madera de avellano y de serbal. El roble, “representación visible de la divinidad”, según Máximo de Tiro(Disertaciones, VIII, 8) que atribuye esa creencia a los celtas, es en cualquier caso símbolo de ciencia y de poder, y es el soporte del muérdago. En cuanto al manzano, es más que nunca el “árbol de la ciencia del bien y del mal”: es el árbol de la isla de Avallon o de Emain Ablach, y la manzana es el fruto de inmortalidad, de conocimiento y de sabiduría” [17]Diversos topónimos  europeos  recogen  la palabra nemeton: así pues en Francia, el topónimo Nanterre viene del céltico Nemetodunum; en Inglaterra tenemos Vernemeton; en Escocia otro ejemplo es Medionemeton y en Galiza Nemetobriga. Queda claro que el santuario céltico por excelencia es el nemeton, ese centro, que también tiene un árbol en el centro de esa claridad sagrada y celeste, como símbolo de Axis Mundi (Eje del Mundo) que por  lo general está situado en el medio del bosque, aunque no necesariamente, pues también puede estar el nemeton situado en la cumbre de una montaña o bien en una isla, como el caso del Monte Saint-Michel, entre Normandía y Bretaña. Aquí en la península celtibérica, también tenemos nemeton. Veamos a continuación algunos casos al respecto de la pervivencia de cultos relacionados con el árbol: “... donde se retiró San Millán a meditar... en la linde septentrional de la Celtiberia (en Manjarrés, La Rioja) se siguieron practicando durante largo tiempo cultos y rituales mágicos en un prado situado al sudeste del pueblo –un auténtico nemeton  por estar rodeado completamente de enormes robles-, lo que vino provocando la condena sistemática de los párrocos del lugar. De otro lado, en diversas localidades de los alrededores de Nájera existía la costumbre de situar imágenes de la virgen en oquedades de los troncos de los árboles, lo que denota una forma clara de cristianización de cultos mucho más antiguos. La virgen del Monasterio de Valvanera (localizado en un monte) apareció, según la tradición, en un tronco de árbol, siendo encontrada por unos pastorcillos. También en la Rioja, el monte Toloño (Tulonius) –que fue objeto sagrado en la Antigüedad- albergó un monasterio dedicado a Santa María de Toloño y una ermita a Santiago, como puso de manifiesto Mª Lourdes Albertos; muchos otros ejemplos, en este sentido, pueden ser rastreados en obras como la del padre Faci, en numerosas tradiciones orales, etc.”[18] Y desde la Rioja hasta la antigua Gallaecia, igualmente podemos ver las objeciones y prohibiciones que los prelados cristianos hacían a la población pagana : “El canon LXXIII del II Concilio de Braga (572 d.C.) condenó taxativamente a los que cubrían con laurel –planta de carácter profiláctico- los tejados de sus casas  o, en su defecto, colocaban ramas de árboles; el canon LXXIV del mismo Concilio condenaba también la recogida de hierbas para encantamientos. Por su parte, el canon XI del XII Concilio de Toledo condena los ritos de los veneradores de piedras, fuentes y árboles y prohibe rigurosamente encender antorchas junto a ellos, prohibición también planteada por San Martín Dumiense (De castig. Rusticorum., XVI ) ; las mismas condenas son plasmadas en el canon II del XVI Concilio de Toledo. Todos estos sínodos aluden también a la magia y a la adivinación, así como San Martín Dumiense cuando dice: Divinationes et auguria et dies idolum observare, quid est nisi cultura diaboli?... et alia diaboli signa per avicellos et stornutos et per alia multa adtenditis. [19] Este prelado galaico San Martín, también conocido por San Martiño Pinario, es representado con un hacha en la mano, por haber cortado un pino sagrado que era objeto de culto y veneración para los antiguos priscilianistas galaicos.En Galiza, en la aldea de Sta. Mariña de Augas Santas, encontramos otro ejemplo de culto al árbol, junto con la piedra y el agua. En este lugar, el “espacio sagrado” donde se manifiesta la fuerza telúrica de la Tierra (Agua y Piedra), igualmente se repite el arquetipo de la confluencia de la Tierra con el Cielo (Árbol, en este caso roble). Este “espacio sagrado” posee una cripta cristiana, donde antes hubo un lugar de cremación céltico (“forno”, “pedra  formosa”).  