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Resumen
- 03/06/2008 16:41 - Un informe "progre" sobre la inmigración, por E.Arroyo
- 03/06/2008 16:55 - Reseña sobre o libro de Ernst Jünger, "Der Arbeiter"
- 10/06/2008 17:59 - Rectificación do diario La Opinión de A Coruña encol das inxurias verquidas sobre a revista IdentidaD
- 27/06/2008 00:23 - IdentidaD, o nº 9 na rua
Un informe "progre" sobre la inmigración, por E.Arroyo

Había decidido escribir acerca de cuestiones positivas –como ha sucedido con los dos últimos artículos sobre el deber y sobre el heroísmo- pero un documento que ha caído recientemente en mis manos me devuelve a la perspectiva crítica para con lo establecido.
En octubre de 2007 fue publicado en Washington D.C., dentro de la iniciativa diseñada por el "Pew Research Center" y denominada "The Pew Global Attitudes Project" bajo la presidencia de la ex secretaria de Estado norteamericana Madelaine Albright, un informe de 144 páginas titulado World wellcomes international trade but not immigration (El mundo acepta el comercio internacional pero no la inmigración). Los autores han realizado un total de 45.239 encuestas en 47 países de todo el planeta para estimar la percepción de los ciudadanos acerca del fenómeno migratorio.
El resultado no puede ser más sugestivo para la crítica política y social, pese a que sabemos de sobra que es la típica noticia que no saldrá nunca en los medios usuales. El caso es que la mayoría de los países perciben de manera positiva el comercio internacional y las empresas multinacionales si bien casi la mitad de los 35 países que fueron encuestados en 2002 y 2007 han expresado un creciente pesimismo acerca de las bondades del libre comercio. De entre todos estos países, la perspectiva más negra corresponde a los ciudadanos de los Estados Unidos, un lugar donde cada vez son más escépticos acerca del comercio internacional.
Pero si esta tendencia es ligeramente a la baja, y en general muchos países consideran positivo el comercio entre países, únicamente 3 países de entre los 47 encuestados en 2007 –Corea del Sur, Perú y los territorios palestinos- parecen mostrarse en desacuerdo con la afirmación "debemos controlar y restringir más la inmigración". El resto oscila entre un acuerdo a la afirmación anterior que ronda el 90% (Costa de Marfil, Malasia e Indonesia) y valores algo inferiores característicos de los países occidentales (España 77%, Italia 87%, Gran Bretaña 75%, Francia 68%, Alemania 65%, Estados Unidos 75%, Canadá 62%). Incluso China muestra su acuerdo a la anterior afirmación (52%), bastante por encima de los contraopinantes (39%).
Obsérvese que nadie ha preguntado a los encuestados acerca de sus preferencias nacionales o de sus prejuicios étnicos, sino acerca de un fenómeno que puede ser rechazado por razones que nada tienen que ver con dichos prejuicios. Al parecer, para más inri, según el informe (pág. 27), en la mayoría de los países el rechazo a la inmigración tiene que ver con el miedo a perder su identidad cultural. Este punto es recalcado varias veces a lo largo del texto.
Por lo tanto podríamos decir que existen sólidas razones para creer que el mundo entero es "xenófobo" y que los pueblos no quieren la inmigración; más bien la consideran una amenaza. Esta expresión de la "voluntad general" –en puridad democrática jamás puesta de relieve por ningún partido- contrasta con la apabullante unanimidad con la que medios de comunicación y clase política pretenden educar a la población en las bondades de dicho fenómeno. Esta sorprendente filosofía de interpretar a priori la "voluntad popular" y cambiar las opiniones de la gente, a golpe de propaganda reiterativa y abrumadora, en el sentido de lo que de antemano –y desde el poder- se juzga perjudicial, parece estar bastante extendida entre la clase política. En lógica democrática, debería perseguirse desde los medios a quienes defienden la inmigración –desde los neoliberales hasta la extrema izquierda, pasando por toda una constelación de ONGs neopoliciales- y no a los detractores sensatos del fenómeno.
Es exactamente la misma situación que se da en las elecciones americanas, en las que el creciente descontento con la "economía globalizada" y el capitalismo rampante no tiene ni un solo defensor entre los candidatos en liza, que hacen como oídos sordos a lo que ya es un clamor sobre todo entre las clases trabajadoras más desfavorecidas.
Y es que parece como si en algún lugar donde descansa el verdadero poder se hubiera decidido lo que hay que pensar y lo que no, y se hubiera así mismo impuesto a golpe de terrorismo mediático la idea de que la deslocalización de activos económicos en carne –que eso es la inmigración- es algo positivo y deseable que todos debemos aceptar practicando una "tolerancia" suicida. El lavado de cerebro es tan intenso que, de vuelta a casa, contemplo el anuncio de una revista "cristiana" que, en la torre de una Iglesia anuncia que "ningún cristiano es racista". Suponemos que por "racista" se entenderá el mismo pandemonium que divulga la propaganda oficial del ultracapitalismo, y que comprende desde el señor que rechaza la inmigración porque se siente amenazado por mafias de países exóticos hasta el psicópata que se divierte ejerciendo la violencia contra extranjeros. Frívolamente, la Iglesia pretende sustraer la dimensión social del fenómeno que el capitalismo manipula para destruir la identidad y la libertad de los pueblos, y convertirlo exclusivamente en una especie de drama de "reality show". Esta mezcolanza irracional e interesada muestra hasta que punto ciertos sectores de la Iglesia han alcanzado un conformismo tácito con la modernidad y, en consecuencia, hasta que punto parte de la Iglesia ha renunciado a luchar contra la visión economicista del mundo que está por igual en la base del capitalismo y de la inmigración.
Por suerte, quedan aún rescoldos de la sabiduría instintiva de los pueblos. Unos pueblos que quieren seguir siendo lo que son y que continúan siendo un tremendo enemigo a batir por los Señores del Dinero. Ello demuestra que la afirmación de la conciencia nacional y las tradiciones son el valladar más fuerte que existe ante los que quieren convertir la vida de los hombres en mero objeto de comercio.
Reseña sobre o libro de Ernst Jünger, "Der Arbeiter"