Posiblemente  haya sido un lugar de iniciación en la Antigüedad. Intuyo esto en mi visita a este lugar y posteriormente lo confirmo leyendo la voluminosa obra de etnografía de don Vicente Risco.Se dice que la inmortalidad era lo que ofrecía el árbol de la isla de Avallon, según cuenta la leyenda.  Procurábase dicha inmortalidad a aquellos que eran audaces, que sabían cómo recoger dichas manzanas del color del oro e igualmente cómo comerlas. Justamente dentro de las tradiciones semitas, el comer del manzano es curiosamente lo antagónico dentro de las tradiciones indoeuropeas. Así pues para nosotros es punto de reencuentro entre lo visible y lo invisible, de la no-dualidad, mientras que a Adán y Eva esto  les aconteció y se les pasó por alto, y claro, ellos encontraron la fatal dualidad... ya conocemos el resto de la historia y esa falacia del “pecado original”.Los druidas elaboraban, según se cree, una infusión a base de muérdago. Recogían dicha planta en unas condiciones muy especiales con sus hoces de oro, vestidos de blanco en el sexto día lunar. El muérdago crece principalmente en el roble, y así a través de esta planta tomaban el “agua de roble”, tomando así la energía de dicho árbol, con fines terapéuticos o mágicos podríamos decir, puesto que este “agua de roble” sería la esencia de la divinidad.  Podríamos ir más allá según apunta J.Markale, este “agua de roble” sería una especie de comunión entre los druidas, entre la verdadera naturaleza de cada uno  y el Universo.La figura de Merlín, también  tiene relación con los árboles, pues además de ser conocido como excelente mago, vidente y profeta, aparte se le ha denominado como “El Loco del Bosque”, el Hombre Salvaje que vive en plena soledad del bosque, habitando al pie de un árbol y hablando con toda clase de animales. Este “loco” del bosque es aquel que ha recuperado su Memoria, es el Ser Primordial que entiende el lenguaje de los animales porque conoce su Verdadera Naturaleza. Merlín curiosamente es quien incita a los caballeros del rey Arturo ha emprender la búsqueda del Grial, pues él es, “quien conoce el secreto del nemeton”. Asevera J. Markale que “ todo ser humano es un druida en potencia y todo druida se nutre simbólicamente con la savia del roble, a saber, con el misterioso brebaje que se halla en el fondo de la copa que denominamos Grial... la sabiduría, es decir, el conocimiento; y la visión espiritual se adquiere en contacto con el árbol, en el bosque, en un trance sutil que sigue necesariamente un ritmo ternario bajo la mirada de un Merlín, el Loco del Bosque”[20] Dentro de la antigua tradición irlandesa, a los árboles se les clasificaba bajo diferentes categorías y la ley condenaba a multas y castigos según que clase de árbol se tratase, según se cortase o dañase:Árboles jefes: roble, avellano, acebo, manzano, fresno, tejo, abeto.Árboles campesinos: aliso, sauce, abedul, olmo, espino, álamo, morera.Arbustos: endrino, saúco, madreselva, cerezo silvestre, boj.Hierbas: aulaga, brezo, retama, mimbre, juncos.[21]   Dentro de la tradición galesa, el manzano es especialmente venerado y a los ojos de esta etnia, hoy en día, la destrucción de un pomar es considerado como un acto de sacrilegio. Ya se ha citado antes al tejo y  merece una especial atención dentro del mundo céltico. Hemos observado la importancia del roble, pero el tejo siempre ha sido un árbol venerado por su “magia” particular. Con ramas de tejo los antiguos celtas  peninsulares preparaban sus flechas y de todos es sabido hoy en día que este árbol es venenoso. Bajo su protección, los clanes se reunían para tomar decisiones en sus asambleas y esta vieja costumbre llega en forma de eco hasta nuestros días. En tierras galaicas, concretamente en las tierras bravas de las montañas del Courel y de Ancares, hasta el siglo pasado, los tejos (“teijos” en gallego) de cada aldea eran orgullo de sus paisanos, habiendo competiciones y “podas nocturnas” para ver que aldea era mejor “protegida” por la magia del “teijo”.  También en el norte de la península, esta vez en tierras cántabras, concretamente en el  espectacular y bellísimo desfiladero de la Hermida, a la entrada del valle de Liébana, está una de las iglesias más bellas que jamás he visto. Pues bien, en esta iglesia llena de triskeles y discos solares, Santa María de Lebeña, justo a su lado hay un tejo, que según cuentan los lugareños y su leyenda, tiene más de mil quinientos  años y que siempre fue el cobijo y lugar de asamblea de los vecinos.Dentro de la tradición céltica - y en general dentro del mundo indoeuropeo - son conocidos los árboles oraculares -(el árbol del nemeton; el fresno Yggdrasill, como veremos un poco más adelante)- árboles que ofrecen protección, vigor y salud. Todos estos árboles están ligados a una deidad concreta y según la fuerza de esa deidad, ese árbol dentro de un ritual chamánico era puente para conseguir aquello que el individuo precisaba. De estos árboles tenemos constancia en los cuatro condados de Irlanda, por ejemplo los robles de Ross, de Mugna, de Tortu y de Datha.  Otros son el Merlin´s Oak de Camarthen en Gales, el Murtenlinde de Fribourg en Suiza, el Brampton Oak en Cumbria . A continuación tenéis el poema medieval irlandés “Druim Suithe”, dedicado al ya citado roble de Ross, que destaca por esta especial sensibilidad céltica al famoso y oracular árbol del Leinster:  “Tree of Ross:A king´s wheel,A prince´s rigth,A wave´s noise,Best of criatures:A straigh, firm tree.A firm, strong god,Door of Heaven,Strength of a building,The good of a crew,A wood-pure man,Full-great bounty,The Trinity´s mighty one,A measure´s hours,A mother´s god,Mary´s Son,A fruitful sea,Beauty´s honour,A mind´s lord, Diadem of angels,Shout of the world,Banba´s renown,Might of Victory,Judgement of origin,Judicial doom,Faggot of sages,Noblest of trees,Glory of Leinster,Dearest of bushes,A bear´s defence,Vigour of life,Spell of knowledge,Tree of Ross.” [22]Ya hemos visto de pasada dentro del mundo céltico algunas referencias en torno al tema que estamos tratando con el mundo germano-nórdico. Ahora es su turno:El Irminsul para los germanos, el Yggdrasill para los nórdicos, tal como hemos visto anteriormente entre los pueblos célticos, es un símbolo  de Eje del Mundo, que dentro del recinto sagrado del nemeton, este Arbol cósmico (sin nombre para los celtas) es por donde el buscador del Conocimiento debe “introducirse” y tomar conciencia de su misión. Esto es lo que nos relatan  las Eddas, en el Hamaval (Discurso del Altísimo), lo que hace Odín para conseguir el secreto de las runas. Y de nuevo aquí, curiosamente, al igual que con la escritura oghámica, las runas germánicas (como fórmulas de poder de Conocimiento y de Adivinación), están intimamente relacionadas con el árbol.El fresno Yggdrasil, centro del mundo, es el lugar donde los dioses  tienen su tribunal. Así no lo relata la Edda: “Este fresno es el mayor y mejor de todos los árboles; sus ramas se extienden por todos los mundos y llegan más allá del cielo. Sujetan el árbol tres raíces que se extienden dilatadamente; uno llega donde los Ases, y otra donde los gigantes del hielo, donde en tiempos antiguos estuvo el Ginnungagap; y la tercera está sobre el Niflheim, y bajo esta raíz está Hvergelmir; Nídhögg mordisquea las raíces. Y bajo la raíz que va hacia los gigantes del hielo está la fuente de Mimir, y en ella están ocultas la sabiduría y el conocimiento; Mimir se llama el dueño de esa fuente y está lleno de ciencia porque bebe de la fuente en el Gjallarhorn. Allí fue Allförd (nombre de Odín) y pidió que le dejara beber de la fuente, pero no lo consiguió hasta que dejó su ojo en prenda”[23]  Y prosigue que junto a esta fuente “la tercera raíz del fresno está en el cielo y bajo esta raíz hay una fuente muy sagrada que se llama  fuente de Urd (del pasado); allí tienen los dioses su tribunal”.Otto Rahn lo interpreta