EL TRABAJADOR.Dominio y Figura. Ernst Jünger.Tusquets Editores.
Principal ensayo del siempre polémico, incomprendido o mal entendido genio de Heidelberg. Publicado originalmente en 1932 la obra no se ha sustraido a una serie de revisiones por su autor adaptando ciertas reflexiones a secuencias vitales cuya magnitud es imposible de menospreciar. El vigor intelectual, el futurismo de sus planteamientos, así como la altura insospechada de una perspectiva que resulta desconcertadora para aquellos que no están preparados para la visión de horizontes nunca explorados, configuran la actual vigencia de esta obra. Incluso sigue aportando claves para lo que será el desarrollo de la modernidad en el siglo XXI.
“El Trabajador” no permite definirse ni encasillarse en ningún espacio predefinido pero podemos aceptar el término utilizado normalmente por la crítica de “metapolítica” dada la amplitud de significación del término. Jünger explora campos que nunca habían sido tocados por el pensamiento al menos en la perspectiva futurista y dentro de la más pura esencia del pensamiento europeo y faustico.
El Trabajador, como figura, no como estamento ni clase social sinó como totalidad destinada a dirigir y conquistar el futuro omnimodamente como función imperial en una nueva perspectiva de la dinámica más alla de toda interpretación científica penetrando en el terreno de la metafísica (en el sentido Tradicional no filosófico). Con la crisis de la individualidad que ya era latente a mediados del siglo pasado y que hoy en día ya esta totalmente consumada emerge la figura esencial del Trabajador, que junto al “Soldado desconocido” y al “Emboscado” forman la trilogía de las grandes figuras esenciales jüngerianas. No sin cierta osadía se puede emparentar el carácter de “figura” con el de “arquétipo” como concepto psicoanalíticoexpuesto por Jung aunque esta comparación sólo nos sirve para ayudar a vislumbrar su esencia. A diferencia de este el Trabajador tiene como atributo fundamental la totalidad, la “movilización total” concepto importantisimo en el pensamiento de Jünger y que nos sirve para entender acontecimientos que se desarrollaron en la Europa de entreguerras. Nada se sustrae al Trabajador creando y ampliando campos de poder, el mundo de “Trabajo”, más allá de la acción o de la contemplación. Forman parte del mundo de Trabajo tanto la obra industrial como la poética o religiosa siendo propia la nueva jerarquía de valores que permitirá unha nueva relación del Trabajador con la técnica, la ascesis de Trabajo. La irrupción de esta figura causará irremediablemente el fin de la era burguesa porque el lenguaje del Trabajador ya no participa de la truculenta dialéctica burguesa que supo durante siglos absorver y cauterizar todo aquello que significara oposición, inseguridad, incomodidad.
Jünger esboza un orden grandioso, épico, emparentado con las grandes epopeyas donde el hombre que renunciando a su individualidad burguesa encarna y transparenta en sí la figura del Trabajador convirtiéndose en “Tipo” de la figura, donde su libertad consiste en su sacrificio voluntario en pos del orden superior, es decir la libertad transfigurada en necesidad, o mejor aun (siendo Jünger legítimo heredero del “viejo cabeza de pólvora”) en “voluntad de poder” donde adquiere singnificado la transfiguración de los valores.
Recomendamos como lectura introductoria a la obra de Jünger “Tempestades de Acero” (Tusquets, colección andanzas-53) diarios de la primera guerra mundial. En esta obras se percibe la génesis fundamental del pensamiento de Jünger. Es en la vivencia de la guerra como experiencia interior donde se pueden alcanzar cotas de valor y aperturas a dimensiones nunca vislumbradas a través del puro intelectualismo. “¡Loor a esos caídos que fueron despedazados por la horrenda soledad del amor o del conocimiento, y loor también a esos otros que fueron abatidos por el acero en las incandescentes colinas del combate!” Fragmentos como este podrían estar firmados por aquellos poetas-caballeros del medievo de los cuales fue Wolfran von Eschembach con su “Parzival” uno de los mas conocidos.
G.R.L.C.
Rectificación do diario La Opinión de A Coruña encol das inxurias verquidas sobre a revista IdentidaD
Falsedades - Sobre la revista ´Identidad´
1.- Negar rotundamente el carácter "neonazi" de la revista "Identidad".
2.- Aclarar que en la misma colaboran profesiones de la Universidad de Lyon como Pierre Vial y diputados belgas electos en el parlamento flamenco como Hilde de Lobel, con lo que la gravedad de su imputación se extiende también a ellos.
IdentidaD, o nº 9 na rua

O nº 9 xá está na rua, sigue adiante e con novas canetas. Sen dúvida algunha, unha das melhores iniciativas identitárias desde hai bastante tempo. O noso apoio incondicional.