así: “En la región más interior de la Madre Universal, bajo las raices del Árbol del mundo que también se llama Árbol de la Vida, se encuentra la Fuente de Urd. Aquí Odín sumergió su ojo de sol para obtener la última sabiduría. En la casa más profunda de la señora Hel descansa el enigma de todos los enigmas. A la vez que también su solución. El padre del Universo, Odín, susurró esta solución, contenida en una sola palabra secreta, al oido de Baldr, antes que se levantara encima de la leña de espinos para la muerte en la hoguera” [24]Las representaciones de este Arbol Cósmico, eje de la vida para los antiguos germanos ha tenido múltiples representaciones artísticas, siendo de destacar la existente en los Extersteine. Curiosamente dentro de la heráldica el Irminsul o Yggdrasil se ha perpetuado más estilizado dentro de la flor de Lys. Leamos a continuación la interpretación de una mujer -conocedora del mundo tradicional y sus símbolos-donde lo explica clara y concisamente: “La significación profunda del antiguo Irminsul, Eje del Mundo, no es, en el fondo, muy diferente del de la Cruz desligada de toda mitología cristiana, es decir de la historia del suplicio de Jesús, considerado como un hecho en el tiempo. La punta del venerable símbolo germánico señala a la Estrella Polar, que representa el Uno o principio supremo, y sus ramas curvadas sostienen el círculo del Zodíaco, símbolo del Ciclo de la manifestación, moviéndose alrededor de su centro inmóvil. En algunas muy antiguas iglesias alemanas, existen “crucifixiones” en las cuales la cruz tiene los brazos curvos del Irminsul “pagano” –sugiriendo la fusión de las dos religiones en su simbolismo más elevado y más universal. Por otra parte –según el profesor von Moth, de Detmold- la Flor de Lys, ligada, como se sabe,  a la idea de poder real o imperial, sería, en cuanto a su forma, una réplica estilizada del Irminsul, o “Pilar del Todo”, que tiene como ella una significación polar y axial. En efecto, todo poder legítimo viene de lo Alto.”[25]       Los vikingos en Irlanda, “reutilizaron”  los nemeton, estos “espacios  sagrados” célticos. Y así pues tenemos constancia que en el siglo XI, el rey irlandés Brian Boru, ordenó la destrucción de un nemeton cercano a Dublín, dedicado al dios Thor, tarea que les llevó un mes.[26] En nuestros días, algunos pocos  trovadores y poetas con conciencia del legado de los ancestros y de su herencia  siguen cantando a nuestra Tradición -simbolizada en la noble figura del roble- y denunciando la pérdida de la Memoria indoeuropea por causa de la invasión de esas ideas alóctonas de las “religiones del Libro”, simbolizadas en este caso por la zarza mosaica y el espino cristiano. He aquí un pequeño ejemplo:“Nuestros reyes murieron, o fueron asesinados por la vieja tradición en el vado.

Nuestros bardos perecieron, expulsados de los salones

De los nobles con la zarza y el espino.Nosotros fuimos en las leyendas criados,Calentando nuestras manos en el rojo pasado.Los grandes ante nuestra suelta rabia se espantaron,Adheridos obstinadamente a nuestro orgulloso árbol”[27]Ahora es el turno de las tradiciones griegas y romanas. Dentro de la leyenda del nacimiento de Roma, el árbol también tiene su importancia, puesto que bajo la higuera Ruminal, se refugian los gemelos Rómulo y Remo antes de ser amamantados por la loba. “...en la antigua lengua latina ruminus,  referido a Júpiter, designaba su atributo de “aquel que alimenta”- al símbolo general del Arbol de la Vida y de la alimentación sobrenatural que el mismo da.”[28]  Y esta analogía de la higuera como árbol portador de Conocimiento la hemos visto anteriormente entre las páginas del Bhagavad—Gitâ.Dentro de la tradición romana - a semejanza de sus “enemigos” los celtas- cada árbol  tenía su función y su propio simbolismo y significado. Así pues dentro de “La Eneida” del poeta Virgilio, podemos rastrear algunos datos más que curiosos:Las coronas de ramas fúnebres, las guirnaldas que se colocaban a los muertos en la pira funeraria, eran de ciprés